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lunes, 15 de julio de 2013

PROFESOR JESÚS PERDOMO “Guardemos el apocalipsis”



PROFESOR JESÚS PERDOMO
“Guardemos el apocalipsis y agrandemos la lucecita que brilla al final del camino”


Escribe Juan José Pereyra Twitter@juano500

Diario El Este

El “veterano y lúcido” profesor Jesús Perdomo concedió una entrevista al programa Cuarto Poder de Radio Fortaleza y habló de todo: su propia historia y la de su Castillos, en el que desarrolla una intensa actividad cultural desde hace décadas.

“EL DÍA QUE ME PUSE LA SOTANA ME TUVE QUE BAÑAR OCHO VECES”
Nadie podría adivinar que tiene 78 años, es pichonero, oriundo de Rosario, departamento de Colonia. No conoce nada de su pueblo natal porque al poco tiempo de nacer la familia se mudó a Ecilda Paullier donde estuvo toda su niñez.
“Yo quería estudiar y la posibilidad más  cercana estaba por el lado de un hermano mío muy mayor que estudiaba en el Seminario para ser cura. Me vine a Castillos con él cuando lo nombraron en el 1954”, afirma.
 “Como él estudiaba para cura yo también lo hice, estudié con los Jesuitas que tienen un gran nivel intelectual y son, en la Iglesia Católica los que marcan rumbos, a veces en muy sanas rebeldías.
Anduve dos años con la sotana negra. El día que me la dieron -era un marzo caluroso-me bañé ocho veces, era un calor espantoso”, ríe.
“Yo pensaba que iba a llegar a obispo si no a papa, porque tenía LA vocación. Cuando empecé a usar la sotana se me fue al diablo la vocación y me di cuenta que aquello no era para mí. Ya resuelto a irme me quedé en el Seminario dos años más porque era muy lindo el ambiente de camaradería y los curas pícaros nos hacían hacer cosas cuando yo creía que estaba haciendo sebo”, asegura.
Entre esas cosas aprendió periodismo, tanto en radio Montecarlo como en el diario El Bien Público fundado por Zorrilla de San Martín.
“También cantábamos, había un curita que guitarreaba muy bien y nosotros íbamos a su pieza a pasar el rato, pero pasar el rato era aprender a cantar. Yo fui segunda voz y todo eso me ayudó posteriormente para trabajar en la vida real”.

“¿CASTILLOS? ¿DÓNDE QUEDA? NI IDEA TENÍA”
“La mayoría de esos curas eran de derecha, pero de derecha derecha , se habían venido de España cuando la República, antes del franquismo. Estos ateos, comunistas, decían. Era terrible oírlos hablar pero más tarde aparece el Padre Juan Luis Segundo que fue uno de los fundadores de la Teología de la Liberación. Era la otra punta... y lo genial era que convivían, jamás hubo un problema entre ellos.
Segundo organizaba talleres de Literatura y Filosofía, era brillante. En ese tiempo conocí el panorama de mediados del siglo XX y los dos extremos. Nos enseñaban a sopesar razones, criterios, valores” sostiene.
“Cuando resolví que no iba a ser cura creí que mi hermano lo iba a tomar a mal pero no, me dijo si estaba firme y le dije que sí. Entonces me dijo que lo acompañara porque lo habían nombrado párroco en Castillos. Ni idea tenía de ese pueblo, nunca lo había oído nombrar, no sabía nada de nada. Fui ayudante, sacristán, monaguillo, hacía de todo, hasta tocar el armonio... aprendí obligado. Si habré asesinado parejas”, ríe.
“Así llegué a Castillos, hoy me cuesta pensar que alguna vez viví en otro lado. Me atrapó lo de pueblo chico que para algunos puede ser una cosa peyorativa. Sigue siendo un ambiente pequeño donde todos nos conocemos, todo está al alcance de la mano, la gente estupenda que encontré allí y el entorno. Todavía no nos hemos dado cuenta el potencial que tenemos, estamos en un centro que es turístico, histórico, paisajístico.
La presión de la globalización, la influencia de Argentina y Brasil  nos ha afectado como a todos, pero tenemos en  Castillos un grupo que integro con alegría que está alerta para mantener y cuidar todo lo que vale la pena preservar y hay centros como la Dos de Mayo que son fundamentales”, explica.

“NO HAY QUE ABURRIR A LOS CHIQUILINES”
En relación a la docencia dice que tuvo una suerte y una desgracia. “La desgracia fue no haber tenido una formación profesional como docente. Ya estaba el IPA pero por mil razones  no pude acceder. La suerte es que el ser consciente de esa carencia me llevó a elegir mi camino.  Me planteé que lo primero era que los chiquilines aprendan y no aburrirlos más allá de lo imprescindible”.
Recuerda del Seminario a un cura de apellido Castelvechi que lo marcó...por el “martirio”  que representaba. “Teníamos latín todos los días durante cinco años y al final, cuando salíamos al recreo, tomábamos mate y discutíamos de fútbol en latín y estaban los hinchas de Peñarolus y los de Nacionalus y discutíamos y nos peleábamos en latín.
Cuando llegué a la sotana teníamos Filosofía y el profesor era ese cura y hablaba en latín, pero en latín florido, el de Cicerón… y era espantoso. Filosofía ya de por sí es difícil  y en latín, como él la enseñaba, era terrible.
Perdomo dirigió coros, más allá de que-dice- no tenía una formación aparte de la que tuvo con los curas. Había cantado mucho pero no dirigido e innovó mixturando partes corales con recitados y varios ritmos musicales.
Trabajó 35 años en la docencia y aún lo hace en el periodismo y como escritor. Integra el Consejo de Redacción de la Revista Histórica Rochense. Su hermano después de varios años de cura colgó la sotana, se casó y tiene su familia. Fue justo  su último día en la parroquia cuando Jesús fue al liceo del Chuy a empezar su carrera como docente.

UN LOCUTOR PROPIO LLAMADO ALFREDO ZITARROSA
Tenía con otros compañeros el conjunto folklórico Vidalita que crearon en 1955,  el primero del interior en su estilo. “Éramos unos Chalchaleritos, era lo que había en esa época, Chalchaleros y Fronterizos. Hicimos un ciclo de un mes en Radio El Espectador y éramos teloneros del Comisario de Cerro Mocho”, el legendario programa de Roberto Barry.  “Teníamos dos locutores, una locutora de comerciales y uno de glosas, antes de cantar se hacía una pequeña glosa poética. Ese señor se llamaba Alfredo Zitarrosa y  estuvo al servicio de Vidalita”, ironiza.
“Vidalita subsiste y hace un par de meses estuvimos cantando en la Dos de Mayo, con muletas y todo eso. Como cantaba en conjuntos, un día el director del liceo de Chuy me dijo que necesitaba un profesor de música, si no me animaba ya que me gustaba cantar.  Me negué rotundamente pero con el tiempo renunció un profesor y ahí entré a dar música. El primer inspector que me llegó-casi me muero de nervios-era un tal...Hugo Balzo, pero se ve que me vio nuevito y fue una inspección tranquila y salí bien.
Me tiraba mucho la historia, no como historiador, más bien como periodista, como curioso y divulgador.

MÚSICA, HISTORIA, ITALIANO, FRANCÉS
Quedó una vacante y me ofrecieron y de atrevido me metí en Historia Nacional con la Guerra Grande que es tremendamente complicada dársela a los gurises”, recuerda.
“Al segundo día de clase me cae un inspector, que además era muy pomposo y hablaba en difícil, usaba términos todos esdrújulos y largos. Tengo todavía el informe todo redactado así, pero me fue bien.
Historia me gustaba y me fui afirmando, estudiaba como loco y música también”
Seguía tomando grupos y materias. “El atrevimiento es que fui profesor de Francés y de Italiano, y me animé gracias a lo que aprendí con los curas. Aquella base de latín y aquel cura que nos torturó con el latín ciceroniano terminó siendo muy importante para mi trabajo.
Siempre pienso lo que son las vueltas de la vida: lo que uno ve a veces como un obstáculo, como algo penoso... porque nos hacía sudar el pobre...después fue una palanca laboral”, enfatiza.

“GUARDAR EL APOCALIPSIS EN LA CAJA FUERTE”
“Hay que guardar el apocalipsis en una caja fuerte y cerrarla con llave.
Uno ve fenómenos de la Naturaleza, ciclones por ejemplo, que en algunos países van ocurriendo con una frecuencia mayor. La Naturaleza se está rebelando, el hombre le ha hecho mucho daño, eso también me interesa, cuidar la ecología.
Hay una serie de desafíos, algunos viejos pero que se han potenciado, la violencia, las guerras, etc, etc y la incertidumbre económica que nos castiga a todos”, remarca.
“Hay que guardar el apocalipsis, los primeros cristianos eran todos apocalípticos, ellos pensaban que la segunda llegada de Jesús iba ser en su vida, en el año 40 o 50 , en el 33 había desaparecido Jesús y en el año 100 se iba a acabar el mundo. Ya llevamos dos mil y pico después de eso.
Hay que guardar el apocalipsis porque el mundo sigue andando y yo sigo andando sobre el mundo y recuerdo una frase que repetía Jorge Batlle y esto no es política. Él la aprendió de los chinos: toda crisis es una oportunidad”, afirma.
“Los momentos de aprete que tenemos no deben llevarnos a ver todo negro. Busquemos una luz, siempre hay una luz, tal vez chiquitita pero yo puedo agrandarla y darle potencia, eso está en mí.
Somos quejosos y siempre vemos lo que falta del vaso y no lo que hay, somos un poco hijos del tango llorón, lo cultivamos cuidadosamente.
Guardemos el apocalipsis y agrandemos la lucecita que brilla allá al final del camino”, concluye el Profesor Jesús Perdomo.

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