Sé un árbol grande.
Con mucha raíz, que te dé firmeza y sustancia.
Con un tronco fuerte, vencedor del viento.
Y mucho, mucho ramaje, siempre verde, nutritivo.
Pero sé útil.
Solamente útil.
No hagas sombra sobre los demás.
No seas una carga para la espalda, los ojos y los oídos de los demás.
Esconde tu dolor.
Donde no se note.
Y sé un alero para cobijar.
Para abrigar .
Para proteger.
Para consolar.
Del dolor ajeno.
Si no puedes...
Inténtalo.
Aunque no puedas.

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