Cuando la magia misteriosa del
olvido, parecía cubrir definitivamente la vida del poeta salteño,
José María Rondan Martínez, una iniciativa de la Dirección de
Cultura de la Intendencia salteña, hizo posible la realización de
un nuevo ciclo de “Homenaje a los Poetas Salteños”, sobre la
vida y obra del “poeta charrúa”. Para Leonardo Garet, Director
de Cultura y principal gestor de esta iniciativa,
“ se trata de uno de los
mayores descubrimientos de la literatura uruguaya. Tan solo en dos
meses se dio un verdadero aluvión de información proveniente de
distintos lugares del país. Material sumamente valioso por su
temática y por su realización artística. La obra de Rondan tuvo
poca posibilidad de acceder a las grandes editoriales de Montevideo,
sin embargo ganó tres premios nacionales y el mayor crítico
uruguayo- hablo de Angel Rama- se refirió a ella. Nosotros queremos
ahora comenzar a revalorizar y a proceder de alguna manera a lo que
hemos titulado “El retorno de José María Rondan Martínez”. En
este Café Literario, quisiera dedicarme a la obra de Rondan. Es un
desafío para todos, encontrar sus obras “perdidas”. En un
artículo de Ángel Rama se menciona que en Salto
escribió un libro llamado “Cien Manzanas”, fechado en 1957. Pero
también tenía otro libro que se llama PATRIA CHICA, escrito en
forma de romance, dentro del cual hay un soneto ADIOS A SALTO”.
Según Garet, Rondan fue un autodidacta completo en la poesía y
sustentó su postura comparando uno de sus poemas con un trabajo
realizado por Borges- ambos leídos durante el Café- calcados en
buena manera, porque se puede estudiar copiando con precisión.
Aprender de la lectura de uno de los más grandes escritores de habla
española, es aprender, y esa fue la escuela poética de Rondan,
porque si vamos a su formación académica prácticamente no la tuvo,
concurrió al Colegio Sagrada Familia y luego al liceo Osimani, pero
no terminó
tercero”. Garet señala en la página Cultural del periódico Salto
por Jorge Pignataro, que el poema INDIO AMARGO es él, “porque
según Jesús Perdomo, es la primer persona que acá se sintió
absolutamente orgullosa de ser charrúa. Yo digo que por los poemas
que tiene en este libro tendría que ser reconocido y estudiado como
el “poeta charrúa”, porque él no escribe desde fuera, no es el
poeta culto Zorrilla de San Martín que inventa el indio de ojos
celestes, es el hombre que está escribiendo desde el fondo de su
raza. INDIO AMARGO, la primera sección se dirige a sus familiares,
a la abuela, el abuelo y tiene una particularidad increíble, porque
yo no encuentro alguien que le dedique tantos poemas a los tíos, a
las tías, eso es una cosa curiosísima y genera una relación que
uno no está acostumbrado a sentir, por el afecto que trasmite. Por
lo general, quien escribe sobre alguien desaparecido encuentra
heroísmo post mortem por todos lados, pero Rondan no hace eso,
presentando la vida como lo que fue, en una forma directa, inmediata,
sin una pizca de idealización. Rondan es una emoción absolutamente
auténtica y eso para mi es un mérito enorme en poesía y en
literatura en general” dijo finalmente Garet.
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