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domingo, 10 de mayo de 2026

CREAR DESOBEDIENCIA *Columna de CARLOS CASTILLOS, Mayo de 2026



Nawal El Saadawi fue una doctora egipcia que nació en 1931 y murió en el 2021. Fue una activista importante, aunque poco conocida en estas latitudes. Seguramente  su pensamiento y su acción fueron ocultadas deliberadamente para nosotros, los de esta parte del mundo, como tantas otras cosas que nos vedan y desplazan. 
La primera carta que Nawal el Saadawi escribió en su vida se la dirigió a dios. Nawal no entendía por qué, si ella sacaba buenas notas en la escuela y trabajaba duro en la casa mientras que sus hermanos varones tenían dificultades en el colegio y no se hacían ni la cama, ellos podían salir cuando querían y recibían más comida y dulces. “Son chicos y eso es lo que dios quiere”, le respondieron sus padres. Nawal no estaba convencida. Así que la niña, en su pequeño pueblo en el delta del Nilo, agarró lápiz y papel y se puso a escribir una misiva que empezaba más o menos así: “Querido Dios, se supone que eres la Justicia. Entonces, ¿cómo puedes discriminar entre mi hermano y yo? Es injusto. Así que, si no eres justo, no estoy lista para creer en ti”. Luego tuve miedo y quemé la carta. Tampoco sabía la dirección adonde mandarla, contó en una entrevista hace algunos años.
La doctora Nawal también fijó posiciones muy claras y audaces respecto de los sistemas educativos en general.
“Cada sistema político tiene un cierto sistema de educación para controlar la mente de la gente. Sin el control de la mente de las personas, no puedes gobernarlos, no puedes dominarlos. Y esto es universal. Mi mente estaba velada cuando me gradué en la escuela de medicina. Era una cirujana muy buena, muy buena médica, pero era ignorante de lo que pasaba en el mundo. ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué la sociedad está dividida en clases, pobres y ricos? ¿Por qué los hombres oprimen a la mujeres? ¿Por qué se restringe a los niños? Se nos impiden estas preguntas durante la educación. Nos volvemos obedientes al sistema, a los profesores, a la universidad. ¿Y qué es la disidencia? La disidencia es decir no a un sistema que es muy injusto. Si la ley es injusta tengo que romperla. Es mi derecho. Esto es sentido común. La creatividad es sentido común”. 
Una vez más recurro a los aportes de los amigos del espacio educativo “ojo de agua” de España, quienes ante estos conceptos de la médica egipcia sugieren que “una buena educación significa ‘crear desobediencia’. “La educación puede ser un instrumento de emancipación. La escolarización, tal como está planteada en nuestras sociedades actuales, es -al contrario- un instrumento de sumisión estandarizada. Pero, ¿cómo “crear desobediencia” si resulta que somos, como progenitores y/o docentes, al mismo tiempo, una figura de autoridad?  A juzgar por la experiencia, la creación de ámbitos de diálogo abiertos y honestos que se abren a acercar las condiciones entre quienes poseen el poder y los sin-poder puede abrir ese camino. Si bien, este abrirse a equilibrar las condiciones de expresión y de poder ha de acompasarse a las distintas etapas de desarrollo evolutivo de ser humano en crecimiento. Pero el diálogo franco y sincero no es suficiente. Si no hay posibilidad real de compartir de manera real las decisiones y, por tanto, el ejercicio del poder, quienes están condenados a la obediencia, más pronto que tarde se darán cuenta, por jóvenes que sean, de que el diálogo no es sino una mascarada, una farsa que pretende disfrazar de participación el ejercicio unilateral del poder. Y se desencantarán. Lo que no es muy distinto de nuestro actual sistema de gobernanza social (). Claro que no es sencillo “crear desobediencia”. Pero quien ha tenido el derecho a participar en las decisiones de la comunidad y ha vivido de forma sistemática la experiencia de que su voz sea escuchada y sus propuestas e ideas valoradas por la comunidad, tiene sin duda un fuerte sentido de su derecho a expresarse, siente como normal participar en la cosa común. Con el tiempo, esa experiencia que ha sido cotidiana a lo largo de décadas, se convierte en parte de uno mismo. Una persona con capacidad para decir “no”. Un aprendizaje que en absoluto es banal. Más bien uno de los más importantes en la vida”. 
Claro que para nuestra mentalidad, nuestras costumbres y nuestro sistema, puede resultar complejo. Y lo es. Pero algún día habrá que intentarlo.


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