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jueves, 16 de febrero de 2017

Iluminando las brumas del tiempo: Hace 100 años se fundó la Casa Díez Lic. Uruguay R. Vega Castillos


Interior del salón de ventas de Casa Diez, repleto de público

El Este
Descorriendo el velo de la historia, en la fecha recordamos el centenario de la fundación de una tienda que durante cincuenta y ocho años estuvo muy presente en la sociedad rochense. Al decir del Periodista Mario Barrios, fue una de las protagonistas de la historia del buen vestir de los habitantes del departamento de Rocha.
Todo comenzó cuando en el año 1916, llegó a Rocha, don Baltasar Díez quien luego de tomar conocimiento de la realidad del medio, advirtiendo que carecía de una tienda de ropa que estuviera en condiciones de atender a damas, caballeros y niños tanto de la ciudad como residentes en la campaña.  A don Baltasar lo acompaña uno de sus sobrinos, Benito Suárez; ambos oriundos de la Provincia de León, España. Una vez que detectaron la falta de un comercio que girara en el ramo tienda, inician las acciones requeridas para establecerse con una tienda. Consiguieron un local que alquilaron y se abocaron a proveerse de mostrador,  anaqueles y estanterías, así como realizar las compras para cubrir el stock inicial.
El 16 de febrero de 1917,  abre sus puertas la Casa Díez. El primer local que ocupó estaba ubicado en las calles Doctor José Pedro Ramírez y José Enrique Rodó. Después de permanecer algunos meses, el comercio se trasladó a 18 de julio Nº 146 en la cuadra comprendida por las calles 19 de Abril y 25 de Agosto. El establecimiento comercial comenzó a crecer como consecuencia del interés que su mercancía despertaba y prontamente comenzó a necesitar mayor espacio. En consecuencia, busca un nuevo local, siempre en la zona céntrica de la ciudad. El nuevo y definitivo local se ubicó en la esquina de 18 de Julio y 25 de Mayo, por ése entonces frente al Hotel Roma, (donde hoy es el edificio construido para sucursal  del Banco Hipotecario del Uruguay).
 Las instalaciones de este local, por iniciativa de don Baltasar las realizó un carpintero que vino desde Montevideo y los allegados a la Casa siempre comentaron que el trabajo efectuado tuvo tal pulcritud y precisión que todos los exhibidores. Anaqueles y estantes, encastraron perfectamente. Además, se le hicieron depósitos y lugar para instalar un pequeño taller de costura con máquinas, y hasta un sitio que servía de dormitorio (que fue utilizado por varios familiares de los Díez).
En el año 1921 llega a Rocha Salvador Díez, sobrino de Baltasar. Trabaja en la tienda ambientándose, tomando contacto con la clientela y las casas que desde Montevideo surtían a la Casa, acostumbrándose al manejo de la plantilla de personal, etc.
En 1926, luego de considerar las posibilidades que ofrecía la ciudad de Castillos, resuelven abrir una sucursal siendo la primera empresa comercial con casa matriz en la ciudad de Rocha y sucursal en otra ciudad del departamento en el siglo XX.
La sucursal Castillos abrió sus puertas el 30 de julio de 1926, funcionando bajo la dirección de don Salvador Díez y un primo suyo Isidoro González Díez en calidad de habilitado. Este último permaneció en Castillos hasta su fallecimiento. El local elegido para instalar la tienda se hallaba ubicado en la esquina de Pedro E. Ferrer y Brigadier General Juan Antonio Lavalleja. Como dicho local ya tenía sus años fue necesario acondicionarlo instalando vidrieras, exhibidores, así como estantes, mostradores y probadores. A pocos años de comenzar a funcionar la sucursal, aún bajo la dirección de don Salvador  entró a considerar la posibilidad de instalarse en un nuevo local que tuviera más capacidad y permitiera y ofreciera mayor espacio en el salón de ventas pues el volumen de ventas y la concurrencia de público asó lo indicaban. El lugar que se escoge está muy cerca del primero, en la calle Lavalleja Nº1244. El mismo se construye a nuevo incluyendo todas las instalaciones.
La Casa Díez, tanto en su casa matriz de la ciudad de Rocha como en la sucursal de Castillos logró conformar una plantilla de personal que se sentía muy identificada con la empresa y en consecuencia se desvivían en procura de atender las requisitorias de la clientela. Contribuía a ello la circunstancia que la empresa ofrecía un trabajo estable, un sueldo acorde al trabajo y puntualidad en el pago de los haberes mensuales.
En el año 1927 la firma modifica su  directorio y la denominación de la razón comercial pasando a llamarse “Casa Díez y Compañía”, quedando su directorio integrado por Baltasar Díez, Benito Suárez y Salvador Díez. La relación de parentesco era muy fuerte, pues se trataba de tío y dos sobrinos, primos entre sí.

Un capítulo aparte, es el aporte de Salvador Díez, quien desde su regreso desde Castillos, donde fundara  la sucursal, le imprimirá a la firma un dinamismo y permanente renovación del stock así como fabricación de camisas y pantalones, con telas traídas desde Montevideo, que tuvieron amplia aceptación tanto por la calidad de su confección como lo módico de su precio.
Es de hacer notar que Baltasar Díez residía en Montevideo, y el otro socio, Suárez trabajaba diariamente en la casa matriz.
El diario esfuerzo de su principal directivo y el personal, paulatinamente dio sus frutos y la firma se convirtió en una de las más importantes del departamento. Se logró la consideración de la sociedad rochense, que tuvo en dicha firma una permanente colaboración con  todas las actividades solidarias y que beneficiaban al vecindario.
Varios fueron los aspectos que influyeron para que la Casa Díez alcanzara la consideración y el respeto de los habitantes del departamento. En primer lugar, los modelos, la excelente confección y calidad de las telas empleadas en la misma, que se lucían en los exhibidores, escaparates y vidrieras de los locales.
En segundo lugar, los precios de venta al público eran muy económicos, casi irresistibles.
En tercer lugar, la atención que se brindaba al público era excelente, haciendo que los clientes no sólo se sintieran halagados sino también tenían la impresión que la firma los distinguía y les prestaba toda la atención que necesitaban para concretar una compra acorde su gusto y requerimiento.
En cuarto lugar, durante todo el tiempo  que estuvo abierta la tienda, 1917 a 1975, puso en funcionamiento novedosos sistemas  de venta a crédito.




Multitud frente a la Casa Díez en oportunidad de una liquidación

En quinto término debe señalarse que la modalidad de las liquidaciones por cambio de temporada así como desde su creación los llamados “Viernes económicos de Casa Díez” dieron lugar a enormes concentraciones de público, que ávidos de aprovechar las ofertas acudían al local tanto en Rocha como en Castillos.
Por último debe señalarse que la publicidad fue un recurso que la firma utilizó en todas sus manifestaciones, desde el hombre provisto de un megáfono que voceaba en las esquinas céntricas, pasando por la publicidad rodante, “Montecarlo publicidad” de Atasilio de los Santos con su camioneta Commer, la propaganda en los diarios de Rocha, y el salto tecnológico que impuso la radio, en este caso CW-37 y luego cuando llegó la televisión.







A partir del aniversario Nº 40, la celebración dio lugar a que se realizaran diferentes promociones y se ofrecen actuaciones de distintos artistas, desde Compañía de Zarzuelas hasta figuras como el dúo “Derecho Viejo” o los “Hermanos Gamarra”.
Los eventos solidarios también tuvieron a Casa Díez en la primera fila de colaboradores.
A lo largo de 58 años esta tienda  fue un comercio emblemático, que integrado al quehacer de la sociedad rochense palpitaba con sus alegrías y preocupaciones cotidianas.
Hoy al recordar su centenario de creación hemos intentado traer a la memoria de los que peinan canas un fragmento de la historia del Rocha que se aleja sumido en las brumas de la nostalgia.
  



miércoles, 25 de enero de 2017

Lic. URUGUAY VEGA CASTILLOS. EL REGLAMENTO PROVISORIO Y EL GRAN TRAICIONADO. Por Julio Dornel.



                            Escritor periodista Julio Dornel

Allí estaban entre los “más infelices” los labradores canarios, sus hijos, sus nietos, y los paisanos pobres explotados durante varios años, sintiendo la obligación de rebelarse como lo hicieron en 1811, eligiendo como su conductor natural a José Artigas, transformándolo por sobre todas las cosas en el protector insobornable de los desposeídos. El Reglamento Provisorio de 1815 ha merecido el análisis de varios historiadores, profundizando en diversos temas de orden social, militar y religioso, mostrando en todo su rigor la justicia revolucionaria de Artigas. Este Reglamento aprobado en la Asamblea realizada en Montevideo el 11 de agosto de 1815 sirvió de base para el que se aprobara finalmente por Artigas el 10 de setiembre. En uno de los comunicados se destaca la férrea voluntad de Artigas al señalar que “los terrenos repartidos son todos aquellos de emigrados, malos europeos y peores americanos, que hasta la fecha no se hallan indultados por el jefe de la Provincia para poseer sus antiguas propiedades”.
REVISTA DEL INSTITUTO HISTORICO Y GEOGRÁFICO.
Con motivo de los actos conmemorativos del bicentenario del Reglamento Provisorio, la Revista del Instituto Histórico y Geográfico del Uruguay publica una síntesis muy bien documentada por el Lic. Uruguay Vega Castillos (1) miembro de este Instituto, donde señala que “estamos ante un documento clave para comprender la visión del gran estadista”. Cabe señalar además que la reconstrucción de la Batalla de India Muerta se realiza basándose en un trabajo de su autoría denominado “LA BATALLA DE INDIA MUERTA. LUCES Y SOMBRAS DE SUS CONTENDORES”, que tuvo como título en su primer ensayo “LA MUERTE DE ETIENNE MOREAU. UN EPISODIO SOBRE LA HISTORIA ROCHENSE”. En el trabajo relacionado con el Reglamento Provisorio el Lic. Vega Castillos coincide con otros académicos compartiendo el enfoque y buceando durante muchos años en procura de los elementos que fueron generando una realidad social y económica muy compleja que le permitió finalmente exponer sus dotes de estadista. “Una reflexión necesaria- dijo Vega- pasa por considerar que la historiografía nacional ha estudiado cada uno de los momentos de la vida que el General Artigas dio a la Provincia Oriental. Pero, buscando darle un destaque y un brillo que no siempre se condice con la realidad. Aquí, vamos a efectuar la primera puntualización, nuestra historia presenta una característica, que no siempre es asumida plenamente, estamos inmersos en una historia de limitadas dimensiones. Es verdad, toda nuestra historia se presenta y resuelve, en un plano muy pequeño. Quiere decir que no se trata de una historia multitudinaria ni de grandes concentraciones humanas. De manera que todos los aspectos inherentes a nuestro territorio deben medirse en una dimensión humana que por consiguiente no se extiende más allá del horizonte. Continuando en nuestra dimensión de Banda Oriental comparte el tardío proceso colonizador. No es casualidad que el Río de la Plata no fue para España un punto de atracción de primer orden. En esa nueva división administrativa nuestra región comienza a transitar por la historia. Durante el siglo XVII, Hernando Arias de Saavedra, en tres oportunidades dispone la realización de introducciones de ganado (1611, 1671 y 1634) iniciándose de esta manera la base de lo que será la principal riqueza de la Banda Oriental. Ese espacio, hasta entonces solamente hollado por indígenas, comienza lentamente a ser transitado, mientras tanto la ganadería se multiplica”. En páginas siguientes el historiador- escritor, se detiene en la realidad que vivía la Provincia Oriental y la llegada de 1811 con dificultades que se fueron agravando. “Sobre finales de la primera década del siglo XIX, la Provincia Oriental se convierte en teatro de una situación muy traumática. En efecto, a partir del año 1811, estalla la revolución. El resultado inmediato es la guerra. La lucha por obtener derechos políticos, empezando por la libertad, exige innumerables sacrificios. Los orientales no estaban inmunes y deben soportar todas las dificultades que produce la guerra. La riqueza pecuaria sufre una sensible disminución. Cuando el General Artigas asume el control de la Provincia Oriental, se encuentra con una situación económica acuciante, que nos va presentar su condición de estadista”. En páginas posteriores el Lic. Vega Castillos nos señala que “el General Artigas no produjo documentos extensos y en este sentido cabe mencionar el “Reglamento Provisorio para el Fomento de la Campaña y Seguridad de sus Hacendados”. Este documento, que como lo menciona su nombre, contempla dos aspectos. Uno orientado al fomento de la riqueza pecuaria, y un segundo aspecto dedicado a velar por la seguridad de sus hacendados. Y aquí vamos a tener la oportunidad de apreciar el conocimiento de la realidad, de sus habitantes y sus costumbres. El General no se maneja con sutilezas, pero era capaz de solucionar y anticiparse a los problemas. En cuanto a los poderes Artigas advierte que los comandantes, pueden actuar en función del objetivo de preservar la riqueza pecuaria, distorsionar la adjudicación de tierras, y para prevenir pone en ejecución un sistema , que partiendo del Alcalde de la Provincia, pasa por los subtenientes de Provincia y jueces pedáneos, todos nombrados al efecto”. En las páginas finales de la publicación el historiador señala que frente a la problemática, vivida, razonada y pensada en largas noches de vigilia, con el sonido de la naturaleza como interlocutor, el jefe de los Orientales da forma a la idea básica del Reglamento Provisorio donde focaliza su mirada, procurando instrumentar el fomento de la campaña. El Reglamento nos pone frente a las ideas artiguistas, emanadas de un cabal conocimiento del medio, del hombre y de las necesidades de la Provincia Oriental. Al conmemorarse 200 años de su aprobación el Reglamento nos ofrece pistas de cuál era la realidad del territorio oriental, así como la visión del Jefe de los Orientales, sin lugar a dudas, quien más conoce la realidad de la Provincia Oriental”. Hemos ofrecido una breve síntesis del trabajo redactado por el Lic. Uruguay Vega Castillos, publicado por la Revista del Instituto Histórico y Geográfico del Uruguay, con motivo del bicentenario del Reglamento Provisorio de 1815.


  1. El Lic. Uruguay Vega Castillos, es Miembro del Instituto Histórico y Geográfico del Uruguay, nació en la ciudad de Rocha el 19 de diciembre del año 1951. Licenciado en Ciencias Históricas ha dictado clases en varios institutos de enseñanza privada de Montevideo y conferencias sobre temas de su especialidad en distintos institutos, desempeñándose además como Asesor de Historia en el Estado Mayor del Ejército. También ha participado en audiciones radiales y televisivas en distintos medios de nuestro país, contando con 18 libros publicados en formato papel y uno en formato digital. Miembro Correspondiente de la Gran Academia de la Historia del Reino de España.