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jueves, 18 de septiembre de 2014

Cruzada santa por Lilly Morgan Vilaró


El secretario de estado norteamericano, Mr. John Kerry, anduvo de gira por los países árabes para convencerlos de la necesidad de formar una coalición internacional para atacar en forma conjunta al ejército islámico fundamentalista y terrorista de ISIS.
El plan, según les explicó Larguirucho, consiste en que Usa y sus aliados europeos- que ya anduvieron complotando, digo cocinando, perdón, deliberando en Escocia, cómo tacklear el asunto- les den a los árabes armas, entrenamiento de combate y apoyo militar aéreo, a cambio de que ellos pongan la carne de cañón. Perdón, las tropas militares en tierra.
Ya que el ejército iraquí leal al gobierno, salvo los kurdos, no sirve para nada.
Pero los norteamericanos consideran a los kurdos como una manga de terroristas pro- iraníes, por lo tanto no confían demasiado en ellos.
Y los que sí sirven y están muy bien entrenados por los mismos norteamericanos, en la época en que eran amigos del alma con Sadam Hussein, son los sunitas que hace rato se pasaron al bando de los de Isis.
Ya que el sucesor shiita de Sadam los echó para poner hombres de su tribu.
Y encima tienen todo el armamento que Usa les dejó antes de retirarse de Irak, cortesía de las flamantes y mal entrenadas tropas iraquíes que salieron corriendo de Mosul dejando todo, aún antes de que llegasen los de ISIS.
El problema es que los gobiernos de la región no están muy convencidos con tan magnífico plan.
Primero, porque consideran que todo este embrollo es consecuencia directa de la invasión norteamericana a Irak para derrocar a Sadam Hussein, seguida por las primaveras árabes made in USA y la empantanada final en Siria en su intento de voltear al gobierno de Al Assad.
Segundo, eso de que ellos deben de poner a su gente en el frente de batalla, les recuerda a un famoso comentario de un general norteamericano que decía:- “Ser patriota no significa ir a morir por tu patria, sino convencer al otro bastardo para que muera por la suya.”-
Con cierta lógica sospecha, los árabes deducen que en esta guerra, “los bastardos” son ellos.
Tercero: mientras escuchaban los argumentos de Kerry, llegaron las noticias de que el Papa Francisco apoyaba esta movida militar internacional contra ISIS, por considerarlos un engendro del demonio.
-“¿Dónde se ha visto- preguntó indignado un obispo que oficiaba de vocero de prensa del Vaticano- que en nombre de su dios una religión salga a perseguir, torturar y matar a los que no son del mismo palo?”-
De inmediato varias manos se alzaron desde las comunidades judías y musulmanas, para recordarle lo de las Cruzadas Santas y la Inquisición.
El obispo los ignoró, diciendo que eso había sido hacía mucho tiempo y que en todo caso no los habían masacrado por no ser del palo, sino porque eran infieles y sacrílegos que es totalmente distinto.
Y pasó a sacar el as que guardaba en su manga: -“¿Dónde se ha visto que en nombre de su dios, una religión persiga, lapide, ahorque, queme y ningunee a las mujeres por considerarlas inferiores a los hombres?”-
Desde el sector femenino surgieron miles de manos levantadas para recordarle que la Iglesia Católica sigue sin permitir la ordenación de sacerdotisas. Y antes de que el cura pudiese responder, desde las profundidades de la tierra aparecieron manos huesudas y cenicientas de las miles de mujeres torturadas, ahorcadas o enviadas a la hoguera, bajo la acusación de ser brujas y tener pactos con el demonio.
Furioso, el obispo arremangó sus sotanas y con un -“¡Con Uds. no se puede hablar, manga de herejes del primero al último!”- se volvió a meter en el Vaticano para reunirse con el resto de los obispos que estaban ideando maneras de sacarse de encima al- “Qué se cree el argentinito”- que les está arruinando la fiesta con sus manías de parecer austero.
Menos, claro está, un obispo argentino que vive en Roma que estaba tratando de explicarle al Santo Padre que vive en Roma y que también es argentino, cómo fue que aparecieron cuatro kilos de cocaína en su auto privado.
Ya que la versión que dio su secretario privado, un también cura argentino, de que el auto había sido robado del taller mecánico de su amigo el Pocho que le estaba dando una mano, ya que en todo el Vaticano no había ninguno que pudiese limpiarle el carburador, no se la cree nadie.
Bueno, la cuestión es que la bendición papal para salir a pelear contra los infieles islámicos de ISIS, en vez de ayudar a la causa norteamericana, medio como que cayó como un balde de agua fría (je) sobre el ya poco entusiasmo de los gobiernos, en su mayoría islámicos, de la región.
Al parecer, no tienen buenos recuerdos de las cruzadas cristianas contra los moros.
¿Significa esto que nadie podrá parar la avanzada de ISIS?
Niet. Porque en realidad toda esta movida norteamericana es una pantalla para disfrazar el hecho de que USA volverá a desembarcar con sus tropas en Irak y como al descuido, en Siria. Cosa que pasará en un futuro no muy lejano.
Y preparando ese futuro, Obama ha decidido enviar tres mil hombres a los países africanos afectados por el ébola. Junto, claro está, con ayuda humanitaria, medicinas y médicos.
Los tres mil soldados van a ayudar a levantar las tiendas de campaña. ¿Viste?
El hecho de que estén tan cerca de Irak y puedan acudir, de ser necesario, casi al instante en su rescate, no tiene nada que ver. Nada.
L.M.V.