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jueves, 23 de febrero de 2023

La Columna de Pablo Romero* LA LEY SANGUINETTI Y EL REGRESIVO AÑO 20

 


Hace exactamente medio siglo se aprobó en el senado la Ley 14.101 (más conocida como Ley Sanguinetti), que pasó a regir la "enseñanza pública primaria, normal, secundaria e industrial, denominándola CONSEJO NACIONAL DE EDUCACION" (accesible en: https://www.impo.com.uy/bases/leyes-originales/14101-1973/1). Dicha ley eliminó la autonomía de Primaria, Secundaria y UTU, que pasaron a depender del referido CO.NA.E, el cual se integra por cinco miembros, todos designados por el Poder Ejecutivo. En los Consejos de Secundaria y UTU no sólo se pierde la autonomía, sino que se borra de un plumazo la presencia de los representantes docentes elegidos para conformar parte de la gobernanza de los referidos subsistemas. Dicha representación se venía dando en Secundaria desde el año 1935 y en UTU desde 1942, bajo el saludable entendido de que es fundamental tener Consejos con maestros y profesores participando activamente en la elaboración y contralor de las políticas educativas. El retroceso fue brutal: pérdida de autonomías esenciales del sistema educativo, supresión total de los representantes docentes y absoluta dependencia del poder político de turno. Pocos meses después se da el golpe de estado cívico-militar en nuestro país. Y la dictadura no mueve ni una coma de la Ley 14.101, la cual estará vigente durante toda esta nefasta etapa de nuestra historia. Será sustituida en el regreso de la democracia, por una "Ley de Emergencia en la Enseñanza" (Ley 15.739), en el marco del gobierno de aquel mismo ministro de Educación y Cultura que la había impulsado hacía poco más de una década atrás. Esta ley da nacimiento a la denominación, todavía actual, de CO.DI.CEN para el órgano central que gobierna nuestra educación, sustituyéndose así al denominado CO.NA.E, y manteniéndose en todos sus términos la subordinación de los Consejos de primaria, secundaria y UTU. Aunque planteada como “provisoria”, la ley 15.739 se mantiene en pie durante más de veinte años y recién con el primer gobierno del Frente Amplio se concretará la esperada Ley General de la Educación (Ley 18.437) que, entre otros puntos a destacar, efectivamente vuelve a restituir lo que la Ley Sanguinetti eliminó: la representación docente en los Consejos, incluyendo ahora a todos los subsistemas (uno de los tres consejeros, tanto en Primaria como en Secundaria y UTU, pasa a ser elegido por voto de todos los docentes) y hasta al propio CO.DI.CEN (dos de sus cinco miembros, por primera vez, tendrán docentes elegidos por sus colegas). Un avance significativo que nos volvía a poner en la línea de la mejor tradición de nuestra historia educativa, pasándose a contar nuevamente con los educadores en la gobernanza de su campo de desarrollo profesional, elegidos con participación de todos los maestros y profesores y reguladas por la Corte Electoral. Dicha ley, sin embargo, pasará a sufrir importantes modificaciones a partir de artículos presentes en la reciente Ley de Urgente Consideración (LUC) del año 2020. Entre los principales cambios, tenemos la eliminación del histórico formato de Consejo para Primaria, Secundaria y UTU, que se convierten en Direcciones Generales, barriendo así, otra vez, con la representación docente en los subsistemas educativos básicos (sí se mantuvo en CO.DI.CEN), implicando un retroceso hacia la ya regresiva Ley Sanguinetti (ley 14.101) del año 73', aquella que estuvo vigente durante toda la dictadura. Y suma otra modificación muy regresiva en cuanto a la participación en la construcción de los rumbos a tomarse en la educación pública de aquellos que son sus principales actores: se elimina el requisito -para ser Consejero o incluso Director General de los ex Consejos- de haber sido docente en ámbitos de la ANEP. O sea, se puede conducir Primaria o Secundaria, por ejemplo, sin haber pisado ni una vez un aula pública en tales subsistemas. Para rematar el duro golpe recibido por el sistema público y su autonomía, la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) pasa a jugar un rol de subordinación frente al Poder Ejecutivo de turno, en tanto el político Ministerio de Educación Cultura (MEC) se convierte en el principal rector y conductor de las políticas educativas a llevarse adelante. Este breve repaso histórico, que nos lleva de la Ley Sanguinetti a la regresiva LUC de nuestros años 20, es pertinente para poder ubicarnos en qué punto estamos en cuanto a ampliaciones o restricciones en la participación y gobernanza educativa, justo en momentos en que se lleva adelante una nueva reforma educativa. Han pasado 50 años de la Ley Sanguinetti. Hoy, ya ni Consejos tenemos y los docentes la “miramos de afuera” incluso más que hace medio siglo, cuando se implementó una ley que fue abrazada (y no casualmente) en todos sus términos por la dictadura. A veces, la historia supone avances. A veces, fuertes retrocesos. Está en nosotros comenzar un necesario y pronto proceso de recuperación de lo mejor de nuestra tradición. El desafío es crucial para toda la sociedad  uruguaya.


*Pablo Romero - Profesor de Filosofía (egresado del IPA), posgraduado como Especialista en Política y Gestión de la Educación, docente de Ética en Universidad CLAEH y docente de Filosofía e Informática en educación secundaria, se ha desempeñado como Docente de Argumentación en la Universidad Católica, profesor de Filosofía de la cultura en Fundación Itaú y docente tallerista en el Centro de Formación y Estudios del iNAU. Fundador y coordinador del Proyecto Cultural Arjé, es autor del premiado libro "Sobre el sentido de Educar" (Ediciones B-Penguin Random House, Montevideo, 2001) y co-autor de libros sobre el campo educativo a nivel nacional e internacional.



domingo, 19 de febrero de 2023

LA COLUMNA DE CARLOS CASTILLOS EDUCADORES OLVIDADOS

 

 

 
 
 
 
Tal vez se trate de la mentalidad colonizada que se asume en Uruguay, por ser un país chico territorialmente. Un país que fue creado por extranjeros y habitado posteriormente por inmigrantes. Lo cierto es que, en muchos temas, se suele mirar para afuera de fronteras tratando de copiar algunas cosas, sin detenerse a mirar lo que existe aquí.
Pasa en muchos terrenos, pero aquí quiero referirme a la EDUCACIÓN. Cuando no es España es Estados Unidos, Argentina, Dinamarca y otros países hacia dónde se dirigen las miradas de quienes administran la educación, con el aval de los gobernantes de turno, y algunos teóricos nacionales. Cuando cursé Magisterio, en tiempos de la dictadura, jamás se nos mencionó algún educador uruguayo. Es entendible, porque eran considerados “subversivos” por aquellos gobiernos autoritarios. Lo que no se explica muy bien es cómo, en tiempos de democracia, también se les siguió ignorando. Siguieron sepultados. Por mencionar algunos: Miguel Soler (1922-2021) quien murió con 99 años. Entre 1961 y 1982 Soler trabajó para la Unesco en diversos cargos y en diversas partes del mundo (Bolivia, México, Chile, Francia). En el 2005 empezó a afincarse de nuevo en Uruguay hasta su muerte, en el 2021. Pero no es el único gran educador que tuvo Uruguay. Jesualdo Sosa (1905-1982) “fue el conductor de una de las experiencias educativas más importantes que tuvo Uruguay” en la primera mitad del Siglo XX. Entre 1928 y 1935 realizó una labor admirable en Canteras del Riachuelo, departamento de Colonia. Lo terminaron echando de Primaria y trataron de descalificarlo acusándolo de comunista, cuando en aquellos años aún era cercano al Partido Colorado. Y la lista se puede hacer más larga todavía. Julio Castro (“El banco fijo y la mesa colectiva”), Reina Reyes (“El derecho a educar y el derecho de la educación”), Agustín Ferreiro (“La enseñanza primaria en el medio Rural”), Cledia De Mello (y su “Método Natural”), José Pedro Martínez Matonte (y su experiencia en Villa García) son apenas muestras de las fecundas obras teóricas y prácticas que desarrollaron estos docentes. (Es recomendable revisar los libros y documentos de estos y otros educadores).
 ALGO EN COMÚN
 ¿Qué tenían en común estos educadores uruguayos? ¿Y por qué han sido desterrados por todos los gobiernos desde hace casi cien años?. Ellos, como muchos otros olvidados de Uruguay y América Latina, hacían de la educación un proceso dirigido a formar individuos con pensamiento propio, capaces de conocer su realidad, de comprenderla y, a la vez, interesarse por su transformación. Sus teorías y prácticas educativas, básicamente, sostenían que cuando una persona entiende quien es, el papel que juega en su comunidad, y entiende cómo funciona el sistema, siente la necesidad de modificar esa realidad. Pero modificarla, además, creativamente. La educación en muchos países, y Uruguay no es una excepción, considera al ser humano como un depósito en el cual los docentes van colocando conocimientos. Muchas veces sin ninguna relación con su vida, sus intereses, sus sueños, sus inquietudes y fundamentalmente, sus potencialidades naturales. De lo que se trata es de ayudar a la formación de un ser pensante y no un repetidor de fórmulas. Nada de formar seres humanos útiles al funcionamiento de un sistema, que se caracteriza, históricamente, por la explotación, la desigualdad y las injusticias. Cuando se habla de formar individuos “para insertarse en el mercado laboral” lo que se está haciendo, justamente, es “moldear” seres humanos para que se amolden al sistema. Las llamadas “reformas educativas” que han practicado diversos gobiernos desde que existe Uruguay como país no persiguen otro objetivo que ese. Domesticar seres humanos. Que no sepan bien cuál es su papel en la sociedad, cuáles son sus derechos y qué pueden hacer para mejorar el estado de cosas en el que se desenvuelven.
“Original es el ser humano creador. Ya sea en la forma como en el fondo. Los grandes profetas dijeron casi todo y bien. Sin embargo, todos los días surgen artistas originales en el dicho y en la manera de decirlo. Lo fundamental es no repetirse en la pauta de lo dicho, sino en ser fresco como las hierbas de la naturaleza que siempre ostentan un matiz nuevo para no cansar…” (J.S)
Cuántas veces oímos largos lamentos sobre la deserción estudiantil. Muchos opinan y teorizan sobre las razones de ese fenómeno. Y entonces desde los escritorios se elaboran “reformas educativas” que prometen cambiar. Pero pocas cosas cambian. Por ejemplo: los programas de estudio, los horarios (más cortos o más largos), algunas obras edilicias y poca cosa más. Pero casi nadie se preocupa por preguntarle a los directamente involucrados e interesados, que son los estudiantes. Incluyendo a los de Primaria. ¿O acaso no se puede tomar en cuenta lo que piense un estudiante escolar? ¿Los liceales, no tienen nada que decir? Y los de las demás instituciones como la Enseñanza Técnica (UTU)…Históricamente el país desperdicia el potencial de niñas, niños y adolescentes de todo el país que, cada cierto tiempo, son arrastrados por esas “oleadas” reformatorias, que reforman poco y cambian menos. Es difícil que esto cambie pronto, pero algún día se producirá un golpe de timón que ayude, efectivamente a que el ser humano sea constructor de su propio destino y libre de decidir qué hacer y cómo hacer para tener una calidad de vida que le satisfaga.
"Todos tienen. Y no hay nadie que no pueda tener lo suyo si no se lo quitan. Y nada de lo que cada uno tiene es del otro, aunque se haya elaborado en el sueño de los demás. E igualmente puede ser original en los dos. Tanto que hasta parezca sin parentesco. Y todos tienen.  Y cuando alguien no usa lo que tiene hay que desenterrárselo, mostrárselo y dárselo a comer de nuevo. Y entonces será suyo. Y nadie se lo podrá quitar más nunca. Y será su mejor arma, su mejor instrumento para ser. Y con él irá a la guerra aunque más no sea para defender su propio instrumento. Y será en su sociedad: el que tiene, el que dice, el que puede. Y será más útil, más consciente, más dueño de sí, menos dominado. Y nunca será explotado. Y habrá ganado su mundo. Y ayudará a construir el mundo de los demás, que es parecido al suyo, que es como el suyo, pero que no es el suyo, es el de ellos. Y cada uno, en un mundo de iguales tendrá su mundo: propio, intransferible, insobornable, original, vivo, activo, definitivo…al servicio de los demás…". (JESUALDO).


*Carlos Castillos - Docente y periodista, trabajó en Radio Chuy, Difusora Rochense, El Espectador, Radio Carve, CX 30 La Radio, Emisora del Palacio FM y CX 36 Radio Centenario. Además fue corresponsal de la agencia alemana de prensa dpa en Uruguay, Argentina y Paraguay durante 22 años. Es egresado del Instituto Superior de Educación Física (ISEF) como Entrenador de Fútbol y desde el 2010 impulsa el Movimiento de Cine Con Vecinos-Uruguay que se dedica a producir documentales comunitarios y a talleres básicos en todo el país. Desde el 2011 participa del Movimiento ARAS (Artistas Rochenses Amigos) para publicar y difundir obras de creadores de la zona.
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