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sábado, 30 de julio de 2016

TRIBUTO A “TACUABÉ”. FELIZ INICIATIVA. Por Julio Dornel.




              Escritor y periodista Julio Dornel

Señalábamos en notas anteriores que el turista desprevenido que se interne por el monte nativo que trepa por las sierras de San Miguel, se verá sorprendido por una placa conmemorativa que da nombre al sendero de tierra que serpentea ente los arbustos. Descocíamos en ese momento a quien pertenecía esta feliz iniciativa y agregamos que tenía que ser en San Miguel el lugar indicado para que las manos artesanales de un lugareño anónimo inaugurara un día en completa soledad la Calle TACUABÉ. Sin embargo uno de los integrantes del grupo que llevó adelante esta iniciática, que va más allá de la placa conmemorativa, el periodista Sergio Azambulla, nos señalaba días más tarde en un aporte que mucho agradecemos que “tuvimos la honra de ser parte del grupo que definimos  el nomenclátor de la Villa. La idea fue un poco esa. Perpetuar en la memoria de las generaciones que  aún estar por llegar a los últimos referentes de la historia. Gracias por haberte ocupado del tema”.

lunes, 25 de julio de 2016

TACUABÉ: TENÍA QUE SER EN SAN MIGUEL. Por Julio Dornel.





El desprevenido turista que se interne por el monte nativo que trepa  las sierras, se verá sorprendido con una placa que da nombre al sendero de tierra que serpentea entre los arbustos. Tenía que ser en San Miguel, pequeña población que transita diariamente por las sierras petrificadas, para codearse con la mejor historia de un pasado que se resiste a morir. Tenía que ser en San Miguel, donde las manos artesanales de un lugareño anónimo, inauguró un  día en completa soledad la calle TACUABÉ.  Tenía que ser en San Miguel el lugar elegido para rendir tributo al charrúa TACUABÉ, homenaje negado en otros lugares de nuestro país. Tenía que ser en San Miguel, entre el monte nativo y un sendero de tierra, el lugar elegido para que TACUABÉ nos recuerde el exterminio de su raza, teniendo como único rastro el triste final de una tribu acorralada que desapareció en Salsipuedes. Tenía que ser en San Miguel, el lugar sagrado donde el charrúa tan altivo como hospitalario encontrara su mejor homenaje. No por ello vamos a olvidar su triste final. Llevado a Paris para exhibirse como bicho raro en una exposición terminó burlándose del hombre blanco dibujando a los visitantes, contrariando el juicio de algunos historiadores que lo han señalado como un indio bruto, huraño y aburrido. Tacuabé tiene su calle, tenía que ser en San Miguel del Aire, como lo dice “Nacho” Suarez, uno de los tantos periodistas, poetas y escritores que parió este pueblo.