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viernes, 3 de febrero de 2017

ESTREMECEDORA CARTA DE DESPEDIDA DE LA MADRE DE AGUSTÍN CAL, EL JOVEN DE 12 AÑOS QUE FALLECIÓ POR CÁNCER



“Te voy a extrañar, tus charlas, tus mimos y miradas, tu piel suave y tibia, tu olor. Mi cachorrito.Te amo y eso debo agradecerlo siempre aunque hoy duela tanto. Pero el amor es nuestro, ese que nos unirá en un mas allá”. Así Natalia Benquet, madre del niño Agustín Cal, despidió a su hijo fallecido el sábado en Estados Unidos.

En una carta publicada en las últimas horas en la página de Facebook “Una mano para Agustín Cal”, Benquet describe a su hijo y relata el enorme esfuerzo que llevó adelante para enfrentar el problema de salud.

La madre se remonta al 12 de junio de 2004, cuando nació Lucas Agustín Cal Benquet. “Mi cachorro lo llamé mi bicho de luz que ilumina mi camino”
“Lo ayudamos a crecer con amor, con valores, siempre tratando de hacer lo mejor para él, cuidándolo, protegiéndolo, enseñándole, mostrandole, brindándole, disfrutandonos mutuamente, descubriendo juntos, mirando como era feliz! Apoyando y destacando lo que ya estaba en él, su luz propia”, recordó.

TEXTO COMPLETO DE LA CARTA.
Un día la vida me preparó para poder gestar. La vida hizo una máquina perfecta para alimentarlo adentro de mí y que 9 meses después naciera un bebé, mi cachorro lo llamé, mi “bicho de luz que ilumina mi camino”… Lucas Agustín Cal Benquet, nació un 12 de junio de 2004 después de muchos gritos y 25 horas de trabajo de parto, salió por cesárea con 4340 kg. Hermoso bebé deseado y amado. Lo ayudamos a crecer con amor, con valores, siempre tratando de hacer lo mejor para él, cuidándolo, protegiéndolo, enseñándole, mostrándole, brindándole, disfrutándonos mutuamente, descubriendo juntos, mirando cómo era feliz! Apoyando y destacando lo que ya estaba en él, su luz propia.
Noviembre 22 de 2012 el cáncer apareció, cáncer de cerebro. 8 cirugías, 2 radioterapias, 1 gamma knife, muchísimas quimioterapias, cientos de resonancias, citas medicas en varios países, juicio por medicación, eventos a beneficio, yoga, reiki, meditación, registros, cartas, yuyos, plantas, piedras, preparados, aguas benditas, sanaciones religiosas, gotas, graviola, noni, uña de gato, ganoderma, vitaminas, dietas alcalinas, vegano, vegetariano, aceite de cannabis, veneno de escorpión y tantas tantas cosas más.
Creímos, hicimos y dejamos hacer, inventamos, buscamos, nos arriesgamos, probamos, fuimos aventureros, vivimos! “locos” con fe en lograr tenerlo bien y feliz, en que no se fuera, en sentir su mano tibia y ese “te amo ma” para siempre y que nos iríamos nosotros, los padres primero por ser “la ley” de la vida. Pero la vida nos enseñó que no tiene “ley”.
Entendimos que nada dura para siempre y que hagas lo que hagas si ya es tu hora, no importa cuánto te esfuerces, cuánto desees, implores, quieras, busques, necesites, merezcas o entregues… si es tu hora lo es. El libro de la vida está escrito, solo que nosotros no podemos leerlo o interpretarlo y hace que cada día sea una maravillosa aventura, un desafío, una bendición, un milagro. La vida te regala todo, desde sentimientos, emociones y muchas cosas más pero no todas sirve en situaciones extremas. En mi caso ayudó la entrega, la calma, el autocontrol, el silencio, la paciencia, el no pensar, la sonrisa y el amor, ese que nació con él… y así la vida me lo pidió de regreso, el sábado 28 de enero en mis brazos a las 18:10 pm. Alguien que no es mío pero me brindó la fortuna de tenerlo e intentar ser buena para él, mejor para otros y para mí. Fui afortunada de ser llamada “mamá” por un ser diferente, inmenso, especial, único y lleno de paz, tranquilidad y amor. Ese amor que Sí es nuestro, ese que nos dejó vivir con sonrisas siempre hasta en los peores momentos! Vivir con pasión, entrega y paz. Ese amor que nos dejó disfrutar de ese abrazo de 4 que ya no tendremos físicamente, ese que extrañaremos porque se nos hizo parte, porque es mi mitad. Solo me resta decir, vuela hijo, vuela alto y sonríe que tus alas están listas. Mamá esta orgullosa de ti. Gracias por elegirme y hacerme la mujer más afortunada del mundo. Gracias por tomar mi parte bonita y sonreír a mi parte no tan bonita. Creo que es el único ser que puede decir “amo todo de ti, eres “perfecta”,”ma qué lindas estás”. Nuestro tiempo juntos fue mi paraíso. Te disfruté como nadie, ese es mi tesoro, mi regalo eterno y mi paz. Intente hacerte feliz con un abrazo, un mimo, un juego, un autito de cartón, un juego de conga, juguetes, manualidades, experiencias, masajes, viajes, sorpresas, bailes, películas, carcajadas, aventuras, charlas, anécdotas y mil cosas más y tu a mí con todo lo que me brindaste que fue muchísimo, más de lo que algún día imaginé. Te dije todo esto y más a ti, en persona y una lágrima de amor salió como siempre. Guerrero incansable tú ganaste,
porque viviste y amaste! Porque enseñaste. Gracias por hacerme sentir todo lo que me amabas y agradecías, siempre atento. Tu mirada de amor y orgullo por mí me hicieron hacer las paces con muchas cosas y entender que la vida me fue preparando, muchas veces con golpes, para ser esta mamá, tu mamá. Eres parte de todos y estarás, vivirás en cada latido, en cada suspiro, en cada sonrisa, en cada buen gesto, en cada mirada de amor, en cada carcajada.. porque este amor sí es nuestro y es eterno. Te voy a extrañar, tus charlas, tus mimos y miradas, tu piel suave y tibia, tu olor… mi cachorrito… Te amo y eso debo agradecerlo siempre aunque hoy duela tanto… pero el amor es nuestro, ese que nos unirá en un más allá”.

Fuente: El País y Facebook