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domingo, 30 de abril de 2017

RONDAN MARTINEZ. EL POETA “CHARRUA” REGRESA A SALTO. Por Julio Dornel.



                                      Periodista Julio Dornel

Cuando la magia misteriosa del olvido, parecía cubrir definitivamente la vida del poeta salteño, José María Rondan Martínez, una iniciativa de la Dirección de Cultura de la Intendencia salteña, hizo posible la realización de un nuevo ciclo de “Homenaje a los Poetas Salteños”, sobre la vida y obra del “poeta charrúa”. Para Leonardo Garet, Director de Cultura y principal gestor de esta iniciática, “se trata de uno de los mayores descubrimientos de la literatura uruguaya. Tan solo en dos meses se dio un verdadero aluvión de información proveniente de distintos lugares del país. Material sumamente valioso por su temática y por su realización artística. La obra de Rondan tuvo poca posibilidad de acceder a las grandes editoriales de Montevideo, sin embargo ganó tres premios nacionales y el mayor crítico uruguayo -hablo de Ángel Rama- se refirió a ella. Nosotros queremos ahora comenzar a revalorizar y a proceder de alguna manera a lo que hemos titulado “El retorno de José María Rondan Martínez”. En este Café Literario, quisiera dedicarme a la obra de Rondan. Es un desafío para todos, encontrar sus obras “perdidas”. En un artículo de Ángel Rama se menciona que en salto escribió un libro llamado “Cien Manzanas”, fechado en 1957. Pero también tenía otro libro que se llama PATRIA CHICA, escrito en forma de romance, dentro del cual hay un soneto ADIOS A SALTO”. Según Garet, Rondan fue un autodidacta completo en la poesía y sustentó su postura comparando uno de sus poemas con un trabajo realizado por Borges -ambos leídos durante el Café- calcados en buena manera, porque se puede estudiar copiando con precisión. Aprender de la lectura de uno de los más grandes escritores de habla española, es aprender, y esa fue la escuela poética de Rondan, porque si vamos a su formación académica prácticamente no la tuvo, concurrió al Colegio Sagrada Familia y luego al liceo Osimani, pero no termino tercero”.
Garet señala en la página Cultural del periódico Salto por Jorge Pignataro, que el poema INDIO AMARGO es él, “porque según Jesús Perdomo, es la primer persona que acá se sintió absolutamente orgullosa de ser charrúa. Yo digo que por los poemas que tiene en este libro tendría que ser reconocido y estudiado como el “poeta charrúa”, porque él no escribe desde fuera, no es el poeta culto Zorrilla de San Martín que inventa el indio de ojos celestes, es el hombre que está escribiendo desde el fondo de su raza. INDIO AMARGO, la primera sección se dirige a sus familiares, a la abuela, el abuelo y tiene una particularidad increíble, porque yo no encuentro alguien que les dedique tantos poemas a los tíos, a las tías, eso es una cosa curiosísima y genera una relación que uno no está acostumbrado a sentir, por el afecto que trasmite. Por lo general, quien escribe sobre alguien desaparecido encuentra heroísmo post mortem por todos lados, pero Rondan no hace eso, presentando la vida como lo que fue, en una forma directa, inmediata, sin una pizca de idealización. Rondan es una emoción absolutamente auténtica y eso para mí es un mérito enorme en poesía y en literatura en general” dijo finalmente Garet. Cabe señalar que en el transcurso de esta semana vamos a publicar material gráfico extraído del CD que en homenaje al poeta Rondan Martínez editara el departamento de Cultura de la Intendencia de Salto, bajo la dirección del escritor Leonardo Garet.

AL POETA RONDAN MARTINEZ. LATITUD CHUY, NAUFRAGIO… Por Ignacio (Nacho) Suarez.


Era el año 1965. Yo, por entonces, integraba la Comisión Ejecutiva de la Feria Nacional de Libros y Grabados en tareas de Coordinación y Relaciones Públicas, pero, sobre todo, ejercía como amigo de su alma mater, la poeta Nancy Bacelo. Esa tarde venía de ver a Juan Carlos Onetti, quien tenía su oficina en Artes y Letras, exactamente enfrente a la nuestra, antes de ingresar al Atrio del Palacio Municipal.Atrio que aún no tenía piso de baldosas, por lo que lo cubríamos con camiones de pinochamientras durabanaquellas inolvidables Ferias iniciales.
Al llegar, Uriarte, el morocho que oficiaba como de Ángel de la Guarda de Nancy me entrega un libro que habían dejado para mí. Me senté a leerlo cuando, ya de regreso, la inconfundible voz de Nancy, ya desde la puerta, me dice:- “Latitud Chuy”.
-¡Viste que poeta resultó el ganador del Concurso de este año! Quise que fueras el primero en leerlo, ya que acaban de mandarlos de la imprenta, porque además, es de tus pagos…Un aduanero del Chuy, llamado José María Rondán Martínez. ¿Lo conoces?
No lo conocía. Pero, desde esa tarde, ya sabía que éramos amigos. Había ganado ante un riguroso jurado integrado por Washington Benavides, Milton Schinca y la exquisita Amanda Berenguer,.. Llevé el libro a mi casa. Lo leía y lo releía hasta que, en medio de esa noche de verano, al ver en un centro de mesa unas frutas, descubrí una dorada naranja que brillaba como con luz propia. La pelé en círculos, lo que me permitió armarla nuevamente. Pero, antes de ello, escribí en su interior, en la parte blanca llamada albedo, una extraña carta circular con delgadas palabras escritas con pluma de metal y tinta azul…José finaliza un verso diciendo: Chuy, fronteriza línea, mayo 20. / Alguien, lo sé, me escucha. / Yo le confirmaba que lo estaba escuchando.
Preparada como un regalo, le mando la carta a José a la misma aduana del Chuy. Era como una carta de náufrago pero en vez de botella era enviada en naranja. Y tenía que ser naranja- como le decía- porque José había nacido entre los naranjales salteños, había sido cuidado por unas viejas tías indias, oscuras y silenciosas que aún lo acompañaban allá, en la frontera rochense. Le decía que su poesía olía a butiá y a caña blanca. Para mí, olía a infancia. Pero también al sueño compartido de que la palabra, algún día, nos ayudara a dibujar otro mapa de la Patria Grande americana ya que la suya era una soledad compartida por hermanos lejanos y cercanos. Como ese cholo Vallejo que, subyacentemente, como invisible pero profundos vasos comunicantes, nos unía en esa noche…

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Latitud Chuy, angustia, / alarma del otoño, fuego tibio / ordenando el paisaje, el caserío; / Van Gogh rebelde abriendo girasoles, / degollando las nubes, abatiendo / las alas del ocaso. / Cicatriz de la calle, piedra amarga, / vertical en mi cuello…Vidrio herido / apretado entre mansos edificios; / gente con su esqueleto a las espaldas /arrodilladas sombras, trigo imberbe / cuchara despoblada…/
Cuando, por fin, nos vimos, los dos sabíamos que era un reencuentro. No obstante existía – existe todavía -un misterio, un fenómeno inexplicable, insondable…José María parecía esconder detrás de su, hasta tosca figura; oscuro de piel, ojos enrojecidos, melena despeinada, desprolijo en los gestos y en su desaliñada vestimenta, el alma de otro ser. Parecía que esa imagen de cuidacoches descuidado y hasta ebrio, no condecía ni con su calidad del fino y culto poeta que era; ni con el aplicado, recto, insobornable aduanero funcionario aduanero, lo que le permitió- siempre por concurso y por capacidad intelectual y comprobada responsabilidad, ascender a los planos más altos que el escalafón funcionarial vigente le permitió.
Achinado, más cerca de la imagen que Hollywood proyectara al mundo de los más indisciplinados guerrilleros villistas o zapatistas, nos daba la sensación de que dos o tres personalidades diferentes, y hasta contradictorias, convivían en él, quizá generando las duras crisis internas que tuvo que enfrentar. Escuchándolo hablar- especialmente si había tomado algunas de las copa que solía beber en excesos- nadie podría decir que era la misma persona capaz de elaborar, desde una raíz muy profunda e incluso desconocida de su ser más íntimo, esa poemática clara, sutil, rica y elaborada que le emanaba como de las puras y escondidas vertientes de su alma…
/ El pueblo es un latido apresurado / sonoro de motores, carcajadas /de los turistas en verano. / (En mi puesto aduanero, alicaído, / controlo cuántos coches puro lujo, me llenan con su polvo de turistas / la adormecida siesta de mis poros). / Chuy, fronteriza línea, mayo 20:/ mi traje rutinario, gris, planchado, / recoge la haragana simpatía /del polvo cotidiano, amanecido, / en la vértebra lúcida del año. / Mi dimensión sumisa clava empeños / en madrugada cierta…Dientes agrios /destrozando almanaques, denme tiempo / para afilar el hambre…
Funcionario y poeta, hombre sensible en medio de esa irrealidad o supra realidad casi onírica de la frontera del Chuy, con sus diferentes y no menos contradictorios planos superpuestos, integrados por pobres y ricos, criollismo y sofisticación; mezcla de razas y lenguajes; vidrieras y baldíos…Polvorientas calles de sol y viento , llenas de restos de embalajes y cajas de todas formas y colores de los productos de la última tecnología, al lado de puestos de tortas fritas, flores de verdad y de mentira. Carros con caballos junto a los automóviles más lujosos de los más extraños países. Mocasines, alpargatas y ojotas. Sulquis, bicicletas y motos. Muchas motos y motitos...Y las más extrañas mezclas de las modas, cabellos, cicatrices y tatuajes. De hombres y de mujeres, de niños y de viejos y de perros vagabundos y mascotas falderas y ciudadanas de pelo teñido moñitas de colores y uñas cortadas…
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En un incesante desfile de vestidos y desvestidos…Mate amargo y guisos carreros. Los whiskies y los perfumes más caros del mundo y los sombreros y gorros de paja regalados por Samuel Priliac desde su tradicional casa instalada en la línea divisoria…
Por ahora deslizo mis mensajes / en rápidos bolsillos / amparo el desamparo / me podo el ojo turbio / redimo mis rodillas / plumereo mis huesos genealógicos, / me encierro bajo llavecon mis penas / y hago mi aprendizaje de patriota. / No es poesía rebelde, todavía / pero es poesía herida. / Latitud Chuy, naufragio. /
“El ciego sol, la sed y la fatiga. Por la terrible estepa castellana, al destierro, con docede los suyos, —polvo, sudor y hierro— el Cid cabalga, decía en su Castilla Don Manuel Machado, sobre un exilio parecido al del niño salteño que, cual resaca humana, la vida, como la mar, empujaba a las costas de las fronteras…
Y en las noches, bajo ese cielo azul como una inmensa carpa de circo, el ojo mágico del faro de la Barra, la fraternidad empecinadamente oriental de los cantos, de las copas y de las guitarras. Voces y guitarras y orfandades que lo llevaron a la búsqueda del padre y que, al lograrlo, recreándolo, lo ve como realmente era: El Artigas compañero...
/ Artigas, Pepe Artigas, Viejo Artigas, / Capitán del Lucero…Artigas Padre: / Voy a ubicar tu nombre, cuando entonces / todavía no andaban por la Patria /tus frases como soles, tus palabras / mayúsculas, cuando eras / José Gervasio Artigas./ Cuando tu vestimenta de patricio /atildada y prolija impresionaba / a tu sobrina ña Josefa, cuando, /conversabas de cosas familiares,/ de la estancia de Pando, de las reses / faenadas por el cuero./ Eras entonces nada más que un hombre / perdido entre otros hombres./ Esas cosas pequeñas, cotidianas, son las que quiero para ver tu estampa / como cuña de sol en nuestra Patria./ Por ejemplo te veo cabalgando / en tu caballo zaino y legua y legua /hasta encontrar cansancio y pulpería,/ hasta encontrar guitarra, naipe y trago,/china, requiebro y una copa arisca.
Y ésas, sus copas ariscas nos unieron en muchas de nuestras largas charlas, ya en el Chuy, ya en su rancho de la costa mansa del río, cuando, luego, fue trasladado a Colonia. Rancho desde cuya puerta pescaba, habiendo sido esta etapa, quizá, una de las que más paz le dio la vida junto a su tan amante y sensible compañera de vida, Alicia López.Ya instalado en Montevideo, mientras ascendía profesionalmente hasta convertirse en un jerarca del Instituto aduanero, también comenzó su lucha frontal con el alcohol, con esas copas tan ariscas que, por haberlo acompañado en uno de sus combates frontales, periódicamente pasaba a verme e un apartamento que yo por entonces tenía en el Hotel Liberador en Florida y la Rambla y me decía, como en una especie de código: - ¿Me acompañas allá?- haciendo un típico gesto con su cabeza de enmarañado cabello.Y “allá” era: Millán 2515- que, no por casualidad, es la dirección más conocida del Uruguay-.Entonces estoicamente pedía que se le hiciera un tratamiento para enfrentar,en parte, su dipsomanía.

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Para, por ejemplo, no tomar más whisky. Entonces desde salía a tomar cualquier otra bebida, incluyendo una etapa en la que bebía hasta menta. Diciendo al respecto, que, de la misma manera que Neruda escribía con tinta verde, algún día él mismo sería recordado como ¡el poeta de los versos verdes, por dentro!…
A lo que yo le contestaba que ya estaba lo suficientemente maduro como poeta para escribir versos verdes…Esta fue sin duda una de las etapas más duras. Y bueno es recordar con agradecimiento el apoyo que tuvo, hasta hoy, del periodista Julio Dornel manteniendo viva su memoria. Luego vino la etapa de las internaciones más severas. Donde su vida y su poesía quizá como nunca, tocaba el mismo hueso de su hermano de piel y alma, el dolido poeta César Vallejo. Y lo refleja: “H. V. 7 bis” que sintetizaba: Hospital Vilardebó Sala 7 bis: “Domingos con visitas/apresuradas, tiernas, bondadosas/ acariciando el pómulo, inquiriendo por nuestras/soledades/ como si niños fuéramos… Y nos quedamos solos/ mirando más allá de la llovizna/este domingo gris/setiembre...
U otros fragmentos donde rescata susdolorosasinternacioneshospitalarias: “Repaso mi etilismo en esta cama / Nº10, Vilardebó…tristeza / de germinales tallos / derrotados sobre esferas alcohólicas… Cama Nº10 / Vilardebó, tristeza: la tibia beatitud de las frazadas / cobija mi esqueleto”.
Otros versos nos duelentodavía…:- “Me duele el viento, el corazón, la tarde/ las palomas eróticas, el loco/ pidiéndome una ausencia de tabaco… Me duele el pie descalzo cuyos dedos/dibujan jeroglíficos, simbólicas/visiones de un profeta taciturno.” “Crece el tumulto de mis soledades/ y el grillo de mi canto se adormece/sobre un lecho prestado… Hay una telaraña sin araña/atrapando mi sueño, mi delirio/ de boca sin mujer:/un mes de manicomio ya me alcanza/para volverme loco…”
Una vez en su casa montevideana, humilde y sencilla como su propia vida o como su propia pareja, me abre la tapa de un sótano y muestra cajas y cajones de botellas de bebidas y chocolates finos. También había electrodomésticos y aparatos de sonido de la más sofisticada tecnología. Todo absolutamente cerrado, intocado. Y Alicia me explica que allí José depositaba “los regalos” que no había podido devolver. Los que le llegaban de parte de empresas que, de esa manera, pretendían vencer su inquebrantable compromiso de ejercer con la más absoluta honestidad su función aduanera. Eso, naturalmente también le creaba enemigos hasta entre algunos- y no pocos- de sus propios colegas. Compromiso humano y ético que también había asumido ante su poesía cuando, por ejemplo, creó una de las más hermosas canciones que popularizó nuestro común amigo Alfredo Zitarrosa y el rochense dúo Solipalma. : El Taipero, y su dura realidad laboral y vivencial de la cual le relataba con detales el propio Julio Dornel.
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Este tema, además, también nos unía por un vínculo muy fraterno, porque yo también había escrito, siendo muy joven, una canción a los taiperos que había conocido en los arrozales de mis pagos.Texto que una noche, rompí -frente a sus asombrados ojos- porque era, infinitamente inferior a ésa, su tiernísima canción:
Plazas de recuerdo son las noches del taipero, / peón del arrozal doblado en soles y luceros, / cuña de esperanza clavada en Cebollatí. / Taipero.../ Dura es la canción en la cosecha de febrero, / cuando el horizonte se hace amargo canto obrero, / silba el agitar del arrozal tan infeliz. / Taipero.../ Vida triste es ésta, la del arrozal, / unos pocos pesos para malgastar. De contrabando los peones /se vienen desde el Brasil, /buscando en Cebollatí el arrozal Los terrones dan tallos y dan canciones /de patria amarga y sufrida, / dolor de hombre la herida, / que alivia un poco la caña, / de sol a sol, dura hazaña /que nos consume la vida. / Patos y gaviotas acompañan al taipero, / hasta que la lluvia trae remansos galponeros, / cantos y guitarras aliviando el existir. / Taipero.../ El domingo hay fiesta en Cebollatí, gastaré mi plata sin pensar en ti. / Taipero... taipero...
Y así como te imaginé por primera vez, vallejianamente solo, bajo un sol de Van Gogh de la frontera, así te veo ahora, cuando el verano hace girar, lenta y pacientemente la noria de su calesita - bajo tus mismas calles solitarias- bajo el sol de un viento permanente, mientras gira el polvo de los días, los mismos días blancos e infinitos, de un día igual a otro.De un día igual al otro. De otro día igual, José María. (Recordando al poeta Rondan Martínez, en un nuevo aniversario de su fallecimiento. 27 de abril del año 2.000)

martes, 10 de mayo de 2016

RONDAN MARTINEZ: “ALUMNOS CON HAMBRE DE POESIA”. Por Julio Dornel.



 Noeli Arim y Alcides Romero, alumnos del poeta Rondan Martinez.

              Escritor y periodista Julio Dornel
 

Evocando las clases de Creación Poética que dictaba el prof. Rondan Martínez, hemos creído oportuno recoger la opinión de algunos alumnos cuando han transcurrido 50 años de aquellos acontecimientos. Noelí Arím (alumna) señaló que “pese a recordar muy poco, puedo ubicar algunos compañeros como Nélida Pampillón y Alcides Romero ambos de San Miguel.
El profesor Rondan Martínez nos incentivaba a escribir, expresar nuestras ideas en forma de poema, que luego nos ayudaba a corregir (por decirlo de alguna manera) ya en la forma de expresarnos, utilizar términos poéticos, las diferentes formas y tipos de poemas, el porqué y el cómo de cada uno, y ejemplos de autores en cada caso.
En lo personal lo que más me gustaba de esas clases era cuándo en forma personalizada a lo que cada uno de sus alumnos había escrito, en algunas oportunidades lo hacía en clase y en otras se lo llevaba a su casa y en la clase siguiente en forma individual comentaba con el alumno sus sugerencias y el porqué.

Era muy cuidadoso y respetuoso de lo que cada uno de nosotros escribíamos. Fueron hermosas las clases de Creación Poética y diríamos que fue un frondoso árbol que dio hermosos frutos, algunos de los cuales fueron recogidos.....”
Por su parte Alcides Romero manifestó que “en los talleres de Creación Poética sentíamos hambre de poesía y una necesidad vital de escribir y componer. Fueron años muy hermosos, el Liceo se había convertido en una cantera cultural, donde el profesor al margen de su asignatura tenía tiempo para conversar con los alumnos. Para nosotros fue una suerte poder participar de ese grupo inolvidable de profesores que fueron amigos y “padres” en muchas oportunidades.”

jueves, 28 de abril de 2016

MEMORIA OLIMAREÑA PARA RONDAN MARTINEZ. Escribe Sergio Sánchez Moreno.





Poeta de aguas varias, sangre charrúa te reclama. Lanza en pleno vuelo, tu poesía está encontrando destino

¿Por qué será que todo pueblo debe lo mejor de su canto a un humilde ranchito o a lo vivido en modestas  piezas de hoteles o pensiones?.  El rancho del Nico o la humilde Vaca Azul de Rubén Lena, el rancho del Macario Pereira,  de José Carbajal El Sabalero, el hotel de Bachicha Lencina donde vivió Zitarrosa un buen tiempo. Lugares fermentales. Pasar el tiempo aparentemente diciendo nada constructivo. Pues fueron fraguas de donde nació buena parte del saber y entender de estos geniales comunicadores.
Pues aquella pequeña ciudad del Chuy, modestísima y hermosa, de calles y carreteros imposibles, Chuy con la sonrisa vendedora de  Samuel Priliac… tuvo también su rancho. La modesta pieza de Mariolina, donde un salteño exiliado en el Chuy vivía acompañado de la atenciones diversas de dos tías ancianas y rodeado de gente de tiempo perder, que en lugar de hacer algo productivo, gastaba horas discutiendo o conversando de historias , de lecturas, escuchando músicas. Nada bueno podía esperarse saliera  de ese lugar donde además,  me contó uno de sus contertulios, las tías se encargaban de bendecir con el hermoso crucifijo que “el patrón” Samuel le había regalado a su sobrino. No tengo ni idea de quienes iban a pasar el tiempo con José María Rondan Martínez, el dueño de casa… pero seguro que unos valores llamados Wilkins Machado,  Jesús Perdomo y Julio Dornel tenían abonos y jugaban de locatarios. Pero que tercos son estos tipos… porque estando allí acompañaron el nacimiento de mucho de los mejor que produjo Frontera Chuy  y sobre todo, la obra de uno de los mejores poetas uruguayos. Salieron de  la humilde piecita de Mariolina:
Genealogía
Un libro muy bien  comentado por todos los que ha accedido a  él… no es mi caso. Dedica poesías a su sangre Charrúa, pero con cariño, desde adentro, con dolor y con rebeldía, con honor y con amor por sus ancestros. Con este libro en ciernes fue de Chuy a Salto  y lo publicó en su tierra natal en 1967.Me contó el profesor Jesús Perdomo que  Rondan Martínez fue,    la persona conocida que  se sintió más   orgullosa de ser charrúa.

Latitud Chuy
Libro de poemas de Rondan que gana la 5ª Feria del Libro y el Grabado de Montevideo.
Artigas compañero
Obra magna de Rondán, donde le dice a Don José, recorriendo su historia, sus compañeros, su lucha y sus amores, que ya es tiempo de volver porque lo esperan los trabajadores de este tiempo para impulsar sus sueños y hacer marchar la patria por rumbo bueno.
Mucha historia después, dos muchachos de la ciudad de Rocha reciben el poema y lo hacen canción. Dulces rebeldías y ternuras de lucha trae esta creación… no solo en los cantos sino además por la  musicalización  hermosa y emocionante… que  completan una de las mejores canciones  de nuestra canción popular actual. Me dirán que de todo un libro se conoce solo un poema. Qué bueno que se conozca este poema, porque hermosas poesías esperan   lectores para trascender de la pluma original a sus nuevos dueños… pero no siempre estos las descubren para   adoptarlas. Esta canción, poema nació y es… con la entonación de Solipalma una de las más preciadas  canciones del siglo XX,  vivísima  y vigente en el panorama actual de nuestra canción popular nacida en el interior. Gracias Fernando Rótulo, gracias JorgeGriott.


Ahora es tiempo
“Ahora es tiempo de saber tu nombre,
“de repartirlo en surco y en espiga,
“de humanizar el bronce, refundirlo,
“en molde humano, humana perspectiva.
“Tiempo de las reformas sustanciales,
“la tierra libre, fértil la semilla,
“la  fábrica en mano del obrero,
“rocío agrario, sol, ganadería.
“Tiempo de tu retorno, de tu encuentro
“con el hombre en la siembra campesina,
“tiempo de la lectura interminable,
“del paisaje bañando las pupilas.
“El mar, el río, el pájaro y el cielo,
“el árbol conversando con la orilla.
“Hay que tocar maderas musicales
“de sufridas guitarras nativistas,
“acariciar tu nombre en los fogones
“que el crepúsculo enciende en las cuchillas.
Parte hablada…
“hay que hablarle al que sufre de esperanzas
“y alumbrarle tristezas y neblinas.
“Hay que saberte ahora entre nosotros,
“como un obrero más, que cada día
“acude a la jornada, nos alienta
“con palabras  de luchas, comprensivas
“voces que nos señalan horizontes.
Sigue canto…
“Ahora es tiempo ARTIGAS, viejo ARTIGAS,
“de ubicar tu sonrisa en la mañana,
“de escamotearte estrella infinitas,
“y plantarlas en cantos y guitarras”.
“Hombro con hombro, en alto tu bandera,
“El grito libre, río sin orillas,
“contigo en horizontes y pamperos,
“vamos hacia la aurora PADRE ARTIGAS”.

H V 7 BIS
José María RondánMartínez… muy estimado por el genial Enrique Amorin, se fue de Salto un día y  se radicó con unas  tías por 1960 en el Chuy.  Tuvo 3 hijos: José Enrique, Esther y Carla. La nieta (Sofía) hace poco fue protagonista de un acto de reconocimiento y bienvenida que su pueblo natal le tributó. Fue guardia aduanero pero administrativo, fue un enorme escritor y un gran bohemio. Y como gran bohemio sucumbió al alcoholismo. El Director de Cultura de Salto en el homenaje antedicho, en 2014, decía “ ¿quién escribe desde la locura no estando loco y habiendo vivido en un manicomio? Solo Rondán Martínez. Estuvo internado por voluntad propia para tratar de curarse del alcoholismo.” Muchas veces, autores de la misma época  que Rondán,  le cantan al vino en tono elogioso.  Rondán tenía esa lucidez de no desearles  mal a otros.  Siempre estuvo  tratando de salir del alcoholismo y cuando escribe sus poemas lo hace desde el dolor. Por eso, sabiendo todo lo mal que hace el veneno del abuso del alcohol,    ingresa al Hospital Vilardebó.Y  allí nace el cuerpo de poesías que componen H V 7 BIS. Es LA visión  de  un ser humano dolorido pero de una lucidez increíble,  describiendo a quienes están a su lado, pero que están tratándose por otro motivo, por demencia.  Pocas veces se han leído poemas más desoladores y tristes.

HV7 Bis - VI
DÍAS interminables me socavan
túneles infinitos
y hombres con sus alforjas bajo el brazo
van y vienen por corredores húmedos.
Tienen
grotescas expresiones de animales adultos,
carcajadas salobres
y desde sus gargantas prisioneras
estallan las canciones como rosas.

O este otro:
HV 7 Bis- III

DOMINGOS con visitas
apresuradas, tiernas, bondadosas,
acariciando el pómulo, inquiriendo por nuestras
soledades
corno si niños fuéramos.
Quieren tocar el corazón, sentirlo
para saber si late como siempre
y nos miran muy hondo
haciéndonos llorar.
Después se van de a poco
dejando sus olores familiares
sus dedos temblorosos
el eco de sus voces
el recuerdo habitual y compartido.
Casi como un dolor
el ruido de sus pasos nos aflige
sembrándonos tristezas,
melancolía de atardeceres pueblerinos,
el beso de los niños,
la cuchara y el plato de la cena.
Y nos quedamos solos
mirando más allá de la llovizna
este domingo gris.

El taipero
Claro que es la creación más famosa de Rondan Martínez. Ha logrado ser folklore, es decir música popular de la que ya no se sabe el autor. Si hay una creación que ejemplifica además,  la interacción de aquel grupo de amigos  que se reunían en modesta pieza de Mariolina en el Chuy de 1960,  esa es El Taipero.
Esta canción fue grabada en 1967 por Alfredo Zitarrosa en su tercer disco larga duración, disco de vinilo que tenía 6 o 7 canciones de cada lado. Ese mismo año el LP titulado Del Amor Herido y donde estaba además Pal Que Se Va y Del Cardal, es reeditado totalmente por el sello Orfeo y ahora mejor distribuido, por más que sus discos para el modesto sello Tonalvolaron. Se agotaban apenas editados.
En 1965, el profesor de historia y de música Jesús Perdomo, hombre de Castillos, andaba por la vecina ciudad del Chuy. Allí hizo relación con dos personas claves en la historia de la canción, el guardia aduanero Rondan Martínez y el guardia civil Julio Dornel. Julio es nacido en La Charqueada pero la vida lo llevó hace añares al CHUY donde hoy es uno de los mejores periodistas de identidad y memoria del país.  Jesús Perdomo es un nombre propio de la cultura de todo el departamento de Rocha. Escritor, dramaturgo, historiador, músico y musicólogo, autor de innumerables artículos en diferentes publicaciones es también autor de tres libros esenciales a la historia rochense. En la época Perdomo tenía un conjunto llamado Los Orejanos que andaba en búsqueda de repertorios orientales. Pero, como no abundaban las canciones del pago… se mandaron a hacerlas.
Dornell, el único de botas embarradas, fue el que les contó la vida de los taiperos. Rondán emocionado escribió la letra y el profe Perdomo le sumó el ritmo tan particular. No fue fácil, hubo mil ajustes, pero después nació El Taipero. Un día de 1966, Los Orejanos van a cantar a Lascano. Actúan en el cine y después se van adonde recalaban los guitarreros, la peluquería de Amado Segovia. Los músicos eran agasajados con asado y vino y después pagaban cantando, con la salvedad de que Amado les grababa. Poco tiempo después, el que llega es Zitarrosa. Y se cumple el mismo ritual, pero en la previa Amado les hace escuchar la grabación de El Taipero y se cuenta que Alfredo casi les gasto la cinta escuchando, memorizando la melodía y luego apuntando la letra. Perdomo nos decía que "No sabemos si por la deficiencia de la cinta o por el buen vino, Alfredo anotó mal algunas palabras. Pero después hizo un trabajo orquestal fantástico con las guitarras... que convirtieron a la canción en un himno muy querido."


sábado, 23 de mayo de 2015

UNA PÁGINA SUELTA. EL POETA CHARRÚA RONDAN MARTINEZ. Por Julio Dornel.




                              Escritor y periodista Julio Dornel
Hurgando en viejos documentos nos encontramos con valioso material, procedente de Salto donde el Director de Cultura de la Intendencia, Leonardo Garet, analiza en profundidad la obra del poeta José María Rondan Martínez.
Bajo el título de POETA CHARRÚA, Garet comienza señalando que “el libro titulado Genealogía es el más antiguo que tenemos, al no disponer de Cien Manzanas y Patria Chica. Genealogía está fechada en Salto  1969-70 dividido en tres secciones; la primera se llama INDIO AMARGO, la segunda AMOR INDIO y la tercera GENEALOGÍA. Indio Amargo es él y se proyecta hacia toda la raza suya, la cercana que es su familia, y la lejana su raza charrúa, porque Rondan es según Jesús Perdomo, la persona que acá se sintió absolutamente orgullosa de ser charrúa. Yo digo que por los poemas que tiene este libro tendría que ser reconocido y estudiado como el POETA  CHARRÚA, porque él no escribe desde fuera, no es el poeta culto Zorrilla de San Martín que inventa el indio de ojos celestes, es el hombre que está escribiendo desde el fondo de su raza, entonces es el poeta charrúa. En la primera sección de Indio Amargo se dirige a sus familiares, la abuela, el abuelo y tiene una particularidad increíble, no conocemos a alguien que le dedique tantos poemas a los tíos, a las tías, cosa curiosa que genera una relación que uno no está acostumbrado a sentir. Garet destacó además una característica poco común entre los escritores, que identifica a Rondan. Por lo general quien escribe sobre alguien desaparecido, encuentra heroísmo post  mortem por todos lados, cosa que no hace Rondan, sino que presenta la vida simplemente como lo que fue sin una pizca de idealización.  La segunda sección del libro es AMOR INDIO, donde Rondan que no tiene poemas amatorios, al menos no se han conservado, tiene sin embargo en esta sección poemas apasionados por una india, que sin embargo no se refiera a una india en particular, sino a la raza india. Deja muy claro que esa india adorada a la cual se abraza y besa realmente como una mujer, es la raza y esa es su manera de entregarse totalmente. Por lo tanto debemos diferenciar dos aspectos de la obra de Rondan que en algunos momentos sigue carriles totalmente separados. “Una cosa es la evolución de la obra de Rondan que estoy tratando de seguir empeñosamente que es Genealogía- Latitud Chuy, un libro inédito que me llego por Jesús Perdomo, que se llama NOSOTROS,   ARTIGAS COMPAÑERO y HB 7 BIS que corren por otro lado. Por ejemplo, murió Julio Sosa y escribió una oda a Julio Sosa, murió Zitarrosa y escribió Carta a Zitarrosa, es decir escribe como respuesta a los sucesos inmediatos, por lo que sus canciones no pueden ser estudiadas así, sino que merecen ser agrupadas y estudiadas detenidamente. Corresponde señalar que Leonardo Garet es el autor de varios reconocimientos a los escritores salteños, donde podemos destacar un documental sobre vida y obra de Rondan Martínez.