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jueves, 7 de abril de 2016

CASO BEYHAUT EL PUEBLO QUIERE SABER DE QUÉ SE TRATA Y un fuerte aplauso para el Intendente Por Enrique Sayagués Areco


El Este

 
En una certera nota publicada el día lunes cuatro pasado en El Este, se decía que “algunos actores consideran que el mismo es clave que lo conozca la opinión pública de Rocha, para que de esta forma se conozca por todos, que ese acuerdo existió, que contó con la voluntad de las partes y que el mismo tarde o temprano deberá reconocerse, en el entendido que se llevó adelante sin presiones y como fruto de una coincidencia entre las partes: el gobierno de un departamento y un privado”.
Y, por cierto que sobra razón al articulista.
         Si hay algún tema que hoy preocupa justificadamente a la población del departamento es este. Que puede culminar en un tremendo gravamen para el bolsillo de los contribuyentes. O sea, de la población de Rocha. O derivar en una Intendencia desfinanciada y desprovista de la capacidad mínima para atender sus funciones más elementales.
         ¿Cómo podría no estar preocupada la gente de Rocha?
         Y si lo está – con sobradas razones – nadie podrá desconocer su legítimo derecho a saber de qué se trata. Una frase que tiene muy larga y honrosa tradición en el Río de la Plata.
         Al fin de cuentas, esa frase tan breve como rotunda fue el disparador de los hechos de mayo de 1810 en la que, para entonces, era nuestra ciudad capital. Que culminaron luego en la independencia de los países rioplatenses.
         Aquello ciudadanos reclamaban – con razón y con tino – su legítimo derecho a saber de qué se trata.
         Derecho que también tenemos hoy todos los que tenemos residencia en Rocha.
         No solamente no se percibe motivo alguno para que la Intendencia tenga oculta la famosa transacción, sino que se perciben motivos muy firmes de legitimidad y conveniencia para que la haga pública.
         Para que así el pueblo de Rocha – como lo pudo hacer el de Buenos Aires en 1810 – pueda ejercer su legítimo derecho a saber de qué se trata.
         Para decidir en consecuencia. Y para saber a qué atenerse. Y para confirmar que los ciudadanos de este país somos, efectivamente, los depositarios de la soberanía. Que los gobernantes no son nuestros dueños, sino nuestros representantes. Y para demostrar, con la irrebatible contundencia de los hechos, que todo esto no son meras frases de circunstancia, sino que constituyen una realidad política y social firme y verdadera.
         Al fin de cuentas, y yendo al caso concreto, se dice que en función de la referida transacción, el reclamante Jesús Eduardo Beyhaut se benefició durante muchos años (algunos dicen que continúa haciéndolo) de sustanciosas exoneraciones tributarias.
         ¿Será que la transacción es válida para él, pero no para la Intendencia’
         Esas dudas corren como rumores por todo el departamento. Es obligación de la Intendencia terminar con ellas, informando debidamente a la población. Para lo cual, lo único que debe hacer es divulgar el texto de la transacción (y de la consulta de la Cátedra de Derecho Procesal que el Dr. Mario Anza afirma que existe y que apoya la tesis de la validez y eficacia de la transacción).
         Este es un imperativo ineludible para el Señor Intendente.
         Quien, ciertamente, se merece un fuerte aplauso de todos los rochenses. Ya que expuso en declaraciones a este diario una firme posición en defensa de la transacción, lo que supone una sólida defensa de los intereses y derechos de los habitantes de Rocha. Y también un estricto y debido cumplimiento de sus deberes como Intendente, o sea, como representante de toda la población del departamento.
         Integra el Intendente un partido político que no es el que yo voté. Pero el triunfo electoral fue suyo. Y por eso es Intendente. Pero no es el Intendente del Frente Amplio, sino el Intendente de todos los habitantes de Rocha. De los que lo votaron y también de lo que no lo hicimos.
         Y si él sabe cumplir con sus deberes de representante del pueblo, y se pone firme en defensa de los legítimos derechos de la gente del departamento, todos debemos aplaudirlo. Como lo hago yo desde esta columna.