Mostrando entradas con la etiqueta Napoleón Techera Cuando la realidad supera la ficción. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Napoleón Techera Cuando la realidad supera la ficción. Mostrar todas las entradas

lunes, 17 de junio de 2013

NAPOLEÓN TECHERA: NI GARCÍA MÁRQUEZ PUDO IMAGINAR UNA VIDA COMO LA SUYA

Napoleón Techera
Cuando la realidad supera la ficción

Un día fue a subir al paso 90 y pico del Empire State Building y en la puerta del ascensor se encontró con un vecino de Velázquez, el día que se casó sus testigos fueron Colón y Amado Nervo, fue amigo de Hugo del Carril, Julio Sosa y muchos artistas más. No hay tango que no conozca y no sepa de memoria.

A los trece años jugaba al casín, la carambola y trabajaba en bares.

A los quince tuvo su propio bar, que atendía de día por ser menor.

Entró a la marina de Guerra, y años después a la marina mercante.

Festejó sus veinticuatro años en el Lido de París. Años después sacó mucha plata en la quiniela por haber estado allí esa noche.

Conoció a Charles Atlas. Un día, en el ascensor del Empire State se encontró con un amigo de Velázquez.

Ganó mucho dinero embarcado. Fue mozo, fue propietario de Riogas y de un Parador. La dictadura dice, lo persiguió hasta hacerle perder casi todos sus bienes.

La situación le provocó un infarto cerebral. Quedó en silla de ruedas. Ha logrado recuperarse. Su maquette del Aeropuerto de Carrasco fue conocida por todos los rochenses. Hoy, en su casa alquilada, tiene una del Conrad que hizo en homenaje a su amigo Carlos Lamanna.

Cobra una pensión mínima y espera su jubilación. Tiene 74 años. Se gana la vida vendiendo casas y campos.

Cuando se casó por primera vez en el Juzgado colgaron un cuadro con el acta al considerarlo el casamiento más histórico jamás realizado.

La Nueva Gaceta entrevista hoy a Napoleón Techera, un personaje cuya riqueza no es fácil poner en palabras.











¿Dónde nació? Cuénteme cómo fueron sus primeros años.

Nací en Treinta y Tres. Mi abuelo Lucas Techera era de allá y tenía mucho dinero pero luego nos inscribieron en Cebollatí. Mi padre era Adaro Techera y mi madre Zenona Morriel. Mi abuelo era descendiente de brasileros y era brasilero neto, por lo que si yo quisiera podría ser también ciudadano brasilero. Mi abuela tuvo veinticinco hijos .Lucas Techera era el dueño del pueblo de Cebollatí, aún es. Muerto, sigue siendo el dueño. Herederos quedan solamente los nietos. Yo tengo un poder que hoy estoy tratando de arreglar con la intendencia porque hay noventa terrenos que dejó de los que quedarían la mitad libres .Mi padre antes de morir nos dijo: “no toquen a los pobres que están ocupando esos terrenos “.Aquel que pobló en un terreno de Lucas Techera y era pobre, ese no se toca. Pero el que tiene dinero va a tener que pagar. Eso se negociará de alguna manera. Mi abuelo, aparte de ser el dueño del pueblo, tenía campos, chacras, que llegaban hasta Brasil. Mi padre estudia, va a Treinta y Tres, va al liceo y ahí aparece el por qué de mi nombre. El médico que atiende a mi madre en Treinta y Tres había estudiado con mi padre y cuando yo nazco, hace 74 años, estaba en auge la historia de Napoleón. Años después voy a Montevideo a lo de un hermano y la vecina tenía un perro que se llamaba Napoléon. (Ríe a carcajadas).Viví hasta los dos años en Cebollatí y luego a mi padre lo nombran Secretario en Velázquez. Fue casi treinta años Secretario en la Junta Local. Tengo cinco hermanos: Amado Nervo, Alba, Melva, y dos ya fallecidos: Ademar y Neldo. En Velázquez fui a la escuela, mi maestra era Mirta Teibo, Nilda Freire, María Caram, el maestro Leonidas Larrosa .Ahí llego hasta cuarto año y la maestra Mirta le dijo a mi madre:” Napoleón no es para acá, mándelo a Montevideo a estudiar” .Yo era bandido, ya jugaba al casin, a la carambola, trabajaba de mozo en los bares.

¿Todo eso? ¿Qué edad tenía?

Trece años. Había un comisario Araújo que lo habían echado por temas de contrabando y puso un bar que era el más grande y fui mozo. Y ahí empiezo mi carrera como mozo. Y después tengo un bar propio con Pedrito Hernández. Ahí tenía 15, y como era menor, yo atendía de día y él de noche.

¿A los quince años?

Sí, a los quince años ya era propietario de un bar.

¿Cómo era para un gurí atender un bar?

Era fácil porque era época de gente muy sana y yo era muy querido y mi padre muy respetado .En un pueblo de campaña las cuatro autoridades son el comisario, el juez, el doctor y el secretario. En el 45 daban vales para el kerosene, para el gasógeno, con Tabaré Sobrero somos como hermanos, íbamos a la escuela juntos y yo siempre la decía embromando a su señora que él me copiaba los deberes.

¿El futuro Medalla de Oro de la Facultad le copiaba?

(Se ríe). No, no me copiaba porque yo soy dos años mayor que él .Mi padre era encargado de todo, del cementerio, de las calles, de la luz. La luz era con faroles a nafta, la luz era un farol en cada esquina Después de treinta años mi padre cuando se jubila le deja el cargo a Tono Prieto Píriz una persona muy conocida que falleció hace poco. En el 52 yo tenía 16 años, mi madre decide mandarme a Montevideo y habla con mi hermano mayor, Neldo, que tenía la peluquería El Circo y después Gatolandia a los fondos del London París. Trabajó muchos años en el circo de gerente y después puso Gatolandia. Era una peluquería como había en aquella época para niños y donde iban los hijos de los políticos y gente de plata. El le cortó el pelo a Jorge Batlle, a todos los Batlle, a toda la gente de la política. En ese tiempo era casi una obligación llevar los niños a esos lugares especiales para que les cortaran el pelo .Por ejemplo, un sábado de repente había cien niños ahí adentro. Había calesita, una maestra que los atendía, juegos de mil cosas .Cuando llego a Montevideo lo primero que hace mi hermano es llevarme al London París, la peluquería quedaba al fondo. El era amigo del gerente y entonces cuando cierra me muestra todas las instalaciones. Era asombroso ver todo lo que había. Tapié, se llamaba. Entró de mensajero y llegó a gerente. El London París se fundió por los hijos del dueño. Cuando agarraron la posta lo liquidaron. El dueño le da a él el cargo y lo hace socio y la firma se llamó Tapié y compañía. Las mujeres empleadas que eran por ejemplo cincuenta, cuando iban a un baile tenían que entrar de corbata y en el apuro, con el cinto se hacían la corbata. Me contó que cuando el tiempo de la guerra, London París siempre tuvo gente en Europa comprando .Había de todo. A mi casa de Velázquez llegaban los catálogos del London París y nos compraban juguetes, ropa y cosas para la casa.

Hay un caso en Rocha de Hector Caymaris Casals que fue secretario por tres veces en la intendencia de Rocha. Me contaba que él pidió un par de lentes y se lo mandaron. A los quince días le llega una carta devolviéndole dinero porque el cupo de importación había sido menos. ¡Aquello era increíble!

Mi hermano empieza a buscarme trabajo y estaba Rodríguez y Neuman una casa muy grande. Yo había cumplido diecisiete y me arreglan la edad, porque mi hermano era amigo y entré a trabajar. Neuman era un alemán y Rodríguez, el socio, era Rodríguez Blanco, presidente de Nacional en esa época. Estaban empezando a construir Pocitos, arrancando con lo que hoy son esos treinta o cuarenta edificios en la rambla. Y empecé como electricista, de aprendiz. Trabajo un año y al año aparece en un diario un pedido de la Escuela Especial de la Marina de Guerra del Cerro pidiendo jóvenes para ingresar y embarcarse y mi hermano me dice por qué no entro y yo le digo que no me daba la capacidad para un examen. No tenía sexto año terminado. Igual me animé y me presenté. Dos amigos me ayudan a prepararme y salvo el examen de ingreso.

¿En qué época estamos?

Año 55.En el 57, el Destructor Uruguay pide siete muchachos de la escuela que tuvieran un físico más o menos regular para viajar a EEUU y desfilar allá. Y me eligieron. Uno de los compañeros era Pablo Sapín Garchenco del Cerro. Vivía en Grecia y Alto Perú, era un gran tipo. El estaba más avanzado y era el que nos mandaba a los menores. Cuando entramos al Destructor Uruguay había una guardia de la banda de Taiwan. Cuando el Alférez me pregunta el nombre le hago la venia y le digo Napoleón Techera Morriel y entonces me manda a arresto “por faltarle el respeto a un superior”.Me comunican por los altavoces que estoy arrestado. Y un amigo me dijo que fuera a hablar con el Capitán. Me recibió, le expliqué, hizo llamar al Alférez y le dijo “sáquele de inmediato el arresto al señor Napoleón y póngaselo a usted por desconocer el nombre de un subalterno”. (Se ríe.)Pero el Alférez durante todo el viaje a EEUU buscaba lo que fuera para meterme preso, que el gorro mal colocado, que el zapato mal lustrado, me hizo la vida imposible.

Lo más desgraciado es esto: el barco está en el Hangar 1, y pasan el tango Lilián. Estaban todas las familias para despedirnos .De repente por los altavoces se da la orden que de parte de la embajada de EEUU y la Inspección General de Marina, el marinero Pablo Sapín Garchenco tenía que desembarcar porque era de origen ruso. Éramos cientos y todos quedamos muy tristes y quisimos ir buscarlo para apoyarlo. (Se emociona, habla entrecortado).Se saca el pantalón, queda en short y se tira a la bahía y cruza a nado hacia la Inspección General. Y unos oficiales de la guardia lo pararon porque si no sé qué hubiera pasado. Y él se tuvo que quedar.

Pusimos diecisiete días de navegación a EEUU .Fuimos por el caribe y llegamos la isla Trinidad Tobago, bajo el mando de los ingleses. Ahí atracamos porque a un oficial se le declara peritonitis y a pesar que el barco tenía médicos y quirófano la situación era muy grave. Lo llevaron en una avioneta y el barco siguió. De esa isla sale el famoso calipso bananero que lo tocan con tambores. Al cruzar la línea del ecuador se hace una fiesta. Los más grandes se visten de piratas y a los más chicos, los bautizan y unos tienen que cantar, otros bailar o decir un recitado. Es una fantasía al cruzar el ecuador. Lo hacen todos los barcos del mundo, dura las dos horas en que se cruza la línea. El barco queda sin comando, el capitán no manda.

Llegamos a Norfolk, en el Estado de Virginia .Es uno de los puertos de marina de guerra más grandes. Había atracados barcos de tres cuadras y pico de guerra que han sido fundamentales en varias contiendas. Se enseñaban unos cursos de lucha contra el fuego y de control de averías. Los hice y tengo los diplomas. Un día alquilamos un auto y fuimos a la playa. El coche falla y tomamos un ómnibus y sube una señora negra embarazada y le damos el asiento. Vino el guarda y nos dijo que no. La discriminación era de terror. Te cuento más, yo tuve dos Mustang en Rocha .La Ford estaba en la Quinta Avenida y estaban en exposición. La Ford nunca lo pudo vender bien porque lo compraban los negros .Lo compraban los negros de plata. Y los blancos lo compraban para las sirvientas .El Mustang aparece en Sudamérica porque los embajadores lo compran para andar acá, pero en EEUU no anda ningún blanco en un Mustang. Una noche, estando atracado en el puerto de Norfolk fuimos a un tipo cabaret de negros, una gente maravillosa. Tenían Ford Maverick, tenían Ford Mustang, Impala, los negros tenían cada carros impresionantes. Fuimos, y cuando nos vio vino un patrullero y nos llamó. Nos invitaron con un cigarrillo, me acuerdo que eran Camel, nos llevaron a la Jefatura, nos dieron café y nos llevaron al capitán. Y nos dijo, ustedes no pueden juntarse con los negros, acá no es como en su país. El barrio de los negros es para ellos, ustedes no pueden entrar ahí. El uniforme decía Uruguay Navy, por eso el patrullero nos reconoció enseguida. Era la época de Joe Louis, los negros en deporte estaban muy arriba y había todo un grupo de gente que podía comprarse esos coches. En la Quinta Avenida estaba la Ford y ahí estaban los coches en exposición. El primero que lo compró fue un negro y por eso la revancha era que los blancos la compraban para las sirvientas para que hicieran los mandados. Y si un negro caía en la calle, por ejemplo borracho, la policía le daba patadas .Estados Unidos era una maravilla en todos los sentidos pero el destrato a los negros era de terror. Ese curso sobre incendios me enseñó cosas para toda la vida.

También en la Quinta Avenida tenía sus oficinas Charles Atlas, que se hizo famoso en el mundo con su curso de la tensión dinámica. Mucha gente hizo sus cursos, había que hacer una alimentación especial y los ejercicios que él enseñaba. Con un amigo fuimos a saludarlo. Nos regaló el libro .Me acuerdo que estaba vestido de pantalón vaquero y una camisa floreada y cuando supo que éramos uruguayos nos habló, hablaba castellano. Carlos Márquez, un amigo hizo el curso y tenía un físico imponente.

Otra anécdota. Fui al Empire State Building y llegué al ascensor para subir al piso 92. Ahí en la puerta me encuentro con un muchacho de Velázquez que estaba embarcado en un buque de Ancap ¿qué haces acá? nos preguntamos. (RISAS). Estuve también en la Estatua de la Libertad, en el Parque Central donde me encontré con argentinos y uruguayos tristes porque extrañaban...Conocí los barrios de Nueva York. Los más sucios son los barrios latinos. Uno va al barrio chino, al barrio judío o a cualquiera y era un lujo pero el latino era lo último.

¿Es en ese tiempo cuando ingresa a la marina mercante?

Sí, cuando llegué a Montevideo pedí el pase. El primer barco mío fue Estemar, iba como electricista y empiezo a viajar a Brasil. Íbamos a puertos madereros. A veces dentro de los árboles venían víboras, serpientes, era peligroso. Un día yo tenía que reparar unas lámparas que se usaban mucho y el Contramaestre me dijo que tuviera cuidado porque hacía días había sentido un ruido raro en uno de los árboles. Algunos estaban en cubierta. A los seis meses sale un 125 del Cerro, prende la luz a las cuatro de la mañana y el conductor ve una serpiente que sale del puerto. Iba cruzando la calle olímpicamente. La capturaron. Vino en mi barco o en otro, pero viajó con los árboles.

Después pasé a otro barco, El Oriental. Era complicado porque había mucho para solucionar y había un solo electricista. Si bien el jefe de máquinas o el primer maquinista algo saben, la tarea fundamental es del electricista.

Después de Brasil fueron muchos otros lugares y en especial Argentina, La Boca, Buenos Aires, trayendo trigo a granel o llevando .Cuando atracamos en Buenos Aires empieza una etapa de mi vida muy importante, sentimental. Los recuerdos, y más a mi edad, son muy fuertes. Muchas noches sueño con cosas que pasaron que fueron muy bonitas.

Ahí conozco una cantina que se llamaba El Gordo y el Flaco, justo frente donde atraca el barco. Parece que el padre de los dueños había sido poeta o cantor. Y todos los cantores de la noche iban ahí, por ejemplo Charlo, Hugo del Carril, Héctor Mauré, Oscar Alonso, Jorge Sobral. Todos los cantores de la noche terminaban ahí después de sus actuaciones en los cabarets y lugares de tango. Ahí había cuatro guitarristas que eran correntinos que tocaban como los dioses. Cada cantor venía y decía “en re mayor tal” y arrancaba .El que era difícil era Charlo, medio como doctor, medio como creído, los otros eran dados, eran otro tipo de gente.

¡Los conocí a todos! Y lo primero que hacía el cantinero era presentarme. Porque en ese momento el ídolo era Julio Sosa con el cual yo no tenía ningún mérito, para mí ni existía. Cuando muere Julio Sosa yo estaba en Buenos Aires. Choca en la avenida Alcorta con un DKW. Estaba en una fiesta que organizó Hugo del Carril que lo quería llevar a España después de dirigirlo en Buenas Noches Buenos Aires. Hugo del Carril hizo 52 películas, fue productor, actor y cantor ¡qué persona que era! (Se emociona). Era un hombre excepcional. Un tipo que es difícil que Argentina haya parido otro como él. (Muy emocionado). Incluso le había pedido a Julio Sosa que adelgazara y esa noche él se escapa porque la comida que había era picadillo de confitería y a él no lo llenaba eso. Agarró el DKW, agarra por la avenida Alcorta, iba a un carro de chorizos que había en la rambla donde él acostumbraba a comer y después volvería pero desgraciadamente choca y se mata. En el Gordo y el Flaco lo lloraron muchísimo, lo adoraban, lo adoraban .El capitán de mi barco era amigo de Julio Sosa y un día me lo presentó y yo estaba con una mina y casi ni pelota le di. Me dio un abrazo y un beso, pero yo no era su admirador. Después que murió fue que reconocí lo gran cantante que era. Mi ídolo era Hugo del Carril a quien veía en las películas ya en Velázquez. Cuando se filma Buenas Noches Buenos Aires que él la dirige. Actúan Mariano Mores, Susy Leiva que canta Frente al Mar, Beba Bidart con Julio Sosa que hacen el Firulete ,Jorge Sobral, Palito Ortega ,Virginia Luque con El patio de la Morocha, Troilo y Grela, y muchos más. Un día fuimos porque queríamos ver la filmación y no nos dejaron entrar, claro. Les dije, llamen a Hugo del Carril y vino y me dijo” Napoleón hermano, ¡¡¡pasen”!!! El me conocía de la cantina del Gordo y el Flaco ¡él era amigo mío! Fui amigo también de Mauré, Oscar Alonso, Jorge Sobral, todo a raíz de la cantina. Nos querían en pila a nosotros. Yo cantaba en la cantina pero me faltaba entonación .Hugo del Carril me decía, “venite a quedar a Buenos Aires que te conseguimos algún puesto, te hacemos actor o algo”, pero yo ganaba muy bien como marino mercante y no quise arriesgar. Yo cobraba platales, porque embarcado uno está todo el tiempo sin un día libre y se pagaba muy bien. Después paso a navegar por el Paraná. Todo Argentina y llegamos a Asunción del Paraguay. Y tenemos que hacer un paréntesis muy bonito

Yo tenía un amigo que era cantor y medio poeta, ya fallecido, Jose Galanilla.Era muy bohemio y nos juntábamos a conversar y tomar whisky. En el camarote escribíamos y cantábamos. Y escribimos unas cosas que recuerdo con mucho cariño.Cuando llegamos a Corrientes fuimos a un baile y él se para y dice:



Corrientes, ciudad que admiro

Por tu belleza y tu historia,

Vivirás en mi memoria

Como un recuerdo inmortal

Cuando en mi suelo natal

Diga todo lo hermoso

Que lucís tan orgulloso



Tu divina costanera

Tendida en el Paraná

Que naciste igualara

Mi Corrientes Iporá.





Y al llegar a Paraguay fue este otro:





Asunción del Paraguay,

Bella ciudad guaraní

Mi corazón queda aquí

En tu tierra tan sentida

Y Si sangra alguna herida

Cuando me aleje de ti

Es porque acá fue feliz

Y en su vejez soberana

Aquel hombre que de fama

Se cubrió tan merecida

Don José Gervasio Artigas

Nuestro héroe nacional

Por eso es que hoy de paso

Un hijo del Uruguay

Te bendice Paraguay

Hermana tierra querida.



Después vienen los viajes a Europa. Ahí entro con el Albur .Vamos a Alemania, Francia, primero Marsella, después París .También Italia. De Francia traemos el Peugeot para Colonia - Nueva Palmira que es puerto franco. De Italia el Fiat y de Alemania el Wolswagen .En un viaje a Francia el capitán, como yo cumplía años y era el más joven de la tripulación quiso que festejáramos mi cumpleaños en el Lido de París. Estaban el Moulin Rouge y el Lido. El pidió presupuesto por los cinco que fuimos y era más barato el Lido. Las mujeres de gran calidad, te atienden, puedes tener un romance allí adentro pero nada más que eso. No te puedes quedar con ellas ni sacarlas. La mujer no sale, para eso hay que tener mucha guita. Es sólo por esa noche que está prestada,¿ no?

Se baila, se toman copas…Estaba cumpliendo 24.

Muchos años después cuando tenía Riogas en Rocha va un hombre y me dice “yo a usted lo conozco y quiero sabe de dónde lo conozco”.

Volvió después y siguió preguntando. Le conté por todos los lados dónde había viajado

Y me dice “¿usted no estuvo en París… en el Lido?” Y me dijo “¡¡de ahí lo conozco”!! Era Valetta, el de la lana. El había ido con la hija y el yerno esa misma noche al Lido. Tenía una Fiat verde, y cuando él se va le tomo la chapa y le juego a la quiniela y saco ese mismo día. Eran mil pesos en aquel tiempo. Y voy y le digo a Ruben Fernández: nos vamos mañana a Montevideo con las señoras a pasear, yo pago todo. Voy a la banca a cobrar y estaba cerrada, entonces me dicen pero el dueño de la banca es Valetta, fui a su casa, abrió y me pagó por el costado. ¡Era mucha plata!

Cuando termino en la marina mercante no es porque yo quiera. Hay una huelga muy grande en Montevideo como de seis meses del sindicato del Transporte y un día me agarré una moto hermosa que tenía, ya había tenido varios coches. Ganaba mucho. Me vine en la moto a ver a mis padres. Paré en Punta del Este y Farito Sosa, un muchacho que es de Velázquez, era el concesionario del Country Lafayette .Mi padre le había dado trabajo al suyo cuando estaba muy mal y Farito cuando me vio se enloqueció,”¡ qué pinta de actor que tenés”!, me decía, y me dijo que me quedara con él a trabajar de mozo. Me vistió de pies a cabeza y me dio un apartamento .Y ahí trabajé en el country en la Reina Mundial de la Azafata y en la Reina de Punta del Este. Y ahí hice plata. Y vine a Rocha y fue cuando le compré el equipo al Ricardo Viñas, el suegro del Popo Barrios .Le compré un equipo de gas, que tenía cuatro tanques de 45 kilos, las mangueras y todo. Me faltaban unos pesos y el Pepe Ramírez y el pibe el turco Jorge que eran de Velázquez me salieron de garantía y empecé a cargar gas en el barrio de las Ranas en la casa de mi hermana Alba y de mi cuñado Quelo Montesdeoca. Y ahí viene el tema del famoso tango porque el tango es de los pobres y la gente no lo entiende. Barrio Pobre, que lo canta Goyeneche con Troilo pinta lo que es el barrio y la gente pobre del barrio. La gente del barrio fue mi mayor respaldo para las nuevas cosas y negocios que vendrían después en mi vida.

Romeo Pérez, un amigo, era un tipo increíble. Se moría alguien y le pagaba el entierro. Con él aprendí a tomar mate, porque en los barcos no se tomaba. Ponía una caldera debajo del mostrador, tomaba mate frío. Era íntimo amigo mío, un tipo de la planta, él y su señora Manuela Pereyra. Después alquilé la casa en Río Branco donde Tomás Fabra Prieto tenía la librería y después la compré por el Banco Hipotecario y allí me instalo como sub distribuidor de Riogas Acodike Supergas.La distribución la tenía Pienica. Después de siete u ocho años viene la empresa y reclama Riogas y mandan inspectores. Y vieron que si yo cargaba cuatrocientas garrafas por día Pienica cargaba tres .Al final yo quedo con Riogas.

¿Y por qué no siguió con la empresa?

Porque alguien me dijo que me la iban a sacar. Porque el sindicato de Transporte Marítimo y el Centro de Maquinistas Navales estaba controlado por los comunistas. Para trabajar tenías que pertenecer al sindicato si o no navegabas .Yo nunca milité, sí fui simpatizante .Agarrándose de eso, la dictadura me iba a sacar la empresa y entonces decidí venderla. Antes el intendente militar de Rocha nos llamó a Pienica y a mí. Recuerdo que fue Enrique, su sobrino, y nos dijo que si en unos pocos meses no teníamos habilitada la planta en la ruta no podíamos vender más. Pienica ya la estaba construyendo y a mí me negaron la venta del terreno y terminé pagando carísimo uno frente al Batallón. Quien manejó todo eso fue una escribana de la intendencia. La construí con mil sacrificios, me la habilitaron y a los quince días me dijeron que la planta no podía estar ahí porque ellos tenían un polígono de tiro .Había hecho una inversión enorme .Les di mil razones de por qué no era ningún peligro y al final un oficial me dijo que se trataban de órdenes superiores. Le dije que no la cerraba, que viniera una nueva orden pero que yo no cerraba la planta. Yo supongo que ellos pensaban que era comunista y les iba a incendiar el cuartel, supongo que era eso. En ese momento fabriqué unos farolitos que patenté y que en la Ancap los técnicos me dijeron que eran excelentes, pero salía muy caro producirlos. Después lo sacaron los japoneses, a los diez años. También inventé el farolito Napoleón que se vendió mucho. Al final le vendo Riogas a Mattos y surge la idea de poner un Parador en la ruta. Se llamaba London Park. Le erré con el nombre porque fue justo en plena guerra de las Malvinas. Estaba frente al Batallón por la ruta 9.Lo instalo y arranca bien y a los quince días cortan todo el tránsito por ahí.

¿Por qué?

¡Para liquidarme! Fue en la dictadura .Fui al Banco República y hablé con el gerente, Walter Casella. No debía nada pero aún me faltaba algo .Pagué el campo, pagué el Parador entonces pedí un préstamo. Me exigió que pusiera todo como garantía .Primero era por una cifra y después me la bajó porque dijo que eran órdenes de Montevideo y entonces le emito un cheque al Dr Goyo Anza a Montevideo, y le dije ponle la fecha y la cantidad cuando te diga. Algo raro pasó y cuando entrega el cheque me habían cerrado la cuenta. Estuve un mes preso por dar cheque con cuenta cerrada. La persecución fue total. A mí me mató la dictadura. Me quedó el Parador y se lo vendo al Dedo Amilivia. Entonces puse un comercio en la Ruta 15, un almacén y trabajaba especialmente con Astra .Al poco tiempo es cuando se funde Astra y adiós. Entonces empecé a trabajar con Arturito Fratta a comprar montes. Llegué a comprar más de cien montes .Fratta cae un poco y viene desde Argentina Gersilco con un ingeniero Adolfo Márquez Giordano y empecé a trabajar con él. Me pagan bien, me pagan 200 dólares por cada monte. Yo compraba, calculaba y pagaba, hacía todo, yo era el capo, ellos venían y llevaban nomás. El ingeniero miraba y al ver que estaba todo bien me pagaba. Un día me sentí mal cuando estaba en el monte y al otro día en mi escritorio frente al cuartel tuve un infarto cerebral. Me llevaron a Maldonado, era grave y quedé en silla de ruedas .Me fui recuperando y pude volver a caminar pero me quedaron algunos problemas motrices. Vivo en esta casa que alquilo y tengo amigos como Carlos Lamanna, Mario Sobrero, Rivera Carrero, Humberto Píriz, Tabaré Sobrero, Quelo Montesdeoca, Ruben Fernández, Edison Sosa, Mario Corbo, Carla Amorín, Martín Fernández y tantos más, muchísima gente que me ha ayudado. Gente que cuida que no me falte leña en invierno, que me alcanza un peso si me falta. Y mis vecinos y amigos que mucho quiero Ramón Cal de León y su señora Raquel Acosta y sus familias.

Quiero tener un recuerdo especial para el arquitecto Héctor Mogni, que tenía el estudio acá al lado. Éramos grandes amigos. Era Inspector del B.P.S. y yo hice trescientos mil kilómetros acompañándolo durante años en su trabajo. Iba con él y nos hacíamos compañía.

Murió hace un año en un accidente de tránsito. El siempre me hablaba de ti, de cuando tenías el Cyber.

¿De qué vive ahora?

Cobro una pensión, recién ahora me estoy por jubilar .Yo hoy tendría que tener una jubilación de un oficial militar y cobro una pensión rata que tengo que pedir cada tanto un préstamo. Trabajo ahora en ventas de campos, casas, trabajo con el Dr Alfaro, con Nasssi lo hago gracias a los muchos contactos y toda la gente que conozco.

La vida es eso como decía Hugo del Carril. (Se emociona).

El tenía un criadero de nutrias y la dictadura le quitó todo. El tiene una hija y un hijo. No pudo superar la muerte de la señora. Le era totalmente fiel con la pinta que tenía. Queda casi ciego y Hugo Marcel y Néstor Falcón van a cantar por el interior para traerle plata porque él había quedado sin nada. En un reportaje que le hicieron terminó como dije yo “la vida es eso”. (Se emociona).











RECUADRO
DOS MATRIMONIOS, CUATRO HIJOS



Tengo cuatro hijos. Uno que vive en Buenos Aires, estuve como veinte años sin verlo, se llama Sergio Alberto. Tengo una hija que conocí sólo de bebé.María Lourdes. Después me separé, mi ex mujer se fue a Argentina.Sé que está muy bien pero por esas cosas de la vida no la conocí. Tengo un hijo Hugo Marcel, que se llama así por Hugo del Carril y Hugo Marcel que trabajaba en Opti Shop y tengo una hija maestra que trabaja en La Coronilla, Rosana.

















RECUADRO



EL CASAMIENTO MÁS HISTÓRICO



Cuando me casé la primera vez uno de los testigos fue mi hermano Amado Nervo Techera y el otro era un boxeador, campeón uruguayo, amigo mío, que se llamaba Colón Silva. La jueza, cuando vio que se casaba Napoleón y los testigos eran Amado Nervo y Colón se quería morir y nos dijo que era el casamiento más histórico que se había hecho. Hicieron un cuadrito con el acta y la pusieron de recuerdo.







RECUADRO

OBRAS DE ALTA INGENIERÍA

En 1975 todo el mundo conoció la Maquette Aeropuerto Internacional de Carrasco Bienvenido a Uruguay. De mi trabajo en los barcos aprendí a hacer todo en miniaturas y eso me gustaba. Un día se me ocurrió hacer eso .Tenía pistas, cuarenta objetos en movimiento: aviones grúas coches en lo que fue catalogado como obra de alta ingeniería y me llevó varios años de trabajo manual e intelectual. Tenía ocho metros cuadrados. Catorce transformadores, trece motores eléctricos, corriente continua y alterna y cuatrocientas lámparas encendidas. Fue por el 75 y vino prensa de todos lados, todos los canales de Montevideo. Tuvo muchísima difusión. Querían llevarlo por todo el país en un camión pero para eso había que cortar el techo y no quise. Quien estaba dispuesto y me convenció fue el Dr Mario Anza Vigliola que fue a Riogas, donde la tenía a hablar conmigo. A los pocos días falleció y ya no se concretó. Un día un empleado trasladando garrafas se le escapa una y cae justo en el centro y lo partió. Llorábamos todos y bueno, quedó roto. Se perdió. Esta que tengo acá es el Conrad con el Casino. Es un homenaje a mi amigo Carlos Lamanna y tiene como se ve también aviones, edificios, trabajadores, hasta el avión de Susana Giménez está. Carlos Lamanna es un gran amigo y sufrió mucho en la dictadura conmigo .La rambla esta es más completa, más bonita que la del Conrad.