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miércoles, 15 de abril de 2015

Histórica panadería el “EL CAÑON” Nota de OSCAR BRUNO CEDRÉS


                                           Escritor y periodista Oscar Bruno Cedrés
Popularmente conocida por “La Capilla” del Dr. Pereira
Como presentación o preámbulo de lo que fuera el lugar donde por muchos años estuvieran las instalaciones de la recordada y popular panadería “El Cañón” relatamos de los orígenes del referido lugar muy histórico para nuestra ciudad.
A la entrada a nuestra ciudad por el camino Real, enseguida de pasar el puente “Del Paso Real” sobre el arroyo de Rocha, hoy Avenida Agraciada, por la vereda de la izquierda están las instalaciones de la que fuera primero la casa del Dr. Antonio Pereira, médico portugués nacido en Lisboa, que fuera uno de los tantos sitios atrayentes de la urbe rochense por sus estupendas bellezas naturales por la década de 1860.
Éste médico solícito en la atención de los enfermos, caritativo al extremo, algo raro y pleitista, había residido anteriormente en la ciudad de Río Grande, en el estado del mismo nombre, había actuado en el Ejército de Oribe, llegando a Rocha a mediados del año 1855.
El Dr. Pereyra había construido en el referido lugar una capilla particular, que según relatos de la época, a primera vista se parecía a un cementerio, que dedico a su numerosa familia en el pueblo de Rocha, que constaría de seis o siete nichos alrededor de una rotonda, lleno de inscripciones y pinturas dignas de orates, y rodeados de una pared de extraño estilo, la que ostentaba a la entrada una inscripción en letras negras que decía: “Mirais lo que eramos ayer y lo que somos oy.1866”, y que completaban dos esqueletos negros con sus guadañas, pintados de negro.
Próximo a la expresada capilla el Dr. Pereira había establecido un sanatorio, compuesto de dos piezas, que mostraba en el frente el Escudo Nacional sostenido por los grandes y mofletudos angelitos, que fuer circulado con el siguiente letrero” “Casa de Sanidad del médico Dr. D. Antonio Pereyra, Rocha 18 de Julio de 1874.”
En la referida capilla el Dr. Pereyra festejaba el día de su patrono San Isidro, celebrándolo con grandes fiestas y el día de San Antonio de Padua, patrono de Portugal, ésta “tirando la casa por la ventana” con extraordinaria esplendidez.
Radicado en sus últimos años en la ciudad de Mercedes, falleció ciego o casi ciego, lo que fuera tan fastuosa residencia y capilla, el tiempo se encargó de que desapareciera todo eso, convirtiéndose en escombros e invadida por los pastizales.
Toda ésta valiosa información años atrás nos fue proporcionada por el periodista Silvio Ricardo Cardoso sacada de un Libro de la Biografía de Rocha.
La Intendencia Departamental de Rocha en el año 2013, colocó en la vereda de enfrente un cartel referido al citado lugar y que dice textualmente:
“Camino de la Historia-2013- I.D.R.
1866-Funda Antonio Pereyra de Lisboa Capilla/Sanador y Campo Santo
Casa de Sanidad y Refugio de Oración-R.A. Pereyra
Molino y Panadería de la Capilla o El Cañón
El Horno-El molino de viento/Parte de las instalaciones originales.”
En el mismo hay una foto de Jesús Lema Calvo en la jardinera de reparto.
El portón original de entrada a la casa o capilla se encuentra hoy en una propiedad particular en la calle Lavalleja de nuestra ciudad, teniendo dibujados en hierro el año 1862 y las letras AP.
Para conocer datos e información de lo que fuera la Panadería “El Cañón” visitamos hace unos días al amigo Nelson Lema Cuadra, hijo de don Jesús Lema, últimos propietarios de la misma, y que reside aún hoy en la referida casa con su familia y con su mamá, doña Aída Cuadra, con resplandecientes 97 años.
Según los relatos de Nelson, el primer propietario-panadero lo fue el “Catalán” López, antiguo propietario del molino de agua que estaba donde luego fuera lo que popularmente se conoció como la fábrica de algas, al lado del Arroyo de Rocha sobre la zona de La Estiva.
López sería quien le puso el nombre de “El Cañón”, luego siguieron un español de apellido González, Morales, después Mautone y finalmente Jesús Lema Calvo, que se hizo propietario de la misma el primero de enero del año 1953, que venía desde Montevideo con su señora y su hijo.
Lema conocido popularmente como “Chucho” luego de trabajar un tiempo y cuando la misma se remató, la adquirió por la suma de $ 15.500.oo pesos de esa época, pasando a propietario.
Cuando Lema viene de la capital y comienza su labor como propietario en las pocas panadería que había en nuestra ciudad había cierta variedad de productos que no se elaboraban, como ser entre ellos los popularmente “Corazanes”.
Tuvo tres jardineras de reparto, seis empleados en la cuadra, luego un despacho en el centro de la ciudad, en la calle 18 de Julio entre 25 de Agosto y la callejuela Ribot, local que sigue siendo propiedad de la familia Lema.
Se vendían los bizcochos a un centésimo y si comprabas dos el precio era un vintén, la grasa venía en bocoy de lata.
El nombre de “La Capilla” proviene de un tipo de bizcocho que hacía un señor Medina, lo que derivó en lo que hasta hoy se conoce como los biscochos de la capilla.
Hoy las instalaciones de la panadería, la cuadra y despacho, mantienen elementos que se usaban en aquellos dorados tiempos de esplendor, como ser los hornos, la balanza, el mostrador, la registradora, que solo podía registrar hasta la suma de 39,99, archivo de las boletas de las compras a los distintos proveedores, la última tapa del horno que se la compraran a la Panadería La Victoria cuando el dueño de la misma era Ramos.
Como anécdotas que dan hace unos años la visita de dos periodistas del diario capitalino “El Observador” buscando información sobre “La Capilla” del Dr. Pereyra, queriendo revivir y recordar un momento de la historia de Rocha y el país.
Allí en esa histórica casa de inmensas proporciones del siglo pasado viven doña Aída, Nelson y su familia, entre los recuerdos de tiempos ya idos, de un Rocha que también se nos fue.
A ellos, que fueran vecinos, de los tiempos del viejo Rocha Athletic de de la calle Treinta y Tres y luego clientes cuando mi padre tuviera la distribución de la levadura Fleischmann, mi agradecimiento por la atención de recibirnos, mostrarnos las viejas instalaciones y recordar la historia de la popular Panadería “El Cañon”.