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lunes, 8 de febrero de 2016

DON JOSÉ MARÍA COELHO. DESDE PORTUGAL A CHUI Por Julio Dornel.






En esta oportunidad, salvando tiempos y distancias nos vamos a detener en una de las familias tradicionales de esta ciudad, que con esfuerzo y dedicación han contribuido a su desarrollo comercial, social y cultural.
Nos referimos a la familia Coelho, cuyo primer adelantado Don José María había nacido en Portugal en 1893 en la ciudad de Viseu, donde durante el invierno se veían las cumbres nevadas de la Sierra de Estrella, próxima a un río cuyo entorno se parecía, según la evocación del emigrante, al paisaje que presenta el arroyo San Miguel. En 1910 la crisis financiera venía generando una situación muy especial en Portugal y algunos movimientos revolucionarios determinaron que muchos portugueses abandonaran el país en distintas direcciones. Enterado don José de la existencia de una colonia portuguesa en el extremo sur brasileño resuelve visitarla. En 1911 llega a nuestra América, trabajando en los frigoríficos de Buenos Aires y Montevideo, en el puerto de Río Grande y en el tendido de las líneas férreas en Paraguay. Sigue su peregrinar hasta llegar a nuestra frontera y Santa Vitoria do Palmar donde se radica definitivamente, casándose con la joven uruguaya Rita Hernández. Comienzos difíciles en los “Depósitos” de San Miguel donde trabaja con los Estrella que también procedían de Portugal. Luego se dedica a la agricultura explotando una pequeña chacra en proximidades de la Figueriña. Años más tarde se traslada a la ciudad de Santa Vitoria donde “regentea” un comercio de los Estrella y una fábrica de tabacos de Amadeo Brundo. Con el paso de los años se instala como mayorista en Santa Vitoria abasteciendo varios comercios de Chuy entre los que se encontraban Samuel Priliac, Onésimo Rodríguez, José Carrasco, Guillermina Reisach, Oliverio Pereyra y Pedro Lima entre otros. En el libro diario de aquel comercio que todavía conserva “Manoco”, pudimos observar en la cuenta corriente de Samuel Priliac, correspondiente al mes de mayo del año 1938 el siguiente detalle; 20 panes, 15 latas de guayabada, como así también gran cantidad de arroz, porotos, fariña, fósforos, huevos, café Viana, chocolate, rapaduras, miel, caramelos, brillantina y tamangos.
Completa 40 años de actividad comercial en la región, insertando el núcleo familiar desde el primer local instalado en las proximidades del arroyo Chuy, frente a la comisaría. Por allí estaba su comercio de ramos generales abasteciendo las necesidades de los pocos vecinos que formaban el pueblo. Sin proponérselo había inaugurado el sistema financiero de la frontera con la libreta de crédito que no siempre se saldaba con puntualidad. El “armazen” de don José fue durante muchos años el escenario inconfundible de la vida fronteriza y punto obligado de residentes y turistas que llegaban al pueblo. Siempre actualizado don José recibía el diario La Voz de Portugal editado en Brasil y los uruguayos El Día y El País. Su hogar fue de alguna manera la escuela y el liceo para sus hijos mayores que no tuvieron la oportunidad de estudiar.
Años más tarde el desarrollo comercial los lleva al “centro” donde actualmente viven y trabajan sus descendientes. Los Coelhos, una de las familias fundacionales de esta ciudad. Don José María Coelho fue fundador del Club Santa Cruz de Santa Vitoria y Deportivo Chuy de nuestra ciudad en su primera época, llegándose a llamar CASA COELHO durante algunos años. Don José falleció en el verano de 1967 dejando en sus hijos una pasión por el deporte; José, presidente de la Liga Regional y del Club A. Peñarol, Gavino, jugador de San Vicente, del Deportivo Chuy, técnico y campeón departamental con la selección, Américo, jugador del Club Nacional de Fútbol y “Manoco” jugador del Deportivo y Peñarol, técnico de la selección juvenil en 1975, en cuya oportunidad se consagraron Campeones del Este. Su hija Vitoria y Paulino prolongan la tradición comercial sobre la línea divisoria donde hace más de 55 años don José y Rita abrían la puerta de un modesto “armazen”. Don José María Coelho, merece un reconocimiento popular... "que el letrista no se olvide".