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domingo, 2 de julio de 2017

El suicidio de las ballenas .La legitimidad de la democracia radica en la confianza de los ciudadanos . Por Oscar Bottinelli

elobservador.com.uy/







Hay momentos en que determinadas especies registran fenómenos extraños de suicidios masivos -explícitos o implícitos- como el caso de
las ballenas que nadan hacia la costa y quedan atrapadas en las rocas o las arenas. A comienzos de este año varios cientos de ballenas quedaron atrapadas y muertas en las costas de Nueva Zelanda, pese al esfuerzo de
autoridades y organizaciones ambientalistas. No se explica con claridad el por qué ocurre.
La poliarquía es un sistema político basado en las formas y en los contenidos. Una poliarquía -que equivale más o menos al concepto de una
democracia plena de partidos- requiere del cumplimiento de formas y de contenidos. No solo de haber elecciones limpias, libres, competitivas en plenitud, sino también ocurrir en el contexto de sociedades con amplias
libertad civiles, garantías, derechos ciudadanos. Pero es un elemento esencial a la poliarquía, a las democracias más puras, la confiabilidad
de los ciudadanos, la creencia en los agentes políticos y los actores políticos, que es lo que otorga la legitimidad sociológica.
Hoy y desde hace unos cuantos años, la confianza en el sistema político es baja y en creciente caída.
La confianza en el Parlamento está algo por debajo del 30% y la confianza en los partidos políticos más bajo aún, apenas por encima del
20%.

Hay una pérdida generalizada de credibilidad en los agentes (partidos, sectores) y en los actores (líderes, candidatos, gobernantes, parlamentarios). Esa pérdida afecta a los tres partidos clásicos del país. Descreen de sus propios representantes los frenteamplistas, los blancos y los colorados. No hay ningún sector que pueda tirar la primera piedra. Esto es un dato relevante.



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El suicidio de las ballenas | Ambientalistas, Armas, candidato, Datos, Democracia, Homicidio, internas, Militares

domingo, 13 de noviembre de 2016

Trump. Lo que el establishment quiso ocultar Por Oscar Bottinelli




No se quiso ver lo que indicaban las encuestas: el alud de descontento

La casi totalidad de las grandes diarios de circulación nacional se alinearon en apoyo de Hillary Clinton. Las cadenas nacionales de radio y televisión sesgaron la información en la demonización de Trump. Importantes líderes republicanos abandonaron a Trump en los cruciales días finales. El propio presidente Obama salió en campaña en apoyo a Hillary, en un claro síntoma de desesperación. Una parte considerable del electorado norteamericano recibió así la señal de un establishment compacto, unido en la defensa de sus intereses, desesperadamente unido, amenazado por un hombre solitario llamado Donald Trump. Un establishment político que, como dijo el ex presidente Sanguinetti, es visto por la gente común como la caricatura que dibuja la serie norteamericana House of Cards (y menos caricaturesca, pero caricaturesca al fin, la originaria trilogía homónima británica).


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Lo que el establishment quiso ocultar | Brexit, China, Donald Trump, Estados Unidos, Europa

lunes, 25 de julio de 2016

Óscar Bottinelli: “Si espero que me goleen 7 a 0 y me hacen solo 5, no lo puedo llamar éxito”



  "El desafío de las próximas autoridades es cómo dialogar con los desencantados”

 El politólogo director de Factum analizó los primeros resultados de las elecciones en el Frente Amplio.

El director de la consultora Factum, Óscar Bottinelli, dijo que el Frente Amplio tiene una caída de participación, que se evidencia en la disminución de votantes en sus elecciones internas: mientras que en 2006 votaron 220 mil personas, en 2012 lo hicieron 170 mil y el fin de semana más de 92.000.
“Que la situación económica sea de viento en contra a la gente la desilusiona. Al FA le costó asumir un discurso de decir que viene el momento de apretarse el cinturón. Hay discrepancias muy fuertes con la forma de hacer el ajuste del cinturón”, dijo Bottinelli.
Para el politólogo el Frente Amplio “discute cosas coyunturales pero hay cuestiones ideológicas de fondo que no debate. Las dos visiones sobre cómo hay que hacer el ajuste debieron haberse debatido”.
¿Qué candidato podría llevar adelante los debates que la fuerza política necesita? “El que más podría llevar los ideológicos de fondo es Roberto Conde. Miranda no lo tengo claro porque viene de otro lugar, no tengo claro cómo sería. Sánchez lo veo más jugando a los aspectos de movilización y organización, pero hay que ver la estructura del plenario nacional y la mesa política. El desafío de las próximas autoridades es cómo dialogar con los desencantados”, sentenció.



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Oscar Bottinelli: “si espero que me goleen 7 a 0 y me hacen solo 5, no lo puedo llamar éxito”

lunes, 30 de noviembre de 2015

La búsqueda de una alternativa al Frente Amplio o la construcción de un espacio socialdemócrata Oscar A. Bottinelli



Diálogo con Fernando Vilar

Radiocero y Radio Monte Carlo - noviembre 20 de 2015
 
 
Para la oposición es sin duda muy importante construir una alternativa al Frente Amplio […] Construir un proyecto político no necesariamente supone construir un proyecto electoral. Un proyecto alternativo se puede expresar en un solo o en diversos proyectos electorales […] han partido tres iniciativas desde la oposición en cuanto a la construcción de un espacio socialdemócrata: en el batllismo, del Partido Independiente y de Jorge Larrañaga.
OAB: Para la oposición es sin duda muy importante construir una alternativa al Frente Amplio. Es su propio destino, su objetivo lógico. Toda oposición tiene que tener como meta el sustituir al gobierno al cual se opone.
Construir una alternativa puede verse de distintos puntos de vista. Uno, que es el que se piensa inmediatamente, es armar un espacio electoral fuerte que empareje y supere al Frente Amplio, es decir, un frente opuesto, una alianza, una concertación. Otro punto de vista de construcción de alternativa tiene que ver con la estrategia y con la táctica; por dónde se va, qué camino se sigue, qué pasos se dan en cada momento por ese camino, cómo se golpea al oponente.
Pero hay otro punto de vista, sustantivo: construir un proyecto alternativo, diferente. Se dice que muchas veces un mal gobierno no cae porque no tiene una alternativa mejor, y otras veces un buen gobierno es desplazado porque aparece una alternativa mejor o más potente. Desde este punto de vista, construir una alternativa supone armar un proyecto que concite la adhesión de una parte significativa de la gente, de la ciudadanía, como para entusiasmar a unos, a los que nunca estuvieron con el Frente ,y a otros, a los que lo han acompañado y puedan estar disconformes.
Construir un proyecto político no necesariamente supone construir un proyecto electoral. Un proyecto alternativo se puede expresar en un solo o en diversos proyectos electorales. En principio, son dos cosas diferentes; interrelacionadas, pero diferentes.
FV: ¿Y qué es eso de construir un proyecto político alternativo?
OAB: Cuando hablamos de proyecto político hablamos de un proyecto en cierto modo ideológico, que refleje determinados valores y propuestas en términos de fondo, en términos sustantivos. Me refiere no a los clásicos programas de gobierno, que en general son catálogos de medidas concretas y parciales, sino a la exposición de un modelo de sociedad, un modelo de Estado y un conjunto de valores en los cuales apoyarse.
Un ejemplo es el de fines de los ochenta: se construye en Uruguay un proyecto político alternativo tanto a la ideología dominante en el Uruguay como a la izquierda. Por ideología dominante uno se refiere a esa visión de un Uruguay con un fuerte papel del Estado, de un Estado protector y un Estado como importante actor de la economía, con un alto propósito social. Es lo que se denomina la visión del welfare state, del estado social, del estado benefactor. Este modelo fue el dominante en Uruguay a lo largo del siglo XX, particularmente desde los tempranos años diez del siglo pasado hasta culminar los años ochenta. Un largo periodo de más o menos ocho décadas.
La alternativa, el nuevo proyecto, apareció con absoluta nitidez desde dos corrientes de los dos partidos tradicionales. De un lado de Jorge Batlle, de la Lista 15 del Partido Colorado, y del otro lado de Luis Alberto Lacalle, blanco, del nuevo herrerismo, del herrerismo reformulado. El punto central, en común, de ambos proyectos fue la apuesta al libre mercado, a la desregulación, al achicamiento del papel del Estado, a la privatización de empresas públicas o de sectores de la administración pública y a la apertura de la economía.
Como análisis histórico se puede decir que esos proyectos en mucho no lograron su propósito, pero en otros sí, como cosas hoy muy aceptadas como la apertura de la economía, la necesidad de una inflación baja o de un cierto equilibrio fiscal.
Pero ahora lo que domina es una visión de izquierda, o del viejo Uruguay estatista y de protección social, pero más sesgado a la izquierda de lo que fue tradicionalmente en las ocho décadas que mencionamos del siglo XX.
Este modelo se expresa en el Frente Amplio y en sus dos gobiernos más el tercero en curso.
FV: Tú en el título mencionas una alternativa o espacio socialdemócrata ¿A qué te refieres?
OAB: Digamos que han partido tres iniciativas desde la oposición en cuanto a la construcción de un espacio socialdemócrata, en los colorados, en los blancos y en el Partido Indpendiente. Por un lado en el Partido Colorado mediante la búsqueda de reflotamiento y reflorecimiento del batllismo como concepción. Los grupos nítidamente batllistas sienten la necesidad de reflotar el Partido Colorado desde el batllismo, es decir, desde un discurso y una concepción socialdemócrata.
Por otro lado el Partido Independiente ha avanzado hacia una definición socialdemócrata. Un partido construido sobre un basamento socialdemócrata y otro basamento socialcristiano, confluyó en las últimas semanas en la convocatoria a exponentes de distintas fuerzas políticas para discutir la socialdemocracia en el Uruguay.
Y ayer Jorge Larrañaga, en su presentación en ADM, lanza la necesidad de formular reflexiones para construir una alternativa basada en valores, de tinte republicano y ,agrega, socialdemócrata.
Es decir, que se perfila un espacio que permite trazar un círculo dentro del cual en principio caben las corrientes nacionalistas de pensamiento socialdemócrata, el batllismo y la gente del Partido Independiente. Lo que es claro que no se formula como un proyecto electoral, sino como un espacio de construcción de un proyecto alternativo, programático, ideológico, un proyecto diferente y opuesto al del Frente Amplio. Sin dudas basado en las propias convicciones, pero también en el aserto de que al Frente Amplio no se le gana por la derecha -afirmación que hacen muchos dirigentes de los dos partidos tradicionales- y que para ganarle es necesario disputarle el centro político, con una visión socialdemócrata.
FV: ¿Y qué quiere decir un espacio socialdemócrata?
OAB: Eso es lo que queda por definir con absoluta precisión, Por socialdemocracia se entiende como mínimo un Estado fuerte, protector, con activa participación en la economía, con fuerte apego al valor del trabajo y de fuerte arraigo democrático-liberal.
Y posiblemente por allí coincidan muchos en esa definición de socialdemocracia. Hay otros aspectos de la socialdemocracia, al menos en la visión predominante en Europa a lo largo del último siglo, que habría que ver si está presente, relativa al tema de la fuerte laicidad política, que es precisamente uno de los ejes que divide a los partidos socialdemócratas de los socialcristianos.
Hay mucho para aguardar. Hay que ver hasta dónde se llega, cómo se define la socialdemocracia, qué alcance se le da. Pero lo cierto es que a partir de estas tres impulsos surge el propósito de construcción de un espacio programático opuesto al Frente Amplio pero ubicado hacia el centro del espectro político.

martes, 1 de septiembre de 2015

El presidente en su soledad Análisis de Oscar A. Bottinelli


El Observador - agosto 30 de 2015
 
 
Por definición la máxima investidura del poder es solitaria. El hombre que inviste el máximo cargo de poder en un espacio específico está solo. Pero el ejercicio del poder se puede ejercer en solitario, o se puede compartir, o se puede consociar. El poder en solitario puede ser una manifestación de fortaleza o una manifestación de debilidad. Hoy Tabaré Vázquez es un hombre en soledad en el poder y esa soledad refleja debilidad.
Por definición la máxima investidura del poder es solitaria. El hombre que inviste el máximo cargo de poder en un espacio específico está solo. Pero el ejercicio del poder se puede ejercer en solitario, o se puede compartir, o se puede consociar. El poder en solitario puede ser una manifestación de fortaleza o una manifestación de debilidad. Hoy Tabaré Vázquez es un hombre en soledad en el poder y esa soledad refleja debilidad.
Hay un tema de fondo en la arquitectura del gobierno: el Tabaré Vázquez de 2015 no es el del 2005. Y esto no es un tema biológico sino político. En primer lugar, en 2005 Vázquez era el líder de todo el Frente Amplio. Por debajo suyo estaban potentes referentes sectoriales presentes en el gabinete: José Mujica (MPP), Danilo Astori (Asamblea Uruguay), Reinaldo Gargano (90), Mariano Arana (Vertiente Artiguista), Marina Arismendi (entonces secretaria general comunista); además del triunvirato conductor de la Alianza Progresista:. Rodolfo Nin Novoa, Víctor Rossi y Héctor Lescano. Hoy Vázquez es líder de la mitad o menos de la mitad del Frente Amplio. En el Parlamento cuenta con el apoyo claro de 5 de los 16 miembros frenteamplistas de la cámara alta y con 13, quizás hasta 15, de los 50 diputados. Pero además, en una arquitectura política similar a la del último gobierno colorado, al lado o enfrente del presidente hay un ex presidente que dirige y representa al menos la mitad del partido oficialista, y que es capaz de nuclear 35 (y hasta 37) de los 50 diputados oficialistas y 10 de los 16 miembros frenteamplistas del Senado.
En segundo lugar, porque en 2005 todos los líderes mencionados se sentaban todos ellos en el Consejo de Ministros. El único sector allí no representado era el Nuevo Espacio. Hoy los únicos líderes sectoriales en el Consejo de Ministros son Danilo Astori (que forma una dupla con el presidente, especialmente en lo relacionado con la economía) y Raúl Sendic (oscilante en sus apoyos y sus alejamientos del presidente, y con su Lista 711 cada vez más articulada con el MPP/609 y con la 1001/PCU). Nin Novoa, Rossi, Arismendi son figuras del entorno personal del primer mandatario, sin que haya sustanciales apoyos políticos detrás suyo. El gabinete de 2015 es esencialmente un conjunto de figuras relacionadas personalmente con el presidente de la República o de perfil técnico. Hay un solo dirigente orgánico del MPP/609 (el ministro del Interior Eduardo Bonomi) y ninguno de la 1001/PCU.
Un tercer elemento es que en 2003/2004, al definirse la candidatura presidencial, la cúpula del Frente Amplio en forma explícita extendió a Vázquez un cheque en blanco: para nombrar y destituir desde ministros y presidentes de entes autónomos hasta directores de división; y además, el compromiso de votar todas las leyes a las que el presidente otorgase su plena bendición. Hubo un ejercicio vertical del poder y un acatamiento a ese verticalismo. La única disonancia, nada menor, ocurrió cuando Vázquez veta la Ley del Aborto, con la sola firma de la ministra de Salud Pública (María Julia Muñoz), sin la firma de otros ministros concurrentes en el tema como Educación y Cultura e Interior, y sin el aval del Consejo de Ministros. Y veta una ley de factura y aprobación propia y exclusiva del Frente Amplio. Ese cheque en blanco no existe en la actualidad, no fue dado ni fue pedido.
Pero hay un elemento subjetivo nada menor. Toda la izquierda, la izquierda política (el Frente Amplio y todos sus sectores) y la izquierda social (con la dirigencia del PIT-CNT a la cabeza) sentían que esa llegada de la izquierda pura al poder, por primera vez en la más que sesquicentenaria historia de la República, debía cuidarse como si fuese una pieza de cristal. Que cualquier tropiezo grueso condenaba a la izquierda a perder el gobierno por un largo tiempo histórico. Hoy el sentimiento es otro: la dirigencia del Frente Amplio y la dirigencia sindical sienten que esta izquierda se queda en el gobierno por largo rato, que revalida en 2019 y en 2024. No importa cuánto hay de realidad y cuánto de deseos, porque lo que importa es que cada quien actúa según su propia perspectiva. Y esa perspectiva hace ver que no hay peligro en la conservación del gobierno, que la pieza ya no es de cristal sino de acero. Por tanto, no hay riesgo de que se rompa ni se resquebraje, y hay mayor libertad para juegos varios.
Es probable que el presidente, su entorno, sus amigos, algunas apoyaturas políticas hayan pensado que tenía la misma fuerza que en 2005 y que era el mismo escenario de entonces. Luego del balotaje del 30 de noviembre hubo una lectura simplista del resultado: Vázquez era el presidente más votado en la historia del Uruguay y la totalidad de los votos habían ido a su persona. No le debía nada a nadie.
Así fue que el presidente formó un gobierno propio, personalizado. No comparte el poder con el resto del Frente Amplio, con la mayoría del Frente Amplio. Toma las decisiones por sí o en consulta con su entorno personal. No hay una consulta ni al otro gran líder del Frente Amplio, José Mujica, ni al conjunto de líderes o referentes sectoriales. El más consultado sin duda es Astori, especialmente en lo que tiene que ver con la economía. Pero esto se traduce en una cierta endeblez de Astori: debe soportar el peso de la conducción económica con sus propias fuerzas, las del Frente Liber Seregni. Su relación con el presidente más que darle apoyatura en estos días juega a la inversa: es el Frente Liber Seregni el único soporte político-partidario del presidente, además de las dos senadoras socialistas (pero sin los diputados, alineados o conducidos por el socialismo removedor).
Ahora, en los próximo días, habrá una prueba de fuego. O el presidente logra un éxito clamoroso y su soledad deviene en fortaleza, o no lo obtiene y, no solo para el tema de la esencialidad, la enseñanza y el presupuesto, sino para lo que resta del gobierno, debe salir de la soledad y abrir el juego a la consulta, a la decisión colectiva. Y también debe volver a poner las cartas en el maso, barajar y dar de nuevo. No necesariamente en cuanto a cargos, pero al menos en cuanto a procedimientos; si es además en cuanto a darle pluralidad al gobierno y comprometer a esa mayoría frenteamplista, más sólida podrá ser la salida.

1Catedrático de Sistema Electoral de la Universidad de la República (Facultad de Ciencias Sociales-Instituto de Ciencia Política)