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jueves, 4 de diciembre de 2014

El retorno de Tabaré Vázquez El País de España

TRIBUNA


El Frente Amplio logra su tercer mandato consecutivo con mayoría en ambas cámaras legislativas



Tras obtener el 47,8% de los votos en la primera vuelta del 26 de octubre y ganar la mayoría parlamentaria, Tabaré Vázquez confirmó el triunfo en la segunda vuelta del 30 de noviembre con el 53,6%, frente al candidato Luis Lacalle Pou, del Partido Nacional. El Frente Amplio logra su tercer mandato consecutivo con mayoría en las dos cámaras legislativas, lo que le debería asegurar un quinquenio sin mayores sobresaltos.
En su presidencia anterior, Tabaré Vázquez marcó con su sello personal al primer gobierno del Frente Amplio: tras la crisis económica del 2002, este gobierno se caracterizó por su moderación y previsibilidad, en el que se cuidó la seguridad jurídica para atraer inversiones privadas extranjeras. Este flujo de inversiones, acompañado por la bonanza de las exportaciones de productos primarios, permitió el despliegue de políticas asistenciales y la mejora sustancial de los niveles de ingreso de los habitantes. Un símbolo de esta atracción a la inversión extranjera fue la instalación de la empresa Botnia (ahora UPM), que elabora pasta de celulosa en Fray Bentos, continuando con el desarrollo de la industria forestal que comenzó en los años ochenta.
Tabaré Vázquez probablemente tenga presiones internas para dar un giro a la izquierda
Al presidente Vázquez lo acompañó una figura emblemática de los sectores socialdemócratas del Frente Amplio como ministro de Economía, Danilo Astori, reconocido en el mundo académico y exdecano de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de la República. Este gobierno, que podríamos comparar con las izquierdas reformistas europeas, poco y nada tenía que ver en estilo y orientación con presidentes estentóreos y pintorescos que contemporáneamente fueron electos en América del Sur. Su propuesta de establecer un tratado de libre comercio con Estados Unidos encontró resistencia dentro del propio Frente Amplio, a la vez que hubiera significado la salida del Mercosur, la unión aduanera que vincula al Uruguay con sus vecinos Argentina y Brasil, además de Paraguay.
En esta nueva presidencia, Tabaré Vázquez probablemente tenga presiones internas para dar un giro a la izquierda, porque la representación parlamentaria de los sectores más moderados se redujo en beneficio del “Grupo de los 8”, compuesto por el Movimiento de Participación Popular (MPP) de José Mujica, el Partido Comunista y el Compromiso Frenteamplista del vicepresidente electo, Raúl Sendic, entre otros.
Una cuestión que ha comenzado a ser discutida es una posible reforma constitucional, no sólo para modificar las condiciones para el balotaje, sino para crear un Tribunal Constitucional para que vele por la constitucionalidad de las normas, en detrimento de la ya existente Corte Suprema de Justicia. Y es que el máximo tribunal demostró su independencia en el período presidencial de José Mujica, señalando la inconstitucionalidad de varias leyes, despertando las críticas de los elementos más radicales dentro del partido gobernante.
Esto puede suponer jaquecas para Vázquez en su segundo mandato, tras una campaña en la que se presentó como un candidato que brinda “más certezas”, tal como rezaba uno de sus eslóganes publicitarios. Pocos meses atrás, adelantó que su ministro de Economía volverá a ser Danilo Astori, marcando cuál será la orientación; pero con el agregado de que también deberá gestionar la “flexibilización” del Mercosur, ahora convertido un corsé rígido que no permite celebrar acuerdos de libre comercio con los países más dinámicos de la región, hoy reunidos en la Alianza del Pacífico.
El ministro de Economía volverá deberá gestionar la “flexibilización” del Mercosur
En la campaña no se mencionó a la República Argentina. Tabaré Vázquez no sólo tuvo una pésima relación con Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, sino que en esos años estuvo bloqueado el puente internacional sobre el río Uruguay, que une a las ciudades de Fray Bentos y Gualeguaychú. ¿Cómo será su relación, desde marzo hasta diciembre del 2015, con la presidente argentina? ¿Cómo negociará el fin de las políticas proteccionistas que ha establecido el Gobierno argentino, a pesar de estar dentro del Mercosur? Por prudencia —quizás excesiva—, no se habló durante la campaña electoral de los problemas económicos del vecino rioplatense, que afectan al turismo y el comercio regional.
Tabaré Vázquez ganó con claridad un nuevo mandato frente a un Partido Nacional en el que emergió la nueva figura de Luis Lacalle Pou, que ocupará una banca en el Senado; y a un Partido Colorado que entró en crisis por su retroceso en las urnas. Prudente y próximo al centro político, deberá calmar con éxito las exigencias de más socialismo y mayor gasto público que se manifiestan dentro del Frente Amplio, si es que no quiere ahuyentar las inversiones privadas extranjeras que han confiado en la estabilidad institucional y macroeconómica de Uruguay.
Ricardo López Göttig es analista del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL). Twitter: @lopezgottig

domingo, 30 de noviembre de 2014

BBC MUNDO: Las dos visiones encontradas de Uruguay


Vázquez, de centro izquierda, y Lacalle Pou del centro derecha se disputan suceder a Mujica. 
 
En el día en el que Uruguay decide su futuro, los "orientales" parecen estar más preocupados por las fuertes tormentas que se avecinan que por la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.
Y es que parece más incierto cuántos estragos causará el agua que caiga el domingo que el resultado final de los comicios, donde el expresidente Tabaré Vázquez parte como claro favorito.
Este será el tercer balotaje que ha visto el país desde la reforma de su constitución en 1996.
En esta ocasión competido entre la fórmula de centro izquierda de Vázquez y Raúl Sendic (Frente Amplio), y la de Luis Lacalle Pou y Jorge Larrañaga (Partido Nacional), de centro derecha.
El abogado Luis Alberto Lacalle, de 41 años e hijo de expresidente del mismo nombre (1990-1995), reconoce que será "muy difícil" vencer al oncólogo Tabaré Vázquez, de 74 años y mandatario de 2005 a 2010, y asegura enfrentarse "a la matemática".
El aspirante, que centró su campaña en una "revolución por la positiva", logró en la primera vuelta del 26 de octubre el 31% de los votos, segundo candidato más votado tras Vázquez, que con el 47,9% obtuvo más apoyo de lo pronosticado por las encuestas.
Pero la campaña del balotaje estuvo marcada por la falta de debates y la apatía, por Vázquez alejado de los medios y por la ausencia de grandes movilizaciones por parte de los partidos.

Los dos modelos

Vázquez apuesta por la continuidad de las políticas del Frente Amplio.
Tabaré Vázquez, que se fue del gobierno en 2010 con altos índices de aprobación, ha hecho de su legado como el primer presidente de izquierdas del país su principal eje de campaña.
Y sigue contando con el apoyo de las clases populares y algunos sectores de clase media.
Además, en las pasadas elecciones legislativas de octubre, su partido logró históricas victorias en departamentos del interior del país, principalmente rurales, donde la derecha había vencido en el pasado.
Su participación en estas presidenciales era esperada desde hace años.
Ahora promete consolidar el crecimiento económico y las buenas perspectivas de inversión extranjera de los últimos años.
Enemigo declarado del tabaco, promovió durante su mandato una radical política antihumos que acabó en un litigio con la multinacional Philip Morris y que se tendrá que resolver en un tribunal del Banco Mundial el año que viene.
También promete apuntalar las consideradas como principales falencias del gobierno de su socio de partido José Mujica: la educación y la seguridad.
¿Podrá el discurso conciliador de Lacalle ser suficiente para derrotar a Vázquez?
Esos son precisamente los dos principales temas en la agenda de su rival, Lacalle Pou, que se presenta como un liberal en lo económico, un conservador de los llamados "valores tradicionales" y un socialdemócrata en algunos asuntos sociales.
Lacalle Pou, que logró el apoyo del Partido Colorado –el otro gran partido de oposición de derecha- para la segunda vuelta es popular por su gestión en el parlamento, ya que fue presidente de la Cámara de Representantes en 2011.
Pero también por su meteórico ascenso en la carrera por la Presidencia, donde muchos han destacado su juventud y estilo informal, parodiado por sus rivales como el candidato "new age" y "de familia bien".

La sucesión de Mujica

Mujica dejará de ser presidente en mayo de 2015.
Unos 2,6 millones de uruguayos están convocados a votar este domingo por el sucesor de José "Pepe" Mujica, un presidente cuyo estilo de vida sorprendió al mundo y puso el nombre de Uruguay en los principales medios internacionales.
Tanto Vázquez como Lacalle presentan dos perfiles muy diferentes al del actual líder uruguayo, aunque ambos han prescindido de corbatas y grandes formalidades durante sus campañas, quizás en un gesto a los que han simpatizado con las formas sencillas de Mujica.
Con o sin traje, el vencedor tendrá que atender a partir de marzo de 2015 las principales preocupaciones de los uruguayos en estas elecciones: el deterioro del sistema educativo público, el aumento del crimen y el alto costo de la vida.

INFOBAE: Cómo hizo Uruguay para tener partidos políticos serios y coherentes.

"EN URUGUAY NO HAY LUGAR PARA EL POPULISMO"

Por: Darío Mizrahi dmizrahi@infobae.com

A diferencia de muchos países de la región, donde el poder está en manos de proyectos individuales o familiares, allí priman organizaciones plurales y democráticas
Si no media un hecho extraordinario, las elecciones de este domingo determinarán el regreso a la presidencia de Tabaré Vázquez. Todo el proceso electoral, desde el inicio de la campaña, hasta la celebración de la primera vuelta, evidenció la competitividad de un sistema de partidos en el que el Frente Amplio conserva una indudable primacía.
Dos cosas distinguen a ese sistema del promedio de los países de la región. En primer lugar, que quienes compiten no son personalidades ni líderes autoritarios, sino partidos que tienen a sus referentes. En segundo lugar, que a pesar de no ser gobierno desde hace una década, la oposición se mantiene organizada en dos fuerzas políticas con una identidad definida, que no han variado sustancialmente a pesar de las derrotas electorales.
"Sin dudas es un sistema de partidos institucionalizado y firme. La política uruguaya es profundamente partidocrática. Son los grandes canalizadores de las demandas públicas, y otros actores políticos, como los corporativos, sociales, sindicales y empresarios, se expresan a través de los partidos", dice a Infobae el politólogo e historiador Camilo López, investigador del Instituto de Ciencia Política de la Universidad de la República.
"El sistema de partidos uruguayo es altamente institucionalizado y estable"
"El sistema de partidos uruguayo es altamente institucionalizado y estable, con partidos que tienen raíces profundas en la sociedad, y que han sabido renovarse de acuerdo con los diferentes cambios producidos", explica Antonio Cardarello, doctor en ciencia política por la Universidade Federal do Rio Grande do Sul e investigador del Instituto de Ciencia Política de la Universidad de la República, consultado por Infobae.
Uno de los secretos del éxito de los partidos uruguayos es su tolerancia al disenso interno. Albergar posiciones contrapuestas, con mecanismos institucionalizados para la resolución de conflictos, permite que las fuerzas se mantengan unidas y sean estables, sin caer en el sectarismo ni en el autoritarismo.
"En Uruguay no hay una separación tajante entre un partido conservador y uno liberal -dice López-, sino que al interior de los partidos hay grandes familias de grupos o polos. Tanto en el Colorado como en el Nacional hay un ala progresista y una más conservadora, así como el Frente Amplio tiene un ala más neodesarrollista y otra más socialdemócrata".
Tabaré Vázquez, el ex presidente que está a punto de concretar su regreso
¿Qué explica que, a pesar de sus profundas diferencias, tengan la tolerancia suficiente como para mantenerse unidos? "Se mantienen por ideas, por intereses y por las instituciones -continúa-, porque hay reglas de competencia internas que permiten convivir a distintos sectores con ideas distintas, dentro de un espectro de ideas posibles".
"El interés tiene que ver con la posibilidad de obtener espacios de poder, de representación. Y después están las ideas. Los partidos uruguayos son comunidades interpretativas, establecen formas de entender el mundo y la realidad. Tienen tradiciones que forman parte de su ADN. Y eso construye sentido y pertenencia", agrega.
Luis Eduardo González, doctor en Ciencias Políticas por la Universidad de Yale y director de la consultora de opinión pública CIFRA, da otras razones. "Lo que importa no es cuán cerca está usted 'objetivamente' de sus coaligados, sino la comparación entre esa distancia y la que los separa de todos los demás actores políticos. Para los cuadros y líderes del Frente Amplio, las distancias que separan a los miembros de la coalición son mucho más cortas que las existentes entre los sectores del Frente Amplio y el resto de las fuerzas políticas uruguayas. Y viceversa", explica.
"Hay gran fidelidad de los electores. El 75% ya tenía definido su voto dos años antes"
Así como los dirigentes tienen un gran sentido de pertenencia hacia los partidos, el grueso de la ciudadanía también está muy identificada con alguno de ellos, y es muy difícil que cambie su voto.
"Es un sistema con gran fidelidad de los electores. El 75% ya tenía definido su voto dos años antes de estas elecciones, es decir que se elige a los partidos. El fenómeno de un candidato que aparezca por fuera de las estructuras partidarias no funcionaría. Tampoco que un dirigente político se pase de un partido a otro. Hay una baja volatilidad electoral", dice Cardarello.
"El promedio de cambio de voto de una elección a otra es de 10%, con picos superiores al 20%, como el de 2004, que se debió a la caída del Partido Colorado y el ascenso del Frente Amplio al poder. Además, es un sistema altamente nacionalizado: los mismos partidos son lo que compiten en todas las instancias electorales, porque tienen un desarrollo proporcional en todo el territorio", agrega.

Luis Alberto Lacalle Pou, el candidato opositor que sabe que un triunfo sería un milagro

Los orígenes históricos de los partidos uruguayos
"El Partido Nacional y el Colorado se remontan a mediado de la década de 1830, como bandos caudillistas que luego se transformarían en partidos a fines del siglo XIX y principios del XX. Son de los partidos más viejos del mundo, comparables con los ingleses, y con los republicanos y los demócratas en Estados Unidos. El más joven es el Frente Amplio, que es de 1971. En términos comparados, ya es añoso para la región", cuenta López.
"En 1916 -continúa- se estableció el sufragio universal masculino sin restricciones, en el marco de las reformas sociales del batllismo. Había una visión de construcción del espacio público desde lo estatal, con expansión de los derechos sociales y de la democracia política, pero de la mano de los partidos. No había una sociedad civil ni grupos corporativos fuertes, sino que la inserción a la política se daba por la vía de los partidos".
Lo curioso del caso uruguayo es que cuando la democracia empezó a penetrar en la sociedad fueron las mismas fuerzas políticas del período anterior las que llevaron adelante la transformación.
"Los partidos tradicionales estaban liderados por caudillos que protagonizaron las guerras civiles, pero supieron dar ese paso de las armas a las urnas. Supieron incluso cómo encauzar el arribo de las masas a la política. El Nacional y el Colorado lograron adaptarse y liderar el proceso. En otros países de la región, en cambio, la ampliación del sufragio hizo que los partidos dominantes desaparecieran", dice Cardarello.
"Los partidos tradicionales supieron dar el paso de las armas a las urnas"
Una de las razones por las que los intereses sectoriales y sus grupos de presión son más débiles que los partidos es que la sociedad uruguaya es relativamente joven en comparación con otras. En Argentina, por ejemplo, había actores económicos, religiosos y políticos mucho antes de que se constituyera el Estado.
"Uruguay tuvo casi 200 años menos de construcción del estado oligárquico que Argentina. No había una Iglesia fuerte, ni un ejército oligarquizado, ni una presencia de terratenientes unidos. De alguna manera, estos sectores se incorporaron a la política a través de los partidos, no por fuera de ellos", dice López.
Así, desde el comienzo los partidos políticos se transformaron en los principales mediadores entre la sociedad civil y el Estado, en vehículos de los reclamos sectoriales y en los agentes de los grandes proyectos de país. Esto institucionalizó el conflicto político, lo que da mayor estabilidad y mejora la calidad de la democracia.
No obstante, la solidez del sistema partidario no fue suficiente para blindar a Uruguay de los golpes militares que marcaron a toda la región. Eso sí, le resultó mucho más sencillo que a otros recuperar la normalidad democrática una vez que concluyeron.
"Hubo un quiebre institucional importante en 1973 -dice Cardarello-, como en varios países de América Latina. Pero lo novedoso es que, cuando salimos de la dictadura, el escenario estaba congelado: los partidos que competían eran los mismos y se repitió el resultado de las elecciones previas al golpe militar".

La llegada al poder de José Mujica, un ex guerrillero, preocupó a muchos por la posible radicalidad de sus medidas

Las consecuencias políticas de tener partidos fuertes
"El sistema político uruguayo ha conseguido determinadas políticas de estado que nadie discute, por ejemplo, el manejo de la economía. Cuando surgió el Frente Amplio era un tema de debate, pero hoy la política económica, la necesidad de que las cuentas sean estables, con bajos niveles de desempleo, inflación y déficit fiscal, son acuerdos que se mantienen, gobierne quien gobierne", dice Cardarello.
"Esto le da certeza a la población, pero también a los inversores. Uruguay muestra que es un país estable y serio, que cumple las reglas de juego", agrega.
López sostiene que la existencia de políticas de estado que se mantengan a pesar de los cambios de gobierno es algo relativo, ya que hay fuertes diferencias entre los partidos. Lo distintivo de la política uruguaya quizás esté en cómo se llevan adelante los cambios una vez que se producen.
"Uruguay tiene una forma muy institucionalizada de tramitar políticamente las transformaciones. Hubo cambios en algunas políticas públicas, pero no en todas. La estabilidad macroeconómica se mantuvo, pero se agregó el matiz de la justicia social. Cambios hay, pero hay una cultura institucional para tramitarlos. La política en Uruguay es bastante civilizada", dice.
"Uruguay es un país estable y serio, que cumple las reglas de juego"
Una de las claves para entender esa estabilidad o que, al introducir reformas, éstas no sean bruscas, es que la oposición tiene mucho poder, lo que le permite controlar efectivamente al gobierno.
"Uruguay tiene presidentes institucionalmente fuertes, pero políticamente débiles, porque partidos fuertes y fraccionalizados requieren la clase de negociación permanente característica de las democracias ricas y consolidadas. El contraste con la Argentina es aquí muy notable e ilustrativo", explica González.
"La oposición tiene representación en organismos de contralor -dice Cardarello-, como el Tribunal de Cuentas y la justicia electoral. Además está el llamado a sala de los ministros, que sólo requieren el respaldo de un tercio del parlamento, la proporción más baja de la región. El mecanismo de interpelación de los ministros también es relativamente sencillo y los pedidos de informes puede hacerlos un diputado solo, sin necesidad de conseguir un apoyo determinado. Hay una tasa de entre 62% y 63% de informes contestados por el Ejecutivo. Eso nos da la pauta de que la oposición tiene mecanismos para limitar el poder del gobierno".
Todas estas características le han permitido a Uruguay estar protegido del populismo. Es impensable un gobierno que se asuma como salvador de la patria, que se proponga refundarla y para ello concentre enormes poderes, elimine los mecanismos de control y le imprima el sesgo de sus necesidades de corto plazo a las políticas públicas.
"El fenómeno populista supone discursos antipartidarios, con figuras que surgen por fuera de las instituciones y que tratan de representar directamente a toda la nación. En Uruguay no hay posibilidades de una cosa así", concluye Cardarello.

sábado, 29 de noviembre de 2014

ELECCIONES EN URUGUAY » Uruguay avanza en participación de mujeres, pero a paso de tortuga



Estas elecciones legislativas son las primeras en que se aplica la ley de cuotas de 2006

El País de España 

Una mujer uruguaya marcha contra la violencia machista. / M. R. (AFP)


En plena primavera, el patio arbolado de la Facultad de Derecho de la Universidad pública de Uruguay ofrece un buen reflejo de las estadísticas: apenas se ven tres hombres entre más de diez mujeres. En 2010 las mujeres eran el 64% de los estudiantes de la Universidad pública uruguaya (la más importante del país) y el 67% de los licenciados. Sin embargo, en el primer país de Latinoamérica donde se aprobó en 1938 el voto integral femenino sin restricciones, la presencia de las mujeres en política deja mucho que desear. Si se suma el Senado, el Parlamento y el Gobierno de José Mujica, solo uno de cada nueve cargos está ocupado por mujeres.
El problema de la ley de cuotas es que ni siquiera a muchas mujeres les gusta
En este periodo electoral del 2014, que concluye el próximo domingo con la elección del presidente, se estrenó en Uruguay la ley de cuotas aprobada en 2006, diseñada para que los partidos puedan incluir un 30% de mujeres en sus listas electorales. El efecto de la ley se conoció el pasado 26 de octubre, tras la primera vuelta de los comicios, y no es muy alentador: si en la actual legislatura Uruguay tiene un 13% de representación femenina (una de las más bajas de América Latina), en el nuevo periodo no se superará el 16%.
El problema de la ley de cuotas en Uruguay es que ni siquiera a muchas mujeres les gusta. Camila Olivero, estudiante de notaría, de 24 años, esgrime: “Si llegara al Parlamento querría que fuera mérito mío y no por una discriminación, aunque sea positiva”.

Diego Reyes, un militante de 25 años perteneciente al Movimiento de Participación Popular que lidera José Mujica, no está “muy de acuerdo” en que tenga que incluirse a mujeres por “obligación” en las listas. Aunque asume: “En las reuniones que hacemos siempre hay más mujeres que hombres. Pero después, en la dirección hay más hombres”.
Volvamos a la facultad de Derecho. Luciana Caligari, estudiante de 23 años, considera casi una humillación que tenga que existir un ley de cuotas: “Estoy a favor de la ley, pero no debería ser necesaria”. Las tres compañeras con las que comparte mate asienten y recuerdan que aunque hay muchas juezas en Uruguay, ninguno de los cinco integrantes de la Suprema Corte de Justicia es mujer.
La estudiante Mayra López, de 37 años, destaca que en su país “las puertas están cerradas para las mujeres en los altos cargos”. Pero reconoce que ella misma forma parte de ese machismo que critica: “Si una mujer se tirase para presidenta, hasta yo te diría que no sé si la voto. Porque no sé si ella tendría fuerza de carácter”. Cuando se le recuerda que en Brasil, Argentina y Chile hay tres mujeres al mando contesta: “Pero aquí no hay ese perfil”.
En la sede de la organización feminista Cotidiano Mujer, Elena Fonseca, con 30 años de lucha por la igualdad de género, considera que la nueva legislación no deja de ser un avance, aunque insuficiente. “Los partidos cumplieron la letra de la ley pero no su espíritu”, señala. “Colocaron sistemáticamente a las mujeres en el puesto número 3 de la lista, que muchas veces no era elegible. Además, se dio el fenómeno de que algunas mujeres aceptaron figurar en las listas para luego dimitir a favor de su suplente, un hombre”.
Uruguay es el país latinoamericano con la tasa más alta de mujeres asesinadas a manos de sus parejas
Pero lo que más indigna a Elena Fonseca es que la ley de cuotas sólo está vigente para estas elecciones de 2014. Fonseca cree que mientras el izquierdista Frente Amplio logró sacar adelante la legalización de la marihuana, el matrimonio gay y la despenalización del aborto, la igualad en política quedó rezagada.
Ahora, el candidato del Frente Amplio, Tabaré Vázquez, es el favorito en las presidenciales que se celebran este domingo en Uruguay, con cerca de 15 puntos de ventaja sobre su rival del Partido Nacional (centro derecha), Luís Lacalle Pou. En caso de ser presidente tendrá además mayoría parlamentaria en el Senado y la Cámara de Representantes. Mediante la ley de cuotas tan solo 12 mujeres se convirtieron en diputadas, pero 9 mujeres lograron un escaño en el Senado (rozando el 30%), la cámara más influyente. Las feministas esperan que esto sirva para impulsar una ley de paridad, esta vez perenne.
Y mientras batallan por una mayor presencia en política, el nuevo Gobierno deberá afrontar el gran problema de la violencia machista. Cada 21 minutos la policía recibe una denuncia de violencia doméstica, el delito más denunciado después de los hurtos. Esta semana, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), organismo de la ONU, publicó un informe en el que sitúa a Uruguay con la tasa más alta en Latinoamérica de mujeres asesinadas a manos de sus parejas: murieron 25 en 2013, para una población de 3,3 millones de habitantes. Y este año ya han muerto 30.

Epílogo Por Daniel Chasquetti

Zoom Politikon


Autor: Doctor en Ciencia Política.
Profesor del Instituto de Ciencia Política de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República.
imagen del contenido Zoom Politikon
Epílogo


26.Nov.2014

El próximo domingo Uruguay utilizará por tercera vez el balotaje para elegir a su presidente. La trascendencia del evento contrasta con la anodina competencia registrada en noviembre entre ambos candidatos. Carente de emoción, innecesaria y sin gracia, son algunos de los calificativos usados por varios observadores para describir la lucha electoral en esta segunda vuelta. A tal punto esto es así que las noticias sobre la elección se volvieron marginales en la mayoría de los informativos de la grilla televisiva. ¿Cuáles son las razones para que la competencia haya tenido tan poca intensidad?

En principio, podríamos pensar en dos causas principales, una estructural y otra coyuntural. Por un lado, las segundas vueltas electorales suelen ser competencias despobladas de actores. Mientras en la primera ronda compiten varios partidos y en su interior muchas listas de candidatos que persiguen bancas en el Senado y en la Cámara de Representantes, en la segunda vuelta, participan únicamente las dos fórmulas presidenciales. Es cierto que los partidos intentan activar a sus electorados mediante actos y movilizaciones callejeras. Sin embargo, esos episodios han sido esporádicos y están muy lejos de alcanzar la densidad e intensidad de los registrados en la elección de octubre. Por otro lado, el resultado de la primera vuelta suele condicionar las características de la competencia en el balotaje y en esta oportunidad, el mismo ha tenido una contundencia pocas veces vista. La distancia entre el primero y el segundo es de diez y ocho puntos porcentuales del electorado, lo cual genera la idea de que la reversión del resultado es una tarea imposible. A su vez, la proximidad del Frente Amplio con la mayoría absoluta de los votos (menor a dos puntos porcentuales) induce a creer que Vázquez tiene asegurado su triunfo por la simple decantación estadística de los votantes de los restantes partidos. Por tanto, al hecho estructural de que el balotaje siempre genera menos movilización se suman las consecuencias que provoca un resultado categórico como el que tuvimos.

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Aún así, los candidatos desarrollaron ciertas acciones con el fin de conseguir el voto ciudadano durante estas cinco semanas. La estrategia de Vázquez procuró congelar la situación generada el día después de la primera vuelta. El objetivo era que no hubiere novedades y ceteris paribus, el triunfo del Frente Amplio estaría asegurado. Para ello se destacó hasta el cansancio lo innecesario que supone realizar una segunda vuelta bajo esas condiciones y se evitó en todo momento que el candidato debatiera públicamente o hiciera referencias al discurso de su adversario (o sea, se intentó ignorarlo). Por esa razón, Vázquez tuvo poco contacto con los medios de comunicación y concentró sus esfuerzos en la realización de algunos eventos sobre políticas específicas y se concentró en una actividad capilar en puntos estratégicos del interior del país (recorridas y actos callejeros). Los spots publicitarios, muy cuidadosamente preparados, muestran a un Vázquez hablándole al espectador como si ya fuera presidente. Todo eso generó un efecto favorable al la noción de triunfo irreversible. Sobre esa estructura, Vázquez mostró sus dotes de buen político al realizar una serie de estocadas dirigidas a mitigar los apoyos de su adversario. Las reuniones con legisladores colorados (el 1º y 2º de la lista de diputados por Montevideo de Vamos Uruguay) y personalidades blancas, generaron la idea de que los respaldos de Lacalle Pou eran frágiles y volátiles. Al mismo tiempo, esas movidas catalizaron la crisis del Partido Colorado, originada desde luego por los magros resultados electorales y también fogoneada por el descontento de muchos dirigentes con la conducción de su líder. Paradojalmente, el 26 de octubre a la noche, Bordaberry prometió destruir a Vázquez (“hacerlo mierda”, dijo), pero todo terminó siendo al revés: Vázquez acorraló a Bordaberry y empujó a su partido y a su sector Vamos Uruguay a una crisis que no sabemos cuándo ni cómo terminará.

La estrategia de Lacalle Pou fue improvisada porque su comando de campaña no esperaba un resultado como el que mostró la elección de octubre. Se intentó agregar a su conocida orientación –por la positiva- una fuerte dosis de crítica a su oponente –por la negativa-. La carga mayor las sobrellevó Larrañaga, quien arremetió con inusitada energía contra el programa del Frente Amplio, la actual administración, y sobre todo, contra “el Uruguay que se nos viene”.  A esto se agregó la intención de imponer temas en la agenda pública. Primero fue el concepto de que “un gobierno dividido es bueno para la democracia”, y más tarde opiniones sobre diferentes asuntos vinculados con la política impositiva, la política exterior o el sistema de salud. Mientras la primera iniciativa volvió a chocar –al igual que hace cinco años- con el sentido común de la ciudadanía, las siguientes se toparon con la actitud de indiferencia de Vázquez y del conjunto del Frente Amplio.

*             *             *

Con un escenario de baja intensidad en la competencia y preferencias ciudadanas muy sólidamente estructuradas, el resultado del domingo resulta bastante previsible. Así como la elección de octubre fue parecida a la de 2009, este balotaje debería tener un resultado muy similar al observado un lustro atrás. En aquella oportunidad, Mujica consiguió casi nueve puntos de ventaja sobre Lacalle padre (52,4% a 43,5%), por lo que podríamos suponer que esa diferencia debería repetirse el próximo domingo. Sin embargo, existen algunos indicios que permiten imaginar una diferencia mayor. Si se considera el número de actores políticos que manifestaron su voluntad de votar en blanco (principales dirigentes del Partido Independiente y Asamblea Popular, el diputado colorado Fernando Amado, etc.) y la eficiente campaña de Vázquez en estas semanas (todo permaneció congelado), podríamos pensar que la ventaja será mayor a los diez puntos porcentuales.

Por tanto, el domingo las urnas le otorgarán a Vázquez una gran autoridad política. Será el cuarto presidente que logra dos veces el cargo, proeza solo alcanzada por Fructuoso Rivera, José Batlle y Ordóñez y Julio María Sanguinetti. A su vez, el Frente Amplio ingresará en su tercer período de gobierno con mayorías en ambas cámaras, situación nunca antes lograda con elecciones limpias y competitivas. La responsabilidad de ambos, el candidato electo y el partido, será sustantiva. Ante el país, porque espera soluciones para muchos asuntos aún no resueltos, ante sus votantes, porque muchos renovaron su crédito sin estar absolutamente convencidos de su opción (escogieron el mal menor), y ante la oposición, porque ella espera una actitud de grandeza del parte del nuevo presidente, que lo aleje del gobierno exclusivista de partido y lo acerque a formas plurales de decisión. En suma, Vázquez y el Frente Amplio deberán estar a la altura de lo que el país, sus votantes y la oposición les reclaman, porque así es la democracia y así se la construye.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Doyenart explicó las razones de voto al Frente Amplio


Devoto frentista

Montevideo Portal

"¿Qué razones existían para cambiar el gobierno por otro en manos de blancos y colorados?", analizó el politólogo Juan Carlos Doyenart, que calificó como "vergonzoso" que las encuestadoras le hayan errado "tan feo".

Foto: Javier Calvelo/AdHoc Fotos

Mucho se discutió sobre la labor de las encuestadoras en estas elecciones, luego de que los pronósticos difirieran en general con respecto a los resultados del 26 de octubre.
Casi todos los responsables de las encuestadoras hicieron en los días posteriores un mea culpa y un análisis, a los que se suma ahora Juan Carlos Doyenart, de Interconsult, que prefirió esperar algunas semanas antes de hacer algunas aclaraciones públicas.
En una columna titulada "Con los resultados a la vista", Doyenart hace un análisis de lo sucedido el pasado 26 de octubre. 
"Luego de conocerse los resultados del 26 de octubre, se hace inevitable analizar las motivaciones que llevan al FA a su tercer gobierno consecutivo, manteniendo el 95 % de los votos que obtuvo en 2004. La explicación más común ha sido responsabilizar a las encuestadoras (¿) por el error de estimación cometido a una semana del acto electoral. Al decir de Esteban Valenti, yo tampoco creo en los suicidios colectivos, más si son públicos. Resulta impensable, excepto en mentalidades conspirativas, creer que todas las consultoras acordaron terminar con el FA diciendo que ganaban los PPTT. El disparate es tan grande que no vale la pena comentarlo", explicó el politólogo.
"Ello no salva la responsabilidad de quienes se supone expertos en materia electoral de haber equivocado sus pronósticos y generado expectativas (positivas para unos, negativas para otros) que no se cumplieron. Creíamos que los uruguayos se habían modernizado y no era así, afirmó un colega, cuando en realdad quienes no se habían modernizado eran los analistas políticos que continuaban mirando a la sociedad igual que 30 años atrás", aclaró luego.
Doyenart contó luego que en el libro que publicó este año ("No tire su voto a la basura"), pretendió explicar que la sociedad uruguaya había cambiado y mucho, aclarando que todas aquellas variables que consideraban claves para predecir el voto ya no funcionaban de la misma forma. "Claro que no hay peor sordo que aquel que no se oye a sí mismo y terminé cometiendo los mismos errores sobre los cuales advertía en el libro. Imperdonable", razonó.
En dicho libro, Doyenrt concluye que Uruguay está cambiando y mucho, pero aún no sabe bien hacia dónde y cómo, tras hacer hincapié en aquellos grupos de excluidos a los que los partidos políticos les resultan ajenos.
Doyenart analiza luego los motivos esgrimidos por Esteban Valenti para justificar la buena votación del Frente Amplio, que explicó la votación porque la gente votó por el progresismo, la modernización de la sociedad y el crecimiento económico vividos en estos 10 años de gobierno frentista.

Las razones del voto
"No se votó por ideologías, hace tiempo que no funciona aquello de la izquierda y la derecha. No se votó por campañas electorales y bonitos jingles, no se votó por renovar estilos o por una nueva generación de políticos, no se votó porque 'Vamos bien, sigamos adelante', es decir por el progresismo, ni se votó contra el IRPF. Sí se votó con mucho pragmatismo, incluso diría yo con mucha inteligencia. Existe una pregunta muy simple que todos obviamos pero no un 48 % de la ciudadanía: ¿Qué razones existían para cambiar el gobierno por otro en manos de blancos y colorados? Sencillamente, no se me ocurre ninguna, al menos, que sea de peso o de recibo", razonó Doyenart.
"¿Por qué los uruguayos iban a votar en defensa de instituciones a las cuales se les asigna escaso valor como la independencia del poder judicial, la institución presidencial o los abusos de poder en el aparato del estado? ¿A quiénes esto afectaba directamente? A muy pocos. ¿Por qué iban a votar contra el despilfarro del gobierno o sus políticas clientelísticas cuando el dinero también llegaba a la población. ¿Iban a votar contra el tipo de cambio, el desastre de PLUNA, una política exterior sin rumbo o porque Mujica les dijo 'almas podridas' a la oposición? ¿Iban a cambiar el gobierno porque las mutualistas daban horas diferidas a 3 meses, cuando más de 400 mil personas habían ingresado al sistema y hoy contaban con cobertura? ¿Iban a cambiar el gobierno porque Mujica no logró concretar ninguna de las innumerables cosas que prometió hacer, cuando a la gente común no le interesan los trenes, ni la regasificadora, ni el puerto de aguas profundas, ni las rutas en mal estado? Ninguno de estos factores tenían el peso individual ni colectivo para enojar al electorado frentista y llevarlo a votar fuera del FA", prosiguió.
"¿Por qué razón la gente iba a culpar exclusivamente al FA de los problemas de inseguridad o de nuestro sistema educativo, cuando son viejos problemas que se arrastran desde hace mucho tiempo y que la oposición nunca tuvo respuestas claras y globales? Tampoco podemos seguir menospreciando el peso que tiene una de las figuras más importantes de la historia política del país, que ya no son Herrera ni José Batlle y Ordoñez y que se llama José Mujica. Este hombre, tan criticado por algunos, es idolatrado por muchísima gente, dentro y fuera del país, no por sus obras (de las cuales en este momento no recuerdo ninguna), sino por un liderazgo ético y moral que en época de crisis de valores es fundamental. Las condiciones internacionales y una política económica criteriosa permitieron que la gente viva mejor, consuma más y tenga empleo. Si nadie hacía locuras, estilo Kirchner, el país funcionaba con piloto automático y Mujica podía decir y desdecirse todas las veces que quisiera. La gente estaba de acuerdo con él cuando decía que los profesionales universitarios eran parásitos que no servían para nada y, también, cuando decía que todos debían ser profesionales. Todo estaba bien", continuó en su artículo.

Pachequismo y algo más

"Pero existe un factor que considero clave, el proteccionismo estatal, algo que no ha cambiado de la cultura uruguaya, principalmente en los sectores de bajos ingresos y empleos inestables, así como de los funcionarios del estado, que son la mayoría de los uruguayos", explicó Doyenart, para quien "la política del clientelismo político en base a salarios sin más contrapartida que el voto se ha convertido en varios países latinoamericanos en un muy buen expediente para mantener a ciertos grupos en el poder", citando a Hugo Chavéz, los Kirchner y Evo Morales.
"Pero el aspecto que aquí nos interesa es el 'modelo' de asistencialismo que no es más que el salario de la pobreza. Dejemos claro que no es exactamente el caso uruguayo, pero este fenómeno sí estuvo presente. Cuando en las elecciones de 1971 apareció el FA conviviendo con una renovación del P. Nacional de la mano de Wilson, el P. Colorado con Pacheco Areco a la cabeza fue quien ganó la elección. Si mirábamos el mapa de la pobreza en Montevideo veíamos que existía una muy fuerte correlación con los votos por el pachequismo. Los frentistas de aquella época decíamos que era la 'falta de conciencia de clase', la ignorancia fomentada por el gobierno de Pacheco para obtener los votos del 'lumpen proletario'. Hoy ese mismo mapa tiene otro actor político privilegiado y es el FA, mientras que el lumpen proletario pasó a denominarse 'sectores desfavorecidos'. ¿Ello querría decir que la ignorancia favorece al FA? Bueno, si utilizamos la misma lógica que en 1971 diríamos que sí, es decir en los barrios de mayor deserción escolar y menores ingresos predomina ampliamente el FA como podemos apreciar en este mapa. Piedras Blancas, Manga y Casavalle el FA obtuvo el 75 % de los votos, una zona donde la deserción escolar alcanza el 70 %", escribió, para luego explicar que sin embargo hace mucho tiempo que dejó de razonar de esta manera. "Simplemente que aquellas personas de hogares pobres o empleo inestables, que viven en la periferia de Montevideo son personas muy pragmáticas al momento de votar. No votaron a Pacheco por ignorantes, porque era el hombre fuerte que enfrentaba a la guerrilla, nada de eso les importaba, lo votaban por el congelamiento de precios, por Subsistencias, tipo de cambio diferencial y políticas sociales de tinte populista que llevó adelante. Exactamente las mismas razones que hoy llevan a votar al FA, a quien consideran la fuerza política que les otorga mayores garantías desde la perspectiva del proteccionismo estatal (MIDES)", argumentó.
"¿Por qué iban a pensar que blancos y colorados les daban las mismas garantías? No existía ninguna razón más allá que algunas veces -con timidez- dijeron que continuarían con la ayuda social. Toda esta gente hizo lo correcto desde el punto de vista de sus intereses personales y familiares, no por conciencia de clase, por ser de izquierda o razones de ese tipo. Si a todo esto le sumamos el resultado electoral del interior resulta muy interesante En 1971 el FA obtuvo el 7 % de todos los votos del interior, hoy llega al 45 %, sin lugar a dudas muchas cosas han cambiado. También aquí vale preguntarse por qué motivos la gente del interior querría cambiar este gobierno. ¿Por qué el FA vota bien en lugares tradicionalmente blancos, denominado el 'Uruguay profundo', como los casos de Paso Avería, Pueblo Esperanza, Pirarajá, Piedra Sola, Saucedo, Santo Dios y San Salvador, Pueblo Isidoro Noblía o Cerro pelado (busquen en el mapa)? ¿Por ignorancia y atraso? Por favor no, por pragmatismo. Toda la bonanza económica generada por la producción agropecuaria -que enriqueció al terrateniente- también ha permitido que el peón rural y su familia vivan mucho mejor, que el alambrador, el podador, el fletero, el esquilador, el pequeño agricultor, el vendedor de fertilizantes, el pequeño comerciante, todos han sido favorecidos en estos 10 años. Entonces, ¿para qué cambiar el gobierno?", escribió.
"Realmente resulta vergonzoso que quienes nos dedicamos a la actividad de analizar la sociedad, la evolución de la opinión pública y arriesgar pronósticos electorales nos hayamos equivocado tan feo", concluyó.

lunes, 3 de noviembre de 2014

DIPUTADO JOSÉ CARLOS CARDOSO “ NUCLEAR A LA MAYORÍA SOCIAL QUE VOTÓ CONTRA EL FRENTE AMPLIO”

ANTE EL BALOTAJE DEL 30 DE NOVIEMBRE



                        Con la dirección departamental de la 71 de Rocha

Escribe Juan José Pereyra Twitter @juano500

Nuestro objetivo es nuclear y orientar a esa mayoría, por supuesto que para alcanzar el gobierno, pero también para mostrar un país que tiene otra mirada y no solamente la del Frente Amplio .Sería muy peligroso que el Frente Amplio ganara el 30 de noviembre e interpretara que esa mayoría en las dos cámaras es una especie de cheque en blanco para seguir gobernando en solitario. Eso sería un retroceso para el país”, destacó el legislador nacionalista .
Cardoso brindó una conferencia de prensa en la sede central de su lista 71 de Rocha a pocos días del acto electoral del domingo 26 para hacer “un rápido análisis” de los resultados electorales en su departamento y “dar por iniciadas las tareas” hacia el 30 de noviembre.
El Partido Nacional votó mejor que en la elección de 2009 , hay un crecimiento electoral. Ese comportamiento electoral se da tanto en la capital como en el interior. A diferencia del resto del país, en Rocha los partidos de la oposición votaron mejor respecto del partido de gobierno. Suman 28 mil votos y el Frente Amplio 23 mil , lo que demuestra que Rocha ha tenido en esta instancia un comportamiento especial y diferente .El Partido Colorado votó en Rocha por encima de la media nacional que es del 12 por ciento , en Rocha es del 15 por ciento”, explicó el legislador electo por cuarta vez por la ciudadanía rochense.

UNA SITUACIÓN COMPLEJA, PARTIMOS DE UNA POSICIÓN DIFÍCIL”

El trabajo del domingo fue organizado, ordenado con un partido que tuvo un comportamiento electoral que nos satisface aunque es claro que votamos por debajo de nuestras expectativas y hubiéramos querido votar mucho mejor”, dijo.
El líder de Más País y dirigente de Todos Hacia Adelante admitió que de cara al 30 de noviembre “la situación es muy compleja , partimos de una posición difícil, el punto de partida para nosotros es desde atrás”.
Explicó que el Frente Amplio obtuvo una mayoría en la Cámara de Representantes y está a un solo senador de obtener la mayoría en la Cámara de Senadores.
Pero el Partido Nacional convoca para esta segunda instancia electoral partiendo de un concepto muy elemental , nosotros, cada vez que hubo una urna enfrente comparecimos. Descartamos de plano cualquier idea respecto a que la segunda instancia electoral no tiene validez.
Es un enorme desafío ,lo vamos a hacer con el mismo entusiasmo con el que fuimos a la elección del 26 de octubre, con la misma comodidad que acompañamos a Luis Lacalle desde el proceso de las elecciones internas y luego en las nacionales.
Vamos a convocar a los que votaron por el Partido Nacional y a todos aquellos que no votaron al Frente Amplio y también a algunos de los que lo votaron y que pueden entender que el país puede tener un gobierno de mayor consenso político que el que va a tener si el Frente Amplio obtiene también la mayoría en el Senado”, sostuvo el principal dirigente nacionalista de Rocha.

EL FRENTE AMPLIO QUE NACIÓ DE LAS URNAS ES MÁS DURO QUE EL QUE ESTÁ GOBERNANDO”.

Este Frente amplio que nace de la elección es más duro que el que está gobernando ahora y con mucho más potencia política para resolver por sí y ante sí . Creemos que el escenario político del Uruguay sería mucho más positivo y evolucionado si hubiera una negociación política más amplia.
La Cámara de Representantes va a tener cinco partidos , el Senado cuatro y esto implica que esa policromía debiera estar mejor representada que por el dominio de un solo partido”, señaló.
Nuestra tarea ya comenzó, el Partido Nacional va a trabajar en forma conjunta invitando también a los colorados para hacer un trabajo electoral para votar juntos el 30.
También nos dirigiremos a otros, como los votantes del Partido Independiente, que hizo una campaña casi exclusiva en contra de la mayoría parlamentaria . La decisión de la dirigencia que ahora se conoce de no votar a ninguno de los dos candidatos es incomprensible. Nosotros apelaremos a los ciudadanos que seguramente en gran medida no comparten esa decisión”, informó.

POSIBILIDADES CIERTAS EN NOVIEMBRE Y TAMBIÉN EN MAYO”

José Carlos Cardoso consideró que “hay posibilidades ciertas de que esta importante votación que tuvo la oposición en el departamento de Rocha se consolide y podamos reunir no solamente los 28 mil votos que no fueron al Frente Amplio ,sino también a esos otros ciudadanos que interpreten como nosotros, que el Uruguay puede ser gobernado positivamente , con acuerdos ,abriendo la posibilidad de incorporar otras visiones y no solamente la del partido que gobierna”.
Este fin de semana vamos a hacer una recorrida por todo el departamento, vamos a gradecer y saludar a nuestros compañeros de la agrupación por el trabajo realizado , por ele esfuerzo que hicieron para confirmar a la lista 71 como la más votada de todos los partidos en el departamento de Rocha una vez más .Esto significa una ratificación de nuestro trabajo parlamentario hasta la fecha y un voto de confianza hacia adelante para seguir trabajando.
Seguramente hablaremos en este proceso de lo que será el año próximo porque el ciclo electoral no ha terminado , tenemos por delante las elecciones departamentales de mayo . No queremos adelantar el 30 de noviembre las elecciones de mayo pero sí queremos decir que en el departamento de Rocha hay una posibilidad cierta de que los partidos que no son el Frente Amplio tengamos una presencia electoral en forma conjunta, lo que abre el camino hacia un cambio el año próximo en el gobierno departamental gobernado en la última década”, dijo.
Tenemos fuertes expectativas de que el país consolide un Uruguay mucho más equilibrado y estable que el que hemos tenido hasta el presente”, destacó.

UNA REALIDAD QUE DEBE SER ANALIZADA A FONDO

Al hacer referencia a los resultados y posibles causas de la elección del 26 de octubre, el diputado Cardoso señaló: “Tendremos que analizar que desde hace por lo menos un año las encuestas nos mostraron una realidad que no era tal. Los políticos trabajamos con las encuestas y trabajamos con datos que no eran reales. Lo que las encuestas nos ofrecían no era la realidad .
Es un dato cierto que el Frente Amplio obtiene la mayoría política por tercera vez. Hemos dicho muchas veces que el Frente Amplio es más que un partido político, es una expresión cultural de la sociedad, es también una fuerza sindical.
El Frente Amplio no es un partido al estilo burgués que conocemos en casi todas partes del mundo. Es un partido que tiene parecidos con otras cosas, porque es más una fuerza social que un partido político. Hay una serie de elementos que hacen que el Frente Amplio se haya ido fortaleciendo”, comentó.
Al continuar comentando los resultados de la elección, Cardoso,también candidato a la intendencia en mayo próximo, aseguró que “ en esta última elección ha habido un comportamiento sorpresivo no solamente en la votación del Frente , la votación del Partido Colorado ,que retrocede cien mil votos de una elección a la otra , es un dato que también habrá que estudiar . El análisis completo hay que terminar de procesarlo cuando se acaben las elecciones departamentales ,porque este mapa que se ha presentado del Uruguay frenteamplista de hoy, va a ser sin duda un mapa muy diferente en mayo del año que viene. Ya lo vivimos en la elección pasada, los mapas van cambiando, los comportamientos electorales de los ciudadanos van cambiando y recién agotado todo el proceso podremos hacer un análisis”.
Cardoso ahondó en sus consideraciones respecto a la naturaleza política del Frente Amplio.

HOY EL FRENTE ES MUCHO MÁS DE CENTRO Y CENTRO DERECHA QUE HACE 25 AÑOS”

La agenda de la izquierda hoy es mucho más de centro y de centro derecha en muchos aspectos de lo que era hace 25 años. Hay un relativismo en los conceptos de izquierda y derecha ,nosotros nos hemos definido siempre como nacionalistas . Si uno mira el programa de gobierno de la izquierda en el Uruguay del año 85 , hoy ¿quién lo representa? ,¿quién levanta el programa de gobierno del Frente Amplio del 85?,Asamblea Popular, un solo diputado. La propuesta política del Frente Amplio hoy no es la del 85 y no porque se haya izquierdizado más, sino por el contrario, porque ha venido a ocupar el centro político y en algunos casos, como en materia de endeudamiento, lejos está de sus propuestas del año 85 . Un país que se endeuda, se endeuda y se endeuda y es una deuda que crece.
¿Es el país el que gira a la izquierda o es la izquierda que se pone en sintonía con el Uruguay medio de hoy?”, preguntó.
Quizás ahí haya una alta efectividad del Frente Amplio para captar votos donde no los captaba , más en el centro político.

NO SOY DE LOS QUE PIENSA QUE LA GENTE SE EQUIVOCA.LA GENTE VOTA COMO VOTA POR ALGO”

El análisis debe ser hecho desde la humildad. Yo no soy de los que dice que la gente se equivoca. La gente vota como vota por algo. Es notorio que la gente interpretó que el gobierno del Frente Amplio debía seguir . Es claro que alguna satisfacción la opinión pública tiene , hay hasta ahora una aceptación mayoritaria de la población , una aceptación muy importante que le permite mantener por tercera vez la mayoría parlamentaria en la Cámara de Representantes.
Es imposible ponerse en la cabeza de todos los electores que no vieron como nosotros que la seguridad está muy mal ,la educación, la salud. La gente habrá encontrado cosas positivas para sí, para su familia , para su vida , quizás la economía ,que la llevan a decidir que este Frente Amplio siga teniendo la mayoría parlamentaria”, opinó el legislador.
La perseverancia es lo que mejor define mi trabajo político y esa perseverancia es lo que la gente reconoce y nos sigue acompañando como responsable de un proyecto político.
Volviendo al 30 de noviembre, reitero que queremos nuclear una mayoría social, el 56 por ciento en el departamento de Rocha contra el 44 por ciento del Frente Amplio.
Nuestro objetivo es nuclear y orientar a esa mayoría, por supuesto que para alcanzar el gobierno ,pero también para mostrar un país que tiene otra mirada y no solamente la del Frente Amplio .Sería muy peligroso que el Frente Amplio ganara el 30 de noviembre e interpretara que esa mayoría en las dos cámaras es una especie de cheque en blanco para seguir gobernando en solitario. Eso sería un retroceso para el país . Y de ser así , alguna sorpresa habrá porque le sería muy difícil al gobierno hacer funcionar las mayorías que tendría en las dos cámaras”, concluyó.

Frente Amplio ¿el nuevo batllismo?


A mediados del siglo XX el Partido Colorado era una máquina de ganar elecciones; ahora políticos y analistas comparan al Frente Amplio con ese momento colorado



Los resultados de las elecciones del domingo 26 de octubre ponen al Frente Amplio a un paso del tercer gobierno consecutivo con mayoría parlamentaria, algo que no se veía en Uruguay desde la sucesión de gobiernos colorados en las décadas del cuarenta y cincuenta.
En 1942, en plena guerra mundial, el Partido Colorado (PC) obtiene la victoria con el 57% de los votos y es elegido presidente Juan José de Amézaga.

Cuatro años después el PC se mantiene en el poder con otra mayoría (ver cifras) y esta vez gana la fórmula de Tomás Berreta y Luis Batlle Berres.
Berreta muere a los pocos meses de asumir y Batlle inaugura un período que luego los historiadores denominaron como “neobatllismo”, un desarrollismo de centroizquierda con fuerte énfasis en la sustitución de importaciones y en darle potencia a la industria nacional. 
En las elecciones de 1950, año bisagra del siglo XX para Uruguay desde el punto de vista simbólico y mental, el PC vuelve a obtener más de la mitad de  los votos y bien podía denominarse el partido reinante de la época. 

Porque incluso en 1954 y ya con muestras de desgaste de un modelo que comenzaba a hacer aguas, en las elecciones el PC ganó, de nuevo, con más de la mitad de los votos. Y en la oposición, los blancos estaban dividos entre herreristas e independientes. Recién en 1958, con la profundización de los problemas económicos y la irrupción de una alianza entre blancos y ruralistas, el PC conoce una derrota que fue histórica.
Varios actores políticos analizaron los números de este domingo 26 de octubre a la luz de aquel recuerdo que hoy parece vigente, donde un solo partido político se transformaba en la forma de gobierno del país. 

Sergio Botana, intendente blanco de Cerro Largo y senador electo por el sector de Alianza Nacional recordó en El Observador TV que el PN pasó durante todo el siglo pasado por una situación similar a la que se vive hoy. “En aquella circunstancia fue contra el batllismo. (Era) una sociedad chica, con un fuerte peso de la seguridad social, del funcionariado público. (…) El Estado tiene una interacción muy directa con las personas y eso pesa en las elecciones.
“El FA basa su éxito político y electoral en haberle arrebatado (al PC) las banderas del batllismo, tal vez el mejor modelo de socialismo democrático aplicado a la realidad en el mundo. (El FA) es por supuesto, el nuevo batllismo”. “Si no encontramos la forma de convencer a los ciudadanos desde nuestras posturas,  vamos a tener sí 95 años más del FA”, opinó Botana, luego de una pregunta sobre esa posibilidad.

En una columna publicada la semana pasada en El Observador, el politólogo Adolfo Garcé escribió y comparó la agenda del Frente amplio con la que promovió el batllismo hace casi un siglo. “El FA, en esta década, no hizo temblar las raíces de los árboles. Los empresarios, en la ciudad y en el campo, ganaron mucho dinero. Como José Batlle y Ordóñez hace un siglo, se atrevió a ‘inquietar’. Aun así sigue mandando”, escribió Garcé.
El también politólogo , Jorge Lanzaro, declaró al  semanario Voces que el FA se había transformado en “el partido predominante”. Además de los gremios, Lanzaro destacó la fuerza del FA en la cultura, en un proceso que se viene amasando en Uruguay desde los sesenta. “Se dio un vuelco, la pérdida de la hegemonía colorada batllista dio lugar a un sistema que dio sus primeros pasos en los sesenta y que se despliega después de la dictadura. El Frente tiene el control de aparatos estratégicos como la educación, la formación de los educadores. Esto que estaba en manos de (Juan) Grompone o que estaba en manos de Varela, ahora lo maneja la izquierda. ”, dijo Lanzaro (ver nota vinculada).
El Observador conversó con Ernesto Agazzi, el senador de Espacio 609 que estuvo reflexionando sobre estas cuestiones y estos vientos electorales que parecen cíclicos en la política uruguaya.
“Me puse a analizar estas cosas y llegué a la conclusión de que, como decía (Carlos) Real de Azúa, a cada impulso político hubo un freno. (José) Batlle y Ordóñez hizo en el siglo XX un país modélico que salía de las guerras, a base de iniciativas nuevas. Y la  oposición grande la tuvo dentro del propio Partido Colorado. (Feliciano) Viera frenó aquello que decía Batlle de ‘hagamos todo al mismo tiempo’, típica de una etapa de progresismo. Entonces, ese progresismo se frenó”, dijo Agazzi. 

Luego repasó los años del segundo batllismo, el de Luis Batlle en la década del cuarenta. “Ese segundo progresismo tuvo un freno, derivado de la situación económica internacional. Vino una crisis externa y entonces gana el PN. Uruguay se debatía entre el impulso y su freno ”, relató Agazzi, simplificando bastante la postura de Real de Azúa, quien sostuvo en su célebre ensayo El impulso y su freno, publicado en 1964, de manera más aguda y sutil, que dentro de los proyectos de reforma del país que propulsaba el batllismo estaba sus propios problemas estructurales.
Para Agazzi, ahora progresismo del siglo XXI posee características similares a aquel del siglo XX pero parámetros distintos. “No es nacional, sino regional internacional, porque lo mismo sucede en Brasil, en Bolivia y en Argentina. Ya no estamos sometidos a una oligarquía nativa con actores políticos. Estos gobiernos progresistas están quitando el apalancamiento con la oligarquía nativa que había antes. A las transnacionales ahora le parece muy mal eso. Quieren más transparencia, quieren un mundo más abierto, no ven con buenos ojos los riesgos. Son actores de un capitalismo más ‘puro’, que mide el riesgo, que lo hace en función del mercado, que explota al empleado pero que se sienta a conversar con el gobierno y con los trabajadores. Pagan mejor que las empresas locales y no estamos obligados a beneficiarlas”, razonó el legislador quien cree que hoy el progresismo es distinto del de Batlle y del progresismo de los cincuenta.  Dentro del desarrollo del devenir histórico-político y de su forma de interpretar a Real de Azúa, Agazzi considera que hoy no existe a la vista un freno que pueda detener a los gobiernos del FA. Eso sucede porque el gobierno toma medidas para que no surja un freno”, dijo y describió que a esas medidas les llaman “desarrollo nacional”.

lunes, 27 de octubre de 2014

LECCIONES DE UN RESULTADO Graziano Pascale




Por primera vez desde 1950 un partido político obtiene tres triunfos consecutivos en Uruguay. Desde esa óptica, el resultado de ayer marca un hito histórico, y nos recuerda que el rol hegemónico que durante el siglo XX tuvo el Partido Colorado parece haber cambiado de manos, y hoy lo ejerce el Frente Amplio.
El otro dato trascendente es la consolidación del liderazgo de José Mujica, que en el último mes de campaña asumió un rol de primera línea y se puso "el cuadro al hombro", como suele decirse en el ámbito del fútbol cuando un jugador asume la responsabilidad en un momento de dificultades.
A un paso de la mayoría absoluta por tercera vez consecutiva, la segunda vuelta de noviembre tiene todo el aspecto de un mero trámite para cumplir una disposición constitucional.
Varias lecciones pueden extraerse de este resultado. La primera es que la sociedad uruguaya ha expresado un voto de aprobación a la gestión del gobierno del Frente Amplio, y ha resuelto confiarle por tercera vez el mando del país. No parecen haber hecho mella en esa decisión los graves problemas en la seguridad pública y la educación, y los casos judiciales que involucraron a jerarcas del gobierno en Pluna y Asse.
La situación a nivel nacional comienza a parecerse a la de Montevideo, cuando ante una oposición fragmentada el Frente Amplio no ha tenido obstáculos para vencer en cinco elecciones consecutivas, y nada hace descartar hoy que pueda vencer por sexta vez el próximo año.
Desprovisto de sus ideas fundacionales, que apuntaban a un programa socialista y a un plan de estatización de bancos y otros sectores de la economía privada, el Frente Amplio hoy tiene todo el aspecto de un partido "catch all" (atrapa todo) que ofrece salidas o soluciones para vastos sectores de la sociedad. Ese abandono de un programa revolucionario y colectivista es el que le ha permitido conquistar el apoyo de sectores que antes le eran esquivos a la izquierda.
El renovado liderazgo de Luis Lacalle Pou, sin duda la gran renovación de la política uruguaya en esta elección, no fue suficiente para generar un cambio en el gobierno. La sociedad prefirió renovar la confianza en un gobierno que ya conocía, antes de aventurarse en un esquema nuevo que no daba certezas.
El actual cuadro de situación representa un desafío para los partidos y líderes que buscan generar una nueva opción en el país. La elección demostró que la sociedad está a la espera de una propuesta confiable y segura, requisitos indispensables para obtener el respaldo popular.
Mientras se abre un panorama complejo para la formación del gobierno, en un escenario que tal vez no tenga la holgura económica que conocimos en la última década, también comienza un período de reflexión para quienes esta vez no lograron plasmar una propuesta que fuera capaz de generar un cambio político en el país.

miércoles, 22 de octubre de 2014

- CAMPAÑA ELECTORAL Rocha, la batalla que continúa


Voto a voto. El departamento del este ostenta una fuerte competencia entre el FA y el PN


En las últimas cinco elecciones que ha vivido Uruguay –nacionales de 2004, municipales de 2005, nacionales de 2009, balotaje de 2009 y municipales de 2010– el Frente Amplio (FA) obtuvo la victoria en Rocha.
Con diferente margen y en distintas circunstancias, la coalición del FA ganó al resto de los partidos y bien puede ostentar ese departamento como bastión electoral. El por una década intendente Artigas Barrios es una consolidada figura local y a los partidos tradicionales se les hace cuesta arriba tanto a nivel nacional como departamental y municipal.
Sin embargo, el grado de incertidumbre de estas elecciones 2014 le pone al panorama rochense un signo de interrogación. La última caravana y el acto en la ciudad de Rocha de la fórmula del Partido Nacional del domingo pasado dejaron impresión en propios y ajenos.
No hay números de encuestas nacionales desagregadas a nivel departamental, por lo tanto hay que recurrir al olfato de los dirigentes.  En diálogo con El Observador, los referentes locales del PN y del FA y virtuales rivales en las municipales de 2015, José Carlos Cardoso y Aníbal Pereira, se adjudicaron una futura victoria en Rocha.  
La conformación electoral del departamento tiene a la capital con 28 mil votos, Chuy es el segundo distrito en tamaño con 9 mil votos, mientras Castillos tiene 7 mil, Lascano 6.500 y La Paloma 4.5000.
“Talón de Aquiles”
El candidato blanco reconoció que Chuy es su “talón de Aquiles”. “Nosotros damos pelea en todo el departamento pero en Chuy nos sacan un diferencia que por ahora es indescontable”, dijo Cardoso, quien estimó además que la definición departamental rochense está unida de manera directa con la elección presidencial. 
Por su parte, el actual diputado del MPP (y futuro candidato a intendente), Aníbal Pereira, dijo estar confiado de la victoria de su partido y recordó que el FA viene subiendo elección tras elección. El FA pasó de apenas superar el 15% a las municipales de 2010 donde obtuvo el 57,5% de los votos emitidos. “En las últimas elecciones le ganamos al PN por 4 mil votos y al PC por  10 mil”, apuntó Pereira. 
Para Pereira la buena votación del FA en Chuy no es nueva, ya que se produce desde hace varias elecciones. “Allí existe migración desde otros lugares del país, como también sucede en La Paloma. Durante mucho tiempo la frontera tuvo precios muy convenientes y la gente se mudó a esa zona. La militancia se hizo muy fuerte allí”, explicó el legislador frentista.
Concertación “de hecho”
Cardoso apunta a cautivar a los votantes colorados que ante la oferta poco atractiva y fuera de competencia de su partido puede hacer inclinar la balanza a favor de los blancos.
“Se trata lo que llamamos una ‘concertación de hecho’”, dijo Cardoso, haciendo el símil con el pacto electoral de los partidos tradicionales en Montevideo para las próximas municipales.
“Acá (en Rocha) no hicimos concertación pero queremos ese voto práctico. Lo mismo sucede en San José y en Salto”, explicó el nacionalista. 
Por su parte, Pereira afirmó ver “la realidad de manera muy positiva”, y en la ironía expresó su visión de que el FA gane el próximo domingo y empuje hacia arriba el promedio nacional. “Tengo varias elecciones arriba y luego de las recorridas casa a casa, creo que vamos a votar mejor que en 2004 y que en 2009”, sostuvo Pereira. 
Pereira destacó obras en la última década. Saneamiento en Lascano, viviendas en Cebollatí, asfaltado de la ruta 15 y el futuro puente sobre Laguna Garzón. Según el frentista, ese es el motivo por el que su partido obtuvo las cuatro alcaldías del departamento en 2010. 
La polarización entre blancos y frentistas y la estrategia expresa de Cardoso de apuntar al préstamo del voto deja al Partido Colorado, liderado a nivel departamental por Yanet Puñales, hija del por dos veces intendente Adauto Puñales, en un lejano tercer puesto difícil de levantar.
En las últimas elecciones nacionales, los colorados apenas superaron los 10 mil sufragios en Rocha.
Con este panorama para octubre, varios de los actores políticos también proyectan el escenario para mayo del año que viene, y unen estas dos situaciones distantes en el tiempo.
Por ejemplo, para Cardoso el resultado de octubre (y según él, de noviembre) tiene influencia directa sobre su departamento. Mientras tanto en filas del FA, creen que ni siquiera un triunfo de Lacalle Pou les quitaría el tercer período municipal en el lugar donde nace el sol de la patria.

¿Qué dice la academia?

El Instituto de Ciencia Política, bajo la coordinación de Antonio Cardarello, publicó en 2011 un análisis político de cada departamento sobre las elecciones municipales de 2010 y la evolución histórica de cada partido. En Rocha se pasó de la alternancia entre blancos y colorados a dos períodos del Frente. Entre los desafíos para hoy, le plantea al FA cuidarse del desgaste en el poder y al PN crecer en oferta de candidatos.