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viernes, 8 de enero de 2016

BUSCANDO UN DESTINO… YOYO BOROBIA: DE CARACAS A CHUY.



CHUY y la zona reciben miles de visitantes diariamente. La mayoría para comprar, aprovechando la abundante oferta de este gran centro comercial en el que se ha convertido la frontera. Pero no todos llegan afectados por la fiebre consumista. Hay quienes transitan o recalan con otras inquietudes, otros intereses. Por ejemplo Yoyo Borobia, una joven venezolana, de 28 años, que en el año 2000, con 13 años de edad, salió de su Caracas natal, junto a sus padres y su hermana, y se radicó en Madrid. La idea inicial era estudiar Derecho y Administración de Empresas, pero había algo palpitando en su interior que la empujaba hacia la música. “Canto y toco instrumentos desde niña, pero fue en el 2009, cuando aterricé en París con una beca de estudios, conocí a un francés con afinidades parecidas a las mías, formamos pareja y decidimos dedicarnos a la música”, cuenta Yoyo, mientras apronta su maleta para remontar vuelo nuevamente hacia Punta del Este, Montevideo y Buenos Aires, en dirección al sur de Argentina, donde ya tiene otros compromisos artísticos. Mientras vivió en Europa, Yoyo fue perfeccionando sus estudios de solfeo, improvisación vocal y canto y en el 2011 logró otra beca, pero para Brasil, donde desembarcó con una idea clara: dedicarse plenamente a la música. “En Sao Paulo dicté clases de español, inglés y francés y viajaba periódicamente a Madrid a ver a mi familia”. “Mi padre nunca estuvo muy de acuerdo con esta vida errante que llevo pero mi madre me apoya y se dio cuenta que para estar cerca de mí lo mejor era respaldarme”. En el 2014 Yoyo grabó su primer CD y a partir de allí se ha rebuscado haciendo conciertos en Recife, en Caxias Do Sul, Florianópolis y recientemente, gracias a un uruguayo que conoció en Brasil, se presentó en el encuentro “Palmera, fiesta del sonido”, que se realizó en Aguas Dulces. Después se tiró hasta Chuy para tocar en algunos espacios públicos de la frontera. ¿Qué busca esta inquieta artista venezolana? “Que mis letras lleguen a la gente y que se entienda lo que canto”, dice, convencida del camino que está transitando. Y de sus dificultades. Se ha separado de los grupos que formó porque “eso es como estar casado con dos o tres personas a la vez”. “Hay que sintonizar todos la misma frecuencia sino, no es sencillo andar juntos”, afirma.
SALIR DE LA ZONA DE CONFORT –“Chuy me llamó mucho la atención. Me pareció muy divertido, la adaptación de culturas…siempre me gustó eso de tener que resolver situaciones y hacerte comprender. Para hacerte entender tienes que ser afable. Siempre me gustaron esas situaciones. Siempre atraída por lugares donde no se entendieran los idiomas y haya que enfrentar la situación y hacerse entender. Me gusta salir de la zona de confort y probarme. Por eso estoy metida en esto. Hay personas que piensan que una está de vacaciones o que vives en una incertidumbre permanente, qué cómo se hace… Ni una ni la otra cosa. Claro que es una incertidumbre, a veces no sé dónde voy ni cuándo voy a llegar. Enfrentas una serie de circunstancias en las que te expones. Pero me gusta y me siento bien. El sacrificio no es tal como para dejar de hacer esto. Sé que haciéndome conocer en diversas ciudades la gente me irá conociendo y de alguna forma irá pidiendo mi música. Si en Chuy logro que la gente me conozca tal vez algún día organizan algún concierto. Este es un primer viaje”. Yoyo nunca se crea muchas expectativas. “Me está gustando mucho Chuy. Me han tratado muy bien. Estoy encantada. No vengo con exigencias. Lo mismo me quedo en un sofá, como una pizza o una tortilla o me voy a un hotel. Me da lo mismo. La gente se da cuenta que soy una persona que todo me va bien y la gente se relaja. Y me reciben. Y me pasa que parece que tengo familia en todos los lugares. Me encanta pasar en familia. No planifico demasiado. Soy muy espontánea”.
Desde Chuy embarca a Punta del Este, Montevideo, Buenos Aires hasta Patagones, en el sur, las tierras heladas de Argentina. “Y en un par de semana vuelvo por Chuy y espero tocar en el Centro Cultural de La Coronilla y otros lugares de la zona”.
Colaboración del periodista chuiense, maestro Carlos Castillo