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jueves, 10 de marzo de 2016

Alfredo Zitarrosa - Adagio en mi país ·La mejor canción que hice"




ADAGIO EN MI PAÍS:

"Resultó ser una canción buena y hoy pienso que es la mejor canción que hice. Aunque aseguro que sí,
es cierto que lloraba cuando la escribía (...) Esta canción contiene cuanto quise poner en ella, todo cuanto pude, especialmente mi amor por nuestro pueblo, mi personal conciencia del proceso que
estamos viviendo los uruguayos: eventualmente, incluso, eso que hoy se llama 'compromiso' y que, a mi juicio, es nada más -o nada menos- que simple y pura honradez". 

El Observador 2016 Excelente trabajo sobre Zitarrosa

 

 

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 http://especiales.elobservador.com.uy/zitarrosa/#carousel

El Observador 2016

Producción, textos y videos: Juan Marra y Cecilia Arregui.
Desarrollo y diseño: Adrián Sosa.

Fotografía de portada: Jaime Niski.


Fotografía de cierre: Armando Sartorotti.


Agradecimientos: Bizarro Records, Julio Cobelli, Juan Origoni, Gastón Martínez, Valentina Quagliotti y Mauricio Marra.

Alfredo Zitarrosa La casa del Barrio Sur

El Observador

  "Recuerdo dos barrios que son los que están impresos en mi sensibilidad: La Unión y el Barrio Sur", comentaría años más tarde Zitarrosa en una entrevista del programa español A fondo. Alfredo vivió ocho años en una casa ubicada en la calle Yaguarón, a media cuadra del Cementerio Central. Allí comenzó a componer canciones y ese era un lugar frecuente de encuentro para sus amigos. "Pasábamos horas, cantando y tocando la guitarra", comenta Lucio Muniz, coautor de "De no olvidar", canción incluida en el primer disco de Alfredo.
"De tanto vivir frente
del cementerio
no me asusta la muerte
ni su misterio"
(Coplas del canto)
La madre de Zitarrosa alquilaba habitaciones de la vivienda. Cristina Zitarrosa recuerda la importancia que la casa de Yaguarón tuvo para su hermano: "En esos escalones conoció a Vallejo y a Rilke". Era común que los conocidos de Alfredo tiraran piedritas a la ventana para no molestar a los inquilinos con el timbre a altas horas de la noche.
Cristina cuenta que "allí vivía toda clase de gente, era una especie de zoológico". La casa tenía cinco cuartos y en un entrepiso con ventana a la calle dormía Alfredo. Esa habitación, conocida como la "buhardilla", era una pieza muy pequeña, donde convivían una cama, dos bibliotecas, la guitarra, un busto de Beethoven y la calavera Josefina, en la que Alfredo había escrito: "No pienso, pero existo".
Esa fue una época fermental en lo artístico e intelectual para Zitarrosa. Eran tiempos del Café Montevideo y el Bar Outes, lugares donde celebraba frecuentemente un culto a la amistad y la bohemia.
En el exilio mexicano, Alfredo se refirió a su querido Barrio Sur de esta manera:
—De Montevideo, ¿qué es lo que más extraña?
—Se extraña todo, pero de la ciudad lo que más extraño es la rambla y algunos fragmentos del Barrio Sur.
—¿Cuáles?
—La placita... caray... me olvidé el nombre de la plaza. Tendría que escuchar la canción que dice "ya nadie me espera en la plaza". Extraño el olor a creolina de la fábrica de enfrente. Viví durante un período de mi vida en una buhardilla, justo enfrente de esa placita, al costado del Cementerio Central. ¿Cómo se llamaba esa placita?


martes, 8 de marzo de 2016

Especial Alfredo Zitarrosa 80 años



El 10 de marzo cumpliría 80 años. Ya es una figura indiscutible de la cultura uruguaya, con admiradores en toda América. A casi 30 años de su muerte, la voz de Zitarrosa no ha dejado de crecer en estima y aceptación, y su legado es considerado como uno de los más ricos patrimonios de la música popular uruguaya. En este especial para conmemorar su 80
aniversario, repasamos parte de su vida y obra, con miradas hacia sus
múltiples facetas como creador: el cronista de las pequeñas cosas
cotidianas, el pintor de la vida en el campo, el ídolo popular, y el
músico que generó un fenómeno comercial y cultural que aún hoy se
sostiene como una expresión de autenticidad y compromiso. Un recorrido por varias de sus canciones, un breve pantallazo a parte de su extensa discografía, repartida entre varios sellos y países, y algunos testimonios de músicos que trabajaron con él, tanto en su etapa primeriza como cuando regresó, en 1984, a su país luego de 8 años de exilio. Las huellas que dejó son tan profundas como el timbre de su voz.


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Especial Alfredo Zitarrosa 80 años