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martes, 8 de marzo de 2016

El camino del medio Mauro Mego



La izquierda tiene en su identidad una serie de nociones políticas, culturales, filosóficas e históricas que la distinguen de otros perfiles, podríamos llamarles “de derecha” o “conservadores”. La izquierda tiende a ir a las “razones profundas de los sucesos que emergen en una sociedad”, estudia y examina la Historia, el edificio social, las injusticias que encarna en su ADN nuestro sistema económico y social. De esa forma, los programas políticos de las izquierdas (concibiendo los diferentes grados, desde la social-democracia hasta la izquierda revolucionaria) ponen especial énfasis en las raíces de los asuntos de la vida social. De esa forma, por ejemplo, la delincuencia no es una “degeneración”, no es una alteración deliberada de un “orden natural”, no es un foco “indeseado y extirpable”; sino que hurgamos en las raíces, en su origen, en los “por qué” de los problemas humanos. No buscamos extirpar el fruto, sino cuidar la raíz. Vemos al Ser Humano como una víctima de las condiciones sociales, no como un gracioso victimario. La izquierda procura un cambio, en función de que concibe a la pobreza y la desigualdad como un asunto indeseable, vergonzoso, un drama moral. No cree en un “orden establecido e inmutable”, no cree que las “desigualdades generadas por la interacción social de nuestro mundo sean “naturales” e “incambiables”. Para eso, las izquierdas ensayan acciones, modelos,  para pulir o dinamitar las razones que generan dichas desgracias humanas. Lo hace bien fortaleciendo al Estado en Democracia, generando condiciones para “humanizar al capitalismo” o bien desarrollando acciones para sustituir el sistema por otro que no persiga la explotación del Ser Humano ni la consecución del lucro privado como horizonte. De estos ensayos hay para todos los gustos  a lo largo de la Historia humana, especialmente en nuestro “corto siglo XX”, como dijo alguna vez Eric J. Hobsbawm.
Nuestra propia identidad, brutalmente sintetizada en el párrafo anterior, se suma en el caso nacional a otra llaga feroz: el despliegue del Aparato Represivo en su versión de Terrorismo de Estado (1973-1985) que nos marcó para siempre. Este cocktail, nuestra perspectiva ideológica junto con las heridas de los años oscuros, son dos elementos centrales que habitualmente toman cuerpo cuando hablamos de una de las materias más sensibles para los Gobiernos del Frente Amplio desde 2005: La Seguridad.  Agréguese que también el Frente Amplio se dispuso administrar un Estado construido, dado, con culturas, con prácticas, con reglas ya establecidas, con vicios de décadas. El Frente Amplio no tomó el control del Estado “desde cero”, no dinamitó todo para empezar de nuevo, empezó desde dentro de sus entrañas a hacer cambios. Esos cambios han generado éxitos y fracasos, alianzas felices y feroces resistencias. Nuestra condición humana-dato confirmado-no es diferente por ser frenteamplistas, lamentablemente somos Humanos, con lo bueno y malo de ello, las tentaciones y las renuncias. De esa forma hemos ido aprendiendo como Frente Amplio sobre la marcha, hemos tomado idea de este universo. 
El Uruguay de los últimos-por lo menos-40 años ha venido sufriendo cambios dramáticos. Algunos relacionados con cambios globales, propios de los avances de las sociedades occidentales (tecnológicos, culturales, demográficos) y otros particulares de nuestra realidad nacional.  Un fuerte proceso de deterioro social y gradual ha sido la constante de  nuestro país. El Uruguay no es ajeno a los problemas sociales que han vivido nuestros grandes vecinos, Brasil y Argentina. Siempre hemos visto asombrados ambas realidades desde nuestra excesivamente autocomplaciente Historia particular. Hace ya muchos años que no somos la “Suiza de América”, dejamos de ser “el país de las cercanías” o “la sociedad hiper-integrada” de la que alguna vez habló Germán Rama. El Uruguay fue pacientemente desintegrándose  socialmente, fue viviendo un proceso de fragmentación social, marginación creciente que derivó incluso en la “territorialización de la pobreza”. No solo los orientales empezaron a diferenciarse respecto de su condición social, sino que ésta terminó haciéndose espacial (de ahí los llamados “barrios marginales” que no son otra cosa que el embrión de las favelas o villas vecinas). De esa forma, uno sabe hoy-y lo puede ver en los indicadores por zona o espacio- que no hay un solo Uruguay, sino que hay varios, tan distintos que asustan.  Espacios sociales con un comportamiento demográfico diametralmente opuesto al que a pocos metros se puede medir, niveles socio-educativos, formación, perspectivas, escalas de valores, hasta lenguajes y expresiones diferentes.  En simultáneo el afianzamiento de la dictadura del consumo (peligrosa en la medida de que no todos los actores de la sociedad tiene los activos para enfrentarla o asimilarla), la masificación de las drogas (de diferente calidad según el sitio social en dónde se esté), las “revoluciones ocultas” de las que habló C.Filgueira refiriéndose a los cambios en los arreglos familiares, y la desactivación creciente del Sistema Educativo Público, otrora el  gran agente integrador e igualador. El sueño vareliano se fue esfumando gradualmente y estos agentes ya no lograron contener el proceso anteriormente relatado. Ya no solo hubo Escuelas por un lado y  Colegios Privados  por otro, sino que-y a partir de la fragmentación creciente-también dicha división jerarquizante también se llevó al seno de las Escuelas Públicas existiendo “Escuelas de Contextos Críticos” y otras que no lo serían.
En este marco, tras el golpe fatal de la crisis de 2002 y subrayando que lo mencionado líneas atrás tiene también sus responsables políticos, es que hoy estamos mejor que América, pero peor que nosotros mismos hace 50 años atrás. En ese escenario se instala la Seguridad como política  pública.  El Uruguay de 2005 tenía una agenda urgente: la asistencia a los miles de compatriotas pobres, indigentes, desempleados y la re-construcción de la economía nacional. Fieles a nuestra idea de izquierda fuimos a poner al Estado al servicio del Uruguay real, el Uruguay que incluso comprobó que miles de orientales eran analfabetos,  a través del programa “Yo Sí Puedo” de alfabetización. Sí, leyó bien. Fuimos a la raíz de los asuntos, a no dejar solos a los orientales (en espacial Mujeres y Niños) que estaban demolidos por la crisis y no sólo por ésta.  Porque el drama-y continúa siendo- radica en que la fuerza reproductora de nuestro envejecido país la tiene los sectores más golpeados desde el punto de vista social, es decir, allí nacen los uruguayos del futuro. 
Pasado ese primer período de recomposición del Estado y la Economía, la Educación y la Seguridad se impusieron entre las urgencias. Y en la Seguridad la izquierda se encontró frente a un espejo complejo. Se pretendió instalar que el gran drama de la Seguridad eran los “menores”. Esa embestida conservadora fue demolida por la voluntad popular, porque en primera instancia bajar la edad de Imputabilidad no ha sido en ningún lado una medida eficaz, no resuelve, era más una apuesta de efecto  púbico que una solución. Pero cierto es que nos hemos visto conmovidos cada día más por noticias que nos muestran algunas cosas no menores. El nuevo Uruguay trae consigo también una “nueva delincuencia”. Entre el consumo de drogas, el fracaso del Sistema Educativo, las nuevas realidades familiares, el bombardeo del Consumo, la construcción de un “Yo contra-cultural” hecha por algunos sectores sociales han sido un combo explosivo. Adiós Robin Hood. Lo cierto es que no se puede soslayar que la izquierda ha aprendido. Dignificó el Salario Policial siendo de los de mayor crecimiento, dotó del más grande Presupuesto de la Historia al Ministerio del Interior, mejoró el ingreso y la formación profesional de nuevos Policías, se dispuso la dotación de nuevos servicios profesionales como Policía Comunitaria, Comisaría de la Mujer, inversión en Cárceles, la construcción del INR (Instituto Nacional de Rehabilitación)  para dar especificidad a la recuperación de los internos de nuestras inhumanas cárceles, combate a la corrupción y reestructura interna del Ministerio, etc. Pero más allá de estos datos objetivos que hacen que el Frente Amplio hoy tenga sobradas credenciales para hablar del tema en términos de gestión, el debate en la izquierda sigue. Y es raro.  Por un lado la derecha exige-y es lógico-más mano dura y acción represiva, pero por otro lado se expone desde la izquierda que existe un “perfil represivo”. ¿No es una de las funciones constitutivas de la Policía la represión del Delito? ¿A la Justicia y las Leyes nos les cabe también un papel central en este tema?
Hemos relatado al inicio el escenario social en dónde se desarrolla esta “nueva delincuencia”. ¿Qué códigos maneja? ¿Para qué delinque? ¿A quién roba o lastima? Allí el problema debe enfocarse abandonando la parcialidad con la que los uruguayos solemos ver la realidad. Así como  es costumbre que muchas veces  se vea, a modo de ejemplo, el problema ecológico sólo  desde la perspectiva biológica (dejando de lado variables tan claves como la civilización del consumo, el capitalismo, los avances humanos, la demografía, etc.) en este tema de la Seguridad se produce también un error similar. No podemos como agentes de izquierda abandonar la idea de que debemos  incidir en la realidad social para generar condiciones que permitan que no haya uruguayos que tomen el camino de la delincuencia, debemos seguir afinando políticas sociales, pero también debemos evaluarlas, corregirlas, sin tabúes, por el propio futuro de la izquierda. Pero tampoco podemos ingenuamente desconocer el nuevo carácter de los problemas de Seguridad, su nueva forma, sus nuevos códigos, su nueva praxis.  No puede plantearse siempre dicotómicamente  entre “más palo” o  “dejar hacer” y esperar que las políticas sociales resulten.  Hay que evitar que tenga seguridad quién pueda pagarla, hay que evitar canibalizarnos entre víctimas del sistema.
Hay visiones bastante intelectualistas, metropolitanas, que cruzan el debate público de Seguridad con argumentos bien válidos como los referidos. Está bien discutir y estudiar la realidad social, incidir en ella para construir igualdad de oportunidades; intervención social en los Barrios, acompañar a los niños que nacen hoy en el Uruguay, fortalecer la Educación. Está claro que los delincuentes que hoy tiran sin mirar con un arma de fuego son producto de décadas de destrucción del tejido social, y cuyos responsables políticos hoy se erigen en paladines de la gestión, pero también está bien que barramos sin piedad las bocas de Pasta Base que envenenan pobres, los exterminan. Claro que no es sencillo, y mucho menos en el marco de un Estado democrático, basado en las garantías y derechos individuales tanto como en la presunción de inocencia, pero es importante que desde una izquierda que debe administrar esta realidad ambas cosas se compatibilicen: una acción decidida sobre la sociedad, con el desembarco de todos los recursos en políticas sociales y económicas necesarios, pero también la consolidación de un sistema honesto y confiable de Seguridad Ciudadana, basado-como ha lanzado el Ministerio del Interior en el quinquenio anterior-en  la Convivencia Ciudadana, la interacción entre los actores que toman parte en la Seguridad pública a los efectos de ser eficientes en brindar las garantías para los ciudadanos uruguayos. Con especial previsión del peligro  que cuando la “inseguridad” ha crecido, la “soluciones” antidemocráticas tienden a aparecer en el horizonte discursivo, cuidado. Para cuidar la Democracia y construir un horizonte más justo es importante hoy tomar conciencia de la profundidad del problema. Primero debemos hacerlo desde la izquierda porque la derecha sabe muy bien su libreto y su programa está en ciernes. No podemos dejar que el futuro nos depare renunciar a nuestras Libertades (cómo ya se ha ensayado en otras partes del mundo) para atender los “peligros” sociales.  La realidad nos exige sensatez respecto ya no solo del diagnóstico, sino de cómo incidimos en una realidad llena de sinsabores y resistencias, con un Estado que muchas veces “patea en contra” y lleno de humanos, con lo bueno y lo malo de ello.
Afinemos nuestras políticas sociales, incidamos con mayor éxito en el Uruguay partido en mil partes de hoy, no le demos la razón a la derecha que afirma que es un  “gasto” todo el andamiaje social y económico que hemos puesto al servicio de los más infelices de nuestro país, pero también afinemos la confianza política, sin prejuicios filosóficos  ni ideológicos y encaremos con responsabilidad y eficacia la acción ingrata de combatir el delito contemporáneo y la consolidación de un modelo democrático pero firme que permita el pleno goce de nuestras Libertades pero cuidándonos más entre  todos los orientales.  Sin poses ni ingenuidades.

miércoles, 27 de enero de 2016

MAURO MEGO REBOREDO “LOS SECTORES POLÍTICOS LE HEMOS DADO MUY POCA BOLILLA A LA JUNTA DEPARTAMENTAL”

Escribe Juan José Pereyra Twitter@juano500

AUDIO AL FINAL DE LA NOTA
 SE PUEDE DESCARGAR

 “Se arman las listas para ganar la elección sin tener la certeza que los compañeros que se eligen vayan a trabajar los cinco años . Jerarquizar la Junta Departamental no es solo una tarea de pintarla y hacerla más linda ,es también ponerle cabeza y contenido y ahi hemos fallado. Hay que llamar a responsabilidad en el futuro a los sectores politcos que integran el Frente Amplio”. El presidente de la Junta Departamental de Rocha respondió a la pregunta de qué pasa con la unidad del Frente Amplio que pese a tener la mayoría de 16 votos, no siempre están los votos a la hora de defender al gobierno del intendente Aníbal Pereyra. Esta es la segunda parte de la entrevista concedida al prograna Sin Caretas que conducen Mario Corbo, Miguel Píriz y Juan José Pereyra en Radio Universo AM 1480 de Castillos. 

martes, 26 de enero de 2016

MAURO MEGO REBOREDO EL FRENTE AMPLIO SE FUE VACIANDO, PERDIÓ ESPACIOS DE CRÍTICA Y NO HIZO UN ANÁLISIS DE LA NUEVA SOCIEDAD” AUDIO


Escribe Juan José Pereyra Twitter@juano500

 AUDIO AL FINAL DE LA NOTA/SE PUEDE DESCARGAR

  “El Frente Amplio está teniendo problemas para procesar sus diferencias.La llegada al gobierno lo puso en una interrogante en cuanto a la estrategia que debe seguir una fuerza política cuando gobierna.Está mucho más expuesto como todo quien es gobierno , tiene más para perder porque siempre tiene que estar tomando decisiones que no siempre son acertadas y muchas veces no son aplaudidas. Hay que administrar ese mar complejo de todos los intereses y tensiones de la sociedad. Sigo sosteniendo que desde que el Frente Amplio es gobierno estamos viviendo en un Uruguay mejor que el que había en el 2005, pero obviamente eso no alcanza”. Así comenzó la entrevista a Mauro Mego Reboredo,presidente de la Junta Departamental de Rocha,joven dirigente del Mpp y el Frente Amplio. Mego fue entrevistado en el programa Sin Caretas que se emite lunes, miércoles y viernes por Radio Universo AM 1480 de Castillos. Este es el audio de la primera parte de la entrevista en la que respondió a interrogantes sobre la situación del Frente Amplio, los cruces mediáticos de algunos de sus principales dirigentes, si hay una división y cuáles son las causas,si el Frente Amplio hoy es lo mismo que los partidos tradicionales, si lo que hace es administrar el capitalismo,entre muchas otras. En la segunda parte de la entrevista Mauro Mego responde respecto a las versiones de división de la fuerza política en Rocha que aseguran que no tiene hoy asegurada su mayoría en el Deliberativo Departamental. 

http://www.raddios.com/12478-radiosonline-universo-am-1480-castillos-uruguay

miércoles, 20 de enero de 2016

MAURO MEGO REBOREDO “COMO FRENTE AMPLIO A VECES NOS COMEMOS EL DISCURSO DE LA DERECHA. ESO NOS DEJA SIN REACCIÓN Y NOS ENFRENTA. NOS SOBRAN CREDENCIALES PARA DEFENDER NUESTRO PROYECTO POLÍTICO”



Escribe Juan José Pereyra  Twitter@juano500

Mauro Mego es uno de los principales referentes del Mpp y el Frente Amplio en el departamento de Rocha. Es profesor de Historia, tiene treinta años y ocupa por segunda vez la presidencia de la Junta Departamental.
En una larga charla con el Blog, Mego respondió a todas las cuestiones planteadas, desde la situación de cruces y enfrentamientos de la fuerza política a nivel nacional,la situación de Ancap y cómo ha afectado al Frente Amplio, al debate con la oposición y a la situación del gobierno y de la fuerza política en Rocha. Reconoce “falta de unidad de acción” de la bancada oficialista en la defensa del gobierno del intendente Aníbal Pereyra.

Es una entrevista extensa que creo vale su lectura y análisis.


PREGUNTA.
El Frente Amplio en el gobierno nacional parece estar pasando por una crisis muy fuerte. Cruces entre los principales dirigentes partidarios, situaciones en las que la iniciativa parece tenerla la oposición, un gobierno actuando desde una posición defensiva en muchos temas. ¿Cuál es tu visión
?


El apoyo de la gente al proyecto del Frente Amplio tiene que ver con los resultados que han tenido sus políticas desde el punto de vista económico, social y político. Las medidas  adoptadas desde el 2005 a la fecha han hecho que el Uruguay sea un país mejor que el que asumimos al llegar al gobierno. Eso lleva a que la gente tenga confianza ,como dijimos en la campaña, en la previsibilidad, en una administración austera, en un trabajo de política y de economía que implica mejorar la calidad de vida de la gente y esa es la constatación real que permitió que por tercera vez consecutiva el Frente Amplio obtuviera el gobierno con mayoría parlamentaria.


LA ADMINISTRACIÓN DE LOS DISENSOS

Después sí, creo que estamos en un momento problemático en torno a cómo administramos los disensos. A partir de los referentes nacionales y de ahi para abajo es necesario tener otra forma de discutir. El Frente siempre discutió, siempre tuvo distintas formas de pensar dentro de esa síntesis que es el progresismo uruguayo, pero entiendo que hay que administrarlo de otra manera.
 La comisión investigadora de Ancap y otras tantas estrategias del Partido Nacional particularmente, de la oposición en general, han venido a la escena pública a plantear dudas. Hasta el momento nadie ha planteado formalmente ningún ilícito, por lo tanto entendemos que la comisión investigadora tuvo un objetivo netamente político y que lamentablemente expuso a determinados compañeros a discutir públicamente asuntos que debieron discutirse en privado. Asuntos que tenían que ver con visiones de país, con diferencias políticas.


PREGUNTA
No cualquier compañero...


No cualquiera, compañeros de referencia nacional importante . Creo que lo que tiene que hacer el Frente Amplio es empezar a procesar, a partir de lo que será la elección de quien ocupe la presidencia de la fuerza política este año, instancias de discusión interna que le permitan no saturarse en la gestión y evitar que esas diferencias exploten hacia afuera en el marco de una estrategia de partidos de derecha. Lo que buscan esos partidos es erosionar la imagen de la gestión pública en general. Lo que buscan es erosionar lo que tiene que ver con la viabilidad de las empresas públicas y ponerlas en duda, porque siguen sosteniendo un plan privatizador. También tiene que ver en parte con discutir algunas figuras políticas del Frente Amplio.
Todos somos conscientes que las empresas públicas y la administración puede y debe ser mejor siempre y que nosotros, como sujetos de izquierda, estamos obligados a tener un tratamiento austero y responsable del Estado que es lo que nunca hizo la oposición.


“LA DERECHA QUIERE EROSIONAR LA GESTIÓN DEL FRENTE AMPLIO”
La derecha conoce muy bien lo que es el uso del Estado con fines políticos, sabe muy bien lo que es hacer crecer al Estado, no para darle efectividad en sus políticas, sino para saciar lo que era una mecánica política que se instaló en este país en todo un siglo, que era la de hacer crecer el Estado y tener una estrecha relación con él.
El Partido Colorado terminó confundiéndose prácticamente con el Estado, no se sabía dónde empezaba uno y dónde terminaba el otro.
Nosotros no debemos repetir ese camino y tampoco tenemos que salir a exponer más diferencias con estos tonos con que lo estamos haciendo. Entiendo que a veces también lo electoral nos nubla la vista, hay compañeros en la izquierda que también ponen la carreta delante de los bueyes y la perspectiva electoral nos juega una mala pasada .


“EN EL FRENTE  LO ELECTORAL MUCHAS VECES NOS NUBLA LA VISTA”.


Los posicionamientos en un Frente Amplio que crece y que gana suelen ser distractores de lo que tenemos que hacer que es dar señales a la población, ser y parecer como decíamos hace muchos años y gestionar responsablemente los recursos. No creo que las críticas de la derecha sean para ayudarnos a gestionar mejor, no se lo creo. La derecha critica la gestión pública pero en realidad no cree en la administración de las empresas públicas y las mide con una vara de empresa privada. La rentabilidad de las empresas privadas es una cosa, las empresas públicas fueron creadas con un fin social. He puesto varios ejemplos como el de la canilla del agua potable de Ose, algo que el propio presidente de Ose dijo en su discurso en Rocha hace un tiempo. Destacó que si no existiera Ose empresa pública, como no es  rentable llevar agua potable para veinte niños de una escuela rural, no se haría . El fin de las empresas públicas no es la ganancia,lógicamente que si son superavitarias mejor. ¿Se puede administrar mejor ? Sí, se puede . Ancap ¿tiene problemas financieros? Sí, los tiene, por eso se votó la capitalización pero es muy distinto a decir que hubo un manejo desenfrenado de la gestión, que hubo ilícitos.


 “LA DERECHA USA POLÍTICAMENTE LA SITUACIÓN DE ANCAP”
Los propios representantes del Partido Nacional y del Partido Colorado que participaron de los directorios de Ancap en estos gobiernos frenteamplistas han dicho y ratificado que Ancap ha hecho fuertes inversiones. Esas inversiones son de largo plazo. Ojalá prosperen, algunas van a salir mejor que otras pero no debe olvidarse que nosotros habíamos recibido una Ancap que estaba desmantelada . El diputado Oscar Andrade contó el otro día su experiencia como trabajador en la planta desfulzurizadora , cómo era la realidad de los trabajadores hace quince o veinte años atrás ahí y cómo es su realidad hoy.
Esas son cosas que obviamente se van sumando a los números de una empresa pública .La inversión implica arrojo, cuando uno invierte puede salir bien o puede salir mal .


“COMO FRENTE AMPLIO A VECES NOS COMEMOS EL DISCURSO DE LA DERECHA. ESO NOS DEJA SIN REACCIÓN”

 No nos queremos sacar el lazo, sí es cierto que obviamente estamos obligados a hacer las cosas mejor, por supuesto que sí, pero no le creo a la derecha y no le creo a actores políticos de relevancia nacional y me llama la atención cómo a veces nosotros también, como izquierda,  nos comemos el discurso que la derecha nos instala y nos ponemos a la defensiva y nos olvidamos que los partidos tradicionales de este país sí utilizaron el Estado como su polea de crecimiento político permanentemente.
 Esto pasa con muchos actores políticos. El senador Álvaro Delgado es uno de los principales  interpelantes de la situación de Ancap y todos sabemos su polémica relación con el Instituto de Colonización, así como la del ingeniero Antía .
La izquierda hoy está sin reacción para plantear cosas que vaya si tenemos credenciales para decir que hemos sido diferentes, no hemos hecho todo bien como lo hemos dicho varias veces .No hemos sido perfectos y somos humanos y también estamos tentados por la fama,  por las luces de las cámaras , por supuesto que estamos tentados muchas veces.

“NO PODEMOS SEGUIR DESNUDANDO NUESTRAS DIFERENCIAS ANTE LA OPINIÓN PÚBLICA”

 Es un error que todavía estamos a tiempo de subsanar pero no podemos admitir que nosotros, como militantes de izquierda, analicemos la realidad a partir de una agenda que nos instalan dos o tres grandes empresas periodísticas y los partidos de derecha que no buscan administrar mejor. La alternativa de los partidos de la oposición es el desmantelamiento de las empresas públicas. No lo van a admitir porque el Uruguay tiene una fuerte cultura de empresa pública pero este es el objetivo de fondo.Queremos una Ancap que funcione mejor, hemos votado la capitalización no porque sintamos que estamos haciendo la revolución con eso sino porque era una necesidad .Tenemos que hacer mejor el plan financiero de Ancap ,tenemos que ver cómo afrontamos la deuda que tiene Ancap pero quiero decir a modo de síntesis que estamos en un momento complejo, no podemos desnudar más estas diferencias ante la opinión pública porque eso advierte que hay divisiones, enfrentamientos y yo quiero que esos enfrentamientos sean de ideas .Ahora, cuando es con perspectiva electoral, a los militantes de izquierda no se los permito calladamente.


PREGUNTA.
Hay casos, como el de Alur en los que, apostando a un fin social como señalas, Ancap ha perdido muchísimo dinero. A veces parece que falta humildad desde el gobierno y el Frente Amplio para reconocer errores. Cuando se dice que son ataques de la derecha ¿no está también faltando autocrítica?


Alur tiene un componente social muy importante en la región donde se instaló. Hoy Bella Unión es un lugar diferente que el que era en 2005 y  eso tiene que ver con que estamos apostando a que más allá de la pérdida del balance económico, como te decía antes, entiendo que las empresas públicas deben poner
el interés del destino social de lo que hacen por encima del interés de la rentabilidad. Creo que sí, que la izquierda tiene que ser autocrítica, que a la gente le gusta la autocrítica sensata. Tenemos que ser autocríticos y no podemos comernos el verso de que hacemos todo bien , eso no existe. No hay infalibles ni siquiera entre los principales referentes del Frente Amplio y cuando la militancia nos hace fuertes críticas hay que escucharla porque hay de todo pero también hay crítica genuina, sensata, compañera, que quiere que el proyecto continúe.
 El Frente tiene que tener una unidad de acción y también ejercer la autocrítica , decir miren, nos equivocamos acá, que es saludable, eso hay que hacerlo, la humildad que hay que tener. Otra cosa es cuando cruzamos la vereda a discutir con fuerzas políticas que no tienen nada de inocentes.No creo que haya una teoría conspirativa de que todos los errores que cometemos , todo lo que nos pasa como gobierno, sea fruto de lo que hace la derecha. Obviamente que nos juegan muy fuerte, sin duda y algunos medios de prensa concentrados, importantes ni hablar!, ni hablar!. Estoy convencido de eso pero nosotros tenemos credenciales para discutir con la derecha .


“NO PODEMOS DARLE LA RAZÓN A PARTIDOS QUE NO SON INOCENTES Y HOY SE MUESTRAN COMO GUARDIANES DE LA BUENA ADMINISTRACIÓN Y LA MORAL”

Cuando defendemos una proyección frente a la derecha no lo hacemos para abandonar la autocrítica sino porque estratégicamente no podemos darle la razón a partidos políticos que ahora se están erigiendo en guardianes de la buena administración y la moral pública. Cuando uno revisa la historia de este país, vamos a quedarnos con los últimos cincuenta años, los va a ver como protagonistas de grandes desastres administrativos, de grandes negocios que salieron mal. Ni hablar de lo que sucedió con la publicidad oficial.Eso no implica que tengamos que escudarnos y decir bueno, como los otros lo hicieron mal nosotros lo tenemos que hacer mal. No, pero para discutir hay que tener credenciales .
Que el Herrerismo, que ha sido la fuerza política que ha promovido las privatizaciones, nos venga a decir cómo tenemos que administrar las empresas públicas es muy poco creíble, entonces ahí sí nos salta la autodefensa porque una cosa es tener la autocrítica con la gente, decirle a los militantes y los ciudadanos miren, saben qué, Alur puede funcionar mejor,Ancap tiene una deuda muy grande que hay que achicar, Ute debe invertir un poco más acá o allá, Antel es una empresa sumamente exitosa , entendemos que es muy importante tener Antel Arena por tales razones, eso hay que dialogar con la sociedad. Con la sociedad sí, pero con sectores de la oposición que ahora se hacen los nunca vistos , ahí yo creo que se juega un partido más grande que en una coyuntura electoral. Se juega la memoria histórica y las identidades.Nos vamos a hacer cargo como Frente Amplio de todos los errores que hemos cometido en la gestión del gobierno desde el 2005 para adelante pero que ellos se hagan cargo de todos los errores que cometieron y tengan también la humildad de tener una crítica de acuerdo a las credenciales de cada uno , porque, como te dije antes, hay muchos actores de oposición que hoy hacen discursos en el Parlamento y en la prensa que fueron parte de estos gobiernos anteriores al Frente Amplio que dejaron al país como lo dejaron pero no solo que lo dejaron sino que tenían una mecánica de funcionamiento vinculada estrechamente al Estado donde a los políticos que no les iba muy bien en las elecciones siempre se les encontraba un lugar en el Estado donde terminar gestionando algo.
Sabemos cómo funcionó durante muchísimas décadas el empleo público en este país .Eso es lo que vinimos a cambiar, no lo hemos podido cambiar del todo , es lento, pero nosotros vinimos a cambiarlo. Me indigna que haya opiniones de “guardianes de la moral y de la buena administración",personas o partidos políticos que deberían hacer también una autocrítica y  fundamentalmente, decirle a la gente cuál es su plan verdadero si llegan  al gobierno porque eso es lo que no dicen.  Fíjate lo que está pasando por ejemplo en la Argentina. Macri hizo una campaña diciendo que era todo muy lindo y vamos la felicidad y la alegría y todo muy positivo y cuando llegó al gobierno aplicó las medidas que hace cuarenta o cincuenta años aplican las derechas de todo el continente. Eso es lo que está en juego, por eso nosotros vamos a hacer autocrítica con los compañeros y con la gente pero con la derecha no porque el proyecto que ellos tienen entre manos no es continuar lo que les parece que está bien , es desmantelar lo que hemos hecho y de eso estoy convencido.


PREGUNTA
Si bien ningún dirigente lo ha dicho públicamente se ve por las votaciones en la Junta que no es fácil administrar un Frente Amplio que, mirado de afuera, puede parecer tierra de nadie. Se nota una falta de unidad de acción y coordinación de la bancada oficialista en la Junta Departamental.También

llamó la atención la declaración de la Mesa Política de apoyo al intendente y la presencia de todo el gabinete en una conferencia de prensa cuando el tema de los guardavidas.
¿Qué dificultades tienen el gobierno y el Frente Amplio en Rocha?


Aquella declaración fue en la coyuntura de la discusión con los guardavidas pero buscó hacer también un balance de estos meses y dar una señal de presencia. El Frente estaba ausente porque después de un tiempo electoral las fuerzas políticas se tranquilizan, baja la militancia . El intendente y el gobierno departamental están muy firmes , el intendente viene tomando decisiones muy acertadas, viene dialogando con la gente e interpretando lo que la gente quiere de los temas públicos. En el tema guardavidas, más allá de discusiones , sentí que el intendente escuchó y supo interpretar el reclamo popular. Lo mismo con las intervenciones de las obras en los barrios , en la política de comunicación de la intendencia , en lo que tiene que ver con las políticas de deporte y recreación que se vienen realizando en toda la costa y también en Rocha. En La Estiva tenemos canotaje, en la Riviera clases de natación para niños y adolescentes.Todo eso tiene que ver con la sensibilidad de cómo el gobierno ha venido interpretando al pueblo de Rocha en general .A eso le sumo lo que va a ser la obra de la terminal.Son demandas que la gente tiene y por suerte el gobierno dialoga muy bien con esas demandas .
La unidad de acción es una construcción permanente.No vamos a esconder que a veces hay dificultades porque, como pasa a nivel nacional, esas diferencias a veces no se procesan en los ámbitos y como se debiera,


“HAY VISIONES DENTRO DEL FRENTE AMPLIO QUE A VECES CHISPORROTEAN”

A veces hay compañeros que recién se inician en los ámbitos legislativos , que les cuesta ir agarrando el ritmo y lo van haciendo de a poco, como nos pasó a nosotros también .A veces hay también visiones del Frente Amplio que chisporrotean , que tienen cortocircuitos , pero en definitiva a la larga el Frente siempre encuentra los canales para laudar esas diferencias. Lo que me preocupa en primer lugar es que tenemos una tarea como bancada de gobierno que es asegurar la defensa y el impulso sostenido del proyecto político del Frente Amplio, no de Aníbal Pereyra.
“NO DEBEMOS BAJO NINGÚN CONCEPTO ANTEPONER NUESTRAS POSICIONES Y NUESTROS INTERESES INDIVIDUALES Y TIMBEARNOS EL PROYECTO POLÍTICO”

 Me preocupa, en segundo lugar algo fundamental. Otro elemento para sumar es que tenemos que ser conscientes, sentirnos parte de este proyecto. La Junta Departamental es el Legislativo y la intendencia el Ejecutivo pero nosotros, los ediles del Frente Amplio nos tenemos que sentir ediles del gobierno, un gobierno hecho por compañeros y compañeras que se equivocan sin duda, pero que confiamos en ellos porque sabemos que están sentados en sus lugares para cumplir un programa de gobierno del que tenemos que ser guardianes y que tenemos que solventar nuestra tarea en la Junta Departamental sobre la base de algo que para mí es clave, la confianza política en los compañeros.
Lo he dicho hasta el cansancio, sabemos que el compañero Aníbal Pereyra, como era el Chueco, como hay un montón de compañeros con las mismas características, están comprometidos con el proyecto político y son personas dignas.Sobre esta base tenemos que tener la tranquilidad, como militantes y como legisladores del Frente Amplio, de saber que bajo ningún concepto podemos someter a una bancada del Frente Amplio por lo que a mí me parece, porque esa no es la cultura frenteamplista. La cultura frenteamplista es... discutamos hasta las doce de la noche pero salgamos con la resolución colectiva, nosotros somos hijos de las resoluciones colectivas.
El crecimiento trajo esas cuestiones también , el gobierno trajo esas cuestiones, pasa a nivel nacional donde los colectivos a veces a algunos no les importa y se cortan solos. También quiero decir algo, la interna del Frente está siempre siendo observada con lupa.Todo el mundo observa la interna del Frente. Me gustaría que fueran al Partido Nacional a ver cómo está su interna, a ver si están todos a los abrazos .Obviamente cuando uno es oposición eso no se nota tanto, pero sería bueno que los dirigentes del Partido Nacional hablaran , por ejemplo, de cómo está su interna.  Cómo es la interna del Herrerismo, cómo es la relación entre Alianza Nacional  y el Herrerismo, cómo es la relación entre el sector que ahora lidera el Dr Tarabochia y el resto del Partido Nacional. Estaría bueno también que la opinión pública discutiera esas diferencias que todos sabemos que existen porque no solo el Frente discute internamente.

“SE EXTRAÑA A JOSÉ CARLOS,DESEAMOS QUE PRONTO ESTÉ DE REGRESO EN LA ACTIVIDAD POLÍTICA”

Creo que hoy el Partido Nacional a nivel departamental y nacional tiene lo que ha tenido siempre, una interna feroz.Acá en Rocha hay un liderazgo muy fuerte que es el de José Carlos Cardoso que deseamos, lo hemos dicho siempre, que se recupere pronto.Es un líder político de relieve, una persona de la que uno siempre aprende, más allá de las diferencias.Se extraña cuando no está porque es una persona que entiende cómo es esto, que es capaz de sentarse a hablar con total apertura aún en las diferencias. Es un opositar leal y frontal y estamos deseando que el Cabeza, como le decimos todos, vuelva al ruedo político porque es un líder , un competidor para nosotros insustituible. Sacando eso de lado y obviamente deseándole lo mejor a José Carlos y a su familia, también habría que ver cómo está la interna del Partido Nacional. El Frente Amplio tiene su interna y a nivel nacional se ve mucho más. No podemos darnos estos lujos .La clave está en esos dos o tres elementos en los que tenemos que evitar caer, esas trampas que nos trae el éxito electoral.


PREGUNTA
Quedan cuatro años por delante. ¿Volverás a ocupar en algún momento de este período la presidencia de la Junta?


 Cuando entregue  en julio la presidencia dejaré muy claro que no volveré a asumir esta responsabilidad. Ser dos veces presidente con menos de treinta años ha sido un gran desafío y una gran responsabilidad ,con sabores y sinsabores. Creo que es hora de dar paso a otros compañeros y compañeras. Siento que es una etapa superada, no me gusta atarme a roles, me siento un militante pero creo en las etapas. Tengo un compromiso con la gente y con este gobierno hasta 2020. Después seguiré luchando desde donde me toque estar.







jueves, 14 de enero de 2016

Lo que subyace y sobrevuela en el debate ANCAP Por Mauro Mego


Por: Mauro Mego. Presidente de la Junta Departamental de Rocha - E609
Estamos frente a un momento complejo de la realidad del país, o en realidad estamos ante un momento particular de la gestión de la opinión pública. Esta diferencia es sustancial, ya que una cosa suele ser la realidad cotidiana de los uruguayos y otra, frecuentemente diferente, es la realidad construida desde las fuentes mediáticas, desde la construcción de un discurso público.
Es así que se ha instalado desde hace un tiempo una fuerte discusión público-política respecto del rol del Estado. Porque más allá de la posibilidad de discutir el número de un déficit o la real posibilidad de hacer siempre las cosas mejor, lo que “sobrevuela o subyace” es en el fondo la concepción que tenemos respecto de las empresas públicas y del Estado todo. No quiero, tampoco, ser desmesurado en lo que ha sucedido. Estamos obligados como sujetos de izquierda a ser críticos y a afinar mucho más el lápiz a la hora de la administración de nuestras empresas públicas. Porque el hecho de que estas sean públicas y nuestras bajo ningún concepto puede ser “piedra libre” en la gestión de las mismas. Reducir aún más esta discusión a la posible “campaña en contra” de determinados compañeros sería también ver el asunto en forma parcial. Nunca olvidemos que la construcción de “relevos” o de compañeros con chances de grandes responsabilidades no se hace a partir de un cálculo de inversión: yo apuesto a tal o cual y obtengo un candidato cantado. Será el tacto de la gente quién resuelva eso, en el marco de una sequía preocupante de liderazgos en el Frente Amplio. Me refiero a liderazgos amplios y abarcativos.
Es indignante ver, oír y leer discursos de partidos políticos que hoy se erigen, valiéndose de la actual liquidez de la memoria histórica, en jueces morales o en consejeros de cómo debe administrarse el Estado. Algunos parados desde el más extremo liberalismo ni siquiera pueden sostener ese discurso en sus antecedentes, en donde sus fuerzas políticas jugaron un fuerte papel de relación política dependiente del Estado, engrosando su estructura sostenidamente por lo menos en medio siglo pasado. Algunos quieren desmantelar el Estado solo en el discurso, porque ya desde temprana edad de la República el botín que desveló a las divisas fue el Estado, ya sea por la coparticipación como por el control del mismo en esa estructural relación clientelar que hoy dicen repudiar y combatir. Así como quienes promovieron durante un siglo varias reformas de la Constitución (de todo tipo y color y con móviles políticos) hoy se los ve poner el grito en el cielo cuando es la izquierda quien pone sobre la mesa el tema, lo mismo sucede con el Estado. Así es que, en el caso del Partido Colorado, siempre se lo confundió en ese maridaje con el Estado a tal punto de desdibujarse dónde empezaba uno y dónde el otro. De modo que percibimos que estamos en una etapa de des-historización. Allí se juega un evento medular en la construcción del futuro del proyecto de cambio. Hoy parece que tanto el Partido Nacional como el Partido Colorado fueron ejemplares gobernantes, excelentes administradores y bajo ningún concepto utilizaron nunca al Estado como palanca del crecimiento político, jamás se instalaron verdaderos canales de movilidad social a partir del clientelismo con el consabido-y a veces forzado- engrosamiento del Estado, creación de oficinas y hasta ministerios enteros para cumplir con los compromisos, jamás se fue discrecional con la publicidad oficial, jamás se adjudicaron medios de comunicación a amigos, jamás se desmantelaron ni se “oxidaron” las empresas públicas, jamás pretendieron vender las mismas al capital privado. Seguro esto es propaganda frenteamplista y nada de eso ocurrió en este país.
Hoy, en 2016, está claro que el Estado es más eficiente y más cristalino, la gestión es mejor y más confiable, con perfil social. No es soberbia, lo dicen los números y lo dice cualquier comparativo histórico que hoy se pretende no hacer. Esto no nos exime, como personas de izquierda, de exigirnos mucho más, de respirarnos “en la nuca” para no caer en las tentaciones humanas o deslumbrarnos por las “luces del centro”.
Estamos a tiempo de poder pararnos sobre nuestros orgullos pero también de sacudirnos a nosotros mismos, porque a la izquierda, tanto frente a los medios como frente a la historia, todo le cuesta siempre un poco más.
A partir de los debates de ANCAP y otros, queda claro que el debate es otro. ¿Quién define qué cosa es secundaria en la producción de una empresa? ¿Quién dice qué es prioritario? La ideología. Cuando algunos actores opositores plantean la “eficiencia”, los “gastos superfluos”, las inversiones “innecesarias” en realidad están posicionándose ideológicamente. Parten del sentido opuesto al axioma batllista que estructura nuestra relación con lo público: El rol empresario del Estado no tiene ni debe tener el móvil del lucro o la ganancia, sino el móvil social. La propia génesis del Estado progresista uruguayo moldeado por el batllismo daba atribuciones más amplias al Estado, no en función de pensarlo como una empresa privada, sino para asegurar la equidad y el acceso igualitario a los servicios que el mercado, o un Estado mínimo, no podría resolver jamás. La ecuación del Estado batllista no es la ecuación empresa por empresa, sino la ecuación global del papel del Estado que interviene como garante y protector de lo público por sobre lo privado. Hace unos años, como ejemplo, OSE inauguró en una escuela rural del Rocha profundo una conexión de agua potable. En ese día, el presidente de OSE decía algo central: la importancia de las empresas públicas radica en que lo que en términos objetivos no resulta ganancia alguna (una canilla de agua para pocas personas en el fondo de la campaña rochense) es para una empresa pública una obligación. Claro que hay inversiones de estas empresas que nunca van a ser rentables en el balance puntual de cada empresa, por la sencilla razón de que no es ese el sentido de las empresas públicas estratégicas. Para la “rentabilidad” capitalista esos niños no podrían acceder a agua potable. Pero esa “pérdida” del Estado resulta calidad de vida para niños que mañana serán hombres y mujeres. Del mismo modo, la inversión en Ciencia y Tecnología nunca es rentable como quien pone una zapatería, es una apuesta al futuro. Ese es el debate de fondo y ahí se nos va la identidad. Defendamos esta visión y demos lección de que las empresas públicas mejores son posibles y necesarias.

Publicado en Diario La República

domingo, 24 de agosto de 2014

Izquierdas y estrategia. Mauro Mego Reboredo

El autor es profesor de Historia y  edil del MPP en Rocha

El ser de izquierda ha sido uno de los dilemas más grandes que enfrentó el campo progresista a nivel mundial sobre todo luego del derrumbe del socialismo real. La caída de esta posibilidad-y la desilusión o el viraje que representaron otras- abrió, o mejor dicho, reabrió algo inherente a la identidad de las izquierdas en el mundo: la discusión respecto de cuál es el objetivo que deben perseguir estas fuerzas, cómo deben hacerlo, hacia dónde, con qué actores sociales, y un sinfín de preguntas en este sentido. El siglo XX demostró que la construcción de una alternativa al mundo que tenemos, no es tarea sencilla y que no basta con buenas intenciones, con densos textos de ideología, con planes copiados, con experiencias importadas y que, en muchos casos de la historia el desenlace no fue el mejor y de socialismo poco se construyó. El mundo occidental, y el resto también, han tenido ensayos de diversos finales, pero sin duda que la caída del mundo socialista significó un replanteo para las izquierdas, sobre todo respecto de su inserción democrática, en aquellas fuerzas que debieron seguir transitando el camino de ser opción de cambio ante el cautivo electorado de los países en los que actuaban. De modo que muchas de las discusiones que se ambientan en la actualidad, en nuestro país, no son nuevas, sino que son inherentes al desarrollo de los partidos de izquierda y su estrategia.
Si aterrizamos en nuestro país el Frente Amplio es la fuerza de izquierda vigente en el marco político actual. Décadas de construcción política-no sin dolores-posibilitaron su llegada al gobierno del Estado en 2004 tras haber construido una amplia estrategia de suma de sectores progresistas, transformándose año tras año en un crisol heterogéneo y dinámico que atraía amplios sectores sociales, ya no solamente aquellos que habían cimentado su fundación en 1971. Desde la izquierda más radical, hasta el progresismo exiliado de los Partidos Fundacionales convergieron en un Frente popular que representaba fielmente la heterogeneidad elemental de nuestra sociedad, para despejar dudas a aquellos que veían en la izquierda solo una “amenaza” al orden democrático (visión fomentada desde los Partidos fundacionales cada vez más derechizados) y para motivar todo tipo de expectativas en aquellos que habían sido parte de esa construcción desde ángulos más ideologizados.
Las ideas fundacionales de muchos se vieron jaqueadas por la realidad concreta. El Frente Amplio llegaba por la vía democrática al Gobierno, pero sobre la base de un país que ya existía, que estaba prefigurado tras más de un siglo de construcción, que tenía un Estado heredado de tal manera, construido en base a la retroalimentación que significaban las cuotas clientelares de la peor cara de la política tradicional. Sumado a esta síntesis, la situación social y económica de un país que había reventado tras décadas de destrucción. Se puede incluso decir que casi medio siglo de paciente deterioro llegaban a su clímax en 2002. De modo que el Frente Amplio debía caminar, como casi todos los partidos de izquierda democrática, sobre un camino complejo que exigía agudeza en sus bases militantes, paciencia, comprensión y sentido pleno de la realidad. Atrás debían quedar los clichés en contra del “asistencialismo” estigmatizado por sectores urbanos, cultos y de izquierda intelectual, para dar paso a, por ejemplo, el Plan de Emergencia; una soga inevitable para personas que vivían en situación de alto riesgo y qué no podían esperar dos días más en esa situación. Estaba cada vez más claro que desde un modestos país de 3 millones de habitantes no se podían ensayar soluciones mágicas ni salidas revolucionarias. Esa estrategia de claridad había permitido la victoria del 31 de octubre de 2004. La clave era iniciar lo que algunos politólogos han llamado: la era progresista. Es decir, la administración de un Estado en el marco del capitalismo, y sobre él tallar soluciones más humanas y con un profundo sentido social para re-dimensionar al Estado en esa línea. Y está claro que la estrategia de construcción en el marco institucional vigente no es sencilla, es lenta, con disgustos, con idas y vueltas, gradual.  Así, en términos generales la izquierda introdujo cambios significativos-aunque tal vez no rimbombantes- en la sociedad, la economía, el Estado, la gestión, el ingreso a la función pública, el campo presupuestal, etc. Podríamos seguir enumerando pero  existen a disposición indicadores que así lo avalan.
Pero nadie que se precie de actor político puede solo detenerse en los muchos y buenos logros que tenemos. En primer lugar, la estrategia de construir una sociedad mejor, diferente, desde la acción democrática significa saber de la caducidad y la limitación del poder conferido por la gente. La democracia liberal no permite descansar sobre una detentación de poder permanente sino sobre la base del examen riguroso del soberano (la gente) el cuál individualmente es movido a elegir, a votar, por motivos tan variados como indescifrables.  Tal vez una de las dificultades iniciales pudo haber sido no advertir ese proceso de desafío permanente y haberse visto fagocitado por el desgaste de gobernar. Ni bien se administra se pone a prueba mucha cosa: muchos de los que depositan el voto o la militancia tienen en última instancia una expectativa netamente individual que no siempre se ve satisfecha. Por eso se debe ser crítico sobre eso de “atender a los desencantados” porque es de orden entender  que los “desencantados” lo son todos por variopintas razones, alunas “disfrazadas” de pureza ideológica. Gobernar trae consigo problemas lógicos de intentar administrar los conflictos de una sociedad que los alberga como parte constitutiva. Si hacemos una suma de estos costos es claro que el desgaste se expresa en una parte importante de la porción que inicialmente acompañó el proceso político.  De ese modo, muchos han iniciado otras construcciones que se presentan como “la verdadera izquierda”, “la mejor izquierda” y tantas izquierdas como puedan imaginarse. No faltan las expresiones estalinistas que tratan de traidor a cuánto funcionario de gobierno existe, o aún peor, a cuánto militante de buena fe que aún cree en la validez de la herramienta Frente Amplio.  Detrás de esto están muchos ciudadanos bien ponderados, buenas personas que legítimamente no ven satisfechas sus expectativas y lo están también personas vulnerables como cualquier ser humano, subidas en un púlpito por lo menos peligroso de sindicar con el dedo. Entonces vuelve una pregunta repetida: “¿Qué es la izquierda?”, “¿Cuál es el camino?”. No intentaremos poner a prueba ningún izquierdómetro tal cual parece estar de moda en algunos segmentos del campo popular por estos días.
Hoy las reglas de juego son las mismas: la Democracia. Cualquier construcción política con ánimo de implementar cambios juega en el marco electoral como camino para intentar lograrlos. Tal vez debamos reconocer que el anti-electoralismo que hoy sufrimos es fruto de escuelas de alguna época que hoy se vuelven en contra. En estas reglas de juego, tenemos varias opciones democráticas que son: Un Partido Nacional cooptado por el Herrerismo, un Partido Colorado cooptado básicamente por Bordaberry (tal vez cerca del riverismo, o del ruralismo, pero que tampoco presenta organicidad), un Frente Amplio con diez años de gobierno progresista (con lo bueno de eso pero también con lo malo), el Partido Independiente (se dice socialdemócrata y come de la porción progresista, se presenta como una minoría excesivamente tecnicista y principista que no termina de transformarse en opción real) y la reciente Unidad Popular (Asamblea Popular y otros, la “izquierda pura”, desencantada, discursivamente radical cuyo objetivo es socavar al Frente Amplio e incluso  llevarlo a la derrota a fin de crecer). Esta última, tan fascinante que puede a veces presentarse en simposios ruralistas sentada al lado de la derecha más recalcitrante. Pero sin duda que la invocación de esos desencantados es la ideología como un cuerpo inmóvil y que están en muchos sitios del electorado. Por lo tanto muchos de esos desencantados no vacilan en intentar demostrar que “todos han cambiado” (menos ellos), qué es la praxis del Frente la que no es “la misma que antes”, generando una actitud fácil y sencilla que justifica automáticamente no intentar cualquier esfuerzo analítico. El análisis no interesa, no importa, las cosas son “así”. Tal vez  este es uno de los peores pecados de las fuerzas de izquierda o progresistas para ser más amplios.  
Actualmente vuelve a vivir la pregunta de Lenin: “¿Qué hacer?”. La visión estratégica para las fuerzas progresistas que juegan en el campo democrático y asumen sus reglas es más importante que cualquier cosa. Para ello hay varios ejemplos. Durante el último gobierno del PSOE español estalló en la cara de todos la crisis que aún padecen millones de españoles. Ante esta tragedia, el sistema político se vio interpelado por movimientos nuevos, aparentemente civiles y a-políticos. Si hacemos un análisis de esos llamados “indignados” seguramente veremos que la mayoría provenían de la juventud universitaria de izquierdas, o por lo menos progresistas. Muchos advirtieron lo efímero de esos movimientos y qué su futuro podía estar asegurado si y solo si culminaban solidificándose como verdadera alternativa política. Sin embargo perecieron rápidamente pero con un costo no menor: la victoria del PP. En el marco de descrédito muchos sectores sociales y políticos olvidaron analizar el proceso que los llevó a la crisis, desmenuzar los costos y beneficios que sus acciones tendrían, y de ese modo, detrás de buenas intenciones, la estrategia solo desgastó (naturalmente y no sin errores propios del PSOE) al campo progresista, que tenía problemas inocultables. Pero sobrevino Rajoy cuyas soluciones son las mismas de siempre, el ajuste del pueblo y una economía y sociedad conservadora como propuesta que solo lleva a despojar de derechos a los sectores populares, entre otros lastres. De ese modo, faltó visión estratégica (no tan sencilla en un contexto de crisis, es cierto): se le dio el poder a los padres de la criatura de la crisis. Al Zorro a cuidar a las gallinas. Por eso, construir alternativas populares no es cosa de dos días en las democracias occidentales, todo lo contrario, lleva tiempo, sinsabores, desgastes, por eso es esencial cuidar aquellas fuerzas que realmente pueden disputar el poder a las derechas. ¿Qué hubiera sido de la resistencia a la Dictadura si nos hubiéramos puesto a discutir entre los wilsonistas y los comunistas? ¿Qué valía más? Valía más el objetivo común, el enemigo común que esas diferencias menores. Eso fue visión estratégica en momentos mucho más tensos de la vida del país. ¿Qué hubiera sido del frente de los Republicanos de la Guerra Civil si se hubieran cerrado en sus diferencias? Y así hay varios ejemplos de agudeza estratégica, cuyo objetivo es siempre el mismo: la gente, priorizar el futuro de la gente y cómo esa gente vive mejor.
Hoy los sectores más desprotegidos de nuestra sociedad están expectantes y muchos sin siquiera saberlo serán rehenes de este mapa electoral. No parece justo que por aparentes diferencias ideológicas, por disgustos por tal o cual decisión de gobierno, por algún acto corrupto aislado (aprendimos que la condición humana no reconoce ideologías) o incluso por no haberse satisfecho un deseo personal legítimo se esté allanando el camino a una derecha renovada en estrategia pero pura en contenido, que no tendrá dudas ideológicamente de hacia dónde debe encaminar su visión de país. Nadie puede decir que se trata de ocultar los problemas, en absoluto, pero entendernos que estos problemas son más fáciles de  resolver hablando un mismo idioma que hablando en claves distintas. Además se olvida que las fuerzas populares están en eterna construcción, incluido el Frente Amplio. En este marco, ser de izquierda significa ante todo, tener visión estratégica, manejar los tiempos de la acción política, previendo con rigurosidad cada paso que se da. De errores estratégicos están llenas las tragedias humanas, y el siglo XX en dónde todo parecía estar al alcance de la mano vaya si demostró esa y otras lecciones. Hoy en el medio, lejos de nuestros pareceres, está el futuro del país y no es excusa ninguna diferencia que tengamos-como todos tenemos-con los diez años del gobierno del Frente. Se trata de caminar por el medio entre los deberes estratégicos y el extremo de la soberbia enceguecida (otro mal no menor) teniendo como faro la construcción densa y compleja de un lugar mejor. Parece inaceptable, torpe e irresponsable invocar “izquierda” abriendo paso a la derecha más dura cuyos costos pagará el país de verdad, el de abajo, porque la diferencia entre izquierda y derecha (que la derecha quiere ocultar) está más viva que nunca.  La tarea más importante de la izquierda es estar siempre a la altura que la coyuntura indica y no andar en función de caprichos.