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lunes, 14 de diciembre de 2015

VENEZUELA, PERSPECTIVAS 2016. Apuntes para la discusión. Pablo Vázquez



PANORAMA POLÍTICO



El resultado de las elecciones es concluyente. Nada más va a ser igual. Tampoco nada será diferente por arte de magia, pero por primera vez en 16 años la oposición política se gana el derecho de participar activamente en la política de gobierno en Venezuela. El primer resultado concluyente es que se terminaron 16 años de exclusión de medio país.
Recién hoy martes 8/12 se sabe el resultado definitivo. Hay 112 diputados electos de la MUD (incluyendo los 3 representantes indígenas, que no son de la MUD, pero son de grupos de oposición autónomos con diálogo fluido con la MUD) y 55 del Gran Polo Patriótico (PSUV, PCV y otros). No hay diputados de grupos menores.
Es decir que la MUD tiene una mayoría de 2/3 que le permite legislar en cualquier tema, y alcanzar todas las mayorías especiales definidas (3/5 y 2/3) para designar a los miembros de la suprema corte, del tribunal electoral, al fiscal general, al defensor del pueblo, reformar leyes orgánicas, como la ley de precios, la legislación cambiaria, la legislación laboral, la ley de medios, las leyes orgánicas de las instituciones del estado, interpelar, censurar y destituir ministros y vicepresidentes, proponer reformas constitucionales, o llamar a asambleas constituyentes. Puede hacer todo.
Antes de especular con que puede pasar, hay que confirmar qué cosas ya no van a pasar y cuáles seguirán pasando. Lo primero, es que se termina la censura política. No será posible eliminar de los medios a la mayoría parlamentaria. Por lo pronto, un canal del estado está en manos del parlamento (ANTV, asamblea nacional TV) y dejará de ser un medio partidario del PSUV, como lo fue hasta ahora. Además, se anuncia que se permitirá que los demás medios de prensa accedan y transmitan las sesiones de la Asamblea, cosa que hoy es monopolio del canal estatal mencionado.
Lo segundo, es que habrá un contrapeso muy fuerte al ejecutivo. Si bien el sistema es tremendamente presidencialista, y el veto presidencial o la declaración de inconstitucionalidad del TSJ (Tribunal Supremo de Justicia) pueden anular las decisiones de la Asamblea, también habrá un fenómeno en sentido contrario, de leyes que deroguen decisiones presidenciales. Es inevitable que por primera vez en 16 años el gobierno del PSUV empiece a negociar sus políticas con el resto del país. Pero no sabe hacerlo. Lleva 16 años confrontando e insultando. Ahogando económicamente las gobernaciones y alcaldías opositoras. ¿Podrá cambiar su actitud? Se ve difícil, sin un liderazgo fuerte que lo aglutine, y sin políticos negociadores, manejado por militantes de izquierda pro Cuba con el discurso cuadrado clásico de la izquierda tradicional y por militares. También es difícil desde el lado de la oposición. Con 16 años ninguneada, sin ser escuchada, perseguida, con líderes presos, otros proscritos y exiliados. En un país con más de 5.000 empresas expropiadas, en muchos casos sin ser pagadas, varias vinculadas a personajes de la oposición. Con miles de funcionarios despedidos del estado por ser opositores (La famosa lista Tascón, con la que se echaron del estado y de las universidades públicas a los que firmaron pidiendo un referéndum para derrocar a Chávez en 2004). Con muchos rencores y cuentas por cobrar, siendo un conjunto de partidos muy diferentes, sin liderazgos unificados y sin la práctica del ejercicio democrático tolerante, ¿podrá la Unidad transitar caminos de diálogo reales con el gobierno?
No se vislumbra fácil la negociación y el entendimiento. Las posiciones son muy distantes en la mayoría de los temas. Da la impresión de que se va más hacia un enfrentamiento de mayor escala. Y el escenario es propicio para ello. Durante el 2016 se cumple medio período del gobierno de Maduro, y eso habilita a que los electores puedan pedir un referéndum revocatorio sobre su mandato. El 20% de los electores puede pedir la revocación del mandato de cualquier funcionario electo, y para que se revoque su mandato se requiere que más votantes den el sí a la revocación, que los que lo eligieron originalmente. La diferencia obtenida en estas elecciones parlamentarias y la cercanía en el tiempo entre la elección y la fecha que habilita comenzar con el proceso para la destitución del presidente y el llamado a nuevas elecciones hacen que sea una tentación muy grande para la oposición el seguir ese camino. Esta opción es a la vez el mayor obstáculo al dialogo y también la única salida racional a un enfrentamiento sin diálogo. Por eso creo inevitable ese camino, aunque no es una certeza el resultado.
El problema más urgente es la economía. Con una inflación desconocida, ya que no se publican cifras oficiales desde hace un año, pero que se estima en el orden del 200%. Con escasez de productos de primera necesidad, como carne, pollo, huevos, harina, azúcar, leche, jabón, maquinitas de afeitar o papel higiénico, por mencionar solo algunos de los más de 50 artículos que tienen precios regulados y cuesta más caro producirlos que venderlos. Con un estado que bajó brutalmente sus ingresos al caer el precio del petróleo de 90 a 34 USD el barril. Con un gasto por subsidio de la nafta de 12.000 millones de dólares por año y un precio de venta que no aumenta desde 1989 y que es literalmente un regalo. Con un gasto público que cerró el 2014 con un déficit fiscal de casi 20% y en el 2015 no se tomaron medidas correctivas de ningún tipo, salvo reducir las importaciones por no tener dólares suficientes. Con una recesión de más de 10% de caída del PBI. Con una producción de bienes industriales estimada en el 20% de la capacidad instalada, según las cámaras empresariales, por falta de insumos y de dólares para importarlos, y por la regulación de los precios de sus productos. Con una abrumadora mayoría de participación estatal ineficiente en las empresas productivas en todos los sectores (son empresas estatales las que exportan el 97% e importan el 60% del comercio internacional). Y con un sistema financiero desquiciado, con 3 tasas cambiarias oficiales y una paralela con diferencias abismales (6.30, 13, 200 y 900 bs por dólar) y tasas de interés ridículamente bajas comparadas con la inflación (tasas del 15% anual) y prohibición del uso de divisas extranjeras para ahorro u operaciones comerciales internas y por tanto sin paliativos a la inflación, que desemboca en un consumo desbocado pues lo que no se gasta se evapora. En resumen, se observa un país directamente insostenible. Incapaz de producir lo que necesita para sobrevivir, pero acostumbrado a consumir como millonario.
Evidentemente Venezuela no se va a salvar de un ajuste fuerte en el corto plazo. Devaluación, unificación de las tasas cambiarias, aumento del combustible, y recortes presupuestales grandes en el estado parecen inevitables. (Cómo no se ha hecho ordenado, está ocurriendo a través de la inflación y la devaluación del cambio paralelo, que es quien guía los precios actualmente.) Y ambos bandos quieren que el costo político de un ajuste que está siendo brutal lo pague el otro. Yo no creo que se logre hacer en forma consensuada por las partes. Da la impresión que este será otro territorio de batalla política.
Finalmente está la situación social. La pobreza ha escalado al 76% da la población cuando hace 16 años era del 55%, según una encuesta de hogares que llevan adelante las tres universidades más importantes. La canasta alimentaria para un hogar tipo requiere el aporte de 7 salarios mínimos, y se ha multiplicado por 5 en lo que va del año, superando por mucho a la inflación general. Por lo que la mayor parte de la población busca ingresos alternativos que complementen su trabajo, como comprar artículos de primera necesidad a precio oficial y revenderlos en ferias a 10 veces más, para lo cual faltan a sus trabajos continua y tranquilamente, ya que el decreto de inmovilidad laboral prohíbe los despidos. Otros usan sus autos particulares como taxi, después del trabajo, o se alquilan para hacer cola toda la noche por baterías de auto u otros repuestos, etc.
Los jóvenes aspiran a emigrar masivamente, lo que es lógico, si se piensa que el ingreso de un profesional recién egresado no llega a 100 USD por mes (medido a tasa paralela, que es la única a la cual pueden comprar efectivamente dólares). Es decir que tiene que trabajar un año sin gastar en nada para comprarse una laptop. Una casa o un auto, no están al alcance de ninguno. La Universidad Simón Bolívar anuncia que ha perdido 500 docentes por emigración, y la Universidad Central ha recortado sus cupos de ingreso a cifras insignificantes, por no poder mantenerse.
Los servicios públicos de luz, teléfono y agua son casi gratis. (Yo pago 350Bs de luz por mes, que al cambio oficial más alto significan 1.75 USD y al paralelo, 30 centavos) Pero se viven cortando por falta inversión y mantenimiento. Cortes programados por racionamiento y roturas continuas que hacen que en muchísimas regiones la luz se corte todos los días durante horas y el agua llegue uno o dos días a la semana a cada casa.
Finalmente, la inseguridad por la delincuencia está en niveles increíbles. Son temas que siguen preocupando más que la economía a la gente común. Hoy Venezuela sigue siendo uno de los países con más asesinatos del mundo (62 cada 100.000 habitantes en 2014, para un total de casi 25.000 muertes violentas ese año), solo superada por Honduras, y muy por encima de México, El Salvador o Colombia. Y los secuestros están a la orden del día.
Valla esto como ejemplos sueltos de una sociedad que está colapsada como si hubiese pasado una guerra, una combinación terrible de angustia y desesperanza, que solo los viejos de clase media para arriba la sortean administrando el uso de los ahorros de sus vidas (si los guardaron en dólares y afuera). Y en el medio de la cual un grupo de beneficiados, que pueden acceder a los dólares a 6.30 y se convierten en multimillonarios por ese hecho. Es el mejor negocio del mundo, comprar dólares a 6.30 o a 13 y venderlos a 900. Y están los que compran nafta a precio venezolano y la venden aprecio colombiano o brasileño. Y los que consiguen productos subsidiados de las cadenas del estado y los venden en el exterior a precios internacionales. Y los traficantes.
Es en este entorno que gobierno y oposición deben comenzar a reconstruir todo. Y lo deben hacer juntos. Se invirtieron los porcentajes, pero siguen siendo 60-40. No hay forma de hacerlo sin el otro. Ojalá lo entiendan.


Referencias:
Potestades de la asamblea:
Inflación:
Pobreza: