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miércoles, 4 de enero de 2017

RELATOS DEL PAGO. SAN MIGUEL EN LA HISTORIA. Por Julio Dornel.



                           Escritor y periodista Julio Dornel
Hace muchos años que venimos acompañando el trabajo de investigación histórica realizado en el norte rochense por  personas interesadas en recuperar parte de su identidad. En muchas oportunidades ha sido el resultado de andanzas por los pueblos y el contacto directo con los vecinos, manejando siempre con mucho respeto los relatos ofrecidos y que integran luego estas reseñas. De esta manera han tomado cuerpo numerosas publicaciones, que al margen de perpetuar algunos acontecimientos de nuestro pasado permiten que las nuevas generaciones tomen contacto con el pasado de algunas poblaciones del norte rochense. En esta oportunidad queremos ofrecer un rico material relacionado con los orígenes de 18 de Julio, aportando nombres, fechas y situaciones de estimable valor para las nuevas generaciones y que ya habíamos publicado en otro medio en el año 2002.  Don Agosto Etchetto nacido en 18 de Julio un 25 de Agosto del año 1925, estaba radicado en Montevideo desde 1950 y con el aporte de su hija Alma, fueron enviando el material que hoy compartimos con nuestros lectores. “nací un 25 de agosto y tenía que llamarme Agosto. Conocí a Samuel en el tiempo que tenía la casa con techo de paja y guardaba el dinero en barricas de yerba. En una oportunidad me regaló un cuchillo con mango de astas de ciervo y a los clientes les regalaba sombreros. Trabaje en el Parador San Miguel y con Marieta Gatti.
La reconstrucción del Fuerte y del parador fueron proyectos de Horacio Arredondo. Un recuerdo para Pepe Ramaglia que hacía de médico (honorario) allá por el 30 cuando el pueblo estaba en su esplendor y también dirigía un elenco teatral. Era un personaje muy querido en el pueblo.
También recordamos la diligencia de Fausto Plada que venía desde Rocha.” Al margen de los relatos, Don Agosto y su hija Alma, (docente) nos acercaron algunas fotografías del año 1937 señalando que una “es del almacén de Manuel Gallegos y el cartel que luce al frente se lo mando la Compañía BAO. Luego vino Vicente Fernández hermano de Mario y padre del dueño de Alborada y la madre es Fosatti hija del que tenía la fábrica de tabacos. La otra es un asado en el Boquerón junto a las Sierras de San Miguel y entre muchos asistentes este Venceslao Rodríguez que era guarda aduanero y se lamentaba permanentemente porque había muchos “kileros” maleta al hombro. ” Por allí andaban también Dardo y el “Lolo” Romero, Elso Ferreira, Jacinto Fernández, y los hermanos Hutton. “El asado consistía en cinco corderos que bancaban con fondos comunes ahorrando durante todo el año. También recordamos que estaba Lucio Ferreira que ahora vive en el Chuy y que dormía arriba de los árboles porque les tenía miedo a las víboras.” Recordaba don Agosto que “la escuela estaba frente a la plaza en un local alquilado y las maestras eran Lita Bayardo y Berta Arimón, hermana del escribano Arimón radicado en el Chuy. Años más tarde en dicho local puso hotel Segundo Ferreira. También por esos años había una policlínica a cargo del Dr. Héctor Lucian Canzani, farmacia y juzgado de Paz, siendo su titular Américo Aguirre Chávez, una persona de trato muy cordial, de amplios conocimientos y teniendo como secretario a Adolfo Palomera. Había un cargo que ya existía en la época de la colonia y era el Alcalde, ocupado por Alberto Rodríguez, cuando el Juez se ausentaba de la población. El sepulturero era Guldemaro Rodríguez, mientras el correo, agencia de jubilaciones y pensiones, como así también caja de Ahorro Postal estaban a cargo de Marieta Gatti. Los grandes comercios de la época eran de Serafín Mansilla, Juan Fernández, Amabilio Méndez, Manuel Gallego y la tienda de Nochín.  Recuerdo también a Ramón Barrios con su carretón de cuatro ruedas y tirado por dos yuntas de caballos que traía toda la mercadería desde Rocha para los comercios de Chuy y San Miguel, mientras la diligencia de Fausto Plada se encargaba de los pasajeros y la correspondencia.” Señala finalmente don Agosto que en “la década del 30 había un vapor de carga y pasajeros que venía de Charqueada, amarraba en el puente de San Miguel y se llamaba “VAPOR LAGUNA MERIM.”

jueves, 29 de septiembre de 2016

BLANCA BENDER. POESIA DESDE “SAN MIGUEL”. Por Julio Dornel

                                 Escritor y periodista Julio Dornel

En enero de 2004 recordábamos a la poetisa Blanca Bender, señalando que había nacido junto a las Sierras de San Miguel, que había estudiado en Montevideo, se había casado  en la ciudad de Pelotas y que residía   en Porto Alegre, donde integraba  la Academia Femenina de Letras y la Academia Literaria de Lengua Española con sede en los Estados Unidos. Dedicada durante muchos años a la absorbente pasión por las letras ha publicado varios libros de poesía, rescatando un mundo espiritual que tuvo su origen sobre la margen derecha del arroyo San Miguel. Respetando su pasado histórico podemos decir que durante el siglo pasado fueron muchos los hombres y mujeres que transitando por distintos caminos del arte y la cultura se ganaron un lugar destacado en el plano individual y colectivo de esta población. La mejor prueba que podemos ofrecer está en la
Poesía inédita o poco difundida de muchos escritores que pese a sus méritos personales no lograron trascender en el medio que los vio nacer. Tal el caso de Blanca Bender que nacida junto al arroyo nos ofrece varios libros que son desconocidos para la gran mayoría de los lectores rochenses. Pese a la problemática económica que significa una publicación y su posterior comercialización en un mundo que ha ido perdiendo su sensibilidad espiritual, esta mujer ha puesto en cada edición una cuota enorme de tenacidad, talento y perseverancia. Se trata de una de las más prestigiosas poetisas del MERCOSUR, con varias publicaciones y que sin embargo no ha tenido la promoción que se merece.
 Su infancia transcurrió en el maravilloso entorno de San Miguel, vinculada al ambiente rural de la época, lo que facilitó su creación poética que pasando por la geografía ofreció una riqueza que fue siempre más allá de las descripciones. No la conocemos, pero el contacto telefónico sugerido por el Dr. Anselmo Amaral, nos permite visitar su infancia en la estancia paterna y revivir recuerdos de la niñez que todavía permanecen en el mundo encantado de la fantasía. Por allí pasaba la vida cotidiana de San Miguel que le permitió ganar un lugar destacado en el Torneo Internacional de Poesía Gaucha realizado en Vacaría con MI GALPON DE ESTANCIA:
Pero el lirismo testimonial sigue su curso para señalar en una publicación de la Academia Femenina de Río Grande del Sur que “la poesía y el amor a nuestras tradiciones gauchas nos une nuevamente y aquí estamos en nuestra condición de mujeres, abriendo espacios y representando dos patrias- la brasileña y la uruguaya, con idénticas raíces y nutriéndose de la misma savia y sentimientos, exigiendo mucha garra para que los pueblos de nuestra pobre América Latina sobrevivan a las presiones internacionales.” La publicación de varios libros en español, entre los que podemos destacar PEONCITO DE PATIO Y BARRO Y CRISTAL, demuestran una constante de Blanca Bender y un trabajo de muchos años que al margen de de redactar el manuscrito de sus poesías ha sido necesario la revisión detallada, diagramación y otras actividades previas, que culminan con su publicación. Por muchas razones podemos decir que las Sierras de San Miguel y su entorno junto al arroyo que le dio su nombre, representan una zona muy especial para su poesía, habiendo recogido allí algunos testimonios y circunstancias sociales que se dieron en el pasado, pero que en algunos casos se mantienen en el presente con las mismas características. Allí está el dolor colectivo y la explotación del hombre por el hombre como lo sintetiza en JUAN PUEBLO:
Es posible que la obra de Blanca Bender no sea conocida ni esté valorada en su justo término, pero no por eso deja de tener la virtud de haber señalado el camino a los nuevos valores culturales del norte rochense. En sus libros que nos llegaron recientemente podemos valorar una grandeza superior y un deseo enorme de vivir, de soñar, de construir y de luchar para que las cosas pequeñas del pago chico puedan trascender. Nota publicada en enero del 2004 en Informe Uruguay, evocando a   la poetisa de San Miguel.