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domingo, 28 de septiembre de 2014

Recordando a la docente y artista plástica Sra. Martha Nieves Barbé

Escribe Profesora Alba Machado Saralegui


“Cuando mi tiempo acabe
y la distancia
no sea ya distancia,
dejo a ustedes mi alma
en mil pedazos
de colores y formas”

del libro “Momentos” de Martha Nieves, 2006

Maestra y artista nata, enseñó a descubrir la belleza. Sus poemas lloran su dolor y su tristeza. Recorrió el mundo nutriéndose de ricas vivencias, ordenadas por su imaginación.
El día 5 de setiembre de 2014 se desprende de su vida terrenal, y rápidamente se eleva a los cielos y allí se encuentra con la belleza más sublime: la presencia de Dios.
De su libro “Momentos”, 2006:
                               “Te pienso, te presiento,
                               tan sublime,
                               tan solo
                               en tu grandeza
                               quiero hacer algo por ti.
                               Necesito recostar mi cabeza en tu hombro
                               Necesito tu paz.”

Su familia – Nació en la ciudad de San Carlos, Dpto. de Maldonado, el 25 de junio del año 1926. Sus padres fueron don Bartolomé Nieves Reyes y doña Cándida Barbé Montalbía. En el hogar nacieron cuatro hijos: Julio César, Yolanda, Susana y Martha Raquel.  Su padre era sastre de profesión, con un gran comercio ubicado en la ciudad de San Carlos. Más tarde se trasladó a la ciudad de Maldonado, donde trabajó por muchos años.
La niñez de Martha transcurrió muy feliz en su grupo familiar, donde predominaba el trabajo, el estudio y todo lo necesario para el desarrollo pleno. Se movió entre San Carlos, Maldonado y Punta del Este.
Se casó en primeras nupcias con el Sr. Heriberto Pérez Acosta y nacieron sus hijas Marthita y Liliana, esta última rochense. Más tarde contrajo nuevo matrimonio con el Sr. Juan Haab López, y nació su hijo Juan Eduardo. Tuvo tres nietas: Laura y Ana Muzio Pérez y Julieta Haab Geymonat.

Sus estudios – Concurrió a la escuela y liceo en la ciudad de San Carlos. Se radicó en Montevideo, estudiando su carrera magisterial en el Instituto de Formación Docente María Stagnero de Munar, donde se recibió de maestra de primer grado en noviembre de 1945.
Su vocación por la pintura es innata. Recibió clases de dibujo en edad escolar en San Carlos, graduándose más tarde en Dibujo Técnico en UTU con la profesora Nieves Gil de San Millán, y Plástica e Historia del Arte con los Maestros Daymán Antúnez y Edgardo Ribeiro. En el año 1970 asistió al taller del artista Juan Luis Zorrilla de San Martín.
Aprendió técnicas diversas en cerámica con el Profesor Collel.
Asistió al Gabinete de Restauración de la Corona en el Palacio Real, en la Plaza de Oriente, Madrid, actividad que retomó en mayo de 1998 con la autorización real. Trabajó en cuadros de Velázquez y Goya.
Influencia intelectual y plástica del Consejero de Gobierno Eduardo Víctor Haedo, en Punta del Este, año 1951. Haedo era una persona de amplia cultura que se dedicaba, entre otras actividades,  a la pintura y a la poesía. En su casa “La Azotea” reunía, durante los veranos, gran cantidad de intelectuales y artistas plásticos a los que orientaba en su perfeccionamiento profesional, posibilitándoles un mercado de nivel adquisitivo más alto. Martha conoció allí a importantes pintores, ceramistas y bailarines.
En el año 1948 se radicó en Rocha con su familia. Su esposo comenzó a trabajar en la Farmacia Merigo y en el Banco de Plasma, dirigido por el Maestro Farmacéutico Humberto Merigo. Ya tenían a su hija Marthita, y al año siguiente nació Liliana. Desde ese momento, Martha pasa a ser rochense, porque vive aquí hasta el día de su muerte. Toda su intensa actividad la desarrolló en Rocha y La Paloma. Vivió 66 años en estas dos localidades.
Su actividad docente – Fue una excelente maestra, con pasión por enseñar. Se entregó enseñando con amor, y su dinamismo laboral no se detuvo nunca. Sus primeras escuelas fueron en el departamento de Maldonado en el año 1946, en escuelas rurales de Garzón y Garzón Abajo. Concursó con gran éxito para los cargos en Primaria. Cuando vino a Rocha en el año 1948, trabajó en la escuela rural Rincón de los Olivera. Hizo muchas suplencias en escuelas de la ciudad de Rocha, hasta que obtuvo la efectividad en la Escuela Nº 44 “Felicia Banat”. Allí se formó un equipo muy logrado de trabajo con mi querida amiga Mabel Machado de Corbo como Directora,  Marita Ramela de Vaz Mendoza y Mª Antonia Mesías de López Delgado, creándose una gran amistad entre ellas. En las escuelas donde estaba Martha, las llenaba de cuadros, acercando el arte a la enseñanza. Una experiencia extraordinaria para esos niños, que aprendieron a mirar de otra forma. Introdujo los valores estéticos, con su carisma único. Su actividad pedagógica escolar finalizó en el año 1976, al jubilarse.
Su actividad como artista plástica – Dado su temperamento y carácter dinámico, siempre estaba interesada en pintar, enseñar y crear cuadros que vendía o regalaba con gran generosidad. Su producción se calcula en más de mil cien obras.
Su casa estaba siempre llena de alumnos, enseñaba dibujo y pintura. Ya se iniciaba en escribir poemas.
En el año 1954 fundó el Taller de Artes Plásticas de Rocha, que dirigió junto a Edgardo Ribeiro. Estaba ubicado en el local de la Difusora Rochense, cuando éste se trasladó a 25 de Mayo y Julián Graña. Allí también dio clases de cerámica Pola Bonilla. Durante diez años el taller estuvo activo, formando a numerosos artistas. En el año 1960 el Prof. José Collel impartió clases de cerámica y más tarde se creó un taller de danza bajo la dirección de Susana Mondino.  Esas actividades pasaron a realizarse en el local del Cine Club, que tenía las comodidades necesarias.  Fue una época de trabajo y aprendizaje, orientada hacia la armonía y la perfección. Esta época se consideró como “La Rocha Culta”.
En el año 1989 se fundó el Taller de Artes Plásticas en La Paloma, con un considerable número de alumnos, destacando la asistencia de obreros de la construcción. Martha trasmitía ese interés constante por el arte. En torno a su persona se creó un grupo de alumnos – amigos que la admiraban y querían. El taller de La Paloma funcionó hasta que ella se enfermó. Hizo murales en la ciudad de Rocha. Realizó el escudo de su pueblo natal, que fue oficializado.
La Intendencia Municipal de Rocha tiene los cuadros del relevamiento plástico de la ciudad a través de sus edificios construidos entre 1863 y 1925, que se encuentran en el Museo Regional. Su hijo Eduardo donó 37 cuadros para la Comuna Rochense.
En el año 1962 integró la comisión para rescatar el Teatro 25 de Mayo. Este teatro, edificado en 1910, fue escriturado en 1924 a nombre de los señores Gabino Pereira, Eladio González, Tomás Biurrum y otros. En el año 1963 muchos de sus dueños ya habían fallecido, estando el teatro en pésimo estado de conservación. Se forma una Comisión de Vecinos integrada por la maestra Martha Nieves, el Dr. Albérico Mogni, el Consejero Nacional Héctor Lorenzo y Losada, el maestro Jaime López Barrera y otros, que crean un gran movimiento para rescatar el teatro y convertirlo en Casa de la Cultura del Departamento de Rocha. En el año 1969 el Poder Ejecutivo autoriza al Ministro de Educación y Cultura la adquisición del teatro. En el año 1970 este Ministerio comunica al Intendente Municipal Jaime López Barrera la firma de la escritura de compra-venta del Teatro 25 de Mayo. Desde esa fecha, la Intendencia de Rocha lo toma en comodato. La maestra Martha Nieves fue una gran pionera de este movimiento.
Su libro “Momentos” – Edita sus poemas en el año 2006 en el libro “Momentos”, aunque escribió durante toda su vida, con un prólogo muy explicativo del Prof. Néstor de la Llana. En él hace la sublimación de sus dolores, vacíos afectivos, pérdida de su hija Marthita, recuerdos, nostalgias, silencios. En mi opinión, el libro es realmente hermoso.
Recibe el Premio Morosoli de Plata en el año 2010.
Recogemos con admiración y emoción el legado de su alma iluminada, objetivada en bienes culturales de diversas creaciones que ya están en la sociedad uruguaya y sobre todo rochense, y la seguiremos valorando en un recuerdo permanente.
Alba Machado Saralegui
Rocha, setiembre 2014