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domingo, 21 de septiembre de 2014

POLEMICO DISCURSO DEL MAESTRO CARDOSO. Por Julio Dornel.

                                                   Escritor y periodista julio Dornel


Con motivo de las conmemoraciones patrias del 25 de agosto, que tuvieran como escenario la plaza General Artigas de esta ciudad, hizo uso de la palabra el maestro Alexander Cardoso, generando discrepancias sobre el contenido del mismo por parte de algunos actores de la dirigencia política. Analizando en primer término los motivos de esta convocatoria Cardoso agradeció la “ invitación al Municipio de Chuy y los felicitó por la iniciativa y la perseverancia pues es cada día más difícil convocar para Actos Patrios ya que desde hace tiempo vivimos una pérdida de valoración y un descrédito por ellos. Para explicar este fenómeno social hay muchos elementos pero el más claro en mi opinión, es la asociación de los mismos con una de las épocas más oscuras que vivió nuestro país donde se obligaba a las instituciones a participar de Actos y desfiles alejados de la esencia Artiguista y el amor por la LIBERTAD de los que forjaron nuestra identidad. Pero más allá de los aspectos psicológicos que esto pueda generar, los partidarios de la Democracia y de la Libertad, tenemos el deber de no permitir a ningún régimen apoderarse de la Institucionalidad y de los símbolos, por eso REMARCO esta iniciativa que nos brinda una oportunidad de alimentar la memoria colectiva.

El hecho histórico que nos convoca en esta oportunidad, es la celebración de un nuevo aniversario de lo que se conoce como la Declaratoria de la Independencia, efeméride de la cual mucho se ha hablado y que tal vez todos en mayor o menor medida podríamos repetir de memoria fragmentos del texto de la ley. Por ello, he decidido realizar una breve síntesis a modo de disparador, comenzando por decir que la Independencia proclamada en 1825 no fue real tal vez en lo militar ya que en realidad fue una especie de azuzador y continuaron merodeando la tropas extranjeras nuestro territorio y con ellas aquí, continuaron los abusos, el despotismo que tan claramente rechazaba la ley y lógicamente las humillaciones. Pero vaya si fue real en el espíritu, había transcurrido demasiado tiempo ya desde que el “Protector de los Pueblos Libres” no estaba para guiar el Crisol étnico que conformaba el pueblo Oriental y abrazar esta propuesta de Independencia parecía ser y fue la gran oportunidad, representando una movida estratégica en el proceso de poner fin a tanto sometimiento.
Ahora bien, propongo analizar algunas de las aristas que confluyen en la conmemoración de este acontecimiento y que creo se deben destacar.
La primera, y que considero básica, es rechazar tajantemente la idea de que esta decisión jurídica fue un accidente o lo que es peor, aceptarla como un regalito de Inglaterra, puesto que los miles de muertos caídos junto a Artigas desde las deslumbrantes acciones de 1811 hasta el coraje de aquellos que gestaron lo que se conoció como LA CRUZADA LIBERTADORA fueron el motivo y fin de esta conquista ganada a sacrificio y tenacidad y no podemos permitir a nadie que se olvide o desconozca esta VERDAD, pues esa, sería la peor de las derrotas que podríamos padecer.

Este aspecto nos conduce inmediatamente a la segunda arista que me he propuesto destacar y es El sacrificio más escencialmenete humano sobre el perfil indiscutiblemente Jurista que este acontecimiento encierra, y por este motivo a veces parece que nos aleja del inequívoco sostén histórico, sostén que nos recuerda que en la tinta con la que se redactaron estas leyes fluyó indiscutiblemente la sangre de negros, mestizos, indígenas, criollos, mujeres, niños y ancianos que forjaron la bandera de las ideas más dignificantes de la época, situándonos en un lugar privilegiado delel devenir de la historia y marcando a fuego la carne de los Orientales desde LA REDOTA, primer acto unificador e identitario de nuestro pueblo.
La tercer arista que me propuse abordar es El aspecto latinoamericanista y Federal por sobre el interés nacionalista y para ello destaco lo que significó la Ley de Unión a las Provincias Unidas del Río de la Plata, hecho que ha quedado intencionalmente en el olvido y es en ese olvido que se traduce también el alejamiento ideológico de la idea Federal de Artigas.
Sin entrar en un análisis exhaustivo de estas cuestiones, basta con leer un fragmento de la Proclama que dirigió Lavalleja a los Orientales recogida por Justino Jiménez de Aréchaga donde dice “Pronto veremos en nuestra gloriosa lid las banderas de las Provincias hermanas unidas a la nuestra. Ya podemos decir que reina la dulce fraternidad, la sincera amistad, la misma confianza”.
Luego de esto, queda poco por agregar sin dudas de cual era el espíritu reinante.

Lo analizado hasta aquí representa solo algunas de las múltiples cuestiones que atraviesan transversalmente los hechos del año 25, pero a partir de ellos dejo a modo de reflexión algunos comentarios que considero pertinentes:
El primero, la observancia colectiva del compromiso histórico y ético que estos hechos deben generar, procurar estar a la altura de aquellos que han construido nuestra República más o menos inspirada en esas ideas. Todos en mayor o menor medida tenemos ese desafío, desde nuestros hogares, en nuestros trabajos, en las organizaciones sociales y sobre todo …aquellos que gobiernen y pretendan gobernar los destinos de nuestro país.

El segundo elemento para la reflexión refiere a la responsabilidad de trabajar para conquistar la más importante de las independencias del Universo, que es la Independencia intelectual, para la cual la Educación como herramienta liberadora es y debe ser columna vertebral en los tiempos que son y que vienen. Y no es por cierto con críticas al viento que se construyen estos procesos, es con recursos genuinos y coherentes que se demuestran las intenciones y se transforman los pueblos. Basta ya de achacarle a los docentes las consecuencias de los olvidos y las omisiones que nacen en la raíz.

En tercer y último lugar: decir que si bien, estoy convencido de que nuestros niños deben saber desde los inicios de su formación que si hoy existen ciertas garantías y podemos disfrutar de beneficios que por cotidianos a veces son imperceptibles, es porque muchos tuvieron que regaron con sus entrañas las praderas de la Banda Oriental, pero cuidado no podemos perder de vista que a esos niños que les hablamos de morir por la patria que al fin y al cabo somos todos, también debemos decirle que la muerte y el horror de la guerra arrebató de la infancia y de la vida a muchos niños de esta Patria.
Entre los muertos: hubo padres, hijos, hermanos, maridos, esposas, en todos los bandos y que todos, absolutamente todos eran hermanos en la Patria más grande que tenemos que es la humanidad como bien proclamó José Martí,
y este aspecto, cobra hoy un valor superlativo, porque vemos todos los días por los medios de comunicación como en otro punto de nuestra aldea llamada tierra, misiles caen sobre hogares, escuelas y hospitales y siguen multiplicándose los ataúdes de inocentes.
Entonces ¿Cuál es el mensaje que le dejamos a nuestros niños?
Debemos poner el ojo también en el debate filosófico sobre el valor de la vida humana, y plantearnos parafraseando al cantautor uruguayo Jorge Drexler
si alguna piedra en este mundo vale lo que una vida.”