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sábado, 17 de enero de 2015

LA OBRA DE LÉONI SOFÍA GARICOITS





(de “poder”)

II

noche quebrada, hora afligida, ese húmedo instante en que golpeaste y no sentiste, en el breve suspiro que te robó el alcohol, se perdió tu razón, en ese segundo dejaste de ser y se descubrió la bestia que anidaba en tu pesadilla; y perseguiste mis luciérnagas, y estrujaste mis besos, y escondiste mis noches, y me llevaste al precipicio cuando clamaba, cuando cerraba los ojos por el fuego fatuo de los tuyos, cuando agonizaba en tus brazos que habían sido, cuando esperaba te apiadaras, cuando un “ya no más” quemaba mi garganta, cuando miraba las píldoras del olvido y añoraba la aniquilación; cuando en ese segundo se encontraron nuestras miradas supe que no eras vos, que no era yo, que habían quedado atrás los años y que es el abandono de nuestras almas lo que nos marca la despedida

IV

“… Constituye violencia doméstica
toda acción u omisión, directa o
indirecta, que por cualquier medio
menoscabe limitando ilegítimamente
el libre ejercicio o goce de los derechos
humanos de una persona …”
(Ley Nª 17.514, art. 2ª).

y quedaron en el umbral, en el país del nunca jamás, junto con el primer estremecimiento del velo de novia desgarrado por un mano y se encontró muerta al borde de la cama, en un silencio de condena, entre sábanas frenó sus manos, y atrapó su voz; y en la rutina de los días que pasan buscó el consuelo de la pausa de su ausencia, sufría el golpe de la puerta que marcaba el regreso del animal adormecido; y nadie le dijo que la verdad no escapa, que no existe el láudano para disfrazarla, que el príncipe es azul primitivo y salvaje, que el reino está perfumado de azufre y a la bella durmiente la engañaron sus ansias, y se equivocó, el silencio no la salva, y se equivocó al dejar que la noche llenara su día, y olvidó que las horas pasan y dejan sus despojos como señal, y encontró consuelo cuando él alzó la mano por vez final y ya no más.



VII
no fue ese golpe, sólo un mojón que se suma en la historia, uno sobre otro; y sobre la cobardía floreció un nuevo proyecto, y los sueños se fueron apilando, hasta que fue un ¡basta! sobre sus estos, acudió a la callada realidad para reclamar su integridad escondida en las mentiras que se decía, y olvidó las caricias marchitadas en el abandono, y dejó de sobrevivir, de esconderse, de abandonarse al olvido, y se apoyó en la ignominia de quien se sabe menospreciado, y armó la estrategia de proteger a quienes la observan asombrados y huyen a su cama ante el primer espanto y si cierra la puerta es por lo que puede quedar de Peter Pan en cada alma escondida a fuerza de zarpazos, es por esos brazos que se extienden en busca del consuelo, es por esas lágrimas que se esconden en manga llena con pañuelos, llena de noches de luna oscura, insomnios y temblores, es por ellos que miran expectantes que no se rinde.