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martes, 13 de octubre de 2015

El Frente Amplio en problemas - Zoom Politikon / Columnistas - Montevideo Portal





De no haber un giro político o un cambio en la orientación partidaria, cualquier diputado oficialista podrá ejercer su poder de veto contra las decisiones que adopte la mayoría. Esta situación no estaba en los planes
porque hasta ahora nadie había llegado tan lejos, pero las palabras del diputado Darío Pérez en la noche del domingo ya habían anunciado que la situación había cambiado y que ya no había retorno. Su colega Sergio Mier fue aún más claro cuando afirmó que ya no recibirían ordenes como en el pasado. A partir de entonces, el voto 50 comenzó a valer oro porque cualquier legislador puede reclamar su legítimo derecho a incidir en la orientación general del partido independientemente del aporte
electoral que haya realizado. De no ser así, cualquier iniciativa porimportante que sea puede naufragar en el pleno.
Esta situación crítica no se supera con castigos ejemplarizantes sino con pactos y acuerdos que salven la situación inmediata.


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El Frente Amplio en problemas - Zoom Politikon / Columnistas - Montevideo Portal

Tres “Espartacos” rompieron disciplina y unidad del FA



Este lunes la unidad de la bancada del Frente Amplio se quebró por
tres diputados que no votaron artículos de la ley de presupuesto.



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180.com.uy :: Tres “Espartacos” rompieron disciplina y unidad del FA

Desde el FA critican a diputados por "lastimar" la unidad del partido



El presupuesto

Acusaciones en la interna del FA: críticas por "lastimar" la unidad 




Desde diferentes sectores del Frente Amplio critican que se haya "lastimado" la unidad del partido luego de que ayer en el Parlamento tres diputados frenteamplistas desacataran el mandato político y no votaran a favor de un artículo que refiere a la
supresión de vacantes en las FFAA.


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Desde el FA critican a diputados por "lastimar" la unidad del partido | Noticias Uruguay y el Mundo actualizadas - Diario EL PAIS Uruguay

lunes, 21 de septiembre de 2015

Pérez Manrique: "En el Presupuesto el Poder Judicial no existe"


Manrique opinó que "en el presupuesto el Poder Judicial no existe como tal" y dijo que "no se asignó un centésimo" para el mismo.
"Si se mantiene este presupuesto va a haber serios problemas de funcionamiento", agregó el ministro.



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Pérez Manrique: "En el Presupuesto el Poder Judicial no existe" | Noticias Uruguay y el Mundo actualizadas - Diario EL PAIS Uruguay

jueves, 10 de septiembre de 2015

Astori: Presupuesto de Anep es “incompatible” con realidad





Sobre la propuesta de la ANEP, Astori sostuvo que “un presupuesto de
esta envergadura es totalmente incompatible con las posibilidades del
país y no habría equilibrio macroeconómico posible para llevarlo
adelante”.



Además advirtió que “una propuesta que desequilibre el corazón de los
pilares de sustentación del presupuesto no solo va a impedir que se
cumplan los objetivos del programa que se comprometió con la ciudadanía
sino que al mismo tiempo va a poner en peligro las conquistas logradas
hasta ahora”.




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Presupuesto de Anep es “incompatible” con realidad

domingo, 30 de agosto de 2015

Amenazar con sanciones que no se pueden cumplir...¿Soberbia o biología?

                                             Senador José Carlos Cardoso

Los acontecimientos sucedidos en la educación en la última semana no dejan de sorprendernos. La actitud del gobierno de llevar adelante una decisión como la de la esencialidad aparece como absolutamente desproporcionada. Es así más allá de los reclamos de la necesidad y del interés colectivo de que los días de clase se cumplan, de que el Uruguay pueda superar las setecientas horas de clases por año, de que marchemos a un ritmo de trabajo adecuado a lo largo del año lectivo.
Más allá de ese interés, avanzar en un proceso como el que puso en marcha el gobierno es realmente sorprendente, por decir lo menos.
La esencialidad en la educación es inaplicable más allá de la discusión legal o jurídica de si el gobierno está o no habilitado a decretarla. En los hechos es inaplicable y la política justamente resuelve hechos y lo hace a partir de una actitud realista.

La naturaleza del decreto de esencialidad es que el gobierno obliga al funcionario a cumplir la función y si se negara a hacerlo puede resolver el problema por otra vía.
Puede declarar esencial el servicio de bomberos y si los bomberos no se presentan a trabajar puede enviar al ejército a cumplir esa función.
Pero el gobierno no puede sustituir a los docentes y los sindicatos, enterados de esta situación, tensaron la piola y por lo tanto hicieron caer al gobierno en lo que no debió haber caído, que es el que no se cumplan sus resoluciones.
El concepto de la legalidad en el gobierno es muy relevante para nosotros. Podemos discrepar con el presidente pero tenemos que cuidar que cuando tome decisiones estas se puedan cumplir.

Pero en este caso es el gobierno el que no cuidó, el que no advirtió que tenía que actuar con mucho cuidado y con una mano firme y a la vez serena para avanzar en el diálogo con los docentes que están discutiendo por salario.
Debe hacerlo justamente cuando terminan las acciones que el Poder Ejecutivo tiene en sus manos para presentar el presupuesto en el Parlamento.
Estamos en el momento de inflexión, el momento justo para la discusión. La lucha y la discusión no son antojadizas, más allá de los contenidos , ese es otro asunto, todavía no quiero ir al fondo de la cuestión.

¿Es momento o no de que los docentes tensen el debate por sus salarios? Por supuesto, este es el momento porque el gobierno está cerrando la presentación presupuestal al Parlamento.
Después que lo haga se abrirá otro debate a nivel de los legisladores pero todos sabemos que allí los márgenes son menores. Había por lo tanto una lógica en la reacción docente discutiendo el presupuesto y su salario.

No hubo un sentido del equilibrio y la sensatez de parte del gobierno y no sabemos cómo el Dr. Vázquez se asesoró. No sabemos por qué actuó así, cuál fue la razón que lo llevó a plantear una decisión de esta naturaleza que lo ataba de manos. Si los docentes desconocían la esencialidad, como aconteció, el gobierno quedaba sin capacidad de reacción.
¿O creemos acaso que el gobierno está en condiciones de aplicar sanciones a seis, siete, ocho mil docentes? ¿O cree alguien sensatamente que los docentes pueden ser sustituídos?
El panorama es absolutamente desolador . Este enfrentamiento tiene obviamente una matriz política porque es una pulseada entre los docentes, los sindicatos y el gobierno. Acá vab a ganar los sindicatos, está clarísimo, porque el gobierno no tiene margen de maniobra .Va a tener que retroceder , darán una explicación ,encontrarán un punto para explicarle a la opinión pública por qué lo hicieron pero van a tener que ceder.

Hemos perdido tiempo , el gobierno ha perdido autoridad y no es bueno que un gobierno pierda autoridad. Aunque no sean de mi partido a mi me interesa que los gobiernos sean respetados.
Pero para ser respetado hay que hacerse respetar y hacerse respetar no es blandir una espada. Hacerse respetar es tomar decisiones sensatas que en este caso el gobierno no adoptó.

jueves, 27 de agosto de 2015

Un necesario freno al desborde sindical. Editorial de Semanario Búsqueda



                    El gobierno del presidente Tabaré Vázquez decidió cruzar una raya que parecía prohibida. Y dispuso la esencialidad de los servicios de la enseñanza, con lo cual los funcionarios docentes y no docentes en paro deberán presentarse a sus trabajos, les guste o no, salvo que quieran desacatar la resolución del Poder Ejecutivo y exponerse a sanciones.

                    La decisión marcó un hito. Nunca antes un gobierno había resuelto que la enseñanza pública debía ser un servicio esencial. Ahora lo impone el tercer gobierno del Frente Amplio.

                    Hoy se discute si la medida corresponde desde el punto de vista legal, por cuanto la realización de un paro en la enseñanza no pone en peligro la vida de nadie. No se trata entonces, en un sentido estricto, de un servicio "esencial". Sin embargo, es innegable que la suspensión de clases por un período prolongado afecta seriamente a cientos de miles de niños y jóvenes (y no precisamente a los niños y jóvenes que siguen cursando en los colegios privados, sacándoles más ventaja aún a los menos favorecidos). Y también es indiscutible que, en materia educativa, el tiempo perdido no se recupera nunca más.

                    De manera que no será su vida "física" la que está en riesgo, pero las medidas sindicales desaforadas, que el Uruguay padece desde hace demasiado tiempo, sí dañan mucho las vidas presentes y futuras de los muchachos y muchachas que precisan ir a la escuela o al liceo como el pan de cada día, porque cada hora de clase perdida supone una pérdida equivalente de oportunidades y un perjuicio indiscutible que los afecta en el presente pero que, sobre todo, los afectará mucho más en el futuro.

                    Ayer miércoles 26, en el programa "Código País" de Canal 12, la ministra de Educación, María Julia Muñoz, aportó datos elocuentes: a raíz de estos paros, han quedado sin alimento 250.000 niños en las escuelas de tiempo completo y en las que tienen comedor. Además, dijo, entre faltas de docentes, paros o dificultades para impartir clases, durante los tres primeros años de secundaria los estudiantes pierden ¡un año entero!

                    Los sindicatos y los gremios estudiantiles (que no son y nunca fueron lo mismo que "los trabajadores" y "los estudiantes") ya difundieron proclamas virulentas y comunicados incendiarios con los habituales eslóganes estigmatizantes y vacíos de la izquierda dinosáurica que pervive en el Uruguay.

                    Es verdad que el gobierno está cosechando lo que sembró. Ha descubierto, tarde, que algunas decisiones adoptadas en el pasado eran equivocadas, entre otras cosas porque —queriéndolo o no— habilitaron a la criatura a transformarse en un monstruo con poder. Pero, desde nuestro punto de vista, la situación es lo suficientemente delicada como para andar ahora pasando cuentas.

                    El presidente ha reaccionado ante lo que está ocurriendo y ha resuelto tomar medidas. Controvertidas para algunos, pero las ha tomado. Después de todo, para eso lo votó casi el 50% de la ciudadanía: para gobernar y no quedarse de brazos cruzados cuando hay problemas graves a encarar.

                    Las medidas, y el proceso que llevó a ellas, marcan un antes y un después. Cuando se decide un rumbo, no hay manera de cambiarlo y retroceder. El presidente parece tener eso muy claro, al punto que ha comprometido a otros ministros en esta decisión. La resolución de la esencialidad (que rige durante 30 días desde el lunes 24) fue adoptada por el ministro de Trabajo, Ernesto Murro, luego de recibir un pedido en ese sentido de la ministra de Educación. Murro, que es maestro, ha sido expulsado de su sindicato, como era de esperar.

                    Como se trata de una decisión fuerte, habrá duros debates en el gobernante Frente Amplio, donde ya hay sectores, dirigentes y militantes que lanzan severas críticas contra el presidente. Sin embargo, es probable que Vázquez obtenga mucho más apoyo entre la población común y corriente de todos los pelos políticos, que percibe, al fin, una respuesta firme ante el abuso de jefes sindicales únicamente preocupados en obtener mejoras salariales, aunque vendan toda la "lucha" bajo consignas según las cuales buscan el bien de la educación.

                    Digámoslo claramente: la gente está harta de escuchar tantos reclamos y ver ningún resultado. Tal vez sea razonable aumentar los sueldos de maestros y profesores, pero también es razonable evaluarlos en forma regular y rigurosa para lograr que solo sigan los que trabajan bien, los que se actualizan y los que se toman en serio su tarea. Hasta ahora ha habido una negativa a toda forma de evaluación (sea al docente como tal o sea a cada institución), quizás por temor a que, por esa vía, se confirme lo que la ciudadanía ya sabe: por más plata que se vuelque a la enseñanza pública, esta no satisface a nadie, ni siquiera mínimamente.

                    Los ciudadanos que pagan sus impuestos para financiar todo lo que se gasta en el Estado tienen derecho a reclamar por resultados, a pedir eficiencia, a que en ningún rincón del país haya ausentismo docente, a que se enseñe con seriedad y a que los alumnos aprendan e incorporen herramientas que serán fundamentales para sus vidas y, en los sectores más pobres, para salir de situaciones de marginalidad.

                    Llegó la hora de revertir la lógica. No debería invertirse más dinero hasta que no haya explícita voluntad de cambiar tanta cosa mal hecha. Hay demasiada plata de los ciudadanos destinada a este sector básico para cualquier sociedad, como para que todo siga igual.

                    En su lógica confrontativa, los sindicatos de la enseñanza han perdido contacto con la realidad. Y con la gente.

                    Creen que con hacer huelga el país se encolumnará detrás de ellos. Y no es así. De eso ya se dio cuenta el gobierno. Pero Vázquez sí debe rendir cuentas. Es responsable por una economía que empieza a crujir: debe cuidar las finanzas del Estado. Es responsable por la marcha de la educación: sabe que hasta ahora eso no ha funcionado. Es responsable por un Estado que debería ser eficiente y dar respuestas sin tragarse tanto dinero sin destino.

                    Por eso reaccionó con energía. Advirtió que no podía seguir siendo rehén de los caprichos sindicales. Ni él, como presidente, ni tampoco la sociedad en su conjunto.

                    Optó por asumir riesgos e incluso enfrentar la ira de algunos que lo votaron para llevarlo a la Presidencia. Antepuso el interés del país al de su partido. Y, ante una situación extrema, tomó una medida extrema. Pero no titubeó porque terminó de entender cuál era la situación y dónde estaba el sentir popular.

                    La única manera de salir de esta crisis es que los sindicatos entiendan que estaban sobregirados y que se habían dedicado a mirarse sus propios ombligos. Si lo entienden y recapacitan, el país estará mejor.

                    Y otra cosa deben recordar los jefes sindicales: en este conflicto el presidente no es el patrón sino tan solo el que actúa en nombre de la sociedad. El patrón es el contribuyente; el que paga los impuestos.