Mostrando entradas con la etiqueta L indro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta L indro. Mostrar todas las entradas

sábado, 13 de septiembre de 2014

Publican en Italia otra historia de Rocha : "La familia Pertusso"

Storie

Il ‘garzone’ dal grande capitale umano e sociale
La favola di Juan Carlos Pertusso Pasqualetti


El diario digital italiano L indro publicó esta semana la historia de la familia Pertusso de Rocha, Uruguay. En especial la del  " Dr Pertusso" cuyo abuelo nació en Italia. Su padre viajó en el vientre de su abuela en el barco que los trajo a estas tierras.

Con este enlace se puede acceder a la nota en tialiano


(HAY QUE COPIAR Y PEGAR EN EL NAVEGADOR)

 http://www.lindro.it/societa/societa-news/societa-news-esteri/2014-09-08/141621-il-garzone-dal-grande-capitale-umano-e-sociale#sthash.Tbp9KKGd.dpuf

Este es el artículo original escrito en español. Fue traducido por Valeria Noli, una de las principales editoras de L indro.


INMIGRANTES ITALIANOS EN URUGUAY
El “chico de los mandados” que construyó un enorme capital humano y social.

Escribe Juan José Pereyra Twitter@juano500

Su padre viajó en el vientre de su abuela en el barco que los trajo a este país en 1869.
Fue mandadero del pequeño almacén familiar construido junto a las vías del ferrocarril. El almacén se transformó en pequeña casa de comidas y luego en restaurante y él dejó de hacer mandados y se transformó en mozo.
Hizo todos los años de liceo y de Universidad trabajando en el pequeño comercio de su padre y viajando todos los días, ida y vuelta, a Montevideo, la capital del país.
La Paz, el lugar donde vivían que es hoy una ciudad importante, era por entonces apenas un caserío. Está a 16 kilómetros de “la gran ciudad”, distancia que hoy se recorre en pocos minutos pero en aquella época el único medio era el tren y para hacer ese trecho se demoraba una hora.

Esta es la historia de una familia italiana que ha tenido una importante inserción en la comunidad y en especial de Juan Carlos Pertusso Pasqualetti, el joven médico que llegó “sin nada” a esta ciudad en 1931 Aquí trabajó e invirtió en muchos emprendimientos y dejó como legado un Sanatorio que es orgullo de todos.
Su abuelo,Pietro Pertuso ,(con una sola ese), vino en 1869 con su señora embarazada a buscar otra vida. Italia estaba muy convulsionada por entonces. Eran los años de la unificación y muchísimos miles de italianos viajaron y se radicaron en este pequeño país sudamericano.
Pietro se había casado en el municipio de Toirano , en la provincia de Savona, de donde era oriundo.

UN PUEBLO MEDIEVAL EN UN PAÍS CONVULSIONADO

En aquella época, 1865-69, Toirano era un pueblo medieval”, dice a L Indro el Dr. Pablo Enrique Pertusso , hijo del protagonista de esta historia.
He visitado varias veces el pueblo de mi bisabuelo y recuerdo que cuando fuimos por primera vez nos sorprendió que la entrada estaba trancada.No se podía ingresar en auto porque las callecitas son muy angostas;todo se mantiene como en aquella época.
Eran agricultores y se radicaron en Canelones, el segundo departamento (provincia) del país, en la zona que después fue La Paz, en aquella época solo un caserío . Como todos los emigrantes, llegaron sin nada, con una mano atrás y otra adelante, como se dice. A los cuatro meses nació mi abuelo que había sido concebido en Italia.
El origen del apellido es con una sola ese , que es como se escribe en Italia . Cuando lo inscribieron lo hicieron con dos eses .En la partida de nacimiento figura él con dos eses y dice hijo de Pietro, con dos”.
Mi abuelo tuvo una hermana menor que falleció joven, así que la familia quedó reducida a mi bisabuelo y mi abuelo.

MANDADERO DEL PEQUEÑO ALMACÉN FAMILIAR

En 1898 nació mi padre ,fue el cuarto hijo, se crió en esa zona. Ya para ese tiempo mi abuelo había puesto un pequeño almacén al lado de la llegada del tren , que era la única locomoción que había en aquella época . Desde muy chico mi padre empezó a trabajar como el mandadero del almacén . Luego pusieron una especie de casa de comidas y ese fue el comienzo de su vida como almacenero y mandadero.
Cuando terminó la escuela primaria tenía que ir a Montevideo a estudiar el liceo. Iba todos los días en el tren y volvía a La Paz a trabajar con mi abuelo. Así se convirtió en Bachiller y luego entró a la Facultad de Medicina , siempre haciendo cada día el mismo trayecto de ida y vuelta. Ya el pequeño comercio había empezado a agrandarse a medida que había más población e hicieron un restaurante - almacén . Mi padre era el mozo, terminaba de servir la comida y tenía que salir corriendo a tomar el tren para llegar a tiempo a la Universidad.
Cuando estaba por terminar la carrera ingresó como practicante al Hospital Italiano donde le dieron alojamiento y comida para que no perdiera tanto tiempo viajando. Le faltaba un solo examen para recibirse pero resolvió no hacerlo porque perdería el alojamiento y por eso hizo cinco años de internado . Estaba permanente en el hospital ayudando a todos los médicos y trabajó junto a los más renombrados de la época ,lo que le permitió una muy buena base de preparación.

NECESITAN MÉDICO JOVEN PARA DIRIGIR SANATORIO

En 1931 hubo elecciones en Rocha y salió diputado el Dr Antonio Lladó un médico muy importante quien dos años antes había creado el primer sanatorio de Rocha que se llamó Sanatorio Lladó. Era pequeño, tenía solo cinco habitaciones y una sala de cirugía muy precaria . Cuando fue electo diputado Lladó tuvo que radicarse en Montevideo porque en aquel 1931 el viaje entre Rocha y la capital había que hacerlo en tren y duraba seis u ocho horas.
Para no abandonar a sus pacientes se fue al Hospital Italiano a pedir consejo a aquellos grandes médicos que eran sus amigos. Buscaba algún médico joven que pudiera venir a radicarse a Rocha. Le recomendaron a mi padre ,quien antes de instalarse ,viajó a ver qué era ese pueblo que ni de nombre conocía. Se entusiasmó y dio el último examen para recibirse .Llegó a Rocha en 1931, siempre decía:el 1 de julio de 1931 yo dormí por primera vez en Rocha.
Acondicionó una habitación para vivir en el mismo sanatorio . Cómo sería de precaria la medicina entonces, que antes de venirse estudió laboratorio porque acá no se hacían análisis de sangre ni de nada. El quería ejercer la medicina con el nivel al que estaba acostumbrado en el Hospital Italiano que ya en aquellos años era muy reconocido con muchos años de existencia ,de toda la colectividad italiana. Los pacientes de Rocha ya eran atendidos en el Italiano por el trabajo que hacía la Societá Italiana di Rocha desde hacía muchos años.
En 1932 trajo a su novia ,que era de Montevideo, y se casó. Junto con ella se trajo a mis abuelos. El ya había dejado su oficio de almacenero porque sus otros hijos se habían hecho cargo”.
El joven Dr Pertusso tuvo mucho éxito en cuanto a la asistencia médica , creó una buena escuela y se asoció con su amigo también médico, el Dr Angel Modesto Delgado . El Dr Lladó les vendió el sanatorio con la planta física con las mayores facilidades que uno pueda imaginar.
Ahí empezó la sociedad Pertusso y Delgado y pasó a llamarse Sanatorio Rochense que es el nombre que mantiene aún después de más de setenta años y pesar de que ha cambiado de propiedad.

UN ESPÍRITU IMPULSIVO E INQUIETO”

Mi padre ,al mismo tiempo que trabajó intensamente en la medicina, hizo muchas otras cosas. Tenía un espíritu impulsivo y muy inquieto.
Construyó una cancha de bochas ,una sociedad constructora y una firma forestal. Lo más grande fue la fundación de la fábrica de ladrillos, otra de sus quijotadas. Consiguió el apoyo de cinco amigos y crearon la fábrica que se inauguró en 1948.
Ya desde el inicio se hacían unos diez mil ladrillos por día . La producción obviamente no era solo para Rocha, mandaban a Montevideo una parte importante . Se contactó con otra empresa italiana, Lamaro,que consumía casi toda la producción de Rocha. Los primeros edificios que se construyeron con esos ladrillos rochenses fueron al lado del Palacio Legislativo y en la zona de la costa.
La fábrica empezó con sesenta obreros y a los seis meses ya eran el doble. Muy entusiasmados, él y sus socios, compraron 40 hectáreas para la construcción de viviendas para los trabajadores. En aquel momento los obreros ganaban seis pesos por día y vivían muy bien. El primer laudo que hubo en el país fue el de los ladrilleros. Toda la situación hizo que los precios de Rocha no pudieran competir en la capital del país y la fábrica empezó a disminuir su producción. Hasta 1960 se mantuvo equilibrada desde el punto de visto económico pero luego había que sostenerla” .
Ya estábamos estudiando medicina con mi hermano y el viejo decía yo llegué a Rocha sin nada, mi capital lo hice en Rocha y quiero dejar acá una obra que perdure y quiso dejar un sanatorio moderno. Tenía la ilusión que fuera como la Clínica Mayo de Estados Unidos por entonces muy famosa que creó un padre con dos hijos y luego trascendió internacionalmente.
En 1964 cuando recién recibido volví a Rocha, intentamos convencerlo con mi hermano para que no se metiera. La medicina en Rocha era privada, se trabajaba muy bien , el nivel económico de la ciudad no era brillante pero se vivía muy bien y la gente pagaba todo. Por supuesto siempre existió la asistencia en el Hospital público gratuito pero nuestra clientela era buena.

HICE MI CAPITAL ACÁ,QUIERO DEJAR UNA OBRA QUE PERDURE”

En ese momento empezó fuerte el mutualismo y nosotros veíamos que se iba a ir extendiendo por razones obvias por la socialización de la medicina que consideramos muy buena para la población en general porque ahí todos tienen la misma asistencia.
Como no pudimos convencerlo nos pusimos los tres a trabajar muy fuerte para hacer esa obra que él quería. La construcción comenzó en 1965 y llevó cinco años y luchas hasta que lo inauguramos el 1 de abril de 1970.
Para mi padre ese fue el summum de su ideal y así fue porque ya llevamos 44 años desde la inauguración y en este momento se está haciendo una ampliación que ya teníamos prevista cuando se hizo el sanatorio”.
De todas sus obras lamentablemente la única que persiste es el sanatorio . Apenas se inauguró se cerró la fábrica de ladrillos . La mantuvo aún dando pérdida porque él quería que el sanatorio fuera construido con ladrillos hechos en Rocha.

Mi hermano y yo ,que ya estamos jubilados de la medicina ,vemos las consecuencias de todo lo que dejó mi padre , esa historia que estoy seguro es,para los italianos que estén leyendo esto, un estímulo grande.
Mi padre era un visionario,valoraba mucho la costa oceánica de Rocha y compró las arenas del Cabo Polonio que hoy es conocido mundialmente por su belleza. En aquel momento eran arenas que no eran productivas . Era solo arena para poder disfrutar la belleza de la playa sin imaginar que un día se transformaría en lo que hoy es, un Parque Nacional que visitan turistas provenientes de todo el mundo.
Mamá lo rezongaba siempre porque se metía en préstamos en el banco . No te preocupes, eso lo voy a pagar porque es un estímulo para trabajar, decía él ,pero además, lo que invirtamos en tierra no se va a perder nunca y se lo vamos a dejar a los hijos. Y cuando hicimos el sanatorio vendió casi todo el campo, vendió 1500 hectáreas , se quedó solo con unas pocas.

EL SANATORIO LO HIZO A PULMÓN”

El sanatorio lo hizo a pulmón. Consiguió un préstamo bancario luego de rechazar que el presidente del Banco Hipotecario lo quisiera coimear. Hay algo muy importante que muestra lo que es la sociedad de Rocha . El nunca pidió a nadie pero le venían a entregar cheques en el consultorio para la obra del sanatorio, para que los devolviera cuando pudiera. Fueron muchas personas, menciono a Querubín Maside un comerciante muy conocido ya fallecido.
Esos son los premios que uno recibe, que no los busca, los recibe porque es la manera de ser de la gente”.
La historia es mucho más extensa :fundó el Rotary Club y los Leones pero nunca los integró. Decía que lo suyo era trabajar en medicina. Apoyó toda su vida a la Societá Italiana y varias instituciones locales, lo que continuaron sus hijos.
Le gustaban mucho los caballos al igual que a su padre. Mi abuelo tenía caballos de carrera y los sábados corrían en Montevideo y el domingo se iban a Buenos Aires en barco para hacerlos correr y se volvían en el día para seguir trabajando.
Lo llamativo es que después que mi padre se vino a Rocha no jugó nunca más. Decía que debía dedicarse a la medicina y que el vicio del caballo era un vicio que había que mantenerlo y que él no estaba para mantener caballos”.