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jueves, 21 de enero de 2016

Cuando las medidas "prácticas" estatales no consideran la realidad. Lic.Prof. Marisol Cabrera Sosa.


En estos días nos llega a través de la prensa, sin que haya sido desmentido por ninguna autoridad, la implementación en los liceos de una tarjeta electrónica para controlar la asistencia de los estudiantes.
Llama poderosamente la atención - para quién recuerde en forma cercana el contralor de la asistencia- la elección de dicha opción "novedosa". ¿ por qué considero totalmente impertinente o no pertinente dicha medida?
A) por razones prácticas: ¿ los estudiantes deberán marcar tarjeta en el inicio de la jornada, al final de la jornada, en cada una de las horas, al finalizar la h ora de clase, cuando toca el timbre de salida, o el de entrada? Ya desde un inicio- quien haya sido docente de aula, estudiante reciente, docente adscripto, observa una ineficaz puesta en práctica. ¿En dónde estará ubicado el lector? ¿ En cada salón de clases, en la entrada, en el patio? ¿ uno o más de uno? ¿ cuánto gasto implicará para cada institución educativa? Veo largas colas o ninguna de estudiantes que luego de sus escasos minutos, cinco o diez en el mejor de los casos, deben comer su merienda, o ir al baño, a la biblioteca, o conversar con sus amigos, novios, etc. El que haya vivido en una institución educativa Liceal sabe cuáles son las lógicas institucionales, los tiempos de los estudiantes, el quedarse un poquito más, la búsqueda de los adscriptos para consultas, llamados,necesidades. Y acá veo una nueva tarea más estresante para el cuerpo de adscriptos. La incompatibilidad entre el registro de libro del profesor, de la fórmula 50, (planilla de asistencia) y el lector ante el olvido de un estudiante será real. Porque los estudiantes, tienen sus tiempos, reales, y deberán en el mejor de los escenarios recordar a cada momento " marcar tarjeta". Y esto nos conduce a la objeción y obstáculo epistemológico: la introducción de la lógica del empleado en la educación.

B) Razones epistemológicas y pedagógicas: ¿ por qué concurrimos a una institución educativa? Para aprender y educarnos. Aprendizaje, enseñanza y educación son términos que se confunden. Establecer los límites, entre unos y otros resulta dificultoso en general.
Para centrarnos en el aspecto que nos interesa, introduzco el modelo de educación que hay detrás de la medida que se pretende implementar. Cuando hablamos de educar estamos refiriéndonos a la raíz de una palabra que significa guiar o conducir, en otras definiciones etimológicas, llenar de conocimiento. ¿ Hacia dónde conducimos ? ¿ Hacia dónde guiamos? Tiene un mensaje simbólico de control de la empresa, del que entra y sale del trabajo y es un asalariado. ¿ Es este un ideal democrático de educación?
En estos días he estado leyendo el libro de Reina Reyes, Drama en la Educación. En sus reflexiones proponía la idea de que la " coacción que se ejerce sobre él ( el estudiante) no estimula su esfuerzo y llega a generar impulsos de destrucción aparentemente incomprensibles". ( 2009: 149). Este es un nuevo elemento de coacción, de ejercicio del poder, de transformación del estudiante en un trabajador, vaciando una vez más de contenido el acto educativo, de encuentro con el conocimiento. Muchos pensarán que esta medida " inocente" , "innovadora" , ajustada a los nuevos tiempos, colabora en informar a los padres sobre la asistencia de sus hijos. Se levanta la "sospecha" sobre la asistencia que pasa el docente, o el seguimiento que realiza el profesor adscripto. Es lógico, el manto de sospecha se resuelve a través de la máquina. Esta controla, no se equivoca, y es imparcial.
La educación nunca es imparcial, jamás. La educación tiene ideología, tiene sus artefactos para controlar, o proponer una educación que libere. Y ese es el punto más importante para analizar. ¿ cuáles son las razones por las cuáles un estudiante no quiera asistir? O lo haga de forma intermitente, o no lo haga.
En general a los adolescentes les encanta el liceo, el encuentro con sus pares, algunas materias de acuerdo a sus preferencias, algunos o todos los docentes, algunos o todos los directores, algunos o todos los adscriptos, etc. El liceo es un lugar de aprendizaje para todos. El estudiante que no llega, que no entra, o que simplemente juega a la escondida, está solicitando ayuda. Eso jamás lo conseguirá una máquina. Ni una fórmula 50, ni unas rejas. El estudiante necesita de todos, de sus padres, de sus docentes, de sus compañeros y de sus amigos. El cuidado, el seguimiento es humano. Y así llegan algunos estudiantes que avisan, que se preocupan cuando su amigo no llega al aula, o sabe que está en una entrevista. Necesitamos de padres que se den una vuelta por el liceo, que acompañen el crecimiento de su hijo, para que todos cuidemos el precioso tesoro que es nuestra juventud.
Para finalizar: " cuando una autoridad compulsiva se inserta en el proceso educativo genera en educadores y educandos tensiones de distinta entidad cuyas manifestaciones varían según los niveles de enseñanza" escribía Reina Reyes. Este artefacto con su carga simbólica contribuye con una tensión más, introduciendo en los liceos, el afianzamiento de la lógica empresarial, patrón-empleado.

Lic.Prof. Marisol Cabrera Sosa.
Bibliografía
Reyes, Reina (2009) Drama en la Educación. Montevideo, Ministerio de Relaciones Exteriores- Consejo de Educación Técnico Profesional.