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domingo, 31 de mayo de 2015

Florida conmovida por Milvana

La ciudad expresa su ansiedad por la ginecóloga desaparecida hace dos semanas

 La doctora Salomone atendiendo un parto hace cinco años. Foto: Carolina (paciente)

En una ciudad pequeña todos comentan y dan su versión sobre qué pasó con Milvana, y por qué. Pero hay una expresión que los une a todos sin lugar a dudas: “Ojalá que aparezca” . La madre de la ginecóloga falleció hoy sábado.

FLORIDA
 LETICIA COSTA
 30 may 2015
El País
 
La mañana está despejada en Florida. La niebla se disipó y el cielo aparece de un color azul intenso, aunque el aire fresco de la mañana todavía se hace sentir. Bajo el techo de la estación Sintel los empleados de la Ancap se protegen con sombreros y camperas holgadas y aprovechan a guardar sus manos en los bolsillos en cuanto tienen una pausa en el surtidor.
Mañana se cumplen 15 días desde que Milvana Salomone se detuvo bajo este techo a cargar combustible. "Cargó ahí, ¿ves?", indica Danis, el empleado que atendió a la médica la tarde del domingo 17 de mayo.
"No hay mucho que contar", dice con el mate en la mano, mirando hacia el surtidor vacío por la ventana de la pieza en la que cumple su media hora de descanso. "Llegó, la atendí, me pidió 1.000 pesos de nafta premium, entró, salió, me pagó y se fue". Levanta la mirada y pregunta con los ojos bien abiertos: "¿Se sabe algo nuevo?".

Al recibir un "no" por respuesta, mueve la cabeza de lado y ceba otro mate pensativo. "Ella es la que aparece en el video", dice señalando a su pareja, sentada a su costado, quien realiza tareas de limpieza en el autoservice de la estación. En la filmación de las cámaras de seguridad que fueron divulgadas por la Policía se distingue a una mujer lavando el piso mientras la médica hace las compras.
"Me acuerdo que había re poquita gente y habíamos estado charlando con Susana, que era la cajera, porque esa tarde era el clásico", rememora en diálogo con El País y agrega mirando a su pareja: "Hay gente que dice que se cambió, pero no hay lugar para cambiarse, yo no la vi cambiarse, para mí que se ató un saco", y se para complementando su hipótesis con un ademán como si pasara las mangas de un buzo alrededor de su cintura.

Consultados sobre si recuerdan si estaba con alguien o había alguien que la observara, Danis se encoge de hombros y vuelve a aquella tarde: "No, yo le lavé el vidrio y de adelante no vi a nadie. Ella tenía vidrios negros, no sé si había visto si hubiera habido alguien atrás pero
no parecía", y su señora agrega: "Si hubiera estado con alguien no entra a comprar así de lo más tranquila, buscaría algo para defenderse".
Adentro, en la caja cerca de la puerta, Susana cuenta boletas sin muchas ganas de volver en la memoria hacia aquella tarde. "Es horrible, te da rabia por el niño", dice casi en un murmullo sin levantar la mirada. Ella también tiene un hijo y se imagina lo que sería pasar por algo así.
 Junto a su compañera, detallan que Milvana compró cinco cosas: merengues, nueces, garrapiñada, pasas de uva y sándwiches. Susana entró a trabajar hace un año y nunca imaginó que atendería a alguien que desaparecería. "Yo nunca la había visto", comenta con la voz casi apagada.

Omnipresente.

No hay floridense que no sepa con lujo de detalles lo que se sabe del caso. Y cada floridense tiene su hipótesis de cómo fue el desenlace.
Es que detrás de la calma de esta ciudad serena, donde muchos aún detienen sus actividades al mediodía para almorzar en su casa y dormir la siesta, donde los autos no circulan a más de 40 kilómetros por hora y donde, literalmente, todo el mundo se conoce, la desaparición de Milvana, (a quien muchos llaman "la hija del Bicho", en referencia al apodo de su padre), está presente en cada reunión, charla de bar, encuentro casual en la vereda, cumpleaños o asado familiar.

"Vos sabés que el tema siempre sale, ¿no? Está ahí latente. No hay lugar al que vos llegues donde alguien no comente qué horrible lo que le pasó", cuenta Doris, gerente del autoservice de Sintel.
Doris llegó el lunes 18 y encontró a la policía revisando las imágenes de las cámaras con la foto de Milvana en la mano. No es extraño que las autoridades se acerquen a pedir colaboración para aclarar un caso, pero hasta ahora siempre había sido un robo.
"Pensé que sería igual, nunca creí que se alargara tanto. Uno escucha historias así y no te mueve, pero ver que es alguien conocido, que le pasó a gente de acá...", abre grande sus ojos oscuros, levanta los hombros y hace una pausa: "Es horrible, horrible".
Esa mañana, cuando llegó la Policía todos los que estaban debieron ver la foto y contar qué recordaban. La exposición en los medios también despertó el humor de algunos clientes: "Tenemos que andar cautelosos acá ahora porque estamos de moda", dijo un parroquiano.
Un colega de la médica asegura cada vez que llega a Montevideo por el camino que hizo Milvana recuerda el caso. "No me da miedo, pero me viene a la cabeza que ella pasó por donde yo voy. Estoy manejando y me acuerdo de ella".

Sin videos.

En el peaje de Mendoza, a pocos kilómetros, no sienten que el caso los toque de cerca. "Qué tanto Florida, si ella vivía en Montevideo; el tema no fue en Florida, fue allá, averiguen allá", se queja un funcionario, quien recibió la llamada de la Policía el domingo 17 de noche preguntando si había visto pasar la camioneta.
El peaje tiene cámaras que se ven a simple vista pero, según el funcionario, se activan solo si el sistema detecta una irregularidad en el cobro. "Si los sensores captan que alguien pagó menos la cámara saca una imagen para registrar la irregularidad pero no son cámaras de videovigilancia que estén filmando permanentemente como en otros peajes", cuenta.
Para ellos la preocupación no está en si la doctora pasó o no, sino en que "no vengan a robar", dice otra funcionaria. Por eso no quisieron contar que no había cámaras filmando.
Esta semana un popular almacenero de Florida recibió dos heridas de bala mientras lo robaban. Su caso viene a la mente de los floridenses cuando hablan de Milvana para concluir que "Florida está bravo".

"Si alguien hubiera visto algo acá, sé que lo diría".


Doris Rodríguez, gerente de Sintel estación Ancap, cree que hay algo que todavía diferencia a Florida de Montevideo y es que la población no siente miedo a la hora de dar un dato que ayude a la policía a resolver un caso. "Yo sé que si cualquier empleado de acá hubiera visto algo lo diría, estoy segura, porque en el interior no tenemos todavía ese miedo a dar datos que tienen en Montevideo. ¿Por qué nadie dice nada? En Montevideo alguien tuvo que haber visto algo, ¿por qué no dicen nada? Porque tienen miedo, eso acá todavía no pasa", asegura.

Página de Facebook y un blog  mueven a miles.


Más de 14.000 personas se unieron en solo 24 horas a la página de Facebook "Buscando a Milvana", creada para facilitar a que el público aporte datos sobre la médica desaparecida. También se creó un blog con el mismo fin.
La cuenta de Facebook incluye tres fotos de la doctora donde se la ve en distintas situaciones: leyendo un diario en una plaza con lentes de sol, sonriendo vestida de fiesta y sentada en un café con el celular en la mano.
También incluye una carta en la que describen detalles físicos y de la personalidad de Milvana Salomone. El texto comienza diciendo que el 6 de junio (dentro de una semana exactamente) la médica cumplirá 48 años, y que es de estatura media, tiene ojos y cabello negros, "es amable, gentil, alegre" e "irradia mucha energía".
El texto destaca condiciones suyas como profesional que se dedicaba atentamente a sus pacientes. "Milvana es médico por vocación y por su especialidad, que es la ginecología, atiende a muchísimas mujeres que la adoran y respetan. Basta con tratar de conseguir una hora para su consulta, que debe ser de las más solicitadas de los centros en donde trabaja", precisa la carta difundida.

Desde la red social cientos de usuarios han escrito mensajes de apoyo y solidaridad con la búsqueda. Entre ellos, decenas de mujeres recordaron cómo la médica las ayudó a traer a sus hijos al mundo, incluso publicaron fotos del momento del parto donde se ve a la médica floridense con gorra, mascarilla y guantes entregando un bebé recién nacido a la flamante madre.
En la misma línea, pacientes que se atendían con la especialista han lamentado interrumpir la atención con ella. "Hoy por hoy estoy en la ciudad de Florida a la deriva sin médico responsable cursando mi séptimo mes de gestación", lamenta una mujer en la red social y se refiere a la doctora como "maravilla de ser humano".
Hoy hubo un tiempo de oración en la Catedral de Florida, para pedir por que aparezca la médica floridense.

Según informó Subrayado en la mañana de hoy sábado falleció la madre de Milvana, en Florida. Estaba enferma desde hacía tiempo.