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lunes, 4 de enero de 2016

HUMBERTO OCHOA. EL PINTOR DE LA COSTA ROCHENSE. Por Julio Dornel.

    HUMBERTO OCHOA SAYANES: Profesor, pintor, historiador y poeta castillense.

                Julio Dornel,escritor,periodista.

En el verano del 75, nos encontramos accidentalmente en Punta del Diablo con un joven castillense que daba sus primeros pasos en la pintura, regalándoles a Luis y María Esther, un hermoso cuadro, donde se reflejan los desafíos que viven diariamente los pescadores, que a remo y coraje se enfrentan al atlántico. La entrevista “casi obligatoria” quedó pactada para el domingo siguiente, y por esas cosas del destino alguien faltó a la cita, que se mantuvo en la agenda durante 40 años. El lanzamiento oficial realizado recientemente en esta ciudad por la Revista Historica Rochense, nos dio la oportunidad de concretar el reportaje largamente postergado, al profesor, pintor, escritor y poeta Humberto Ochoa Sayanes. “Nací en Castillos en el año 1949, cursamos primaria en la escuela 5 y el liceo hasta 4º año, en etapas inolvidables con compañeros que recordamos con mucho cariño. Entre los primeros maestros que nos fueron marcando el camino de la pintura recordamos a Carlos Tonelli y Dayman Antúnez que fuera alumno de Torres García, marcando notoria influencia en el constructivismo. Sus Estudios junto a Torres García, les permitió mantenerse en la vanguardia de la cultura pre-hispánica, donde sus premisas quedaron para siempre en sus libros donde señalaba que “América no le debía nada al arte europeo, sosteniendo que la cultura pre-colombina era exquisita en ese tipo de propuestas. Hemos usado muchos símbolos de esta cultura de la madre tierra (Pachamama) el sol, la luna, el hombre y el animal, donde todo tiene una simbología y eran usadas como una referencia superior. Señalaba además que el verdadero arte no puede ser figurativa porque el soporte que lo almacena es el plano. Si pintamos en una lámina, un bastidor o en un lienzo, trata de hacer una cosa real con perspectiva, está mintiendo, porque al ser un movimiento plano solamente acepta largo y ancho. Tenemos las medidas, largo y ancho, símbolos, forma y color, pero no representan un elemento que pueda representar una casa, un castillo o una montaña. Aprendimos mucho con los alumnos de Torres García, que siguieron pintando después de su muerte ocurrida en 1949, año de nuestro nacimiento. Por nuestra parte, entre los primeros murales podemos señalar el mural grande de la agencia de O.N.D.A donde trabajábamos en el año 1974. Continuamos luego con la temática paisajista teniendo en cuenta que la región amerita que hagamos ese intento con Punta del Diablo, Valizas, Aguas Dulces, y los palmares de Castillos superando las mil pinturas en los últimos cuarenta años, teniendo en cuenta las acuarelas, dibujos y oleos. También hemos dedicado más de 30 años al taller de plástica, dando clases para niños en sus comienzos y para adultos en la actualidad. Nos gusta enseñar y aprender también con los alumnos, recorriendo distintos lugares del departamento. Queremos señalar-dijo Ochoa- el interés demostrado por muchas personas que han apostado a esa inclinación natural por la pintura, pero que por razones familiares o laborales han ido postergando su “encuentro” con los pinceles, pese a demostrar excelente condiciones. Para ello se necesita solamente un lápiz, un papel, habilidad y oficio. En estos momentos estamos apoyando el proyecto de Alejandro, con la Revista Histórica Rochense, debutando con una breve historia basada en un libro que publicamos en el año 2.000, con testimonios de los pescadores regionales con sus historias de vida”. Como lo señala Ochoa en la publicación “Punta del Diablo” avanza, inexorablemente hacia un futuro promisorio, basta recorrer su renovado urbanismo, la permanente construcción de nuevos complejos y viviendas particulares para alquilar, la preferencia de un público cada vez más numeroso, que enamorado de su entorno elije este lugar para disfrutar de su asueto veraniego, cuando no, para vivir permanentemente”.