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miércoles, 20 de mayo de 2015

Candel, Zabala y otras marcas uruguayas pelean contra golosinas importadas


Son pocas las fábricas de golosinas uruguayas que se mantienen en el mercado ante la avalancha de productos importados



La consolidación de grandes empresas extranjeras como Arcor o Kraft con gran variedad de productos y la importación creciente de golosinas de países como China, Turquía o Ecuador, con precios significativamente más bajos, ha impactado fuerte en las pocas fábricas de golosinas que aún permanecen en Uruguay. Pese a tener una tradición de años en el mercado, deben hacer malabares para poder competir y subsistir.
El término golosinas –según la definición de los propios fabricantes y distribuidores– hace referencia a caramelos, pastillas, chupetines, paletas, gelatinas, gomitas; o sea, productos dulces sin harina ni chocolate. Dentro de esta clasificación, los chicles también son parte de las golosinas, pero no son tenidos en cuenta debido a que no hay fabricación nacional de este tipo de producto.
El exvicepresidente de la Cámara Industrial de Alimentos, y dueño de la fábrica Penino & Corona, Nelson Penino, explicó que el punto de quiebre del sector ocurrió en los años 90, con la apertura económica del Mercosur y desde ese momento la situación es complicada. “Antes las importaciones eran muy pocas y con precios fuera de competencia, pero a partir de ahí hubo que ponerse en condiciones en cuanto a la calidad y presentación de los productos para poder competir con grandes empresas de Brasil y Argentina”, señaló Penino, cuya fábrica tiene 49 años de elaboración de caramelos duros, bajo las marcas Ski, Ben Hur y Novelty. “Brasil, por ejemplo, es muy fuerte en caramelos masticables, por lo que acá se dejaron de fabricar”, añadió.
17.413.558 Dólares. Es el valor de las golosinas importadas en el 2014, según datos de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios del Uruguay
Otra de las empresas uruguayas con más de 40 años en el mercado, que se mantiene pese a las dificultades del sector, es Caramelos Kroy, una fábrica pequeña cuyo fuerte son los caramelos artesanales de miel, guaco y eucaliptos. Su dueño, Carlos Rossy, también manifestó una visión similar.
“Obviamente no se trabaja bien; la del dulce fue una de las industrias más perjudicadas ante el aluvión de cosas de todos lados, de todo tipo, calidad y precio. Y es cada vez peor, porque en otros rubros se fijaron topes, se grava con impuestos”, explicó.
Según Rossy, el principal costo de fabricación, además de las materias primas que en su mayoría son importadas, es la mano de obra. “Los salarios suben cada año y nosotros no podemos subir los precios de los productos”, apuntó Rossy, quien calcula que las ventas en su empresa han bajado entre 20% y 30% al año en el último quinquenio.
85% de las golosinas que se consumen en Uruguay son importadas, según una estimación
Verano demasiado largo
Si bien el consumo general de golosinas aumentó en el último año (ver en recuadro los datos de la consultora Nielsen), el propietario de caramelos Kroy dijo que en los meses que van del 2015 se nota una baja significativa en ventas, y lo atribuye a una cuestión climática.
“Este año el verano demoró en irse y el calor es algo que influye en el consumo de golosinas, porque la gente las relaciona con calorías y es menos propensa a comprar en esa época. Sin embargo en invierno se consumen más caramelos de miel, de miel y guaco, para la garganta, por ejemplo. Es la zafra”, explicó.
Otro de los factores que modificó el mercado fue la obligación de proponer una alimentación más saludable en los centros de enseñanza, a partir de la ley 19.140, “porque la venta en cantinas de colegios era buena”, subrayó Penino. Por otro parte, la reglamentación también afectó a los kioscos cercanos a los centros educativos, explicó por su parte el presidente de la Asociación de Kioscos, Salones y Sub-Agentes de Quinielas del Uruguay, Claudio Orrego. Pese a ello, con una visión algo más positiva, Orrego opinó que “los niños van a seguir siendo niños y a continuar consumiendo golosinas fuera de las escuelas”.
$ 300: Es lo que puede llegar a costar 1 kilo de caramelos uruguayos en venta a kioscos, aunque el promedio es $ 150. Se puede conseguir importados por menos de la mitad de ese precio
Una tradición que pesa
Aldo Giacoya es dueño de la fábrica Golosinas Olimpo, ubicada en Las Piedras (Canelones). Según su visión, se puede competir con aquellos productos que son difíciles de importar o que son típicos del país, como el caramelo de menta o el crocante, a los que el público uruguayo está acostumbrado, pero es difícil entrar con productos diferentes e innovadores por los costos que conlleva el proceso de diseño y de creación de un nuevo producto. El producto característico de Golosinas Olimpo son los conocidos dulces en forma de frutillas.
Por otro lado, según la percepción generalizada, este tipo de golosinas artesanales que se mantienen firmes en los kioscos tienen como principal consumidor al público mayor de edad. Un ejemplo típico es el caramelo Candel, un invento local que data de 1940, de la empresa Astra, que quebró en la crisis de 2002, y que hace más de 10 años retomó la fabrica La Ronda.
Rossy, de Caramelos Kroy, opina que los clientes de edades más avanzadas son más fieles que el público joven y son los que consumen más cantidad de caramelos. “Las fábricas uruguayas son empresas familiares con tradición con productos muy buenos. Pero ya los consumidores no son como los de antes, que venían a pedirte caramelos La Positiva, que eran unos tradicionales de leche, o Zabala. Ahora los niños y jóvenes buscan más las marcas que están de moda, el chupetín de Violeta o el del Mundial”, explica. Rossy aseguró que los uruguayos conocen y valoran los productos locales, pero reconoció que llega un momento en que también ponen en la balanza el precio y a veces la diferencia es grande: “El abanico es mucho más grande hoy y es una distracción, está saturado, hay una oferta ilimitada”.
 “Nos diferencia la permanencia en el mercado de muchos años, con clientes que siguen prefiriendo nuestros productos”, Nelson Penino, empresario y dueño de Penino & Corona
El que busca, encuentra
Aunque las fabricas nacionales pierden frente a la competencia extranjera por una cuestión de innovación y variedad, han encontrado otros nichos donde colocar sus productos.
La fábrica Penino & Corona, por ejemplo, está trabajando “bastante” en el último tiempo con empresas como bancos, casas de crédito y tiendas de ropa que compran sus productos para regalar y promocionarse. También desarrollaron, bajo la autorización de la Asociación de Diabéticos del Uruguay (ADU), productos sin azúcar ni glucosa. “Otra estrategia es la fabricación para otros, por ejemplo, en Penino & Corona fabricamos caramelos con propóleos para el Laboratorio Apiter y también para La Selva”, explicó el dueño.
La empresa La Ronda es otra de las que se sumaron a esta tendencia y elabora caramelos de leche para Lapataia; Caramelos Kroy, por su parte, trabaja con organizadores de diferentes eventos suministrándoles chupetines y paletas.
Datos:
- Empresas consultadas, como El Mundo de las Golosinas, señalan que les es claramente más redituable importar algunos productos, como gelatinas, de países como China y Turquía que comprarlos en Uruguay
- Los caramelos de menta uruguayos se diferencian por una veta de color blanco. Todos los fabricantes los elaboran de esa forma.
- Las materias primas básicas para la elaboración son azúcar, jarabe de glucosa y colorantes


Zabala lanza una edición especial para celebrar sus 90 años
La marca de caramelos Zabala, propiedad de la familia Brill, es una de las tradicionales en el país. Nació en el departamento de Florida (en la localidad de Fray Marcos), donde se continúa fabricando hasta el día de hoy. Su distribuidora oficial es Sebamar, quien se encarga de colocar el producto en los comercios de Montevideo y el interior.
Según contó a Café y Negocios Silvina Bril, quien está al frente de la empresa, lanzarán en los próximos meses una edición especial por el 90º aniversario de la marca, que consistirá en un nuevo envoltorio para los clásicos caramelos de dulce de leche. Bril explicó que las ventas se han mantenido en los últimos años, aunque varía dependiendo de la época. Contó que la fábrica elabora entre 6.000 y 8.000 caramelos por mes.
 
Consumo e importaciones
El consumo de caramelos y chicles está en ascenso, de acuerdo a datos de la consultora Nielsen. En el último año el volumen en venta de caramelos aumentó 8,3%, mientras que los chicles 4,2%. Nielsen destaca que los kioscos son el canal por excelencia para la venta de este tipo productos, al concentrar el 40% del mercado, mientras que los supermercados ocupan el 14%.
El crecimiento se vio principalmente en Montevideo, donde las ventas se incrementaron 9,7% mientras que en el interior fue de 3,1%. En cuanto a las importaciones, en 2014 se revirtió una tendencia que venía al alza: se importó por US$ 17.413.558, 14,2% menos que en 2013. Se venía de un crecimiento de 10,2% en 2013 con respecto a 2012, y de 6,8% en 2012 en relación con 2011 (US$ 17.241.655).