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martes, 6 de enero de 2015

Epidemia electoral diezmó a los colorados ANNUS TERRIBILIS Por Miguel Manzi,



El año 1348 fue bautizado como "annus terribilis", porque en su transcurso se desató una devastadora epidemia de peste bubónica que azotó a toda Europa, el norte de África y parte de Asia. La información sobre la mortalidad es muy distinta según la fuente: se estima que en Europa murió entre el 30% y el 60% de la población. Lo del Partido Colorado fue menos abrupto pero con parecido resultado: cerramos el 2014 en el 13% de modo que, aunque terminal en vez de inaugural, bien podríamos bautizar al que se acaba como nuestro "annus terribilis". Dizque en el Comité Ejecutivo Nacional se procesará el "análisis e identificación" de las causas de esta mortalidad electoral. Supongo que en algún momento se darán a publicidad y se discutirán en la Convención los documentos que se elaboren a este respecto. Vayan las presentes líneas como un aporte constructivo a ese ejercicio.

LOS ANTECEDENTES

El análisis podría tomar como línea de base la mejor performance del Partido a partir del siglo XX, que sería el 60% de 1938, elección de Baldomir a la salida de la dictadura de Terra, con la abstención del nacionalismo independiente. Pero eso es prehistoria, propicia para desarrollos académicos que no está en condiciones de abordar el CEN. Más razonable sería arrancar del 40% que cosechamos en 1984, elección de Sanguinetti a la salida de la dictadura militar, con Wilson preso y Seregni proscripto. Prevalecimos desde entonces hasta 2004, gobernando 15 de esos 20 años, a golpes de las disputas entre "Jorge&Julio"; y nos despeñamos en los 10 años siguientes, con las candidaturas de Stirling y de Bordaberry dos veces. Será interesante repasar las políticas implementadas por los tres gobiernos colorados, la reforma constitucional, las posiciones en los varios referendos y plebiscitos cursados, el impacto de la crisis del 2002, el funcionamiento partidario en estas décadas, las tendencias de la opinión pública a su través.

EL ESCENARIO

El criterio de la proximidad en el tiempo para profundizar el análisis, sugeriría hundir el cuchillo con especial saña a partir del cambio de mando partidario, que resulta en la conducción de Bordaberry. Ese relevo coincidió con el acceso del Frente Amplio al gobierno nacional, y con la década del boom de los comoditis. Tal escenario exigía un adicional de talento e inspiración de los que carecimos, una vocación colectiva y orgánica que fuimos incapaces de edificar, y una inclinación ideológica precisamente contraria a la que terminamos encarnando. La derrota en todos los frentes, queda dramáticamente de manifiesto a través de la repetida victoria de la antítesis de Bordaberry, Mujica. Nuestra incapacidad para entender y obrar inteligentemente, solo es equiparable con la solvencia profesional de nuestros adversarios. Desconcertados e irritados, embestimos contra todo y contra todos, que nos miraron pasar indiferentes. Nos dimos de cabeza contra el tren de los pueblos libres, el puerto de aguas profundas, el hierro de aratirí, el porro del pepe, los sirios de siria, los sirios de guantánamo, el estribo de brasil, el petróleo de ecuador, las viviendas del pit-cnt, las casas prefabricadas de venezuela, el fusca del jeque árabe, la educación que no me la llevan, las uñas negras de mugre, el narco que avanza incontenible, y una niña de 14 años preñada de 3 meses que mata a un taxista porque se movía mucho mientras lo asaltaba. Un viejo estúpido (lo dijo Tabaré Vázquez), un huero ídolo pop (lo digo yo), marcó la agenda, el rumbo y la moda, y el Partido Colorado no pudo articular un mensaje que orientara a la República en la emergencia. Qué vergüenza.

LOS PROTAGONISTAS

Julio Sanguinetti y Jorge Batlle ocuparon 50 años largos de la historia del Partido y del País. Una parte de mi generación los combatimos sin éxito desde 1982, pero en la interna se retiraron invictos (otros perdieron por ellos). A Bordaberry le abren camino, primero como ministro y después como candidato a la IM (un carrerón...), y finalmente dan un prudente paso al costado, dejándole expedita la candidatura a la presidencia. Tras su éxito montevideano de 2005, obtiene un resultado alentador en 2009, llevando al Partido del 10 al 17%; solo para volver a desbarrancarse hasta el 13% en 2014. NOTA PERSONAL: yo me fui del país en 1995 y volví en 2011; por tanto, no viví en carne propia la crisis del 2002 ni la derrota del 2004; ni el ventarrón de esperanza que significó Bordaberry en 2005 primero y en 2009 después. La distancia me mantuvo a salvo del contagio (del reconocimiento) que provocó Bordaberry entre correligionarios de todo pelo y señal. Mi desafecto, pues, no está contaminado de ingratitud ni de apostasía. Sencillamente, nunca fui "pedrista". SIGO: admitido que el descalabro no empieza con Bordaberry, es igualmente cierto que el sprint final hacia el precipicio lo tiene a Bordaberry como protagonista casi exclusivo. En efecto, por acción propia y por omisión del resto, su preeminencia en la interna colorada no admite discusión durante el último lustro largo. A la hora de hacer un "zoom in" en el análisis, pues, resulta inevitable concentrarse en su desempeño, como bien lo anticipa el propio Bordaberry en su carta de renuncia al CEN colorado (lo que me confunde de esta nueva carta abierta es una frase por dos veces dicha: "Reitero, creo que es el momento de la grandeza de espíritu, la amplitud de miras y de poner primero al País y al Partido y luego a uno mismo." ¿De qué otra cosa era el momento hasta ahora?). Y si hemos de juzgarlo por sus frutos, el desempeño del candidato del Partido, sus propuestas, su discurso, su programa, su campaña, fueron francamente deficientes. Bordaberry dio el examen para presidente y lo perdió. (Amorín perdió por faltas).

CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES

El análisis que habrá de procesar el CEN, seguramente contemplará un capítulo de "Conclusiones y recomendaciones". Supongo que será inevitable incluir los lugares comunes: "trabajar más, embarrarse los zapatos, salir a los barrios, ir al encuentro de la gente, vincularse con los gremios y con la sociedad civil" y otros del estilo (sin desarrollos en profundidad, es lo que los gringos llaman "caca de toro"). Espero que se incorporen consideraciones referidas a la orgánica partidaria, a la institucionalidad, al funcionamiento en colectivo (no ignoro lo que se hizo bien, reclamo por lo que se hizo mal y por lo que no se hizo). Y anticipo que no le van a pedir la renuncia a todas y cualesquiera aspiraciones de futuro a Pedro Bordaberry, ni lo van a exhortar a volver al ejercicio de la abogacía, o a dedicarse full time a fotografiar plumíferos autóctonos. Tiene razón Bordaberry cuando dice que no se lo puede culpar por ser la mayoría dentro del Partido (se equivoca en el "wording", porque habla de un sector "fuerte" o "grande", y otro sector "débil" o "chico"; no hay sectores fuertes ni grandes en un partido débil y chico). Serán bienvenidas las sistematizaciones que pueda presentar el grupo de trabajo del Comité Ejecutivo Nacional colorado, así como las que puedan generarse en los Ejecutivos Departamentales y las que resulten de las discusiones en la Convención Nacional y en las Convenciones Departamentales. Este ejercicio, sin embargo, no puede en modo alguno competir ni complicar la tarea proselitista rumbo a las elecciones departamentales de mayo próximo, que son otros diez pesos.

COOPERACIÓN Y COMPETENCIA

Esas son las voces que debemos conjugar en el Partido Colorado. Las departamentales de mayo son una instancia privilegiada para ensayar nuevas dinámicas, apostando fuertemente a la "afectio societatis" que debe presidir nuestros dichos y actitudes. Cooperación y competencia entre nosotros para devolverle su vigor al Partido, y cooperación y competencia con los blancos para ganar Montevideo con el Partido de la Concertación. De repente, entre todos reencontramos el camino.