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martes, 20 de diciembre de 2016

Imagen de La Barra “La Mano” de Alberti por Julio Dornel





                              Periodista, escritor, Julio Dornel







Sobre las dunas del balneario y poniendo puntos de referencia en la costa atlántica se encuentran dos esculturas integradas definitivamente al paisaje local.
La Virgen de IEMANJA y la Mano de Alberti, representan desde hace varios años dos historias de connotaciones distintas que se ofrecen al público manteniendo una secreta intimidad.
Es posible que los turistas que disfrutan del hechizo mágico de los atardeceres junto al atlántico no conozcan la verdadera historia de la Virgen ni la Mano de Alberti en esa mezcla misteriosa de arte y religión.
Hace muchos años, en plena dictadura la Mano fue prácticamente destruida sin razón aparente que pudiera justificar semejante atentado.


Sin embargo “era una mano izquierda y podía ser peligrosa para la sociedad” nos señaló Alberti en aquella oportunidad. “Quisimos fijar un punto de referencia para establecer distancias en la costa atlántica; antes de la mano, después de la mano, nos vemos frente a la mano. Hace algunos años la curiosidad nos llevó “hasta la mano” para conocer el origen de este trabajo artesanal realizado por el olimareño Ruben Alberti (In Memoriam) “En realidad la primera mano la hice en mi casa en la ciudad de Lascano para probar si utilizando metal desplegado en forma de guantes podíamos luego revestirlo de portland. Para nosotros, la mano tiene un significado muy importante en la vida del hombre y también motivo de curiosidad teniendo en cuenta todo lo que ejecuta el ser humano con sus manos. La idea fue espontánea y su destino inicial sería el jardín de mi asa en la ciudad de Lascano. Sin embargo en el año 1971 un amigo nos sugiere colocarla sobre las barrancas de La Barra (frente al atlántico) que por aquellos años no tenía edificaciones ni puntos de referencia y por lo tanto serviría de guía para ubicar su rancho desde la costa y bautizar el lugar. Pensaba ingenuamente en aquella oportunidad que la Mano permanecería inalterable para siempre y que nadie podría destruirla. La trajimos en un camión y la instalamos desafiante a pocos metros de mi casa y del atlántico. Pese a su construcción con portland, hierros y otros materiales de gran resistencia, la Mano nos generó varias circunstancias dolorosas porque pensamos que nadie podría destruirla sin motivos. En primer término fue destruida por efectivos militares en forma equivocada, aduciendo que se trataba de una mano izquierda con evidentes connotaciones políticas en una época muy dolorosa que vivía el país. Luego tuvimos que reconstruirla varias veces porque los vecinos sin mala intención y no sabiendo de su fragilidad la tomaban de los dedos y terminaban quebrándola. Años más tarde durante un intenso temporal que azoto la zona un rayo terminó destruyéndola totalmente. Ante esta situación resolvimos hacerla nuevamente pero más reforzada utilizando hierros más gruesos que resistieron finalmente el peso de cuatro personas sobre su estructura”.

Haciendo referencia al verdadero significado y posición de La Mano, Alberti señalo que “siempre hemos trabajado en pequeñas artesanías, tallas de madera, cerámica y otras manualidades en mi condición de autodidacta heredado de mi madre. Sobre el verdadero significado debemos decir que está dedicada a un amigo de la niñez que se suicidó en una zona de arbustos y pastizales, muy próximo a un lugar donde solíamos ir a pescar. Se trataba de una persona con familiares suicidas y había manifestado ideas en este sentido. Cuándo fue encontrado estaba caído de espalda con la mano rígida en esa posición. Fue un momento de mucho dramatismo y si bien no somos católicos debemos reconocer la coincidencia de que se llamaba Jesús y tenía 33 años. Fue en esa circunstancia que concebí la idea de que algún día iríamos a inmortalizar ese momento”.
Finalmente la obra se pudo concretar y La Mano de Alberti, continúa desafiante frente al atlántico, sirviendo de referencia a quienes caminan o trotan por la costa del balneario.