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lunes, 9 de enero de 2017

EL HOMBRE ENTRETENIDO (con todo el pesismismo y la mala onda) José Luis Perera López.



¿Es posible construir un mundo mejor (ni hablar de revolución) en los tiempos del celular y la tablet? ¿Es posible generar ideas de cambio y compromiso revolucionario en la era del twitter y los hashtag? ¿Proletarios del mundo uníos? ¿O consumidores del mundo twitteaos?
Es cierto que las antiguas izquierdas han devenido en progresistas; que los antaño socialistas hoy están por un capitalismo más humano; es real que del vocabulario de aquellos izquierdistas hoy han desaparecido algunos términos como “revolución”, “lucha de clases”, “oligarquía”, “capitalismo”, “imperialismo”, “explotación”, y solo hablan de gestión, corporativismos, empoderamiento, gerenciamiento y pragmatismo; todos somos conscientes de que su horizonte estratégico no va más allá de repartir lo mejor que se pueda las sobras que el dios mercado destine a las mayorías (luego de separar su parte, obviamente).
Todo eso es evidente. Pero ¿es posible construir otra cosa con las fuerzas que se cuentan? No está faltando en la elaboración teórica de la izquierda de verdad, una valoración real consciente y alejada de consignas de eso que históricamente llamamos “pueblo”? ¿No habrá que estudiar un poco más el factor subjetivo? Saber en qué está la gente, qué piensa, cuáles son sus intereses, qué está dispuesta a hacer y qué cosas se pasa por el quinto forro?
El viejo barbudo decía que el proletariado era la clase revolucionaria, puesto que no tenía otra cosa para perder más que sus cadenas. ¿Sigue siendo eso así? ¿No será que hoy tiene miedo de perder también su plasma, su cable y los partidos de la champion league, su smartphone o su moto, sus paseos por los shopping y sus compras online?
El periodista Leonardo Haberkorn, renunció a la docencia de periodismo en una Universidad, “cansado de pelear contra los celulares, whatsapp y facebook”. Según cuenta él, “Me cansé de estar hablando de asuntos que a mí me apasionan ante muchachos que no pueden despegar la vista de un teléfono que no cesa de recibir selfies”. Quiero transcribir un párrafo completo de su explicación de por qué dejaba la docencia, porque es muy ilustrativo: “Esta semana en clase salió el tema Venezuela. Solo una estudiante en 20 pudo decir lo básico del conflicto. Lo muy básico. El resto no tenía ni la más mínima idea. Les pregunté si sabían qué uruguayo estaba en medio de esa tormenta. Obviamente, ninguno sabía. Les pregunté si conocían quién es Almagro. Silencio. A las cansadas, desde el fondo del salón, una única chica balbuceó: ¿no era el canciller? Así con todo. ¿Qué es lo que pasa en Siria? Silencio. ¿De qué partido tradicionalmente es aliado el PIT-CNT? Silencio. ¿Qué partido es más liberal, o está más a la "izquierda" en Estados Unidos, los demócratas o los republicanos? Silencio. ¿Saben quién es Vargas Llosa? ¡Sí! ¿Alguno leyó alguno de sus libros? No, ninguno”.
Entiéndase bien....estamos hablando de estudiantes universitarios, que están estudiando nada menos que periodismo, y que no son capaces de responder preguntas elementales. ¿Son estos casos aislados? ¿Es cierto que Macri ganó las elecciones porque desarrolló una estrategia correcta y su oponente no?, ¿o porque Kristina defraudó? ¿O es que a la gente le importa un pomo si es izquierda o derecha, si va a derogar tales o cuales leyes, si va a devaluar o no, si tiene en sus planes firmar tales o cuales tratados, y lo que a la gente le interesa es salir de una vez del cuarto secreto para volver a los 140 caracteres y al candy crush o a publicar en facebook o en instagram la selfie de cuando emitió el voto?
Hace un par de días leía una reflexión de un querido amigo, un revolucionario, que decía lo siguiente a propósito de la situación en Haití: “Una dictadura que se apoya en la intervención militar del imperio y sus ejércitos cipayos, una poblacón llevada a sobrevivir en la miseria extrema y la sombra ideológica del racismo transformando un país entero en territorio de apartheid....Tal como ocurrió doscientos años atrás con las guerras de independencia, hoy en Haití se concentran, exacerbados al límite, los conflictos que anticipan la revolución socialista de liberación nacional de América Latina, la patria grande”.
¿Si?...¿de verdad? Hasta que no lo vea publicado en facebook no lo creo....

sábado, 12 de marzo de 2016

SE DEBILITA LA DEMOCRACIA José Luis Perera López


La democracia es una de las tantas formas de relacionarse entre los humanos. Como el amor, como la amistad, hay cosas que las fortalecen y otras que las debilitan.
Qué cosas la debilitan?
La democracia se debilita cuando los ciudadanos no participan, cuando se sienten ajenos al sistema democrático. En general la gente participa cuando siente que vale la pena hacerlo, que sus opiniones serán tenidas en cuenta, que quienes gobiernan son sensibles a sus reclamos y que valoran la opinión de los demás. Los partidos políticos en general suelen fomentar la participación ciudadana cuando están en la oposición, pero cuando llegan al gobierno la desalientan, quieren que los dejen gobernar en paz. Por eso Tabaré Vázquez en su discurso en 2013 (aniversario del FA) les pide a los frenteamplistas, no que militen, no que se movilicen, les pide confianza, que “tengan fe”: "Confianza como una actitud permanente de creer, de saber, que podemos tener fe en el proyecto político y también en los compañeros en los cargos de gobierno para llevar a cabo ese proyecto” .
La corrupción debilita la democracia, sin duda; porque la corrupción conlleva el uso indebido de las instituciones y los dineros de todos en beneficio propio, de familiares, de amigos, de correligionarios o de quien sea. Y eso generaliza el descrédito de la democracia como sistema.
La mala gestión de los gobernantes también en alguna medida debilita la democracia. Sobre todo cuando la gestión es mala a ojos vistas pero los gobernantes quieren que la ciudadanía la considere buena. Cuando por ejemplo en la gestión de una empresa pública se pierden cientos de millones de dólares (millones que pone el pueblo) y el gobierno y el partido político que gobierna quiere hacernos creer que por el contrario, eso es signo de lo bien que se gestiona. Eso debilita la democracia porque a la gente no le gusta ser tratada como si fuera estúpida (como suelen pensar los gobiernos), se siente maltratada, y eso hastía y hace que la gente se desentienda de la política y de los asuntos públicos, debilitando terriblemente la democracia.
La economía y su marcha es una cuestión que puede fortalecer o debilitar la democracia, sin duda. Cuando en las épocas de bonanza los que ganan son los que más tienen y cuando viene la crisis los que pagan son los que menos tienen, la democracia se debilita, puesto que no es vista como un sistema que garantice la equidad y la justicia social.
La falta de información o el ocultamiento de la misma también son elementos que debilitan la democracia y la degradan. Cuando la gente quiere y necesita estar informada y esa información se retacea o hay que reclamarla por vías legales, la ciudadanía presiente que por algo se le oculta, y descree en la democracia. Sucede eso con las mega inversiones en minería, con las fumigaciones y sus nefastas consecuencias, con el estado del agua, etc.
Los tránsfugas debilitan la democracia. Los que llegan a cargos de gobierno por ser amigotes de los gobernantes o porque arriman algún votito. La ciudadanía se da cuenta que la política es algo muy poco limpio, y comienza a descreer en la democracia.
La intolerancia política y el doble discurso. El sostener cuando se es oposición que las comisiones investigadoras son buenas y sostener que son un circo cuando se está en el gobierno. El decir que pasar los resultados de una investigadora a la justicia es una mala cosa que le hace mal a las instituciones democráticas, olvidando que cuando se estaba en la oposición se hizo exactamente lo mismo. La gente no es estúpida -lo reitero por si alguno lo sigue creyendo-, y  como no lo es, comienza a ver que todos son iguales y se debilita la confianza en el sistema democrático.
La politiquería debilita las instituciones democráticas. No es lo mismo la Política (la que resuelve eficazmente los problemas de la sociedad, o intenta hacerlo), que la politiquería, que los agrava y multiplica. La primera fortalece la democracia y la confianza ciudadana en su gobierno, la segunda provoca recelos y alejamiento ciudadano de la vida política, y en algunos lugares también enormes protestas y movilizaciones (los ocupy Wall Street o los Indignados, por ejemplo).
No debilita para nada la democracia que los medios de comunicación se esfuercen en hacer luz sobre las cuestiones opacas del gobierno. Por el contrario, eso la fortalece, porque una ciudadanía informada es una ciudadanía responsable y que participa. Los medios a veces acertarán y otras no, y la ciudadanía no es estúpida -que les entre señores- y sabe diferenciar.
Lo que debilita la democracia es que los partidos protejan a sus correliginarios cual si fueran un conglomerado mafioso, no importando para nada la verdad o no de las acusaciones sino la defensa lisa y llana en el marco de un corporativismo mediocre, patotero y despreciable. Debilita terriblemente la democracia que los gobernantes mientan. Pero se le asesta un golpe de gracia cuando quienes deberían velar porque eso no ocurra lo primero que hacen es proteger y rodear al político mentiroso. Eso, además de ser una mala payasada que todo el mundo contempla atónito, es un mazazo brutal a las instituciones democráticas.

miércoles, 24 de febrero de 2016

ECOS DE ANCAP Ante opiniones de la senadora Constanza Moreira Escribe José Luis Perera López



El caso ANCAP ha ameritado comentarios de la más diversa especie y desde los ámbitos más variados. Hemos asistido a las sospechas de la oposición respecto de posibles irregularidades que ameritaban la conformación de una investigadora, hemos asistido a todo el proceso de la comisión, y finalmente a los informes y conclusiones de los partidos políticos y el debate sobre ellos en el Parlamento, y en medio de todo ese proceso la discusión abierta y apasionada a nivel de la ciudadanía. Y eso, desde mi punto de vista es positivo, le hace bien a la democracia, porque una ciudadanía informada es una ciudadanía más capacitada para tomar decisiones.
Claro que no a todo el mundo le gusta o le conviene este nivel de discusión pública; sobre todo al oficialismo, que es quien está bajo la lupa.
Hoy quisiera tomar algunas consideraciones hechas por la senadora Constanza Moreira, del Frente Amplio, porque dan pie sin duda a algunos comentarios.
Ha dicho Constanza Moreira que “se ha instalado un falso “sentido común” sobre Ancap, que es más lo que oculta que lo que sabemos. Dice por ejemplo que “el primer falso "sentido común" instalado es el de "la lata está vacía", al decir del Senador Delgado”.
Y no Moreira, no es un falso sentido común, es la realidad de lo que sucedió; si el gobierno no hubiera decidido recapitalizar la empresa, hoy estaríamos hablando de una empresa en quiebra, así de simple, porque no tendría dinero para enfrentar sus obligaciones ni acceso al crédito para hacerlo. Cuando una empresa tiene pérdidas, es porque hay dinero que no está, que se perdió (por eso es una pérdida), y por tanto lo de la lata vacía no es un falso sentido común, es la cruda realidad.
Moreira agrega que “La danza de los millones que ha salido en la prensa, ha dejado más que preocupados a muchos ciudadanos. La imagen del "vaciamiento" ha quedado allí, escrita en piedra, reforzada por la ley de "capitalización" de ANCAP por parte del Estado”.
Y tiene razón, los ciudadanos estamos preocupados, muy preocupados, y no es para menos. Lo que perdió ANCAP (y que los uruguayos tuvimos que poner para tapar el agujero), es el doble de lo que aumentó el presupuesto; cuántas cosas se podrían hacer en salud, en educación, en políticas sociales, con lo que dilapidaron quienes estaban a cargo de ANCAP?
Es que había que invertir” -nos dicen- porque en 2005 ANCAP era una empresa inoperante. Bien, puede ser, no voy a defender acá las gestiones de los partidos tradicionales, pero cumplía con su función de producir combustibles, alcohol y portland y no daba pérdidas. Vino el FA, invirtió 1.200 millones de dólares en ella y consiguió hacerla perder 800 millones de dólares en poco tiempo. Unos genios. Es como si me prestaran un auto que está pinchado (inoperante), yo le invierto 5 mil dólares, le hago chapa y pintura y lo dejo como 0k, salvo que lo devuelvo con deuda de seguro y de patente y con el motor fundido. Cuando me increpan por el estado del vehículo, les contesto: ah, sí, pero ustedes me prestaron un vehículo pinchado. Tremendo.
Constanza Moreira reconoce que “ANCAP acumuló 600 millones de dólares de déficit en estos cinco años, y tiene 1.200 millones de dólares de deuda, a número gruesos. Es muchísimo dinero, sí. Pero nadie dice que ANCAP factura 3.200 millones de dólares por año. Algo así como 10 millones de dólares por día. Toda la inversión realizada en el período no llega a la tercera parte de la facturación de un año; 421 en la desulfurizadora, 251 en las plantas de cemento portland, 141 en los biocombustibles, y 147 en la planta de cal."
Y claro señora senadora!!! eh ahí justamente lo bochornoso del asunto: la administración de su partido logró algo insólito, fundir una empresa que vende combustibles y portland y que factura 3.200 millones de dólares, y lo logró en la época de mayor bonanza del país, cuando sus insumos (el petróleo) descendieron a precios históricos, cuando se batieron record de venta de combustibles y en medio de un boom de la construcción....pavada de méritos que tiene la administración de su fuerza política.
Dice Constanza que “El proceso de la Investigadora se transformó en un drama público” (y sí, no se transformó, lo es, porque sus consecuencias nos afectan a todos, porque hubo que aumentar las tarifas de UTE para tapar el agujero fiscal que dejó el desastre que su fuerza política hizo en Ancap, porque los comubustibles no bajan por esa misma razón, lo cual afecta a toda la economía del país, y claro que es un drama!!), dice también que ese drama tenía “centro en ANCAP, con un agonista (protagonista) que fue el Vicepresidente Raúl Sendic y los gobiernos del FA” (y sí, claro, quien quiere usted que sean los agonistas...) y un coro compuesto por los medios de comunicación, las redes sociales (sí, por suerte no quedaron estos desaguisados entre cuatro paredes, y todos pudimos enterarnos a través de los medios de comunicación y compartir la información discutirla y analizarla a través de las redes sociales; las mismas redes sociales que le sirvieron a usted para estar sentada en el senado), las declaraciones públicas, y la exhibición cuasi-pornográfica de los entredichos del gobierno -anterior y actual- sobre las razones del déficit y endeudamiento (los actores y actrices de las películas pornográficas en general no se lamentan de que sus films sean exhibidos al público,´pero tiene razón, algunos entredichos del propio oficialismo debieron ser divulgados en horario de protección al menor).
Dice Constanza “El Partido Nacional, por su parte, mantuvo las mismas denuncias que presentara a la Comisión, luego de larguísimas comparecencias y más de cinco meses de debate, como si allí, nada hubiera pasado. Ninguna explicación sirvió, ningún argumento”.
Y bien, eso no es válido también para el FA? El día que se habilitó la formación de la comisión investigadora, el senador Oteguy dijo: “ se habilitó la instancia pero no por asumir que hubo irregularidades ya que del pedido de informes del senador nacionalista Álvaro Delgado no se desprende ningún indicio” . Y luego de cinco meses de debates, del cúmulo de informaciones que se fueron agregando, de las declaraciones de múltiples implicados en todo el proceso, no sirvió de nada? El FA continúa diciendo que aquí no pasó nada. No es ciertamente vergonzosa esa actitud de defender lo indefendible?
Y dice también la senadora Constanza Moreira: “Pero la confianza es un intangible. Y aunque lo actuado haya sido conforme a la norma, se incurre en un mecanismo de sospecha más amplio. ¿Hubo integridad en todas las decisiones? ¿Hubo cuidado con el "bien común"? Estas son las preguntas que quedan en el aire. Este es el espíritu que dominó la Investigadora, y entre las declaraciones públicas de unos y otros, se empezó a ejercer la organización de la desconfianza. No sólo contra ANCAP, sino y principalmente contra un gobierno legítimo (éste, cuyo Vicepresidente ha sido tan maltratado). La pregunta que se instaló es: ¿es éste un gobierno confiable? Sin duda es legítimo, pero ¿es confiable?"
La respuesta a su pregunta es no. No es confiable como administrador de los recursos del pueblo. Es a todas luces evidente que no hubo cuidado del bien común, que se utilizaron los mismos oscuros recursos que quienes gobernaban antes, aunque con resultados más desastrosos. Ahora se dice que las colaterales que actúan en el derecho privado no las creó el FA sino que ya existían. Bien, pero está bien o está mal el uso de ese tipo de empresas? Si está mal, qué hicieron para cambiarlo? Si está bien, por qué todo es tan oscuro y por qué todo termina en pérdidas para el Estado? Deberíamos confiar en quienes le dan dinero a un correligionario para propaganda en una radio que no existe? Deberíamos estar tranquilos que están cuidando el “bien común” quienes organizan fiestas a 5 mil dólares por cabeza en un barrio humilde como La Teja para inaugurar una planta.
También dijo Constanza cosas valiosas, aunque parecen dichas por otra persona en otro contexto, o tal vez sea que el “como te digo una cosa te digo la otra” prendió fuerte entre los progresistas. Dijo por ejemplo: “Exijamos una gestión más democrática, participativa, descentralizada y con el mayor control social posible. No queremos más "pactos" entre partidos para determinar dónde empieza y dónde termina lo público. No queremos que la renta petrolera sea decidida por un puñado de ex Presidentes. La clave de una política de izquierda es involucrar a la ciudadanía en la decisión sobre los temas que importan. Y la ciudadanía debe opinar sobre las empresas públicas. Y sobre el petróleo. Deben opinar la academia, las organizaciones sociales, los gobiernos locales, las comunidades”.
De eso se trata, y para eso sirven también estas comisiones investigadoras que el FA ha negado constantemente, como lo negó en el caso Pluna o en el tema de ASSE, ambos terminados con procesamientos.