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jueves, 12 de enero de 2017

VIOLENCIA. “NOS ESTA FALTANDO TOLERANCIA”. Por Julio Dornel.




Mientras vamos recogiendo la opinión de los sectores más representativos de la sociedad sobre la violencia que se viene observando en los últimos años, vamos notando que la tradicional tranquilidad que disfrutaba este enclave fronterizo ha ido desapareciendo. Algunos profesionales entre los que destacamos los sicólogos, siquiatras y sociólogos han analizado la situación desde distintos ángulos sin encontrar una explicación “lógica” para el aumento de tanta violencia. Entre las causas más comunes señaladas por los entrevistados se ha destacado la educación, valores familiares, solidaridad, formación y fraternidad. Hace algunos años analizando el tema con el escribano público Edgardo Saint Esteven, nos señalaba qu era muy posible que “desde el comienzo de la civilización, el ser humano por diferencias circunstancias se ha visto expuesto a situaciones de violencia, padeciéndola o ejerciéndola. Con solo recordar algunos episodios históricos podemos afirmar que desde los orígenes de la humanidad se vienen registrando situaciones de extrema violencia contra la mujer, contra hermanos, contra naciones y contra el propio Jesús. Si venimos a nuestros días con la fluidez de las comunicaciones, podemos apreciar actos de violencia en directo, sin importar en que parte del planeta se vienen registrando. La violencia no se globalizado, sino que siempre existió, pero ahora con los adelantos tecnológicos tenemos un bombardeo diario de información acerca de los episodios violentos que ocurren por el mundo. De esta manera la violencia se transformó en un protagonista de peso en la historia de la humanidad. Analizando los motivos que generan esta violencia el escribano Saint Esteven señaló que “la misma puede desencadenarse por una infinidad de motivos, pero en su esencia el individuo que practica una agresión lo hace básicamente por intolerancia, inconsciencia, necesidad, odio, interés personal, vanidad, envidia, afán de lucro, brutalidad, falta de amor, orgullo y ansia de detentar el poder. Como vemos en todas estas situaciones la violencia va más allá del motivo circunstancial, existe un motivo que subyace en todos ellos. Así concibo que no solo practicamos violencia contra una persona agrediéndole algunos de sus valores personales como la vida, la libertad y la integridad física sino que también realizamos actos de violencia contra la naturaleza. Lo hacemos por inconsciencia, afán de lucro o ambición sin percibir que nos estamos agrediendo a nosotros mismos. En cuanto a la psicosis de la sociedad en busca de mayor seguridad recurrimos a sistemas de alarma, seguridad vigilada, perros, rejas, muros, y puertas blindadas sin darnos cuenta que dichos actos, son el reconocimiento de que la vida en sociedad tiene carencias a las cuales no nos abocamos a solucionar. Reconocemos un mayor incremento de la violencia pero no buscamos las soluciones que ataquen la raíz del problema. Pensamos modestamente que la sociedad civil, y cada uno de nosotros, debemos de adquirir conciencia sobre nuestra responsabilidad ante el problema. Debemos darnos cuenta que la única forma de reducir los índices de violencia, pasa por ser cada día más tolerantes, respetando la libe expresión del pensamiento, más allá de que pensemos distinto. Debemos además sobrevalorar la vida, su dimensión y su esencia, discutir y plantear nuestras diferencias en un clima de respeto y de razonable tolerancia”.