Buscar este blog

Mostrando entradas con la etiqueta Médicos paraguayos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Médicos paraguayos. Mostrar todas las entradas

sábado, 21 de octubre de 2017

CHAUX MALDONADO Y CABRERA AYALA. LOS MEDICOS PARAGUAYOS. Por Julio Dornel




                                      Escritor Julio Dornel
   
Cuando nos referimos a los médicos fronterizos, estamos incluyendo a quienes por distintas circunstancias no nacieron en esta ciudad. Para la población también son “fronterizos” los oriundos de otros departamentos o de otros países y que un día eligieron esta ciudad para desarrollar sus actividades.  Cuando los primeros médicos comenzaron radicarse en distintas localidades del norte rochense encontraron algunas dificultades relacionadas con las costumbres y tradiciones existentes  en estos parajes. Para la gran mayoría su nuevo destino significaba algo más que un simple traslado, teniendo que dejar muchas cosas, por un destino incierto en un pequeño pueblo desconocido. Quedaban por el camino familias, amigos, costumbres, culturas y tradiciones que durante muchos años habían integrado el entorno natural de su vida ciudadana. Fueron varios los profesionales de la medicina paraguaya que llegaron a nuestra ciudad entre 1950- 60 para radicarse definitivamente o cumplir funciones en forma alternada en el hospital local o consultorios particulares. Entre varios queremos detenernos en el “Gordo” y el  “Flaco”, dos médicos de perfil definido que se destacaron por su espíritu solidario ante los pacientes más necesitados y que llegaron un día para ejercer la medicina y adoptaron finalmente la ciudadanía y el “yeitiño”, asumiendo hasta el fin de sus vidas  su condición de chuiense y contribuyendo diariamente con el desarrollo zonal.  Ha sido un orgullo para esta población haber contado durante tantos años con la asistencia profesional de los ·paraguayos”  Cabrera Ayala y Chaux Maldonado dos médicos que al margen de su profesión integraron distintas comisiones y clubes de servicio para paliar en parte las dificultades de los sectores más carenciados de la población. 
Pertenecieron  a una generación de médicos excepcionales que honraron con su profesión desinteresada  a la medicina paraguaya. No dudamos de que esta población tenga una deuda de gratitud con la personalidad  de estos profesionales  por haber dedicado su vida a la medicina sustrayéndola de los halagos materiales. De bajo perfil como se dice ahora no gustaron nunca de los honores ni el reconocimiento popular por el apoyo ofrecido, manteniendo una postura tan auténtica como solidaria en el momento requerido. Nunca se preocuparon por el bienestar personal porque para ellos estaba primero la profesión y era allí donde demostraban sus conocimientos y sus sentimientos humanitarios.  Fueron conscientes desde el primer momento que estaban realizando un relacionamiento ético con una población que presentaba tremendas carencias en el campo de la salud, motivado fundamentalmente por su crecimiento demográfico. De esta manera se fueron integrando a la sociedad fronteriza, procurando atender las demandas de aquellos años y que pasaban fundamentalmente por las consultas sin horario, el traslado a la campaña por caminos intransitables, falta de medicamentos y de un centro asistencial que recién fue inaugurado en la década del 70. A través de sus familiares nuestro reconocimiento a estos médicos paraguayos, Chaux y Fulvio que honraron a la medicina paraguaya, ejerciendo un verdadero apostolado en años de muchas dificultades para los habitantes de la aldea.