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domingo, 2 de julio de 2017

El suicidio de las ballenas .La legitimidad de la democracia radica en la confianza de los ciudadanos . Por Oscar Bottinelli

elobservador.com.uy/







Hay momentos en que determinadas especies registran fenómenos extraños de suicidios masivos -explícitos o implícitos- como el caso de
las ballenas que nadan hacia la costa y quedan atrapadas en las rocas o las arenas. A comienzos de este año varios cientos de ballenas quedaron atrapadas y muertas en las costas de Nueva Zelanda, pese al esfuerzo de
autoridades y organizaciones ambientalistas. No se explica con claridad el por qué ocurre.
La poliarquía es un sistema político basado en las formas y en los contenidos. Una poliarquía -que equivale más o menos al concepto de una
democracia plena de partidos- requiere del cumplimiento de formas y de contenidos. No solo de haber elecciones limpias, libres, competitivas en plenitud, sino también ocurrir en el contexto de sociedades con amplias
libertad civiles, garantías, derechos ciudadanos. Pero es un elemento esencial a la poliarquía, a las democracias más puras, la confiabilidad
de los ciudadanos, la creencia en los agentes políticos y los actores políticos, que es lo que otorga la legitimidad sociológica.
Hoy y desde hace unos cuantos años, la confianza en el sistema político es baja y en creciente caída.
La confianza en el Parlamento está algo por debajo del 30% y la confianza en los partidos políticos más bajo aún, apenas por encima del
20%.

Hay una pérdida generalizada de credibilidad en los agentes (partidos, sectores) y en los actores (líderes, candidatos, gobernantes, parlamentarios). Esa pérdida afecta a los tres partidos clásicos del país. Descreen de sus propios representantes los frenteamplistas, los blancos y los colorados. No hay ningún sector que pueda tirar la primera piedra. Esto es un dato relevante.



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El suicidio de las ballenas | Ambientalistas, Armas, candidato, Datos, Democracia, Homicidio, internas, Militares

jueves, 8 de junio de 2017

Derogación del abuso de funciones avanza en el Parlamento con votos oficialistas y en medio de acusaciones de amiguismo y demagogia





Búsqueda Online

Cuando el senador Rafael Michelini presentó la propuesta, la oposición lo acusó de querer beneficiar al ex ministro de Economía Fernando Lorenzo —compañero de sector político— y al ex presidente del Banco República Fernando Calloia, ambos procesados por abuso de funciones en el “caso Pluna”.
En la sesión Michelini dijo que no pretende ayudar a sus “amigos”, como denunció la oposición, sino que su objetivo es “levantar una bandera de justicia”. Si hay “uruguayos injustamente procesados, ¿yo no hago nada?”.
Bordaberry realizó una larga intervención en la que dijo varias veces que la medida es para “salvar” a “amigos y correligionarios”.
Señaló que ahora la Justicia está investigando la gestión en Ancap y la figura penal que quiere derogar el oficialismo es una de las que podría ser utilizada para procesar a algunos ex jerarcas. “Este sí que es un mensaje al pueblo”, exclamó.
El legislador anunció que si se aprueba el texto en Diputados saldrá a juntar firmas para que la población opine. “Me va bien cuando junto firmas y no cuando junto votos”, dijo entre risas.
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El cierre de la discusión estuvo a cargo de Michelini. Al final de su intervención dijo que por primera vez en su carrera como legislador sintió que “un senador” le tenía “odio”. “Sentí un gran odio a mi persona. Yo no voy a hacer política con odio”, afirmó.
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El martes al mediodía la sesión ordinaria del Senado culminó sin grandes novedades. Un par de protocolos internacionales y declarar el 13 de enero como Día de la Primera Bandera de José Artigas fueron algunos de los proyectos aprobados. Pero todos los senadores sabían que la sesión del día siguiente iba a ser muy distinta. Se venía una discusión complicada, comentaban entre ellos en los pasillos de la Cámara Alta mientras se iban a sus despachos.

El miércoles 7, con la mayoría que tiene en el Senado, el Frente Amplio aprobó un proyecto de ley que deroga el delito de abuso de funciones en casos no previstos por la ley. El artículo 162 del Código Penal que se busca derogar establece que el “funcionario público que con abuso de su cargo, cometiere u ordenare cualquier acto arbitrario en perjuicio de la Administración o de los particulares, que no se hallare especialmente previsto en las disposiciones del Código o de las leyes especiales, será castigado con tres meses de prisión a tres años de penitenciaría, inhabilitación especial de dos a cuatro años y multa”, que va de las 10 a las 3.000 Unidades Reajustables.

La discusión del proyecto llevó siete horas en las que el oficialismo aseguró que impulsa la medida de derogar por una cuestión de “justicia”, mientras que la oposición denunció que de esta manera se busca beneficiar a “amigos” y “correligionarios” del Frente Amplio.

Además, el colorado Pedro Bordaberry anunció que si se aprueba la iniciativa, saldrá a juntar firmas para promover un referéndum y que la población decida si respalda o no derogar el delito. “Ya tengo el eslogan: Ser corrupto es delito”, afirmó en alusión a la campaña “Ser joven no es delito” que impulsaron organizaciones sociales y el Frente Amplio en contra de bajar la edad de imputabilidad, una iniciativa del propio Bordaberry.

Rafael Michelini fue el principal defensor del proyecto desde el oficialismo. Dijo que para él era el “informe más difícil” de su vida y que corría con “desventaja”. “Hay una idea en el país de que todos los políticos son corruptos y que esta derogación es en beneficio de los otros. Está en las redes, se ha repetido en la prensa. Esa es una gran desventaja para quien es miembro informante y está convencido de que se debe derogar”, dijo el legislador. Michelini sostuvo que el artículo 162 es “injusto” y “daña el honor de las personas”.

En su intervención, leyó la postura favorable a la derogación de las cátedras de Derecho de varias facultades y recordó los fundamentos que estaban en el proyecto original, redactado por Julio María Sanguinetti. “He encontrado un admirador del doctor Sanguinetti”, dijo en broma Bordaberry minutos después.

Michelini sostuvo que al derogar el delito, Uruguay “no está indefenso ante la corrupción” ya que hay casi 15 normas que combaten este problema.

Cuando el senador del Frente Líber Seregni presentó la propuesta, la oposición lo acusó de querer beneficiar al ex ministro de Economía Fernando Lorenzo —compañero de sector político— y al ex presidente del Banco República Fernando Calloia, ambos procesados por abuso de funciones en el “caso Pluna”.

En la sesión Michelini dijo que no pretende ayudar a sus “amigos”, como denunció la oposición, sino que su objetivo es “levantar una bandera de justicia”. Si hay “uruguayos injustamente procesados, ¿yo no hago nada?”.

Bordaberry realizó una larga intervención en la que dijo varias veces que la medida es para “salvar” a “amigos y correligionarios”.

Señaló que ahora la Justicia está investigando la gestión en Ancap y la figura penal que quiere derogar el oficialismo es una de las que podría ser utilizada para procesar a algunos ex jerarcas. “Este sí que es un mensaje al pueblo”, exclamó.

Además, dijo que durante el tratamiento del proyecto en la comisión, uno de los abogados que defendió la derogación fue Mario Spangenberg, que fue defensor de Fernando Lorenzo. Bordaberry se quejó de que el abogado no aclaró este hecho mientras exponía sus argumentos.

El legislador anunció que si se aprueba el texto en Diputados saldrá a juntar firmas para que la población opine. “Me va bien cuando junto firmas y no cuando junto votos”, dijo entre risas.

Agregó que “no se puede permitir que el Uruguay siga el camino de Argentina, Brasil y Venezuela”.

Un planteo similar realizó Luis Alberto Heber (Partido Nacional), y se preguntó: “¿No vamos a proteger a los ciudadanos del abuso de poder de los funcionarios?”.
Escándalos de corrupción.

Luis Lacalle Pou dijo que “no hay vacuna contra la corrupción” ni contra la “deslealtad”. “Todos los partidos tuvieron episodios de corrupción”, dijo, y criticó a “los modernos Torquemada de la actividad política que hoy se victimizan”.

Jorge Larrañaga dijo que el Frente Amplio “emprende una lucha contra la opinión pública” y que se está ante una “discusión sobre ética”. “Esto es una especie de indulto parlamentario, es un error”, afirmó.

Pablo Mieres (Partido Independiente) también se opuso al proyecto y señaló que la medida va a afectar la relación entre los políticos y la ciudadanía. “No se dan cuenta del flanco que abren. El problema es la señal pública”, afirmó el legislador.

Constanza Moreira (Frente Amplio) dijo que “no es verdad que haya más corrupción en América Latina”. Informó que los casos de procesamiento por abusos de funciones son “pocos” —menos del 10%—, aunque “muy conocidos”. La legisladora dejó abierta la puerta para que en Diputados, donde hay discrepancias sobre el tema incluso dentro del oficialismo, el texto sea modificado.

La socialista Daisy Tourné dijo que la oposición buscaba “conmover a la opinión pública y hacer un poco de demagogia”.

Javier García (Partido Nacional) le respondió que el problema se les genera a todos los partidos al aprobar el proyecto. “Esto es un baldón de barro para el sistema, perdemos todos”, dijo.

El cierre de la discusión estuvo a cargo de Michelini. Al final de su intervención dijo que por primera vez en su carrera como legislador sintió que “un senador” le tenía “odio”. “Sentí un gran odio a mi persona. Yo no voy a hacer política con odio”, afirmó.



domingo, 22 de noviembre de 2015

Novick busca otros horizontes e inicia una gira nacional



 Con la desconfianza manifiesta de blancos y colorados, el excandidato a
la intendencia de Montevideo Edgardo Novick, con la voluntad de recrear
espacios perdidos en los partidos tradicionales y con recursos, aspira a
proyectarse como figura nacional en el Partido de la Concertación.





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martes, 29 de septiembre de 2015

Lucía Topolansky habló y logró enojar a medio Frente Amplio



 La senadora del Movimiento de Participación Popular (MPP) Lucía Topolansky concedió una entrevista de dos páginas al diario La República y algunos
de sus dichos causaron estupor en dirigentes tanto del Frente Líber Seregni (FLS) y del Partido Socialista (PS), como del Partido Comunista (PCU) y de la lista 711 del vicepresidente Raúl Sendic.



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Lucía Topolansky habló y logró enojar a medio Frente Amplio | Frente Amplio, Gobierno, Lucía Topolansky, Tabaré Vázquez

viernes, 4 de septiembre de 2015

"Vázquez quiso poner a un masón en SCJ y se enfrentó con su bancada".



 Las presiones del Poder Ejecutivo por el nombramiento de la nueva
ministra de la SCJ volvieron a tensar las relaciones con la bancada
parlamentaria del oficialismo, cuando aún permanecen a flor de piel las
discrepancias de algunos legisladores por la declaración de esencialidad
de la educación. Los crecientes cruces entre una parte de los
legisladores y Vázquez reavivaron, como trasfondo, la discusión acerca
de qué tan solo se puede dejar al presidente en momentos de crisis.




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Duro de domar - la diaria

martes, 1 de septiembre de 2015

El presidente en su soledad Análisis de Oscar A. Bottinelli


El Observador - agosto 30 de 2015
 
 
Por definición la máxima investidura del poder es solitaria. El hombre que inviste el máximo cargo de poder en un espacio específico está solo. Pero el ejercicio del poder se puede ejercer en solitario, o se puede compartir, o se puede consociar. El poder en solitario puede ser una manifestación de fortaleza o una manifestación de debilidad. Hoy Tabaré Vázquez es un hombre en soledad en el poder y esa soledad refleja debilidad.
Por definición la máxima investidura del poder es solitaria. El hombre que inviste el máximo cargo de poder en un espacio específico está solo. Pero el ejercicio del poder se puede ejercer en solitario, o se puede compartir, o se puede consociar. El poder en solitario puede ser una manifestación de fortaleza o una manifestación de debilidad. Hoy Tabaré Vázquez es un hombre en soledad en el poder y esa soledad refleja debilidad.
Hay un tema de fondo en la arquitectura del gobierno: el Tabaré Vázquez de 2015 no es el del 2005. Y esto no es un tema biológico sino político. En primer lugar, en 2005 Vázquez era el líder de todo el Frente Amplio. Por debajo suyo estaban potentes referentes sectoriales presentes en el gabinete: José Mujica (MPP), Danilo Astori (Asamblea Uruguay), Reinaldo Gargano (90), Mariano Arana (Vertiente Artiguista), Marina Arismendi (entonces secretaria general comunista); además del triunvirato conductor de la Alianza Progresista:. Rodolfo Nin Novoa, Víctor Rossi y Héctor Lescano. Hoy Vázquez es líder de la mitad o menos de la mitad del Frente Amplio. En el Parlamento cuenta con el apoyo claro de 5 de los 16 miembros frenteamplistas de la cámara alta y con 13, quizás hasta 15, de los 50 diputados. Pero además, en una arquitectura política similar a la del último gobierno colorado, al lado o enfrente del presidente hay un ex presidente que dirige y representa al menos la mitad del partido oficialista, y que es capaz de nuclear 35 (y hasta 37) de los 50 diputados oficialistas y 10 de los 16 miembros frenteamplistas del Senado.
En segundo lugar, porque en 2005 todos los líderes mencionados se sentaban todos ellos en el Consejo de Ministros. El único sector allí no representado era el Nuevo Espacio. Hoy los únicos líderes sectoriales en el Consejo de Ministros son Danilo Astori (que forma una dupla con el presidente, especialmente en lo relacionado con la economía) y Raúl Sendic (oscilante en sus apoyos y sus alejamientos del presidente, y con su Lista 711 cada vez más articulada con el MPP/609 y con la 1001/PCU). Nin Novoa, Rossi, Arismendi son figuras del entorno personal del primer mandatario, sin que haya sustanciales apoyos políticos detrás suyo. El gabinete de 2015 es esencialmente un conjunto de figuras relacionadas personalmente con el presidente de la República o de perfil técnico. Hay un solo dirigente orgánico del MPP/609 (el ministro del Interior Eduardo Bonomi) y ninguno de la 1001/PCU.
Un tercer elemento es que en 2003/2004, al definirse la candidatura presidencial, la cúpula del Frente Amplio en forma explícita extendió a Vázquez un cheque en blanco: para nombrar y destituir desde ministros y presidentes de entes autónomos hasta directores de división; y además, el compromiso de votar todas las leyes a las que el presidente otorgase su plena bendición. Hubo un ejercicio vertical del poder y un acatamiento a ese verticalismo. La única disonancia, nada menor, ocurrió cuando Vázquez veta la Ley del Aborto, con la sola firma de la ministra de Salud Pública (María Julia Muñoz), sin la firma de otros ministros concurrentes en el tema como Educación y Cultura e Interior, y sin el aval del Consejo de Ministros. Y veta una ley de factura y aprobación propia y exclusiva del Frente Amplio. Ese cheque en blanco no existe en la actualidad, no fue dado ni fue pedido.
Pero hay un elemento subjetivo nada menor. Toda la izquierda, la izquierda política (el Frente Amplio y todos sus sectores) y la izquierda social (con la dirigencia del PIT-CNT a la cabeza) sentían que esa llegada de la izquierda pura al poder, por primera vez en la más que sesquicentenaria historia de la República, debía cuidarse como si fuese una pieza de cristal. Que cualquier tropiezo grueso condenaba a la izquierda a perder el gobierno por un largo tiempo histórico. Hoy el sentimiento es otro: la dirigencia del Frente Amplio y la dirigencia sindical sienten que esta izquierda se queda en el gobierno por largo rato, que revalida en 2019 y en 2024. No importa cuánto hay de realidad y cuánto de deseos, porque lo que importa es que cada quien actúa según su propia perspectiva. Y esa perspectiva hace ver que no hay peligro en la conservación del gobierno, que la pieza ya no es de cristal sino de acero. Por tanto, no hay riesgo de que se rompa ni se resquebraje, y hay mayor libertad para juegos varios.
Es probable que el presidente, su entorno, sus amigos, algunas apoyaturas políticas hayan pensado que tenía la misma fuerza que en 2005 y que era el mismo escenario de entonces. Luego del balotaje del 30 de noviembre hubo una lectura simplista del resultado: Vázquez era el presidente más votado en la historia del Uruguay y la totalidad de los votos habían ido a su persona. No le debía nada a nadie.
Así fue que el presidente formó un gobierno propio, personalizado. No comparte el poder con el resto del Frente Amplio, con la mayoría del Frente Amplio. Toma las decisiones por sí o en consulta con su entorno personal. No hay una consulta ni al otro gran líder del Frente Amplio, José Mujica, ni al conjunto de líderes o referentes sectoriales. El más consultado sin duda es Astori, especialmente en lo que tiene que ver con la economía. Pero esto se traduce en una cierta endeblez de Astori: debe soportar el peso de la conducción económica con sus propias fuerzas, las del Frente Liber Seregni. Su relación con el presidente más que darle apoyatura en estos días juega a la inversa: es el Frente Liber Seregni el único soporte político-partidario del presidente, además de las dos senadoras socialistas (pero sin los diputados, alineados o conducidos por el socialismo removedor).
Ahora, en los próximo días, habrá una prueba de fuego. O el presidente logra un éxito clamoroso y su soledad deviene en fortaleza, o no lo obtiene y, no solo para el tema de la esencialidad, la enseñanza y el presupuesto, sino para lo que resta del gobierno, debe salir de la soledad y abrir el juego a la consulta, a la decisión colectiva. Y también debe volver a poner las cartas en el maso, barajar y dar de nuevo. No necesariamente en cuanto a cargos, pero al menos en cuanto a procedimientos; si es además en cuanto a darle pluralidad al gobierno y comprometer a esa mayoría frenteamplista, más sólida podrá ser la salida.

1Catedrático de Sistema Electoral de la Universidad de la República (Facultad de Ciencias Sociales-Instituto de Ciencia Política)

miércoles, 5 de agosto de 2015

Bordaberry y la crisis de Vamos Uruguay Por Adolfo Garcé




Columna del politólogo sobre la pérdida de diputados en Montevideo por parte del sector Vamos Uruguay del Partido Colorado


*Por Adolfo Garcé. Doctor en Ciencia Política, docente e investigador en el Instituto de Ciencia Política, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de la República. adolfogarce@gmail.com

Ope Pasquet, una de las principales figuras de Vamos Uruguay decidió abandonar este sector. Es un golpe durísimo para el sector mayoritario del Partido Colorado. A esta altura es más que evidente que el, hasta no hace mucho, incontestado liderazgo de Pedro Bordaberry cruje y se tambalea. La crisis de Vamos Uruguay abre muchas preguntas.
La primera de ellas es muy simple de formular pero especialmente difícil de contestar: ¿hasta dónde llegará el desparramo? Parece haber comenzado una “reacción en cadena”. ¿Asistiremos a más desgajamientos? ¿Qué hará su líder? Es evidente que Bordaberry, fiel a sus convicciones, se propone cumplir con el compromiso asumido ante sus votantes y trabajar con seriedad desde su banca en el Senado. Pero, ¿hasta qué punto se empecinará en retener el liderazgo del partido? ¿Procurará ser candidato presidencial otra vez a pesar de la dura derrota de octubre de 2014 y a la sangría de dirigentes que ha empezado a padecer? Lo dudo mucho. Me inclino a pensar que va emprendiendo la retirada. Lo veo crecientemente incómodo con la vida partidaria y la lucha electoral, como si los códigos habituales en los partidos le resultaran demasiado ajenos.
¿Qué pasará con los grupos batllistas? Existen, al menos, tres vertientes que reivindican explícitamente esta tradición. En primer lugar, Tabaré Viera y José Amorín Batlle lograron sobrevivir al naufragio del 2004 y resistieron el predominio de Bordaberry. En segundo lugar, hay que mencionar al diputado Fernando Amado. Él fue de los primeros en irse del Foro Batllista, la fracción conformada en torno al expresidente Julio María Sanguinetti, para apoyar la creación de Vamos Uruguay, y también de los primeros en enfrentarse a Pedro Bordaberry para emprender, ahora, un nuevo camino. En tercer lugar, es evidente que el alejamiento de Ope Pasquet representa un punto de inflexión especialmente significativo en esta tendencia hacia el renacimiento de la tradición batllista. La gran pregunta es ¿lograrán coordinar entre sí? Si no lo hacen, corren el riesgo de volver a fracasar. Para hacerlo, deberán demostrar pragmatismo y generosidad. Asimismo, pienso que no tienen más remedio que asumir que el FA está instalado, hace mucho tiempo, en las bases sociales y electorales que, en otros tiempos, supieron ser coloradas y batllistas.
Falta despejar una incógnita adicional. Edgardo Novick logró una excelente votación en la elección departamental de Montevideo. No ha terminado de mostrar sus cartas. Pero una de las posibilidades que están a su alcance es la de ingresar de lleno en la política interna del PC. Me parece claro que, además de recursos económicos para hacer campaña, tiene ideas claras sobre qué comunicar y cómo. Es evidente que sería muy bienvenido en filas coloradas y que podría hacer un aporte considerable. Sin embargo, al menos por ahora, parece preferir otro camino.
Lo único que, a esta altura, es posible afirmar es que el PC se encamina a volverse más plural. Eso, para los intereses de los colorados, es incuestionablemente bueno. Hace mucho tiempo que se sabe que la fraccionalización partidaria, que puede ser un problema serio a la hora de gobernar, es una gran ventaja a la hora de competir por el voto popular. El PC en 2019 será menos homogéneo, más diverso y plural y, por eso mismo, más parecido a su propia historia.
Sin embargo, no es evidente que al PC le alcance con abrir más las “alas” para remontar vuelo otra vez. Siguen abiertas preguntas muy importantes. ¿Hasta qué punto las enormes dificultades que enfrentan los colorados para crecer desde su durísima caída en 2004 tienen que ver con las características de su oferta electoral (el perfil de sus candidatos presidenciales y la asimetría entre sus fracciones)? ¿Hasta qué punto son consecuencia de su gradual desplazamiento como principal referente de la socialdemocracia “a la uruguaya” por el Frente Amplio?
¿Hasta qué punto los problemas del Partido Colorado no se remontan todavía más atrás, al siglo XIX, es decir, a su configuración inicial como partido urbano? El FA no solo lo desplazó de su lugar tradicional en el eje izquierda-derecha. Además, lo desalojó de sus bases sociales más antiguas, es decir, de las ciudades. Los colorados enfrentan, en ese sentido, un problema especialmente complicado. Hoy por hoy, se superponen política e ideológicamente con los blancos (sus dirigentes suelen votar juntos en el Parlamento, sus electores se desplazan sin mayores dificultades entre una y otra oferta). Pero, cuando se observa la trama partidaria en una perspectiva de más larga duración, los colorados están más cerca de los frentistas (guiñadas sistemáticas al Estado, referencias permanentes a la vocación por la justicia social).
La historia de los colorados se empecina en ingresar en una nueva etapa. El PC de Jorge Batlle y Julio María Sanguinetti se desplomó en la elección de 2004. Por una década, le correspondió a Pedro Bordaberry levantar la bandera colorada y liderar el viejo partido de la Defensa. Empieza otra transición, por ahora, con más preguntas que respuestas.

domingo, 2 de agosto de 2015

Bordaberry resignó liderazgo y colorados se aferran al batllismo


Vamos Uruguay sufre una sangría de dirigentes y Viera asume el protagonismo

Se va a votar la moción. Los que estén por la afirmativa sírvanse expresarlo", anunció el presidente de la Cámara de Representantes Alejandro Sánchez (MPP)

DANIEL ISGLEAS02 ago 2015
El País 
 
La moción era para reprobar las explicaciones del ministro de Defensa Eleuterio Fernández Huidobro sobre el robo de municiones en la base de la Fuerza Aérea en Durazno. Con su mano en alto, el diputado colorado Ope Pasquet giró en su banca y le exigió a Horacio de Brum, también colorado, "vote, diputado". Con un gesto, de Brum le dijo que no lo haría. Y votó con el Frente Amplio, en contra de la postura de su bancada.
Ese episodio describe la situación prácticamente de anarquía que vive la bancada del Partido Colorado, a consecuencia de la falta de coordinación, de las deserciones del principal sector, Vamos Uruguay, de las negociaciones internas para cambiar de sector, de los arreglos individuales de algunos legisladores con otros partidos en el interior, y de la ausencia de conducción que nació cuando el excandidato presidencial Pedro Bordaberry anunció que daba un paso al costado, habilitando así la sangría del sector mayoritario del partido.
Los ideales de justicia social y equidad, banderas levantadas por José Batlle y Ordóñez, Domingo Arena, Luis Batlle y tantos caudillos del siglo XX fueron retomadas por sus seguidores en las últimas décadas del siglo pasado, pero ahora parecen haber cambiado de manos; las reivindica la izquierda mientras el Partido Colorado se sumerge en una crisis de identidad y liderazgo, según observan varios dirigentes. En estos días Bordaberry, el excandidato presidencial y figura referente, se quedó sin bancada de diputados en Montevideo, y ha perdido injerencia desde que hace unos meses decidió cultivar un bajo perfil. Ya no es fuente de consulta, no se le ve como líder partidario y pierde dirigentes y legisladores. Desde la elección de octubre a esta parte, Bordaberry perdió a sus cuatro diputados por Montevideo: Fernando Amado, Guillermo Facello, Valentina Rapela y Ope Pasquet.

El ala batllista del partido, del senador José Amorín, está igualmente deprimida luego de que su diputado por Montevideo, Conrado Rodríguez, y el de Rivera, Tabaré Viera, dieran un paso al costado del sector Propuesta Batllista (Proba). Hoy ambos buscan su lugar en la interna colorada con un grupo denominado Espacio Abierto, que pasó a ser el segundo sector partidario tras Vamos Uruguay, y al que esperan sumar en breve a Pasquet y quizás a algún otro exlegislador de Bordaberry.
La sangría de Vamos Uruguay la comenzó el diputado Amado, a pocos días del negativo resultado electoral. Tras estar al margen, se ha dejado ver con el exdirigente del Foro Batllista Ricardo Lombardo en asambleas de unos cientos de personas "autoconvocadas", según ellos, detrás de José Pablo Franzini Batlle, bisnieto de Batlle y Ordóñez. Se llaman "disidentes" y cuestionan la conducción partidaria porque afirman que perdieron con el Frente Amplio las banderas de las conquistas sociales y su identidad. Muestran una impronta que los identifica más como socialdemócratas que como batllistas, según se autodefinen. Buscan formar un nuevo sector de nivel nacional con la idea de "cambiar" la orientación actual del partido y su conducción por considerar que se ha apartado de los que están en "estado de debilidad" en la sociedad. Además de Franzini Batlle, están Víctor Rodríguez, Roberto Domínguez, Roberto De Cesare, Pablo Di Napoli, Fernando Reyes, entre otros.
 En los últimos meses, otros dejaron a Bordaberry tras haber sido electos en noviembre por Vamos Uruguay. Facello y Rapela están hoy como independientes dentro del partido. Facello tiene detrás a la agrupación Amigos de Oscar Magurno. La lista 505 que integra Rapela fue formada hace siete años cuando nació Vamos Uruguay, y funciona bajo la conducción de los hermanos Guzmán y Matías Ifrán.

Después del verano se dedicaron a hacer campaña para las elecciones departamentales pero no en apoyo de Ricardo Rachetti, el candidato colorado en el partido de la Concertación, sino por el aspirante independiente Edgardo Novick.
El último episodio negativo para Bordaberry fue la separación del diputado Pasquet de Vamos Uruguay con su sector Batllismo Abierto. Con su ida, Bordaberry quedó sin presencia en Montevideo porque los cuatro diputados electos por su sector en noviembre pasado, hoy lo abandonaron.
Pasquet fue bastante crítico con la realidad partidaria. "Uno no ve conducción", sostuvo. "Los diputados por Montevideo nos fuimos todos. Es un síntoma de que algo no está funcionando", sostuvo. Considera que "hay que reconfigurar al partido para recuperar la sintonía con la ciudadanía", manifestó.
Sin diputados en Montevideo, Vamos Uruguay quedó reducido a una fuerza política en el interior del país. Se mantienen en el sector de Bordaberry siete representantes del interior: Daniel Bianchi (Colonia), Germán Cardoso (Maldonado), Graciela Matiaude y Adrián Peña (Canelones), Cecilia Eguiluz (Salto), Walter Verri (Paysandú) y Susana Montaner (Tacuarembó). De todas formas, los movimientos internos que están produciéndose en el Partido Colorado podrían terminar con más novedades.

Maldonado.

La convulsión del partido se muestra también en el interior donde hubo una serie de nombramientos de dirigentes del Partido Colorado en la Intendencia de Maldonado. Fueron doce casos que el diputado Germán Cardoso, secretario general partidario, interpreta como una "cortina de humo del Frente Amplio".
El intendente Antía nombró en cargos jerárquicos en la comuna al hermano del diputado, Gonzalo Cardoso, a Miguel Corbo, convencional por Vamos Uruguay, a Gerardo Rodríguez, secretario de bancada del sector de Bordaberry, a Raúl Vilariño, miembro de Vamos Uruguay, a Paola Cordone, secretaria de bancada en la Junta fernandina, a Martín Marzano, miembro del ejecutivo de Vamos Uruguay en Maldonado, a Bethy Molina, suplente del diputado Cardoso, a Marcelo Inzaurralde, suplente de Cardoso entre 2010 y 2014, a Fernando Cairo, actual miembro de la Junta Electoral fernandina, a Cecilia Vega, de Vamos Uruguay, a Luis Muñiz, exedil de Vamos Uruguay y a Carlos Rodríguez, convencional del mismo sector.
Cardoso se defendió acusando al exintendente frenteamplista Oscar de los Santos de montar "una maniobra" en su contra para "esconder el descalabro en que dejó a la Intendencia". "Me llama la atención que se hable solo de personas afines al Partido Colorado, cuando Darío Pérez le pidió cuatro direcciones que el intendente Antía le dio en San Carlos como cargos de particular confianza del intendente", indicó a El País.
 No hubo acuerdo ninguno con Antía", subrayó Cardoso, "y por eso el gabinete de Maldonado tiene blancos, colorados y frenteamplistas". Cardoso dijo haber trabajado "por mi candidato a intendente que es Jorge Schurmann. ¿Qué tiene de raro que un intendente convoque a personas de otros partidos al gabinete si es por sus capacidades? Ha pasado siempre", destacó.
"El precedente lo sentó de los Santos cuando para su administración de 2010 a 2015 nombró como director al batllista Eduardo Elinger, hoy director del Banco República por el Partido Colorado", recordó el diputado Cardoso.

AMADO SE LANZÓ AL RUEDO CON UNA MATEADA

El diputado Fernando Amado organizó ayer una “mateada” en el Expreso Pocitos para “discutir el país que queremos” y “el Partido Colorado que vamos a construir”. El diputado que abandonó Vamos Uruguay luego de la derrota en las elecciones, intenta crear un espacio propio en el Partido Colorado. El pasado viernes agitó el avispero con una serie de tuits: “A ese dictador, Juan María Bordaberry, no lo defiende nadie en el Partido Colorado. Traicionó al PC, a la democracia y a los uruguayos”, escribió. Y agregó: “Para despejar dudas, Pedro Bordaberry es distinto a su extinto padre. Pedro es demócrata y colorado. Nunca juzgaría un hijo por su padre”.

Bordaberry opta por el silencio. No obstante, en Vamos Uruguay existe malestar con los “desertores”. Fuentes consultadas por El País señalaron que “fue a caballo del sector y de Bordaberry que se hicieron de una banca porque votos propios no tienen, sin embargo, ahora se van y se llevan la banca. Esperemos que cuando tengan que ir a juntar votos les alcancen para mantener el sillón”, dijo un dirigente a El País. No obstante, la intención es no confrontar. El mismo dirigente reconoció, no obstante, que la ausencia de liderazgo de Bordaberry “se siente, preocupa y afecta al sector”.

viernes, 24 de julio de 2015

Vázquez: 78 % de aprobación de su gestión

Montevideo Portal

Sugestión presidencial

Según una encuesta de Factum, el 78 % de los uruguayos aprueba la gestión de Tabaré Vázquez. Entre los votantes del FA, aprobación trepa a 95 %.


Eduardo Bottinelli, director de la empresa Factum, presentó esta mañana en el programa De primera mano (de Radio Cero y Montecarlo) una nueva encuesta de aprobación presidencial.
De acuerdo a este sondeo, el 78 % de los uruguayos aprueba la gestión de Tabaré Vázquez hasta ahora. Un 16 % la desaprueba, un 2 % no aprueba ni desaprueba y el 4 % restante no opina.
Bottinelli explicó que el nivel de aprobación es similar al que alcanzó Vázquez cuando culminó su primer mandato, por lo que parecería que su aprobación quedó "congelada" mientras no estuvo como presidente.
Entre los votantes del Frente Amplio, el nivel de aprobación trepa al 95 %, mientras que entre los votantes del Partido Colorado y el Partido Nacional baja al 61 %. Los mayores niveles de aprobación de Vázquez se dan entre las personas con educación Primaria y las clases bajas, explicó el director de Fáctum.

martes, 13 de enero de 2015

Sanguinetti cantó las 40: "Fidel Castro decía que yo era su conservador predilecto" Por Gerardo Tagliaferro.

Julio María Sanguinetti cantó Las 40

Aquello del batllismo

"Fidel Castro decía que yo era su conservador predilecto", dijo Julio María Sanguinetti, que contestó Las 40 de Montevideo Portal. Por Gerardo Tagliaferro.


Fotos: Juan Manuel López

Julio María Sanguinetti inauguró este espacio en Montevideo Portal, en abril de 2012. En esta segunda instancia fui a buscar no ya a un dirigente político en retiro, sino a un comentarista de la realidad, a un hombre que, alejado del protagonismo que ejerció con pasión durante décadas, emplea sus energías en marcar territorio, generar opinión, incidir en el debate ideológico y, si lo dejan, elaborar el guión para el relato histórico contemporáneo. Fue parte de la historia y pone empeño en contarla.

La mañana es muy parecida a aquella de 2012, y la sala en la que nos instalamos, en la casa de Punta Carretas, la misma de hace casi tres años. La sobria decoración, la bien nutrida biblioteca, las pinturas decorando todos los ambientes, la ventana que da al jardín, toda la misma escenografía da marco a esta segunda parte, pero sobre el protagonista ha actuado no solo el tiempo sino también la realidad, a fuerza de decisiones propias y de otros.

Igual que en aquella primera oportunidad, encuentro a un hombre jovial, amable, distendido, en oposición a la precaución que alertaba sobre soberbia, distancia, recelo. Todos saben que Sanguinetti nunca ha rehuido la polémica ni temido la controversia. A los 79 años, sigue confiando en su instinto, su olfato político y esa probada habilidad para ejercer lo que los entrenadores de fútbol llamarían transición defensa-ataque. En las polémicas más álgidas de sus tiempos de protagonista solía desacomodar al contendor de turno con argumentos más que discutibles, pero que coronaba con un lapidario "es un hecho" o "no hay ninguna duda". Y que fueran a demostrar después lo contrario.

Esa habilidad parece estar intacta, pero ahora la ejerce esporádicamente, en tanto ha asumido -voluntariamente, obligado por las circunstancias o más probablemente en una combinación de ambas cosas- ese rol de "comentarista" que ya no incide en las decisiones palaciegas. Y no incide por las dos caras de una misma moneda: este Partido Colorado está a años luz de aquel que fue -al decir de Wilson Ferreira Aldunate- "el partido del gobierno" y él mismo sabe que ya no tiene espacio para ser aquel conductor de pulso firme, que movía las fichas con destreza de ajedrecista.

La actual languidez del otrora "partido del gobierno", el liderazgo de Bordaberry, su reivindicación como "socialdemócrata", el "peronismo" del Frente Amplio, Mujica, Lacalle Pou, Vázquez, su relación con Fidel Castro y hasta el nudo que le hizo en la corbata al comandante fueron temas sobre los que habló Sanguinetti en una mañana tan igual y tan distinta a aquella de 2012.



1) Poco antes de la elección del 26 de octubre usted dijo en el programa Primera Vuelta, de TV Ciudad, que el Partido Colorado iba a superar el 15 % que le atribuían las encuestas y que siempre el Partido votaba mejor que lo que indicaban los sondeos. ¿Qué pasó en esta oportunidad?
No ocurrió eso. Esta vez fue al revés: en la primera vuelta el Frente Amplio tuvo voto escondido. El Partido Colorado históricamente tuvo siempre un voto que no se expresaba. En alguna época había gente que sentía un poco el acoso, pasó con mucha gente pachequista después de la restauración democrática. Ese era un voto silencioso. Ahora el voto silencioso fue para el Frente y es claro que es un voto de origen nacionalista, por eso no se confesaba. Ahí está el por qué las encuestas le erraron tanto.

2) ¿Son los votos del batllismo los que ha perdido el Partido Colorado? Hay quien niega que Bordaberry exprese al batllismo tradicional.
Son los prejuicios. Como el padre tuvo una trayectoria política que lo llevó a ser senador del Partido Nacional, presidente por el Partido Colorado y después dictador en el período de dominio militar, le cargan la mochila a Pedro [Bordaberry], y los discursos de Pedro son discursos estrictamente progresistas diría yo. Si uno mira el programa de educación de Pedro, es extraordinariamente más progresista que el de Vázquez, que indudablemente era continuista.

"El Uruguay es socialdemócrata, y por cierto que yo me identifico con eso porque soy reformista del Estado"
3) Un discurso que pone énfasis en la seguridad y en la baja de la edad de imputabilidad ¿es seductor para un electorado de centro izquierda, como uno supone que es el batllista?
Bueno, el hecho es que el "No a la baja" tuvo tantos votos como Vázquez a la presidencia. Eso indica que había y hay en la sociedad uruguaya una corriente muy fuerte de reclamo de seguridad. No creo que el discurso de lucha contra la delincuencia que tanto ha crecido, desgraciadamente, sea algo que hoy identifique a la derecha, ideológicamente hablando. Hay otros factores que en cambio sí son muy expresivos en todo el mundo, por ejemplo la despenalización del aborto.

4) A la cual se opuso Bordaberry.
Y Vázquez. Bordaberry sostuvo lo mismo que Vázquez y que todos los candidatos en aquel momento, y todos los ex presidentes salvo el suscrito. Son cosas que se dan.

5) En definitiva, ¿por qué el Partido Colorado no puede superar ese techo en torno al 15 % de los votos?
No ha podido. Yo creo que podría, y para empezar no debería cometer errores. Creo que hubo errores en la campaña; en abril o mayo la candidatura de Bordaberry estaba en 18 o 19%, muy cerca de la de Lacalle. Luego vino el tema de la vicepresidencia, que generó toda una turbulencia y que le hizo perder ritmo a la campaña e indudablemente políticamente dañó. Eso en cuanto a la coyuntura. En el largo plazo tendrán que operar otros factores, como en todo.

6) Precisamente, ¿no hay un factor estructural que está poniendo al Partido Colorado donde está hoy?
El Frente tuvo un crecimiento producto, por un lado, de una sistemática oposición, durísima, a todo. Y en segundo lugar la promesa de una ilusión vinculada a un mundo socialista. Luego, cuando llegó al gobierno, tuvo la fortuna de disfrutar de una economía internacional como nunca antes habíamos tenido y eso le permitió no hacer socialismo -que no lo ha hecho- pero sí repartir. Y entonces, el reparto naturalmente lo consolidó. Eso es un hecho. A la inversa, ha afectado al Partido Colorado. El Partido Nacional se sostiene más porque es más tradicionalista y a su vez tiene una inserción territorial en el interior más fuerte.

7) ¿No cree usted, como algunos dirigentes colorados -caso de Fernando Amado, por ejemplo- que el Partido Colorado perdió un pie de apoyo que era la centro izquierda?
Si lo miramos en términos de funcionalidad política, no hay duda que el Partido Colorado tiene hoy poco margen de alas, digamos así, que siempre tuvimos. Por ejemplo, cuando el retorno democrático teníamos un pachequismo, que representaba una corriente; el Batllismo Unido, que representaba otra; la Lista 89 de Flores Silva, que representaba otra tendencia... eso desgraciadamente se fue perdiendo porque el gobierno fue uniformando. El gobierno uniforma mucho. Eso es lo que hace poco dijo el presidente Mujica: que el Frente debía cuidarse de que el gobierno no fagocitara al partido, como le había ocurrido al Partido Colorado. Y eso es verdad, porque el gobierno modera inevitablemente. Si uno mira lo que eran los discursos del Frente antes de llegar al poder y lo que fueron después hay un cambio sustantivo.

8) ¿Cree que Fernando Amado es un dirigente que puede crecer y volver a atraer votos de centro izquierda al Partido Colorado?
Eso lo dirá el tiempo. No me atrevo a decirlo.

9) ¿Cómo evalúa el gesto de él de ir a reunirse con Vázquez antes de la segunda vuelta?
Creo que fue un gesto algo confuso. Vázquez ha sido siempre muy hábil en eso de jugar con los contrarios y bueno... diría que es una habilidad de Vázquez y una ingenuidad de los que lo visitaron.

10) ¿Qué piensa del apoyo a Vázquez de Alberto Scavarelli, alguien que fue prosecretario de su Presidencia?
Mire, me reservo la opinión. [Sonríe].

"Un sector importante de la alta burguesía votó al Frente; también acá tenemos ‘bolimillonarios', como dicen en Venezuela"
11) ¿Le sorprendió?
No.

12) Supongamos que la Concertación gana en mayo la Intendencia de Montevideo, ¿cree que eso configura un escenario en el que una unión de ese tipo pasa a transformarse en una alternativa a nivel nacional?
Eso puede ser, pero creo que el balotaje sigue siendo el mejor sistema, porque define mejor los perfiles y luego está la posibilidad de unirse, mientras que la unión previa genera exclusiones recíprocas. Todavía en el Partido Nacional hay gente muy antibatllista y en el Partido Colorado gente muy antinacionalista. Llevado al balotaje es otra cosa.

13) Pero usted no está a priori en contra de una unión previa entre blancos y colorados.
Bueno, yo diría que el Frente nos ha ofrecido el espectáculo de gente con extraordinarias diferencias ideológicas que se pudo sumar electoralmente, y ha sido un éxito. Quizás los partidos tradicionales puedan hacerlo, pero yo hoy, con un sistema de doble vuelta, lejos de ser beneficioso lo veo de algún modo peligroso. En el terreno municipal la cosa es distinta porque ahí no juegan tantos factores ideológicos.

14) Usted se ha definido como un socialdemócrata, sin embargo en el exterior frecuentemente se identifica al gobierno frenteamplista con la socialdemocracia. ¿Quién tiene la verdad?
Mire, yo creo que en el Frente hay sectores socialdemócratas, pero los socialistas uruguayos no lo son. Igualmente el gobierno no ha operado dentro de la idea socialista, es un gobierno que ha operado dentro de las líneas económicas generales: de aquel Vázquez que iba a sacudir las raíces de los árboles a este de hoy, que no ha realizado cambios estructurales en los sistemas de producción y de organización de la sociedad, ha ido deviniendo hacia el centro. Pero en los últimos tiempos el Frente está más inclinado hacia un peronismo que hacia un socialismo. Esto no lo creé yo, se lo oí a Richard Read y creo que es acertado. ¿Por qué? Porque el espacio público está siendo ocupado progresivamente por organizaciones gremiales, por estructuras corporativas y eso lo aproxima mucho más al peronismo que a una socialdemocracia ortodoxa. Esto pasó en Salud Pública, donde es evidente que el Ministerio estaba totalmente superado y que el propio directorio de ASSE también. Ahí estaba ocupado el espacio público por una organización gremial que manejaba todo.

15) ¿Eso define al gobierno actual como peronista?
Diría que es una tendencia. No me atrevería a decir hoy que son peronistas, sería demasiada palabra, pero advierto una tendencia hacia allí. El gobierno frentista entra como socialista ortodoxo digamos, luego define su compromiso con la economía de mercado, su compromiso con la sociedad liberal, incluso con una convivencia estrecha con la potencia a la que calificó de imperialista históricamente, y eso lo acercaría a un espacio más socialdemócrata, pero luego ha habido, a mi juicio, una tendencia al corporativismo. Eso nos distingue esencialmente. También digamos que el Uruguay todo tiene una estructura socialdemócrata, porque la concepción batllista de principios del siglo veinte es estrictamente socialdemocrática. En Uruguay no se le llamó así, se le llamó batllismo por una identificación con el líder, pero no hay duda de que ese es el inicio de la concepción del Estado de bienestar. Ni siquiera el Partido Nacional, cuando accedió al poder, pudo desmontar eso. El Uruguay es socialdemócrata, y por cierto que yo me identifico con eso porque soy reformista del Estado, no soy destructor de él.

16) ¿Cuáles fueron las medidas socialdemócratas que usted impulsó como presidente?
Nuestra reforma educativa fue una reforma fundamentalmente social, y hecha desde el Estado. Eso es profundamente socialdemócrata, como tantas otras cosas, como los Centros CAIF por ejemplo. La reforma educativa fue hecha con un Estado con un papel central, no con un Estado abstencionista. Con un Estado que trata de influir en el circuito de ignorancia-pobreza, pobreza-ignorancia, tratando de influir en el circuito educativo de los sectores más débiles. Ese es hoy el mayor problema que tiene el Uruguay: hoy la inequidad en el Uruguay es impresionante y ha crecido. Las cifras oficiales muestran eso, muestran que la fragmentación social ha crecido de 32 a 39 %, y la distancia del rendimiento de los chicos del primer quintil de la sociedad con respecto a los del último es espectacular. Se pasa de un 65% en el segundo nivel en Matemáticas a un 7 % y bajando. Allí está el mayor problema y por eso controvierto radicalmente esa constante prédica del Frente de que ha mejorado la inclusión. Creo que es al revés.

"Yo batallé por la despenalización del aborto, en contra del candidato socialista"
17) La pobreza ha bajado y la indigencia prácticamente se ha eliminado, según los datos oficiales.
Dicen que no hay indigencia, entonces la gente que yo veo durmiendo en la calle o las bandadas de muchachos que veo en los semáforos, los barrios a los que los taximetristas no pueden entrar de noche... ¿ahí no hay más indigentes? Es un fenómeno estadístico. Simplemente hay sectores que a través de la subvención del Estado pasan el umbral de 10 dólares diarios y como consecuencia se dice que ya no son más pobres, lo cual no es así. No han pasado a ser clase media porque no tienen capacidad de sustentación. Hoy eso se reconoce y por eso se habla de "sector vulnerable". En América Latina ha bajado en general la pobreza pero ha crecido el sector vulnerable.

18) También ha bajado el desempleo, por ejemplo. Hay más gente que tiene un trabajo estable y no depende del Estado.
Sí, es verdad. Pero en escolaridad de los muchachos de 14 años, Chile está en 90 % y nosotros en 41 %, por debajo de Paraguay, Bolivia, Brasil y Argentina. Eso es espantoso, a Uruguay nunca le pasó eso. Y también es un hecho, son cifras oficiales. Tenemos una segmentación cada día mayor.

19) Los analistas vaticinaban que la clase media, un sector del que la izquierda uruguaya se nutrió tradicionalmente, podría quitarle su apoyo al FA en esta elección, porque sus gobiernos no la habrían favorecido. Sin embargo, parece que eso no sucedió. ¿Qué opina usted?
Bueno, es evidente que hay un sector fuerte de la clase media que votó al Frente. Y le diría más: hay un sector importante de la alta burguesía que votó al Frente, basta ver los apartamentos lujosos de la Rambla con banderas del Frente para asumir que también acá tenemos "bolimillonarios", como dicen en Venezuela. Esto es testimonial de un cambio de actitud, porque hay gente a la que le ha ido muy bien en estos años.

20) Eso si hablamos de un sector de clase alta, pero se decía que la clase media estaba golpeada.
Bueno sí, creo que hay mucha gente que siente descontento, no creo que esté adherida de un modo incondicional al Frente. Pero cuando un partido llega a los niveles que ha llegado el Frente hay un sector incondicional, ese que anda por un 38 o 40 %, y hay otro condicionado, que opta por un lado o por el otro. Fíjese que psicológicamente era mucha más aventura votar a Lacalle que votar a Vázquez. Cualquier persona que viniera de afuera y mirara la campaña de Vázquez decía: "Este es el conservador". Pintaba un mundo de certezas, de tranquilidad, aclaraba que no habría giro a la izquierda y su primer eslogan de campaña era la continuidad absoluta. Reformismo nada.

21) ¿Lacalle se equivocó con la estrategia de "la positiva"?
No. "La positiva" fue un éxito electoral en la interna, luego fue insuficiente en la nacional. "La positiva" encajó en un sentimiento muy divulgado que es que los políticos se pelean, siempre están como perro y gato, y hay instalado un sentimiento en mucha gente que quiere terminar con eso. Y eso fue lo que le dio la victoria en la interna: "No soy un político que estoy enfrentado a nadie". Eso le dio la victoria frente a un político mucho más tradicional, de liderazgo más clásico, como Larrañaga.

22) Sus adversarios políticos, en los últimos 25 años, le han acusado de tener un discurso para el Uruguay y otro para el exterior. El primero es conservador y de derecha, y el segundo es socialdemócrata.
Yo tengo el mismo discurso afuera y adentro, nunca lo he cambiado. Acá batallé por la despenalización del aborto, en contra del candidato socialista, cosa que todos mis amigos socialistas del exterior todavía no pueden entender. Como tampoco pueden entender que el presidente socialista pensara en el apoyo de Bush hijo para un eventual conflicto con Argentina. Entonces, ¿cuál es el discurso? Diría que es un argumento político, que lo puedo entender en la discusión, pero lo que yo escribo o hablo acá nadie podrá decir que expresa posiciones de derecha. El famoso plebiscito de la ley de Empresas Públicas creo que contó con el apoyo decisivo de la fuerza política que comandaba yo. No soy un estatista histórico pero tengo una actitud reformista del Estado y jamás he abandonado las ideas batllistas. En nuestro segundo gobierno derrotamos a la inflación y volvimos a 4 o 5 % sin haber hecho un shock, como preconizaban todos los economistas liberales o neoliberales.

"Lo que escribo o hablo acá nadie podrá decir que expresa posiciones de derecha"
23) Pero la inflación había bajado mucho ya en el gobierno de Lacalle.
Mucho no. Primero subió enormemente, llegó al 100 %. Y después fue bajando y terminó en algo así como el 30 %, no recuerdo exactamente. Y nosotros la bajamos al dígito.

24) Una pregunta casi veinte años después: ¿por qué trajo a Fidel Castro?
Es muy interesante, porque Fidel hasta ese momento, desde su visita al Chile de Allende [en 1971], no había tenido una visita oficial a ningún país. En aquel momento había una cierta distensión entre Cuba y Estados Unidos y nos parecía un momento oportuno para intentar acercar las partes. Desgraciadamente, luego eso se frustró a poco de andar porque hubo un incidente con un avión, si mal no recuerdo. Ese fue el sentido de la visita. Siempre tuvimos una política internacional pluralista que nunca condicionó a la estructura del régimen el mantenimiento de relaciones con un país y eso lo mantuvo hasta la dictadura, que tuvo tan buenas relaciones con la Unión Soviética, por ejemplo. [Se ríe]. La razón fue esa.

25) ¿La determinación de invitarlo fue tomada por el gobierno uruguayo sin consulta con nadie?
Cuando mi toma de posesión había venido el vicepresidente de Cuba, y lo hizo con un mensaje de que ellos no querían complicar la vida ni la transición, que Fidel mandaba señales de que entendía como muy positiva la evolución del país... y bueno, ahí nació la idea.

26) Pero me hablaba de que era un momento de cierta distensión entre Cuba y Estados Unidos. ¿No hubo consultas con el gobierno norteamericano previas a la invitación?
No, de ningún modo.

27) ¿Cómo fue su relación personal con Fidel en los días que estuvo acá?
Una relación agradable. Con Fidel hemos discutido mucho pero siempre con respeto y consideración. Tengo muchas anécdotas de Fidel, quizás no de esos días, pero sí posteriores.

28) Usted lo conoció en 1959, cuando fue como periodista a cubrir el triunfo de la revolución.
Cuando él todavía estaba alojado en lo que había sido el Habana Hilton. Estábamos con César Di Candia -él lo contó en un libro hace poco- y lo encontré en un ascensor a medianoche. Entonces le digo: "Comandante, ¿por qué alejó a Urrutia de la presidencia?" "Yo te voy a explicar..." y se encocoró, salimos del ascensor y estuvimos una hora y media... no diría discutiendo, porque yo le metía algunas preguntitas cuando paraba para respirar y él seguía discurseando. Hay algunas anécdotas divertidas. En Chile hay una fantástica.

29) Cuéntela, por favor.
Él estaba peleado con [el ex presidente del gobierno español, José] Aznar, venían en una guerra terrible y a mí me sentaron entre los dos [en una cumbre iberoamericana]. Fue muy gracioso, porque Aznar le dijo: "Comandante, cuando te vistes de civil, por lo menos hazlo bien, no vengas con esa corbata horrorosa". [Se ríe]. Fidel le contestó: "No sé, me traen la ropa y yo me la pongo". "¿Así que tú eres revolucionario y tienes valet? Mi valija me la hago yo. Pero no importa...", dijo Aznar. Se sacó la corbata y se la dio: "Te voy a dar esta, así usas una corbata italiana". Fidel estaba tan azorado que se sacó la corbata y se quiso poner la de Aznar pero no podía, entonces terminé haciéndole el nudo yo. Por suerte no hay fotos de eso. [Se ríe]. Recuerdo otra anécdota también en Chile, cuando viajamos en uno de esos ómnibus de dos pisos, y quedamos arriba el rey de España, Fidel y yo. El rey le dice: "Yo quiero ir a visitar Cuba, pero no puedo porque tú tienes a toda esa gente presa". Entonces Fidel se empieza a defender y el rey a reprocharle, y en un momento Fidel le pide: "No me retes". "Yo tengo todo el derecho a retarte, porque sabes lo que es Cuba para nosotros". Fue media hora de un debate acalorado. Ahí fui solo espectador. Un día me dijo Fidel: "Tú eres mi conservador predilecto". Y le digo: "¿Yo conservador? ¡Conservador sos tú, que hace más de 30 años que estás y no te mueve nadie!".

30) ¿Qué comentario le merece el reconocimiento internacional de Mujica?
Mujica tiene una gran popularidad, que la ha logrado con el estereotipo imaginario que crea. En el mundo hay una gran crítica a la política, a los privilegios de los políticos. Entonces, por oposición, aparece un presidente que vive en una chacra modesta y se viste como se viste, y luce como la contrafigura, digamos así. Eso es indudablemente lo que le ha dado esa popularidad.

"A Mujica le ha generado mucha popularidad el tema de la marihuana porque hay un lobby muy fuerte en el mundo alrededor de ella"
31) ¿Cree que a Uruguay le rinde eso, o no le sirve para nada?
Mire, yo tengo mis dudas. Lo que también le ha generado mucha popularidad es el tema de la marihuana, porque hay un lobby muy fuerte en el mundo alrededor de la marihuana.

32) ¿Cuál es el lobby de la marihuana?
Los grupos que defienden la legalización y que hasta hablan de los beneficios de su consumo, cuando claramente es un producto nocivo. Eso también le ha significado una contribución a su popularidad. Pero una cosa es popularidad y otra prestigio.

33) Parece ser que Mujica tiene prestigio en el exterior. ¿No lo cree así?
Bueno, puede ser, para mí son conceptos distintos.

34) Y usted dice que influencia tampoco tiene.
Bueno, está a la vista: se ha vivido ofreciendo de mediador con todo el mundo... Pero bueno, eso no me molesta. En el mundo se miden las cosas por imágenes más que por realidades, porque todos sabemos que Mujica no anda todos los días en el Fusca ni mucho menos. Todos sabemos que Mujica tiene custodia y no anda sin ella. Pero por esa imagen que genera en el exterior parece una cosa extraordinariamente inusual, en un país a su vez en que la presidencia ha sido muy republicana siempre. Este no es un país con presidentes privilegiados con aviones de lujo y cosas por el estilo. No digo que Mujica no sea auténtico, aunque en los últimos tiempos el personaje le ha ganado, porque que un presidente vaya a comprar una tapa de inodoro un sábado no está mal, pero que vaya con las cámaras de televisión... eso es exhibicionismo.

35) En algún sentido usted como presidente fue la antítesis de Mujica. Por ejemplo, era muy raro que hiciera declaraciones a los medios a la salida de un acto.
El más reacio a hablar ha sido el doctor Vázquez. Yo hablaba con la prensa tres veces al día, pero off the record. Yo era muy rutinario; llegaba al Edificio Libertad a las 8.30, me iba a las 13, volvía a las 15 y salía a la hora que fuera. Y en todas las ocasiones entraba por la puerta principal y a todos los periodistas, el primer día, les había dicho que estaba abierto a hablar y que me preguntaran todo lo que quisieran, off the record. Tampoco iba a estar todo el día hablando, porque el que habla mucho se equivoca mucho. En eso creo que Mujica es un ejemplo. Yo, las ocasiones en que hablaba, las elegía. En todo caso creo que Vázquez ha sido menos locuaz que yo.

"El que habla mucho se equivoca mucho. En eso creo que Mujica es un ejemplo"
36) ¿Llamó o hizo llamar muchas veces a redacciones o directores de medios de comunicación para presionar?
Mire, eso es mitología. Recuerdo que una vez, a un directivo de un medio muy importante al cual veía dándole espacios excesivos a la oposición, en un terreno amistoso, le dije: "Mirá, contigo estoy perdido, no tenés miedo porque sabés que soy incapaz de una arbitrariedad. En cambio a estos otros le tenés miedo". Jamás tuve una intervención o una presión. Ahora, que la Oficina de Prensa tenía contactos diarios, sí. Que trataba de difundir las cosas, obviamente. Pero que venga un periodista a decirme que yo lo presioné. He sido periodista toda mi vida y nadie puede dudar de eso.

37) No lo puedo probar, pero le puedo decir que en un medio para el que trabajaba hace algunos años fui testigo de la llamada de un alto funcionario de su presidencia pidiendo que una noticia no se divulgara.
Bueno, puede ser. No sé qué información era ni en qué situación. Esas cosas también ocurren hoy. Hay ciertas situaciones muy delicadas que a veces ocurren, en ocasiones hay hasta razones de Estado. De repente cosas relativas a un banco, un tipo de cambio. Yo nunca lo hice pero algún funcionario de la presidencia puede haberlo hecho, no lo sé. Pero presión, imposible.

38) ¿Cuál fue su principal error como presidente?
Eso no soy yo quien debe juzgarlo, no soy partidario de las autocríticas. Eso es de los regímenes estalinistas. [Se ríe]. Hay cosas que uno siente que hizo mejor, otras que no pudo hacerlas, ningún presidente puede decir que hizo todo lo que quiso.

39) ¿Qué le quedó por hacer?
De todo. En cada territorio en que uno se movió, siempre hubiera querido más. Por ejemplo, nosotros produjimos una baja enorme de la mortalidad infantil, pero hubiera querido llegar a menos. En nuestra primera presidencia la pobreza bajó del 46 al 25 %, la baja más grande que hubo, y uno hubiera querido que bajara más. El poder democrático siempre es limitado, hay que transar muchas cosas.

40) Usted fue en algún momento el político más influyente del país: ideó y lideró la transición a la democracia, fue el primer presidente después de la dictadura, fue el primer ciudadano uruguayo electo dos veces presidente por voto directo. ¿Qué siente cuando hoy ve que pertenece a un partido que ha quedado reducido a su mínima expresión?
Bueno, mire: en primer lugar no soy nostálgico, y no viví una declinación de mi liderazgo porque lo abandoné. Después de mi segunda presidencia dije que no iba a ser más candidato, porque sentía que haber sido dos veces presidente y salir vivo de la refriega en América Latina era casi un milagro. Y a su vez porque sentía que debía dar espacio a los jóvenes, no quería llegar a viejo y que se me dijera que no había dado espacio a la gente. O sea que yo me replegué de la lucha electoral volitivamente, con la convicción a su vez de que mi vida no iba a estar nunca alejada del debate político. También quería dedicarme a otras cosas, como escribir, por ejemplo. Ahora, que la situación actual de mi partido me pesa, por supuesto. Menos mal que gané con Damiani en Peñarol.


Montevideo Portal / Gerardo Tagliaferro
Fotos: Juan Manuel López
Por comentarios: tagliaferro@montevideo.com.uy

lunes, 15 de diciembre de 2014

Partido Blanco por Leopoldo Amondarain



Perdimos el balotaje. Nos ganaron por una sensible diferencia. No soy de los que creen que por la derrota se viene el mundo abajo. El resultado en medio de todo no es tan malo. Por lo pronto seguimos siendo la segunda fuerza política despegada de todo el resto. Preocupado sí, pueden estar y con razón, los batllistas, que son una fuerza que en este momento cuasi no gravita. Entiendo además que se pueden haber cometido errores que son subsanables con buena voluntad y amor por la causa. Uno de los casos más específicos es no creerse que la colectividad es propiedad de una o de un grupo pequeño de familias “selectas”. Más bien que el Partido, que pudo haber conocido épocas de más absolutismo, es de todos. Y cuando digo todos, digo de aquellos que tienen razón para sentirse blancos, gente que ha dejado fortunas por la causa, gente que ha retaceado horas a su familia por el Partido, gente que se le caen las lágrimas en el triunfo o en la derrota cuando sienten los clarines de la Marcha de Tres Árboles, gente que se ha perdido la mejor parte de su vida, peleando por el Partido trinchera tras trinchera y que se siente orgulloso de ser nacionalista. No pueden venir grupos de jovenzuelos recién salidos de la universidad imbuidos de doctrinas y tesis académicas a tocar la fibra sensible y a decidir sobre el futuro de la vida misma de la colectividad, doctorcitos que nunca se perdieron una siesta ni hicieron ningún sacrificio por la causa de Oribe y de Saravia, sin conocer el sacrificio de los mismos. Por ende no suena bien y es extraño a cualquier viejo blanco que se precie que gente nueva determine quién es el que va de candidato o no, o cuál es la actitud que tiene que tomar el Partido en el futuro. Lo lógico es que decida por méritos partidarios gente que se ha sacrificado y sin necesidad de ser un caudillo con tantos o cuántos votos, sí se trata de una visión con peso político y moral, sobre los temas trascendentes como pueden ser las candidaturas. No se le puede negar a compañeros, sean o no simpáticos, el derecho a esgrimir razones de sus candidaturas. No es una cosa que me siente bien, aunque si hay que acatar se acata por disciplina. Esa democratización debe hacerse en el Partido no de arriba para abajo sino a la inversa. Es doña María y don José que se identifican con tal o cual candidato y que en opiniones diversas el que tenga más prime. El Partido, muchas veces lo hemos dicho, había perdido en determinado momento su tinte populista, aristocratizándose en exceso. Wilson lo popularizó y lo hizo al igual que lo había hecho Herrera, bajar al plano de la igualdad ciudadana. Fue uno de sus grandes logros, lamentablemente con su muerte el Partido empezó a trastabillar con el empuje conservador de vuelta. Hay que tener las dos tendencias la de derecha y la de izquierda para hacer un equilibrio y dar la opción a la ciudadanía para que esté representada cada una de sus tendencias. No es buena cosa en un momento en que las corrientes tiene una preponderancia de izquierda encerrarse en conceptos ultraconservadores. El equilibrio es lo ideal. Además, vale decirlo, salir del encierro de las elites, no se puede trancar a los viejos caudillos el derecho de mantener sus respectivas “chacras”, que las hay. No es posible que se pierda San José y su principal caudillo quede relegado a un segundo plano. Lo mismo Cerro Largo. Algo se desacomodó en la interna que rechazó al que naturalmente es blanco y va a seguir votando al Partido en el futuro. Me animo a decir que si hoy recorremos esos departamentos los arrepentidos se pechan. Basta darles medios y trascendencia a esos viejos caudillos para que el Partido vuelva a triunfar. Tampoco me convence demasiado lo de “por la positiva”. No me cierra el regalar la cancha, cuando la cancha es fácil y la tenemos delante de los ojos. No se habló de la crisis de los Casinos, de ASSE y ni qué hablar de PLUNA, por citar algún ejemplo. “Todo estaba bien pero podría estar mejor si viniéramos nosotros”. Se aceptaba que no era necesario cambiar simplemente para mejorar lo que estaba bien. Mejor regalo imposible. O sea, al Frente se le hizo el campo orégano. No obstante todo eso el Partido entró segundo despegado. En buen romance, si se hubiera hecho una crítica no destructiva pero sí más realista no se hubiesen perdido más votos. Hay que tomar en cuenta todos estos detalles y organizar los cuadros de batalla con gente que tenga ganas de sudar la camisa, recorrer los viejos caminos de la Patria, los barrios suburbanos y pueblos sufridos de campaña, haciendo obras, dentro lo posible, ya que no somos gobierno, pero teniendo la iniciativa. Y de esa manera revolear el poncho de Saravia con sentido de sacrificio. Sentimiento que no lo hacen los doctores sino el esfuerzo de los caudillos. La única manera de afrontar próximas elecciones.

Leopoldo Amondarain

C.I. 950.556-0

Tel: 099 626 573

jueves, 21 de agosto de 2014

Ancap: colorados amenazan con ir a la Justicia .Rubio: "Ataque a Sendic"

Pasquet reclama al ente contratos con Alur y nota del MEF



El senador colorado Ope Pasquet (Vamos Uruguay) pidió a Ancap que le entregue copia de los contratos de suministros de biocombustibles firmados entre el ente y Alur. También le solicitó una copia de la nota que el Ministerio de Economía y Finanzas envió a Ancap el 29 de julio que establecía que para estabilizar en 15% el margen bruto de su ganancia, el ente debería aumentar este año los combustibles dos puntos por encima de la devaluación prevista para 2014 que es de 10%.

Ope Pasquet.
El País
La ley de Acceso a la Información Pública (18.381) prevé que el organismo al que se le pide información solamente puede negar los datos si los califica como reservados. De lo contrario, dispone de veinte días hábiles contados a partir de la presentación de la solicitud. De no acceder a la entrega de la información, quien la solicita puede reclamarla a través de un planteo ante la Justicia.
Pasquet dijo que por dos veces el ministro de Industria, Energía y Minería, Roberto Kreimerman prometió enviar al senador Pedro Bordaberry los datos de los contratos, lo que nunca ocurrió.
El legislador colorado advirtió que como este año los combustibles subieron solamente 3% cabe suponer que en lo que queda del año subirán 9%, si se pretende cumplir con lo establecido en la nota de Economía que se adjuntó a los estados contables de Ancap. "Está clavado que el aumento viene después de las elecciones". "La nota a los estados contables da la pista de eso", consideró.
Ancap aprobó un cuestionado balance con pérdidas de US$169 millones aunque la oposición considera que la cifra real es mayor.
El oficialismo bloqueó el martes en el Senado la conformación de una comisión investigadora sobre Ancap que había pedido Pasquet. El senador oficialista Enrique Rubio argumentó que la comisión, si se formara, "tiene una foto, y esa foto es la del candidato a vicepresidente del Frente Amplio". "Ese contexto no es el mejor para investigar", sostuvo.
Rubio aludía a Raúl Sendic, candidato a vicepresidente del oficialismo que ocupó la presidencia de Ancap en el período en que se generaron las pérdidas de la empresa. En 2012 las pérdidas habían sido de US$14 millones.
Pasquet respondió a Rubio que "sería bueno que esto se ventilara en la campaña electoral para que la gente evaluara y no escuchara sólo los jingles de los candidatos".