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martes, 14 de julio de 2026

ITINERARIO DE LA LUNA PÚRPURA (poesía) Por Darío Amaral




A ella…

“Debo fingir que hay otros. Es mentira. Sólo tú eres. Tú, mi desventura y mi ventura, inagotable y pura.” (Jorge Luis Borges)

*Génesis)-Romeo vs Julieta. (1597).

En la cripta nupcial de la granada,
donde el linaje rumia su diamante,
Romeo alzó su lámpara migrante
sobre la sal del áspid deshojada.
Julieta, rosa de ónix constelada,
ciñó el eclipse de un laurel errante;
y el tiempo, hierofante delirante,
ungió la sed de su ceniza alada.
Mas Capuleto y Montesco, negrura
del blasón que devora cuanto nombra,
fundaron la liturgia de la herida;
y el odio, sacristán de la clausura,
tornó  su estirpe en oscura sombra
que dio a la muerte vocación de vida.


**Quimera)-Dulcinea en una triste figura. (1605).

No amó la carne; amó su transparencia,
el arquetipo azul de lo imposible,
la espiga que en lo eterno fue visible
antes que el lodo mutara en ausencia.
Dulcinea, epifánica presencia,
floreció en el reverso indivisible
donde el deseo, cónsul indecible,
corona de infinito la indigencia.
Y el caballero, heraldo del vacío,
ciñó de luz la herrumbre de su lanza,
como si Dios dictara su extravío.
Jamás rozó la rosa de su andanza:
bastó nombrarla, y el estéril río
aprendió a desbordarse de esperanza.
Porque hay amores cuya sola ausencia
erigen catedrales en la nada;
y fue más verdadera la distancia
que toda posesión deshabitada.


***Inmolación)- Metafísica de las camelias. (1848) .

Donde la rosa aprende la ceniza,
su respirado mármol cede espuma;
la sangre asciende, lámpara sin suma,
animal que al éter inmoviliza.
Camelia; sacerdocio de la brisa
precede un pez de sombra en cada pluma;
el pulmón abre su celeste gruma
como un altar que el alba cicatriza.
Armando sorbe el número del viento;
no ama un cuerpo; descifra una agonía
que el cristal del relámpago prolonga.
Margarita es el nombre de un sediento,
jardín donde la muerte todavía
fructifica en la luz que nunca mengua.


****Elegía)-Gramática del adiós. (1954) .

No fue la luz, fue el óxido del alba
quien coronó tu sien de nieve oscura;
ya la respiración, secreta usura,
limaba el mármol de la antigua salva.
Rosario, en cuya voz la tarde entabla
su liturgia de líquenes y hondura,
ciñó a tu sombra una imposible albura,
como hiedra que al mármol mismo salva.
Ardió la carne en códices de ausencia;
cada caricia fue blasón de ruina,
cada silencio, un cáliz consumido.
Y el mundo, ciego heraldo de la ciencia,
no oyó que en su penumbra cristalina
Dios aprendía el nombre del olvido.


*****Tregua)- Una Avellaneda para Santomé. (1960) .

La tarde administraba su osamenta
con la liturgia gris de los archivos;
Santomé, entre relojes sucesivos,
era la cifra que el hastío inventa.
Entonces Laura, luz que se alimenta
del polen mineral de los cautivos,
abrió, sobre los días corrosivos,
una clemencia de invisible imprenta.
Mas el destino, avaro de infinito,
prestó tan sólo un relámpago a la arcilla,
como quien firma el agua con un rito.
Y el amor, que ignoró toda semilla
de permanencia, consumó lo escrito;
la eternidad también cabe en una orilla.
Porque hay fulgores que el tiempo no prolonga;
los salva, precisamente, su caída;
y la tregua, esa forma de la sombra,
fue la más breve eternidad vivida.


******Laberinto)- El vértigo,(La Maga), de la existencia, (Oliveira). (1963)

Oliveira cifraba en cada abismo
la geometría estéril del concepto;
desollaba un fulgor con el precepto
de un logos exiliado de sí mismo.
La Maga, en cambio, uncía el espejismo
al corazón prenatal de lo inexcepto;
bebía la intemperie de un adepto
que ignora la gramática del cisma.
Él perseguía un vértice imposible,
la médula del ser, su arquitectura;
ella habitaba el centro indivisible.
Y mientras la razón, severa y pura,
erigía su hielo inextinguible,
ella halló luz donde él, la clausura.


*******Persistencia)- Florentino y Fermina, o un amor de calendario roto. (1985).

No fue la edad quien coronó el abrazo,
sino el insomne polen de la espera,
que fermentó, debajo de la cera,
la prístina obstinación  del fracaso.
Florentino labró, paso tras paso,
una liturgia contra la quimera;
Fermina, en la secreta primavera
del tiempo, desmintió cada ocaso.
Cuando la carne abdica de su imperio
y el calendario expía su artificio,
el beso enciende un alfabeto etéreo.
Entonces el amor, postrero oficio
de cuanto desafía al cautiverio,
consagra la vejez como un inicio.
Navega, al fin, la eternidad sin puerto;
ni el cólera del mundo la destierra,
pues sólo vence al tiempo quien ha muerto
innumerables veces…se aferra.


********Evocación)- Crisantemos para Amélie. (2007).

En la laca del alba el crisantemo
dictó al espejo un códice de bruma;
mi lengua, vid que al otro sol se suma,
bebió del té su silencioso emblema.
Tú, archipiélago inmóvil, diadema
de nieve donde el aire se perfuma,
alzabas en la seda de la espuma
un jardín anterior al propio lema.
Yo era el latín del viento en tu pagoda;
tú, la caligrafía del relámpago
que al bambú restituyó su ceremonia.
Mas nunca el mismo cielo nos acomoda;
tu luna era un ideograma náufrago;
la mía, un alfabeto sin memoria.

                                   Darío Amaral 


Referencias: 
                     *Génesis): Alusión a la composición dramática “Romeo y Julieta”, publicada en 1597 por el poeta y dramaturgo inglés William Shakespeare.
 
                     **Quimera): Alusión a la novela satírica “Don Quijote de la Mancha”, publicada en 1605 por el novelista, poeta y dramaturgo español Miguel de Cervantes.

                      ***Inmolación): Alusión a la novela  “La Dama de las camelias”, publicada en 1848 por el novelista francés Alejandro Dumas.

                        ****Elegía): Alusión a la novela breve “Los Adioses”, publicada en 1954 por el escritor uruguayo Juan Carlos Onetti.

                        *****Tregua): Alusión a la novela “La Tregua”, publicada en 1960 por el escritor uruguayo Mario Benedetti.

                        ******Laberinto): Alusión a la novela experimental “Rayuela”, publicada en 1963 por el escritor y docente argentino Julio Cortazar. 

                      *******Persistencia: Alusión a la novela “El amor en los tiempos del cólera”, publicada en 1985 por el escritor y periodista colombiano Gabriel García Márquez. 

                   ********Evocación: Alusión a la novela romántica  “Ni de Eva ni de Adán”, publicada en 2007 por la escritora belga Amélie Nothomb.    

martes, 30 de junio de 2026

TRATADO PROVISIONAL DE LA TORPEZA CRÓNICA Y OTRAS MAQUINACIONES DE PACOTILLA . Por Darío Amaral




“Mi única lamentación en la vida es no haber sido otra persona.” (Woody Allen) 

1)- Filosofía clásica y bostezo dialéctico

(Antigua Grecia) 
En Atenas, durante una época en que los filósofos amanecían deliberando conforme a dilemas y enigmas de impar envergadura, con más entusiasmo que higiene, vivía Filócrates de Corinto; pensador menor cuya primordial contribución a la futura civilización occidental consistía en haber confundido, tras un segundo examen, una aceituna de kalamata con un endeble argumento metafísico.
Filócrates sostenía entonces una teoría sumamente revolucionaria: el universo entero no era sino producto de un desproporcionado aburrimiento de los altos dioses del olimpo.
—Si Zeus, en su fuero, estuviera en verdad entretenido —declaraba en el ágora— jamás habría incurrido en el traspié de crear, entre el desayuno y la cena, los impuestos, como tampoco a las suegras. Tal afirmación no tardó en granjearle cierta popularidad entre el gremio de pescadores, viudas y comerciantes sobreendeudados de la periferia ateniense.
Un sábado por la mañana, y de paso para rehuir de su proctólogo, anunció que demostraría científicamente semejante tesis, a lo que convocó a la ciudadanía frente a la escalinata blanca del gran Partenón y desde allí expuso un complejo y elaborado sistema filosófico basado en la minuciosa y contumaz observación de bostezos.
—Todo perceptible bostezo es una grieta por donde se fuga la verdad, con la misma velocidad que los impuestos. La multitud, que, asimismo, no entendía demasiado, quedó fascinada con la exégesis.
Entre los asistentes se encontraba Aspasia, matemática eminente y paciente limitada de ciento doce años, (ciento once con tartamudez).
—¿Y cómo prueba eso la existencia del aburrimiento divino, caro Filócrates ?
—Porque yo mismo me aburro mientras lo explico.
Aquella respuesta provocó un silencio reverencial e incrédulas miradas de perplejidad entre los concurrentes. (También el intercambio de alguna que otra impostergable flatulencia.)
Los atenienses, convencidos hasta los callos de hallarse ante un incipiente genio, comenzaron de inmediato a registrar bostezos en tablillas de cera. Durante meses la ciudad entera contabilizó aperturas bucales con fervor estadístico y un superávit en mandíbulas trabadas memorables.
Pero el alarmante contratiempo sobrevino cuando Filócrates anunció que el fin del mundo tendría lugar, inminentemente, al alcanzarse el millón de bostezos.
La noticia provocó, al cabo de tres cuartos de horas, un pánico irreversible.
Los ciudadanos intentaron, autoinflingiéndose pellizcos, insultos y pinchazos, permanecer despabilados. Los poetas recitaban tragedias frenéticamente; los músicos golpeaban liras a medianoche; los panaderos vendían panes con cebolla para mantener alerta a la población.
Pero ningún emprendimiento, danza ceremonial, ni mímica ecuestre resultaron efectivos. Hasta que, finalmente, el calendario se detuvo en el día decisivo.
La multitud se reunió para contabilizar el bostezo final.
Filócrates aguardaba los eventos, menos solemne que impertérrito, sostenido en un báculo que nadie lograba ver ni palpar.
Entonces reapareció Aspasia con su quitón raído, ojerosa y un pergamino entre sus manos entintadas.
—Atenienses, luego de sobrevivir a la descarga de un rayo sin tormenta, he podido terminar de revisar los registros. El zoquete de tu esclavo— dijo dirigiéndose a Filócrates— contó dos veces los bostezos de una cabra enana.
—¿Y eso qué implica?
—Que aún faltan trescientos cuarenta y siete mil.
La multitud pasó del espanto al alivio y del alivio a la cólera. Filócrates huyó en sandalias de “Chele Calzados” perseguido por una turba de ciudadanos armados con tablas estadísticas y excremento fresco de cabra enana nigeriana.
Años después, obviando una deficiente sintaxis, con artritis y todo, el filósofo escribió sus memorias.
La obra vendió apenas siete ejemplares, cinco de ellos adquiridos por error.
Sin embargo, junto con su bochorno, perduró una  memorable frase usada hasta hoy día por filólogos y subastadores de gansos y gallinas ponedoras en el mercado aviario: "Nada es más peligroso en el mundo, que una teoría absurda respaldada por una sarta de números exactos."
Así concluye, (archiva e incinera ipso facto), la célebre trayectoria del último filósofo griego registrado que estuvo a punto de provocar un apocalipsis mediante el dominio irresponsable del bostezo mancomunado.


2)- Un inspector de sombras para el faraón

(Antiguo Egipto, era de Tutankamón)
En los gloriosos años del reinado de Tutankamón, cuando los sacerdotes , sin prendas “Versace” ni ingesta de Pepsi diet bajo el abrasivo sol, interpretaban la voluntad de los dioses con una seguridad inversamente proporcional a sus conocimientos y las pirámides seguían siendo motivo de orgullo, turismo y confusión arquitectónica, vivía un noble funcionario,(que difiere en calidad de un “funcionario noble”), llamado Nebamón.
Para entonces Nebamón ocupaba un cargo de extraordinaria relevancia burocrática, pues era, ni más ni menos, Inspector General de Sombras Reales en médano candente o sobre bloque de granito pulido por ambidiestros, dependiendo de la taza de valores de la bolsa. 
Su función consistía, pese al recelo de algunos mucamos, en verificar diariamente que la sombra del faraón mantuviera una longitud compatible con la dignidad monárquica ocupada.
—Un soberano cuya sombra resulte abreviada en exceso no inspira más que dudas y recelos metafísicos —explicaba con solemnidad en la cola para un cajero automático aún inexistente.
Nadie entendía qué significaba en realidad aquellas declaraciones, pero todos en la fila asentían, al igual que atinaban a hurgar en sus prendas en busca de una “Master-card” ilusoria. 
La catástrofe tuvo lugar una mañana en que Piscis tenia su ascendente en Sagitario y la sombra de Tutankamón apareció visiblemente más pequeña que lo habitual.
Nebamón, histérico a más no poder,  la midió tres, incluso cuatro veces, con distintas cintas métricas, codos, orejas y hasta lenguas secas.
Después recurrió a un matemático, y estríper ocasional, que constatara las evidencias.
Finalmente, tras convocar a una comisión de visires, sumos sacerdotes, escribas y mercachifles, los resultados fueron, como se temía, asaz concluyentes.
La sombra había disminuido exactamente dos codos y un tercio.
El pánico se apoderó, en un principio, de la corte hasta propagarse hasta los sacerdotes que  consultaron milenarios papiros; luego los astrónomos que  observaron, sostenidos en un pie como una garza, las constelaciones estelares en el firmamento.
Los adivinos, por su parte, examinaron cuántos intestinos de cabra alpina pudieron.
Un sacerdote particularmente prestigioso anunció:
—Se trata de una patente advertencia de los dioses.
—¿Pues qué desean decirnos? —preguntó el visir.
—Aún no lo sabemos muy bien, pero sin duda las señales nos hacen creer que están más que disgustados.
La explicación fue considerada impecable.
Mientras tanto, Nebamón organizó una nueva investigación exhaustiva.
Interrogó jardineros ciegos, entrevistó escribas mancos; sospechó de los cocineros, e incluso examinó y tatuó a un viejo hipopótamo por razones que jamás logró justificar a nadie.
Después de semanas de pesquisas, y temiendo por el resultado, elaboró una teoría alarmante: alguien estaba robando fragmentos de sombra al  pobre faraón.
Semejante noticia conmocionó al reino, por lo que se reforzó la vigilancia nocturna.
Los comerciantes comenzaron a vender amuletos de antisustracción sombrística.
Los poetas escribieron elegías y un mercader aseguró poseer una sombra fenicia de repuesto; la vendió tres veces.
Entre tanta incompetencia, que le provocaba acidez estomacal, Nebamón decidió inspeccionar personalmente las obras de una nueva pirámide ceremonial.
Apenas llegó se percató de algo fuera de lo usual. Cientos de obreros habían levantado una gigantesca pared de granito junto al palacio. En su elevación, la estructura proyectaba una sombra descomunal que condujo a Nebamón a efectuar algunos cálculos elementales, actividad que, asimismo, procuraba evitar porque habitualmente venía acompañada de unas tremebundas migrañas intelectuales.
Pero gracias a ello fue que  dilucidó magistralmente la verdad de todo el asunto.
Nadie había robado la sombra del faraón. Simplemente otra sombra, mucho mayor, la había estado cubriendo todo ese tiempo.
La explicación, aunque absurda, resultó tan decepcionante que nadie quiso aceptarla.
—Debe existir una conspiración más compleja que eso —declaró desde el altar el sumo sacerdote.
—Pero tengo pruebas.
—Precisamente por eso resulta sospechoso.
La discusión se extendió al cabo de semanas de precipitaciones de ranas.
Al final, para preservar la estabilidad política y dar un término a la situación , el Consejo Real emitió un decreto oficial: "La sombra del faraón nunca disminuyó; fue temporalmente desplazada por circunstancias lumínicas extraordinarias, sino celestiales ."
Nebamón recibió la medalla de La Cobra Sagrada de Goma  por esclarecer el enigma y otra por generar más dudas que al comienzo; lo que generó la creación de una nueva cátedra: “ Cátedra de vaya a saber uno qué”.
En una entrevista, para CNN en Español, declararía muchos años más tarde:
"En nuestro Egipto, la verdad era importante; pero una verdad decorativa y convenientemente redactada era mucho mejor recibida."

3)- Un dragón administrativo

(Edad Media)
Entre la bruma del pretérito Reino de Valdemor, donde los caballeros despilfarraban su testosterona combatiendo monstruos y los funcionarios públicos combatían despiadados formularios ministeriales, descendió al mediodía, desde una colina, un reluciente dragón albino. 
Aunque quemaba ocasionalmente algún establo, devoraba dos o tres cabras semanales y tenía modales superiores a los de varios nobles, no era particularmente lo que se considera una bestezuela feroz. 
Asimismo, por sugerencia de su psicoanalista de cabecera, el rey Teobaldo III prefirió eliminarlo y constatar entonces si acaso, junto con el bicho escupe fuego, su insomnio también desaparecía. 
Con tal objetivo, al cabo de una semana, creó la Oficina Real de Asuntos Dracónicos. Contrató a treinta escribanos, doce inspectores, siete supervisores y un especialista en sellos oficiales.
Transcurrieron cuatro dilatados y humeantes meses, pero el dragón proseguía vivo y coleando por sobre las callejas y techos.
—¿Por qué nadie lo ha enfrentado y vencido aún? —preguntó inmerso en su tina cervecera el rey.
—Estamos completando la documentación previa —explicó el director.
Se elaboraron mapas, inventarios, censos de cabras extraviadas y estudios comparativos sobre la combustibilidad de los castillos.
Finalmente, las recomendaciones llegaron hasta un caballero esquelético, pecoso y calvo: Sir Godofredo de las Rodillas Crujientes.
El héroe, más semejante a un espantapájaros de alambre desnudo, recibió ciento dieciséis formularios con matasello real en rojo.
—¿Debo llenar todo esto antes de combatir?
—Por supuesto, con rúbrica y número de documento.
—¿Y si el dragón me engulle?
—Necesitaremos constancia firmada, un testigo del hecho y contrafirma ipso facto.
 Resignado, Godofredo permaneció semanas completando papeles y gastando litros de tinta de pluma fuente, hasta formar una pila tras la que sólo se escuchaba su tos.
Cuando, al fin, arribó a la cueva descubrió al dragón leyendo un extenso pergamino.
—¿Qué estás haciendo, dragón?— preguntó el caballero, tras notar que su espada no salía de su vaina soldada por la herrumbre.  
—En términos legales, aguardo autorización para existir.
Resultó que la Oficina Real también había enviado documentación al monstruo lanza fuego. El dragón debía acreditar residencia, declarar patrimonio ígneo y solicitar licencia de aterrizaje tras prueba de vuelo en condiciones climáticas adversas.
Durante meses ambos intercambiaron tantos formularios que,  caballero y dragón, desarrollaron una amistad burocrática.
Compartían tinta china y papeles, corregían errores y debatían sobre el idóneo posicionamiento y rúbrica de las firmas.
Un año después, ante tan notoria indolencia, el rey decidió visitar personalmente la cueva.
Ni bien ingresó, halló a Godofredo y al dragón trabajando juntos detrás de una incómoda mesa ratona saqueada en la distracción de los concurrentes a un cotillón. 
—¿Qué significa todo esto?
—Pues,¿es usted acaso miope?; estamos finiquitando el expediente.
—¿Cuál expediente?
—El de nuestra batalla, mi lord.
—¿Y dónde y cuándo se llevará a cabo?
Godofredo se incorporó, hostigado de calambres, y  consultó un calendario made in China apolillado.
—Según los plazos administrativos, aproximadamente dentro de diecisiete años estaríamos afilando dientes y espada.
Ni bien oírlo el rey cambió a un tono morado y sufrió un desmayo constitucional.
La noticia no tardó en difundirse y llegar a la capital; pero, lejos de indignarse, los ciudadanos terminaron celebrando, pues, era la primera ocasión que un trámite avanzaba un tanto más de prisa que la tortuga coja del clérigo real.
La historia da cuenta que el opacado dragón albino pereció anciano décadas después, sin haber entablado combate jamás con mortal o inmortal alguno; en tanto que la Oficina Real declaraba el caso administrativamente concluido.
Se conoce, también, que aquellos mismos  funcionarios interventores recibieron una medalla de pirita conforme haber derrotado al monstruo escupe fuego mediante procedimientos legitimados y amparados bajo el artículo 29, sección 14, inciso 84 del “Código de Insurrectos con aledaña razón, causa, motivo y/ o circunstancia de lastimosa incidencia”.

4)- Algoritmo “5’G” para un tipo de felicidad garantizada

(Presente)
Cuando Leandro cumplió cuarenta años y acabó de escrutar su reflejo en la luna oval de un espejo de pie alquilado, no vaciló  en la necesidad de optimizar aquella suerte de carrusel mal aceitado  que constituía su existencia.fm
A la fecha había leído una montaña   de libros de autoayuda y comenzaba a sospechar que la espontaneidad era una suerte de decadente trastorno.
Por esa razón, y por consejo de su tarotista,  descargó una aplicación llamada “Felicidad Total 5.0”.
Aquella inteligencia artificial prometía administrar óptimamente cada aspecto de la vida.
—Confía en el algoritmo —indicaba la pantalla.
Leandro obedeció sin cuestionamientos.
En un comienzo, la aplicación determinó que debía despertarse a las 5:17 AM.
No a las 5:15, ni a las 5:20; a las 5:17 AM.
También estableció que debía ingerir exactamente dieciocho almendras diarias, dado que diecisiete conducían al fracaso y diecinueve favorecían la mediocridad.
Durante semanas siguió las instrucciones con disciplina monástica.
El algoritmo evaluaba incluso conversaciones.
—Sonríe un 14% más.
—Parpadea un poco menos.
—Tu entusiasmo parece sospechoso.
Leandro comenzó a sentirse un tanto agotado.
Sin embargo, la aplicación insistía:
—La felicidad está aumentando.
— Pues yo no me siento feliz.
—Tus datos indican lo contrario.
Un viernes recibió una notificación en carácter de urgente.
"Persona compatible detectada a 83 metros."
La aplicación lo condujo hasta una librería.
Tras hacer unas cuadras, e ingresar al local, encontró a una mujer ante un anaquel observando novelas policiales.
El sistema ordenó:
—Inicia de inmediato conversación sobre literatura escandinava.
—No sé una morondanga de literatura escandinava.
— Entonces improvisa.
Leandro obedeció como autómata.
Durante veinte minutos habló con absoluta seguridad sobre autores inexistentes.
La mujer lo escuchó intrigada, hasta que finalmente preguntó:
—¿Usted está inventando todo esto?
—Sí.
—Menos mal. Yo también.
Ambos comenzaron a reír.
Conversaron a gusto durante horas sobre cine, música y cintas métricas de segunda mano. 
Por primera vez en meses, Leandro olvidó consultar la aplicación.
Al regresar a casa encontró un mensaje alarmante.
"Conducta impredecible detectada."
Luego otro.
"Riesgo elevado de autenticidad."
Y finalmente:
"Usuario fuera de control."
La aplicación se bloqueó automática y definitivamente.
Leandro sintió pánico, luego alivio y a lo último un hambre de momia recién levantada.
Comió veinte almendras frías sin sal y nada terrible ocurrió.
Meses más tarde recordó el episodio mientras caminaba junto a aquella mujer.
—¿Crees que la felicidad puede calcularse? —preguntó ella de súbito.
Mirando una rana nadar panza arriba en el Sena, Leandro reflexionó.
—Quizás. Pero sospecho que los errores de cálculo son la parte más divertida.
Y mientras ambos reían, algún algoritmo remoto registró una anomalía estadística severa e imposible de corregir: dos personas siendo felices sin instrucciones previas en “5’G”.

 5)- La insufrible productividad de las musas desempleadas

(Presente)
Cuando, sentado en su bidet, el escritor Gaspar Belmonte se percató de que había perdido la inspiración, no se alarmó lo suficiente. Después de todo, también había perdido un paraguas lapislázuli en 1998, tres amores místicos por correspondencia y la fe en la crítica literaria y, asimismo, el universo había seguido funcionando con una imperturbable indiferencia burocrática.
Lo inquietante fue que, previo a pascuas, la inspiración presentó al autor una carta certificada.
"Estimado señor Belmonte: renuncio irrevocablemente a seguir inspirándolo; he soportado durante diecisiete años adjetivos innecesarios, metáforas con sobrepeso y diálogos que bostezaban antes de terminarse el enunciado. Atentamente, La Inspiración."
Gaspar leyó con lupa la carta tres veces; luego la corrigió con tinta transparente.
—Ni siquiera sabe usar el punto y coma —murmuró para sí.
Su editor, al teléfono, fue menos comprensivo.
—Belmonte, necesito la novela para este lunes.
—No tengo ideas.
—Entonces invéntelas.
—Eso es lo que solía hacer antes; pero, ahora, tampoco se me ocurren las invenciones.
Desesperado, Gaspar acudió al Sindicato Autónomo de Musas Perentorias, una organización ubicada en un edificio tan gris que parecía haber sido diseñado por un arquitecto especializado en lunes por la mañana.
Una secretaria con expresión de soneto mal puntuado lo hizo ingresar al recinto.
—¿Motivo de la consulta?
—Abandono artístico.
Ella revisó un formulario.
—¿Literatura existencial, realismo mágico, autoficción o crisis creativa convencional?
—¿Hay alguna diferencia?
—Administrativamente, muchísimas.
Después de cuatro horas de trámites, siete firmas y un certificado que acreditaba oficialmente su esterilidad imaginativa, apareció por la puerta principal una musa.
Se trataba de una mujer diminuta, con lentes sin patillas, zapatillas deportivas y un gesto de agotamiento profesional.
—No espere milagros celestiales, amigo —dijo mientras hojeaba el expediente—. Usted, sin duda, piensa demasiado.
—Bueno, no es por confrontar, pero eso suele considerarse una virtud.
—En filosofía, quizá; en literatura acaba generando personajes que reflexionan durante cuarenta páginas antes de decidirse a abrir una puerta.
Con lo que tenía, Gaspar intentó defenderse.
—La introspección...
—...es magnífica —lo interrumpió ella—, siempre que ocurra algo además de la introspección.
Durante varias semanas, la musa lo sometió a un entrenamiento feroz.
Le prohibió usar las palabras "abismo", "inefable", "ontológico" y "crepúsculo".
Cada vez que escribía "silencio", debía reemplazarlo por "un vendedor de helados desafinando, sobre zancos de lata, un tango".
Cada metáfora era examinada por un comité. La mayoría era rechazada por exceso de solemnidad.
Paulatinamente, los textos comenzaron a respirar; los personajes dejaron de hablar como profesores en un congreso internacional sobre melancolía comparada y empezaron a equivocarse, tropezar, mentir y reír como meros mortales.
Gaspar estaba escandalizado.
—Esto parece vida.
—Precisamente, mi amigo.
La víspera de entregar la novela, la musa desapareció como un gas de mosquito.
Apenas dejó una nota: "La inspiración nunca abandona a nadie; sencillamente se escabulle de quienes la toman demasiado en serio."
Gaspar abrió los ojos muy grande y no pudo evitar sonreír.
Escribió el punto final sin corregirlo veinte veces.
La novela obtuvo el primer premio en el concurso más prestigioso del país y el jurado se detuvo en  elogiarla, destacando "la extraordinaria naturalidad de una obra donde el humor dialoga con la inteligencia sin recaer nunca en la pedantería".
Gaspar aceptó el premio con sincera modestia. Luego confesó, en voz muy baja, que sospechaba de una verdad insoportablemente ridícula: quizá la inspiración no fuera una divinidad caprichosa, sino una empleada pública que sólo trabajaba cuando el escritor dejaba, por fin, de perseguirla con adjetivos en oferta.

                                                                                              Darío Amaral

MANIPULACIÓN EMOCIONAL *Columna de CARLOS CASTILLOS, Julio de 2026




En la Sicología Deportiva hay quienes hablan de “la magia del objeto redondo”. Es algo así como la seducción, el encantamiento que genera un objeto esférico. En el caso del deporte, una pelota. No tiene lados filosos, no tiene puntas y tiene la particularidad que, cuando uno lo lanza contra una superficie cualquiera, suele volver a quien lo lanza o tomar distintas direcciones según sea la superficie impactada. Ese movimiento libre genera esa fascinación. Y una pelota no encanta solamente a los niños; también a los adultos y no distingue sexos. Puede ser hombre o mujer.
En el caso del fútbol la pelota es un símbolo que, como tal, lo han ido vaciando de contenidos lúdicos. Ya no es solamente un juguete atractivo. A la pelota se le agrega un himno y pasa a significar “la patria” y si a eso se le agrega una etiqueta entonces es una mercadería, advirtió alguien. Y ahí entra la confusión entre patriotismo y nacionalismo porque ¿qué tiene que hacer un himno nacional en un partido de fútbol?
Al fútbol y a la pelota le fueron agregando cosas para que el fenómeno sea cada vez más simple y entonces, cada vez más universal. 
Por eso multitudes se quedan horas petrificadas ante una pantalla de televisión acumulando emociones que mezclan expectativa, ansiedad, ilusión y hace creer que somos una familia, identificada por los colores del equipo que nos representa.
Durante semanas por todos los medios posibles, especialmente los de difusión como la televisión y las redes sociales, la gente es bombardeada con esos dardos que van directo al corazón, sin pasar por el cerebro. Y se produce una explosión de euforia, pocas veces vista.
Y hasta te hacen creer que eres capaz de modificar algo de lo que estás viendo, pero en realidad no tienes ninguna incidencia. Ni en el juego ni en todo lo que lo rodea.  
Pero no es un fenómeno nuevo. En torno al fútbol ocurre desde hace mucho tiempo. Se ha ido perfeccionando con los años hasta convertirse en un fenómeno hipnotizador de multitudes, un sistema “manipulador de emociones”. Porque el fútbol ya dejó de ser un deporte. Ni siquiera un espectáculo atractivo. Es una puesta en escena, una vidriera adornada por grandes empresas para exhibir su mercadería. Jugadores, vestimenta, calzados, pelotas, bebidas, productos electrónicos, todo lo que usted puede ver en la publicidad estática alrededor de los campos de juego y, últimamente, los juegos de azar. Fíjese bien cuando mire un partido. Todas esas empresas que llevan en sus marcas la palabra “bet” (y que abundan en cada trasmisión) son empresas que lucran con las apuestas deportivas. Desde quien hace el primer gol, a qué minuto, quien recibirá la primera tarjeta y, por supuesto, el resultado final. Ese esquema publicitario, superdesarrollado actualmente, se presta para todo tipo de suspicacias. Y ya ha habido denuncias de arreglos de partidos para favorecer a algunos apostadores. Si a todo eso le agregan los miles de millones de dólares en juego, en partidos, torneos y mundiales de fútbol, es sensato afirmar que eso ya dejó de ser un juego, un espectáculo deportivo para disfrutar.
Todo ese cóctel emocional es una bomba que, evidentemente, repercute en el ánimo de la gente. Sin embargo, alcanza con que el equipo pierda un partido o pierda una clasificación, en la que estaban depositadas todas las esperanzas, y aquel éxtasis colectivo se desinfla, se esfuma, se derrite.
Automáticamente la gente cambia. Pasa del regocijo a la frustración, del entusiasmo a la decepción, de la alegría a la impotencia, al enojo. Y eso también es colectivo. Aquellos que compartían una causa común, que comentaban alegres las posibilidades del equipo ahora discuten, critican, cuestionan, insultan y viven un tiempo irritados, furiosos, molestos. Entonces arremeten contra todo, sin medias tintas. 
Quienes hace no mucho tiempo eran mirados con respeto y admiración, pasan a ser inútiles, traidores, vende-patria y todos los insultos que pueden verse repasando medios y redes del mundo. La furia se descarga con los jugadores, el entrenador, los dirigentes y hasta alguien que no tenga nada que ver con ese fenómeno deportivo y comercial. 
Es tal la enfermedad colectiva que sobreviene a un fracaso deportivo que habría que estudiar científicamente los detalles. Así cómo existe una Sicología Social que “estudia los pensamientos, sentimientos y comportamientos de las personas” sería saludable que se pusiera más énfasis en la “Psiquiatría Social” que también existe como “una rama fundamental de la salud mental” y que se enfoca puramente en lo biológico o clínico. “Esta disciplina estudia cómo el entorno, la cultura y las dinámicas sociales influyen en el origen, desarrollo y tratamiento de los trastornos mentales”.
No se le presta mucha atención a esta rama de la Siquiatría pero no es descabellado impulsar un análisis clínico de este fenómeno colectivo que afecta a poblaciones enteras, de muchísimos países. 
Es cierto que las víctimas de este fenómeno de hipnosis colectiva deberían tener la libertad de eludir los efectos nocivos. La tienen a esa libertad pero es tal el poder de manipulación emocional, que aún viendo y sabiendo cómo se maneja todo, igualmente se cae en esa red perniciosa que impacta directamente en la salud y el bienestar de la persona.

domingo, 28 de junio de 2026

NOCHE Y NIEBLA Por Dr Leiza De Los Santos.

 




El origen del mal.
Cuando un individuo frustrado quiere cambiar el mundo y trata mentalmente que la Realidad se adapte a él y a su mundo imaginario, en vez de tratar de cambiar y mejorar él para adaptarse a esa Realidad que niega y rechaza y ve que no puede, se desespera y se convierte,  en su delirio y en su frustración,   en un individuo totalmente negativo y capaz de cualquier cosa. En un peligro para sí y para toda la Sociedad.

El Descontrol como actitud.
La gente descontrolada, desequilibrada, se va de un extremo al otro de las tablas.
Y de la vida.
Huye y  dispara hacia adelante, enceguecida,  de una punta a la otra.
Enceguecida, sin Visión.
Por qué?
Porque no puede mantener el necesario equilibrio.
Por inexperiencia.
O por descontrol mental.
Propio o provocado por otros.
No tiene  brújula ni balance .
El medio es Médium.
Pero para ser Médium se necesita Criterio.
Ponderación de las circunstancias.
Meter mucho Pienso, como dicen ahora.
Y ahí quizás se pueda encontrar el rumbo.
El rumbo más conveniente.
El rumbo cierto.
Y no andar a manotazos con las sombras.
Con la niebla. fisica y mental.
Porque ahí  seguro nos vamos a lastimar.
A nosotros .
Y a los otros.
Saber  abstenerse de actuar ante la duda es de sabios.
Y si no se ve el camino, ni un sendero, ni una huella, ni siquiera un rastro,   desensillar hasta que aclare,  para no meternos a ciegas  en la inmensidad de las sombras, como decimos nosotros.
Todo  buen Constructor sabe, por experiencia,  que hay que buscar siempre el equilibrio.
Tanto vertical, para mantener el plomo como horizontal para mantener el nivel.
MANTENER EL NIVEL.
Qué expresión. 
Un libro inmenso en dos palabras.
Altura y profundidad.
Un mantra inagotable !!!
Cuidado con perder el equilibrio.
Pararse en un extremo de la tabla en un andamio es perder el equilibrio.
Y caerse seguro.
Todo  actividad llevada al extremo, al  exceso,  por el tremendo esfuerzo fisico y mental  que necesita, si se mantiene en el tiempo como actitud,  se convierte en un maniatismo.
En un TOC.
Trastorno obsesivo compulsivo.
Y todo exceso  termina siempre, siempre,   necesariamente,  en una represión,  para intentar, a los golpes y con todos los necesarios trastornos que conlleva,  una necesaria vuelta al equilibrio.
A la moderación.
Por eso el dicho, dolorosamente cierto, que nos dejan las experiencias que hemos vivido :
" Es más peligroso un desesperado que  un loco " 

LA PIRÁMIDE. Por Dr Leiza De Los Santos.

 




¿Cuánto dinero tengo que disponer para adquirir un bien, y de cuánto dinero debo disponer después, cada mes, para mantenimiento del bien y para los gastos originados por su  uso?
Con seguridad.
Con  toda seguridad.
Constante, continuamente .
A largo plazo.
Siempre.
Cálculo de posibilidades.
Puedo,  no puedo.
¿Se justifica ?
Todos somos distintos.
Profunda. Absolutamente.
Como Especies distintas.
Uno, duda,  piensa, medita serenamente, sin apuro.
Se dice interiormente:
¿Este gasto tendrá sentido ?
¿No será comprar un elefante blanco ?
Que su costo y mantenimiento sean muy superiores a su necesidad de uso, a su rendimiento.
Otro,  impulsivo, deslumbrado,  entusiasmado,  se dice a sí mismo ante el deseo y la tentación :
" Yo me lo merezco ".
Y ahí cae.
Y se atrapa en una trampa .
Económica.
De vida cada vez más complicada.
De Angustia.
Y desesperación.
Cada vez más honda.
De la que ya no podrá salir.
Hay gastos  básicos. Fijos. Obligatorios . Ineludibles.
Pero hay otros opcionales.
Cada actitud, ante el gasto por placer, sin retorno y ante la inversión,  debe ser de análisis y reflexión.
Unos nos comerán las reservas y el futuro.
Otros nos darán de comer en el futuro.
Con esto que vamos a hacer, estamos comprando  deuda a futuro o bienestar futuro ?
La plata que recibimos es hija  y fruto del trabajo o de la inversión.
Presente o pasada.
El dinero que tenemos es trabajo condensado.
Convertido en bienes o dinero que también suda, en inversión.
Es sudor condensado. 
Durante años.
Debemos cuidarlo y mirarlo con respeto.
Es nuestra vida.
Nuestra lucha constante.
Imposible pensar ilusamente,  como un niño soñador, en cosechar rápidamente  frutos si antes no plantamos las semillas y pacientemente no regamos y cuidamos con tiempo, dedicación, esfuerzo y SACRIFICIO.
MANTENIMIENTO y CONSTANCIA.
Al igual que una pirámide, con su gigantesca base para sostener su pequeña cúpula,  cada peso que recibimos como pago por nuestro  trabajo o como fruto del rendimiento de una buena inversión, requirió antes un gigantesco esfuerzo para dar ese fruto.
Como un tremendo árbol, con su inmensidad de raíces,  necesarias para sostener  ese cuerpo y esa copa para al final cosechar unos pocos frutos.
Si habrá que cuidarlos !!!! 

lunes, 15 de junio de 2026

ORDEN O DESORDEN. Por Dr Leiza De Los Santos.




El productor sueña, anhela y espera que aparezcan  medicamentos mágicos que no provoquen resistencia.
Parasitaria ni microbiana.
Que  aunque estén  mal usados,  no provoquen  resistencia .
Usándolo al más o menos, sin control estricto de la dosis y de los días entre tratamiento, con sol o con tormenta o  lluvia, nos dé igual un buen resultado .
Que sustituya a los buenos alambres,  a los medio piques,  a los bajadores,  a los buenos zarzos.
A no pasar sin limpiar ni refregar las manos y las patas de cada caballo al pasar de un campo sucio o de la calle,  al entrar en un campo limpio de garrapatas.
A ir a buscar en los campos sucios y en los montes  a los animales chúcaros que no vinieron en la juntada , para traerlos al corral.
Para no dejar ninguno sin dosificar.
Al orden, al método, a la planificación .
Al planillado estricto. Al control del número de identificación de cada animal.
A llevar una ficha por cada animal donde se tenga registrado todo su desempeño productivo y su historia clínica.
Orden o desorden.
No ya solo  del establecimiento sino de toda la zona .
Porque con linderos en desorden es muy difícil a la larga mantenernos libres de infecciones y de infestaciones.
Yo sigo viendo en todos los caminos vecinales, más  allá o más acá, animales sueltos en los caminos.
" La primer medida sanitaria es el aislamiento del predio".
Lo más posible.
Y para terminar digamos que el medicamento por sí solo no es mágico.
Es muy importante sí.
Pero no es todo.
Es solo un eslabón de todas las acciones de  la cadena sanitaria.
Y como decimos nosotros
"El tiento se corta por lo más fino".
Y si tenemos y dejamos  en nuestras acciones varios " eslabones jodidos" difícil que la "cadena  sanitaria" no se corte y la garrapata no termine haciendo pata ancha y adueñándose de las vacas  y del campo... 

EL AHORRO EN TERAPÉUTICA COMO CAUSA DE LA RESISTENCIA. Reflexión. Por Dr Leiza De Los Santos.




Estuve 32 años tratando animales y aplicando medicamentos en el campo.
Hace 16 años que me retiré.
Pero veo que el problema de cómo se genera la resistencia es siempre el mismo.
Decían los antiguos romanos :
" AD IMPOSIBILIA NEMO TENETUR "
A nadie se le puede pedir y exigir que haga lo que no puede. Lo que no está al alcance de sus posibilidades. Lo que para él es un  imposible.
Que el productor pueda sustituir al Médico Veterinario.
Un disparate mayúsculo.
Veamos las hechos y las consecuencias :
El parásito, al igual que cualquier organismo  vivo, grande o pequeño, microbio o elefante, aplica una máxima fundamental en Biología:
" Lo que no me mata me fortalece ".
Cuando usamos un producto nuevo,  un antiparasitario, un antibiótico, lo que sea, y vemos que  funciona, que mata,  no debemos reducir la dosis.
Por ahorrar unos pesos no debemos ahorrar producto.
Al contrario, debemos usarlo bien recargado.
Si por ahorrar unos pesos, le damos una dosis baja menor a la indicada, y creemos que igual lo debilitamos y lo matamos  al parásito o al microbio nos equivocamos.
Profundamente.
Y aquí entran a jugar cosas que el productor no conoce y por lo tanto no maneja.
El mecanismo de adaptación y la mutación.
Todo ser vivo rápidamente se adapta.
Se hace resistente.
Y echamos a perder el producto.
Que hay pocos.
Que cuesta mucho crear.
Que aparece uno nuevo cada tanto.
Y así,  por usar dosis bajas creyendo que ahorramos,  vamos eliminando productos .
Y al final nos quedamos sin balas.
No perdimos una batalla solamente.
Perdimos la guerra.
El ahorro nos salió caro.
Qué conclusión sacamos?
Que el productor no está capacitado para hacer tratamientos farmacológicos .
No puede evaluar ni ponderar para tener una Estrategia de Sanidad adaptada a su establecimiento.
Y por lo tanto si no puede, tampoco debe entonces  usar  medicamentos.
No tiene criterio clínico.
Cada establecimiento debe tener un Médico Veterinario a cargo de la Sanidad.
Sí. 
Sanidad con mayúscula.
Porque si no hay un Médico Veterinario responsable que se ocupe de la  Salud y de la  prevención y el tratamiento de las enfermedades,   la Sanidad  de los animales se convierte en un problema mayúsculo.
Como ahora. 

miércoles, 10 de junio de 2026

Gitanías Por Darío Amaral

 


*A Sebastian Rivero

"Los caminos recuerdan cuanto los hombres olvidan."(Canción romaní)

Sobrevinieron con el inadvertido mutismo de la bruma crepuscular, fumando sus toscos habanos, arrellanados y envueltos en unos mantones de pieles sobre los pescantes de sus carromatos circense tirados, cada uno, por un par de tubianos espectrales. 
Lo recuerdo bien, porque tras su aparición, (la oscura hora de los grillos y luciérnagas), el cimarrón de mi vecino aulló sórdidamente hasta hincharse como un globo y perecer con su lengua azulada; además el cielo se tiñó de súbito de un color raro, una especie de gris amarillento que parecía anunciar una tormenta que asimismo jamás llegó.
No tardaron en izar las raídas lonas de las carpas estaqueadas en el baldío detrás del viejo frigorífico; las acondicionaron a la perfección sin que nadie los viera o escuchara hacerlo. Al otro día, el terreno que había permanecido por años desolado, amanecía instalado y moteado por una o dos fogatas demarcadas con piedras blancas, caballos y ropas colgadas entre postes improvisados.
Su fortuita presencia en el paisaje pueblerino, como se preveía,  no tardó en azuzar algunos rumores chapuceros entre los residentes. 
Entretanto mi abuela Estela, que estaba un poco senil, me requería a cada rato para asegurarme que cualquiera de aquellos foráneos sabía leer el destino de los mortales impreso en las lineas de las manos; el almacenero Luis aseguraba que no eran más que unos “ladinos embusteros” y “soberanos malvivientes” de quienes debíamos cuidarnos.
Por su parte, Anselmo, que era el único camionero del pueblo, juraba y perjuraba haber visto a una de las  mujeres gitanas platicar buenamente con alguien muerto que levitaba al costado de la ruta de ingreso al pueblo, la noche previa a su arribo.
Yo no creía demasiado en esa suerte de habladurías; pero también era innegable mi boyante curiosidad por la condición peregrina y extravagante de los recién venidos.
Decidí, en primera instancia, empezar a espiarlos sigilosamente; a escucharlos hablar en su dialecto y cantar con sus címbalos y guitarras flamencas desde la segunda noche.
Sus cánticos, que no eran ni animados ni taciturnos, se
colaban por las aberturas de mi casa, entre las cortinas, arrastrados por el viento, dando la sólida impresión de haber sido interpretados en tantas veladas, que se percibían anacrónicos o provenientes de un sitio remoto, anterior, incluso, a la memoria.
El decurso monótono de los días en el campamento gitano, me alentó a estrechar mi distancia observacional y detenerme en una de las mujeres que, con su floreado vestido entallado y su turbante negro, seguía la rutina inveterada de sentarse junto al fuego y replicarle, a su crepitar, inteligibles reprobaciones.
La gitana era mayor, aunque no de esa modalidad habitual en que envejece la gente promedio; más bien parecía consumida por alguna otra cuestión inaccesible al ojo vulgar.
Su piel tenía la tonalidad de la hojarasca mojada y sus ojos eran tan ennegrecidos como un par de grutas insondables.
La vez que logré hablarle dijo, primero ella, con toda llaneza:
—Llegué a creer que no llegarías nunca.
Sentí, entonces, una incomodidad instintiva.
—¿Usted, acaso me conoce?
—Todavía no. Pero sentate para intentarlo.
Me señaló un tronco reseco junto a ella. Cedí a su proposición porque, en aquel instante, tuve la impresión de que negarme podía resultar, de alguna forma, el más contraproducente contacto inicial.
Permanecimos allí durante unos minutos que se me figuraron eternos, sin otra compañía y sin dirigirnos la palabra; viendo y escuchando únicamente al fuego arder y los relinchos de los tubianos pastando en el extremo opuesto del campamento.
De un momento a otro no tuve cómo no advertir lo novedoso en la eventual apariencia de las danzantes flamas que tenía por delante.
Su luz intensa proyectaba sombras sobre la tierra, sobre las carpas, los caballos, las ropas colgadas y hasta sobre las ruedas de los carros varados; pero no sobre la figura de aquella gitana.
Debí mirar dos o tres veces aun para convencerme que no había nada detrás de ella; ni siquiera oscuridad. Sólo suelo desnudo, como si careciera de un cuerpo sólido, capaz de generar una sombra natural.
Un tanto inquieto, pretendí comentarlo; pero cuando levanté la vista ella sonreía, con unos enormes dientes recubiertos de oro, tal como si hubiera sondeado el calibre de  mis pensamientos. 
Me despedí con un superfluo “adiós” y no volví al campamento durante varios días.
Acabé convenciéndome de que el incidente había sido una ilusión, un efecto de la luz y hasta una tontería sin mayor alcance.
Pero las canciones gitanas no cesaron de arribar desde el campamento. Y con ellas sobrevinieron aquella serie de  sugerentes sueños nocturnos. Al principio consistían en difusas impresiones referentes a fogatas desmedidas y a caballos tubianos huyendo despavoridos por senderos flanqueados con árboles exóticos. Después se tornaron en algo más preciso e inquietante. Y en ellos, casi siempre, descubría una mano infantil escurriendo un pañuelo ensangrentado sobre unas brasas que, antes de apagarse, emitían gemidos de humanos. Escuchaba también voces rezando plegarias incomprensibles. Descubría una variedad de rostros deformados por curiosas cicatrices, que luego se reiteraban sobre otras epidermis como en un desfile de máscaras medievales.
Al despertar la sensación de repulsión se negaba a abandonarme, como si, en algún tramo, hubiera omitido algo relevante o imperdonable.
Una madrugada soñé con la marcha de una caravana, encabezada por un  carromato que cargaba un enorme espejo cubierto, hasta la mitad, por una tela negra que el viento zarandeaba. Aquella luna oval de cristal no devolvía otra cosa que la humareda de un fuego inexistente.   
Desperté empapado en sudor y gimoteando sin saber la verdadera razón o sentido de lo soñado.
Por ello, aquella misma tarde, me sentí impelido a  regresar al campamento en busca de alguna respuesta, al menos, un tanto más persuasiva.
Junto al fogón, la mujer parecía estar hace rato aguardándome, como al principio .
—Ya empezó, muchacho —dijo.
—¿Qué es lo que empezó?— le repliqué.
—Pues, la memoria, mi amigo.
Al igual que las otras ocasiones, no entendí. Nunca entendía lo que aquella gitana expresaba, aunque con cada regreso presentía, al unísono, estar  acercándome a algo esencial; como quien se dirige hacia una habitación en penumbras donde es aguardado desde hace décadas por algún motivo puntual, aunque nunca develado, más que tácitamente.
Por otra parte, y aunque mis dudas prevalecieron, el resto de los  gitanos aceptó o se resignó a mi presencia, sin mayor protocolo, con humana naturalidad.
No intentaron pesquisar quién era, ni por qué solía aparecerme con frecuencia en el campamento como quien por su casa; simplemente me dejaban ser yo mismo y merodear por los alrededores, sin cuestionar el motivo.
En mi intromisión fisgonee en sus tradiciones más patentes, como las suculentas comidas de olla compartidas sobre un gran pelego oscuro previamente santiguado; las consuetudinarias celebraciones donde modificaban su indumentaria y las mujeres se abarrotaban de alhajas y se soltaban el cabello que ahumaban junto a las fogatas antes de “tirar” las cartas. Pero, sin buscarlo, también presencié aquellas discusiones familiares, generalmente vinculadas a la administración de los víveres y el efectivo que, sin embargo, nunca parecía escasearles. Inclusive asistí a las interminables y fastuosas celebraciones de bodas donde la consigna parecía consistir en no mantenerse sobrio, ni en pie hasta la hora crepuscular.
Otra cosa eran los funerales. Presenciar uno rozaba, en todo sentido, lo supraterrenal; la estrecha experimentación de un viaje en bucle a la extrañeza. 
En el que estuve empezaron las exequias con la incineración de la mayoría de las pertenencias del difunto; su ropa, fotografías sepias, cartas y enseres personales. 
Al preguntar sobre la quema, un hombre de luto y barba blanca con sombrero  respondió sin preámbulo:
—Se entiende, mi amigo, que es para que el agasajado se tarde en descubrir el camino de retorno.
No supe, entonces, si reírme; por lo que, tras ensayar un afectado saludo a los deudos me retiré, desconcertado, de la improvisada carpa velatoria.
Aquella noche soñé con mi padre, que había muerto hacía como unos  diez años atrás de un paro cardíaco mientras dormía.
El hombre, que en nada se asemejaba a un espectro, se dejaba ver sentado apacible, en una silla de la cocina, con los ojos cerrados y las manos rugosas, cubiertas de anillos y pulseras de oro, apoyadas sobre la mesa de madera.
—No vuelvas a ese lugar, muchacho —bramó de pronto destrabando los dedos, con tal gravedad que consiguió arrancarme del sueño sobresaltado.
El reloj marcaba apenas las tres y diecisiete de la madrugada, por lo que volví a dormirme sin dificultad.
Al cabo de tres noches consecutivas, proseguí soñando exactamente lo mismo, sin la más nimia variación. 
La cuarta noche dejó de aparecer la imagen de mi padre; sustituida por el enorme espejo oval, esta ocasión en el centro de una habitación familiar sin la tela y reflejando, en lugar de humo sin fuego, el rostro compungido de un niño con mis idénticas facciones.
Me arranqué de la pesadilla gritando, cual náufrago en una inundación plagada de broza flotante.
A la mañana siguiente fui directamente al campamento.
Como supuse, la gitana me estaba aguardando sentada en su tronco junto al fuego.
—Quiero ver el espejo— me nació decirle sin más digresión.
Entonces, por primera vez, vi su sonrisa inicial desdibujándose poco a poco hasta alcanzar un rostro apesadumbrado.
—Nadie quiere verlo de verdad.
—Yo sí quiero.
La gitana contuvo sus palabras bajo su halo de extravagancia. Después se levantó y decidido seguí sus pasos. 
Atravesamos las carpas, los caballos y los carromatos.
Llegamos hasta un colorido carromato apartado del resto, que no había visto antes.
La puerta trasera estaba cerrada con una cadena oxidada, aunque sin candado.
La gitana subió con lentitud los peldaños y la abrió.
Ingresé sigilosamente tras ella.
Encontramos el espejo ocupando casi toda la pared del fondo del carruaje.
Al constatar que se trataba del espejo de mis sueños sentí que el aire se me fugaba del pecho.
—Acércate.
Así lo hice.
Aguardé, entonces, ver mi reflejo en la luna oval, pero nunca apareció.
En su lugar vi surgir a aquel niño, corriendo por entre las carpas y riendo mientras jugaba a dar saltos como un canguro.
Detrás de él caminaba una mujer joven; más atrás un hombre.
Después otros rostros. Decenas de ellos; todos familiares y desconocidos a la vez.
De pronto, algo se movilizó en mis adentros; un recuerdo. Después otro.Y otro más.
Allí mismo comencé a temblar y la imagen terminó por mutar soberanamente.
Ahora contemplaba el advenimiento imponderable de una epidemia.
Gente enferma por doquier; cadáveres tendidos en fila y una seguidilla de entierros.
Al fijarme en una mujer que lloraba desconsolada, comprendí de quién se trataba. Era mi madre; pero no la misma dama que me había criado todos estos años.
Reconocí que aquella mujer, que creía no haber visto antes,  compartía una misma sangre.
Retrocedí un paso y el espejo continuó develándome más escenas de esa infancia alterna en la que me veía corriendo y saltando sobre las estacas que afirmaban las carpas del campamento gitano y sorteando las ennegrecidas ollas colgadas sobre las fogatas. En un momento, recordé cada una de aquellas canciones romaníes, al igual que las manos y rostros de sus ejecutores.
Las imágenes resurgian como en una germinación de la voluntad y se concertaban, en una secuencia incomparable, como en el plano de una pantalla.
Allí se vio el desencadenamiento de una enfermedad y la blasfemia de su peso impiadoso desprendido sobre un clan gitano.
Luego la enrevesada decisión de entregar al huérfano sobreviviente a alguna proba familia del pueblo; seguido del ritual de la despedida y la voz serena de alguien emitiendo palabras al viento, que recién ahora adquirían sentido y podía entender íntegramente.
Palabras bienintencionadas, aunque destinadas a cercenar y a enmendar una contrariedad con nombre y apellido, pero sin cepa inmediata sobre la tierra.
Todo aquello que yo había sido y, como fuera, no volvería a ser… 
Caí de rodillas cuando percibí que algo remoto y oscuro se abría dentro de mi cabeza, al igual que una herida a las constelaciones estelares.
Entonces irrumpieron las voces. Primero una, luego dos; después cientos de ellas, horadando mis tímpanos.
No eran gritos; tampoco lamentos. Sino recuerdos; historias, fragmentos de existencias con nombres propios, pronunciados con insistencia.
La mujer observaba junto a mi, en silencio.
—¿Qué es lo que me está ocurriendo?
—Te están encontrando.
—¿Quiénes?
—Todos ellos. 
De nuevo, no la entendí. O quizás sí lo hice; porque una parte de mí ya lo sabía.
La parte que había permanecido somnolienta o latente durante años, y que en aquel momento acababa de despertar, al igual que un amanecer.
Cuando recuperé la conciencia me descubrí tendido sobre la tierra húmeda.
Miré a mi alrededor y el campamento gitano, junto con sus carpas, carromatos, caballos y fogatas, había desaparecido.
No había registros de  huellas, ni una nimia ceniza en el baldío.
Corrí descalzo hasta el pueblo y atiné a preguntar por ellos.
Nadie recordaba  haber escuchado nada; ni siquiera aquellos pobladores que habían hablado durante semanas acerca de su venida y acampada detrás del frigorífico. 
Era como si jamás hubieran existido.
Durante años intenté convencerme de que, posiblemente, había sufrido algún tipo de episodio mental, alucinatorio o amnésico, o algún tipo de colapso nervioso. Cualquier explicación parecía servirme de momento, excepto la verdadera. Porque esa nunca dejó de acompañarme en mi fuero más interno.
Allí, Las voces persistieron instaladas o grabadas, junto con los rostros y nombres.
Al principio fueron murmullos. Después se tornaron más inteligibles, hasta llegar a escucharlos, como ahora, con pasmosa nitidez.
Puedo expresar, incluso, quiénes son, dónde nacieron, qué cosas amaron y cuáles el destino les vedó en tanto los mantuvo convida.
Los llevo a todos dentro y me arden tanto como las llagas provocadas por el roce de una de sus fogatas.
Otras noches, sucede, que sueño con la mujer sentada junto al fuego, escrutándome en silencio o aguardando tal como si supiera efectivamente cuanto yo ignoro.
Quizás eso sea cierto, o tenga cabida, considerando lo ocurrido anoche mismo.
Mientras escribía estas páginas sucedió que, en un  momento dado, escuché la emisión de un nombre entre tantos otros.
Uno solo. El mío. No el mío actual, sino otro; mucho más antiguo.
Lo escuché reiteradas veces, al igual que un eco, hasta comprender que aquella mujer gitana tampoco había sido la primera; así como yo tampoco sería el último.
Porque, al fin y al cabo, no somos sino los frágiles eslabones de una compartida e inacabable cadena vital.
Una especie de memoria que transita de un cuerpo a otro, con un archivo palpitante condenado a recordar lo que el mundo olvida.
Ahora las voces ganan en intensidad.
Y aunque no les temo, sí temo empezar a olvidar mi rostro y más;
porque esta misma mañana, ciertamente, no reconocí mis manos a la luz del sol.
Porque anoche soñé de nuevo con una carretera y una ciudad que no conozco, y porque, mientras esgrimo estas últimas líneas, ya ni siquiera albergo la certeza de llamarme, acaso, como creo que me llamo. Y ello, acaso, sea lo menos importante.

 
                                                                   
  Darío Amaral

(*Sebastian Rivero: Nacido en Colonia del Sacramento en 1978. Docente, poeta, investigador y miembro de la Academia Nacional de Letras; Premio Nacional de Literatura en poesía inédita 2023.)

Darío Amaral, docente y autor uruguayo, nacido en Rocha en 1974; estudió literatura
en el IPA, (Montevideo). Sus cuentos, ensayos y poemas han sido publicados en
diversas antologías, revistas literarias y periódicos de Uruguay, Argentina, Chile,
México y España.
Participó en seminarios y talleres de lecto-escritura, en programas televisivos y
radiales de cultura general y en el Proyecto Cultural Uruguay Te Leo, auspiciado por
el MEC.
Recientemente obtuvo el Premio Nacional Constancio C. Vigil de narrativa.
Obras: Cuentos de Felisberto Hernández,(Ediciones MEC-2012); El Estampido de la
Entraña Oriental,(Irrupciones Grupo Editor-2018); Confesiones de un Oriental Cuerdo
en Desacuerdo,(Irrupciones Grupo Editor-2019); La Melancólica Oquedad del Caracol
Ermitaño,(Editorial La Coqueta-2023); Los Centinelas del Cordón,(El Viento Editor-




TROTEA. Por Dr Leiza De Los Santos




Los indios nuestros nunca iban al paso, al tranco.
Siempre iban  en un galopón.   Al trote chasquero.
Así iban  entrenando continuamente a sus caballos.

" Vaca de taba insegura, muerte segura " "Vaca entumida y  blanda, se cae y no se levanta ..."
"Vaca movida,  encanillada, no se cae en las aguadas..."
Dichos de nuestros Troperos
Indios, Gauchos....
Sabiduría  ancestral.
Nosotros podemos copiar la idea.
No andar caminando despacio. Al paso. Trotar siempre cuando nos trasladamos  dentro de nuestra  casa.
Y si estamos parados, trotar en el lugar.
Si siente frío, trotea !!!
Hasta que se nos haga una costumbre.
En invierno calentaremos el cuerpo de forma natural .
Mejoraremos todo.
El metabolismo,  la circulación, los músculos, todo el cuerpo.
Sin necesitar calefacción  de hoguera ni aire acondicionado.
Solo calefacción interna.
Nuestro cuerpo caliente será nuestra propia estufa.
La mejor. 

COMO UNA ESPADA . Por Dr Leiza De Los Santos



Alinear la respiración con la vista y con la mente.
La mente concentrada en una idea. En un concepto.
Los ojos concentrados en un punto.
La respiración concentrada en el aire que  pasa lentamente rozando las narinas .
El chakra de la punta de la nariz alineado  con el chakra entre las cejas y con el chakra del centro  de la frente.
Una línea vertical vibrando.
Filosa como una espada. 

POBRES y RICOS. Por Dr Leiza De Los Santos

Decía muy bien Confucio: Antes de hablar debemos definir los términos,  para que las palabras signifiquen lo mismo para los dos  para así poder entendernos.
Se asocia el concepto de pobreza a la falta de dinero.
Pero se puede ser pobre de muchas maneras .
Y se puede ser rico de muchas maneras diferentes
Se puede ser un " pobre hombre rico"  que en su pobreza humana de virtudes y valores solamente ostenta su posesión de dinero .
Casi seguro que heredado de sus mayores. Mérito ajeno.
" Hijo de padre guapo nace cansado " decían con sorna antes.  
Si este haragán pierde su dinero,  su pobreza será absoluta. Su vida en adelante será una simulación.
Creerse que aún sigue siendo Don Fulano.
Pero será un ser imaginario.
Mental y físicamente. Porque no sabe hacer nada.  Será una persona desnuda. Desnuda de todo . Interior y exteriormente.
Gente que camina con la nariz respingada,  estirada artificialmente, como haciendo una " higiene de columna vertebral" para poder soportar el peso autoimpuesto de tanta pedantería.
Que compran un reloj de oro para ostentar.
Una moto ruidosa, un auto brillante y andan  a velocidad para intentar decir  Aquí estoy yo.
O tienen la suerte de heredar una fortuna o de sacar el 5 de oro.
El tiempo dirá a manos de quién fue a parar tanta riqueza.
Si a Ostentación y Presunción que va camino corto a la Dilapidación o a un ser auténtico, precavido y mantenedor.
El dinero no es todo.
He visto señores en alpargatas y bichicomes en autos poderosos y grandes mansiones.
Don viene de doño que significa " dueño, dueño de " .
Algunos saben cuánto tienen.
Otros no tiene idea de adentro de sí cuánta riqueza atesoran.
Mis grandes Maestros fueron todos gente que se imponía y se obligaba conciente y  voluntariamente a sí mismo a ser sencillo y que hacían de la Sobriedad una Manera de Ser.
Se puede ser dueño circunstancial  de dinero o dueño eterno  de  virtudes  y méritos que nos conviertan en un Señor. Cada uno elige. 

lunes, 8 de junio de 2026

Pare de Sufrir Milton Romani Gerner


La Iglesia Universal del Reino de Dios (Pare de Sufrir) cuenta con una vasta red
internacional en 134 países. En Uruguay, posee 48 sedes en todo el país en 30 años de
actividad 1 Reúnen miles de fieles. No sabemos si el marketing y televisación sobre las
sanaciones milagrosas es efectivo. Se sabe, si, que tienen una excelente recaudación con
el diezmo que aportan sus fieles. Y de las inversiones lucrativas que hacen con mucha fe.
Son investigadas por lavado de dinero. Al igual que Misión Vida, Beracca.
¿El opio de los pueblos?
Si. Para calmar los dolores del cuerpo y del alma. Claro que si. Los opiáceos en principio,
estan excluidos de la prohibición de las Convenciones sobre Drogas. Pensar que los que
buscan refugio allí son todos ignorantes y analfabetos es ceguera dogmática.
Buscan, efectivamente, parar de sufrir. Le sirve a todos? Algunos si, a otro no.
La temeridad de signo contrario de afirmar que las religiones resuelven mejor el problema
de adicciones es un gesto político que no se adecua ni a la evidencia científica ni a la
pragmatica. Es un bolazo.
Nancy Cardoso, obispa metodista feminista, expresaba: “La gente va a buscar elementos
por los que expresarse, porque no ve condiciones creativas de participación en los
procesos sociales de cambio. (...) Las iglesias son una respuesta a esto. Opio, paraíso,
analgésicos. Después está lo que queda en los territorios, que es la milicia, la policía y el
tráfico de drogas. Todo eso es contra los pobres en los territorios”
Es de celebrar que la Junta Nacional de Drogas haya convocado nuevamente a todas las
iglesias y credos serios que trabajan en territorio y en comunidad. Desde los esfuerzos
que hicimos desde el 2005 para garantizar el derecho a la salud desde un Estado
presente, realizamos en el 2008 una convocatoria similar con gran afluencia. Realizamos
formación combinando a las iglesias con los equipos barriales. En el exclente local cedido
por el Centro Soka Gakkai. Es el diseño de Terapia de Base Comunitaria con los
dispositivos ALEROS y que es un modelo que sirve a mucha gente. A otros no.
Conversando en la calle. El mal trato.
Nélida, 59 años, víctima de violencia de género. Casada durante muchos años, nunca
pudo, nunca supo, eludir el yugo patriarcal que la negaba su ser individual.
Lo vive con culpa. Doble culpa. No tiene experiencia laboral. Hace limpiezas. Cuida
niños/as. Se cansa. Tuvo un ataque de pánico. Depresión. Acudió a una sala de
emergencia. Como solución de choque, la médica de guardia, le tiró un vaso de agua en
la cara. La entrevista fue un tanto escueta. No le hicieron ECG para descartar infarto (está
en todos los protocolos) ni le preguntaron si tenía ideas de muerte o había pensado en
sucidarse. Pase urgente a psiquiatría
A los dos días la consulta: ¨Solo debe tomar el antidepresivo. No tome ni clonazepam, ni
el somit para dormir¨ Nélida insiste: ¨solo tomo un cuarto de clonazepan cuando siento
que puedo repetir el ataque de pánico¨ Respuesta insólitamente naturista ¨Si Ud. siente
que puede repetir el ataque, toma una bolsa de papel, respira dentro de ella y se pone al
sol. Tiene que aprender a manejar esos ataques¨ No le dijo que hacer en caso que
estuviese nublado. Tampoco la interrogó sobre ideas de muerte o de auto eliminación.

Menos aún si lo había planificado, si vivía en pisos altos, si estaba sola, si tenia armas de
fuego. Si había algún antecedente familiar o lo había intentado en alguna otra
oportunidad. Nada. Rapidito y afuera. Sacar numero para otra consulta o cambiar de
psiquiatra tiempo de espera: dos meses. Para psicoterapia primero debe pasar por un
Comité de Recepcion. Salud mental y autoeliminación ¿prioridades nacionales?….¿Asi?
Nélida, encontró apoyo y buen trato en Comuna Mujer.
Por el camino del señor
Con el Apex Cerro en el 2002 participamos de la construcción comunitaria de una red de
48 merenderos. Con una movilización social que contó con heroínas, si heroínas. Se
destacaron las mujeres. La Dra. Teresa Briozzo, directora de la Policlínica Municipal La
Paloma, la Maestra Alicia Viotti al frente de la escuela Ana Frank, Pelusa de Cerro Norte,
la Pastora Marta Galeano, Raquel Falero (con Jorge Bentancor) del Movimiento de
Usuarios de la Salud del Cerro. Era una colación de esfuerzos. Estaba la Intendencia de
Montevideo, la comunidad organizada, la Universidad con docentes y estudiantes y los
grupos de la Parroquia Fátima, la Casa de la Amistad de la Iglesia Metodista del Pastor
Cardozo.
En esa epoca, conversando en la calle, con una piba de 23 años, 4 hijos, en el Barrio 1o
de Mayo en Santin Carlos Rossi frente al Tróccoli, un purrete con pañales, que no tenía
mas de dos años, empezó a caminar solito y se alejaba. Le dije a la mamá: mirá que el
botija se te está yendo. La respuesta: ¨ahh si, es Daniel, va para el merendero. Ahora que
sabe ir solito, ya puede manejarse en la vida.¨ Hoy debe tener 26 años. Si no lo mataron,
si no está preso, o quizas zafó y entrega pedidos con una motito. O no, o se labró su vida,
porque no? Son inescrutables los caminos del señor. Una generación mas que creció en
la desigualdad.
Problema drogas compromiso de todos y todas.
A pesar de las indicaciones de la psiquiatra de Nélida, no hay tantas demandas de bolsas
de papel como si de ansiolíticos. ¨La Administración de Servicios Públicos del Estado
(ASSE) indica que se dispensaron 1.042.840 recetas de benzodiacepinas en 2021.
Son más de 2.800 prescripciones por día sobre una población de 1.493.531 usuarios 2
En las reiteradas encuestas del Observatorio Uruguayo de Drogas donde se aplica un el
AUDIT (Prueba de Identificación de Trastornos por Consumo de Alcohol) desarrollado por
la OMS se insiste en que es la primera drogas de abuso. Hay “ tres de cada diez
consumidores de alcohol del último año presentan uso problemático, ya sea por el abuso
en ingestas, consumo de riesgo, consumo perjudicial o dependencia. En términos
absolutos esto representa a 373.000 personas. Nadie puede negarlo esto forma parte de
un sufrimiento social que circula con mucho silencio y vergënza. Por otra parte son muy
pocos los dispositivos de atención integral en abuso de alcohol en el sistema de salud.
Sin dudas Alcholicos Anónimos es un recurso válido. Muy útiles para algunas personas,
para otras no.
Hay muchos profesionales médicos y no médicos, psicólogos/as, trabajadores sociales,
con sensibilidad, empatía y dialogo con sus pacientes. Atienden arrodillados en la calle 3 o
en diferentes sitios de salud publica, comunitaria o mutualistas.
Pero hay otros que no. Los ha ganado el mercantilismo y el desapego total. Construimos
un Sistema Nacional Integrado de Salud que sigue siendo un logro social de alto valor.

Siempre atacado, de afuera y de adentro. Hay perversiones en la salud que pueden tener
la gravedad de una septicemia generalizada. Usar el sistema para favorecer las
prestaciones privadas o promover los servicio VIP, las derivaciones para operar cataratas
u otras intervenciones hacia el mismo profesional que te atiende, pero en privado. Sino,
esperar tres o cuatro meses en su mutualista.
Unos mucho y otros nada, y no es casualidad
¿Faltan recursos? ¿Seguiremmos ajustando para abajo?. ¿Hasta donde? ¿No es siquiera
discutible la iniciativa de gravar con el 1% a los mas ricos? ¿Será como dijo Bergara, que
eso no resuelve nada? Puede haber otros ajustes que sumen a un Fondo de Emergencia
para la Pobreza. Porque es una emergencia. Hay que convocar a todos los actores.
Uruguay está entre los regímenes más generosos porque las empresas usuarias de
zonas francas (ZF) están exentas de IRAE, IVA, Impuesto al Patrimonio, IMESI y casi
todos los tributos nacionales, sin límite de tiempo mientras dure el contrato de usuario.
También están exentos los bienes y servicios que ingresan o salen de la zona franca.
El agro tiene varias exoneraciones y regímenes especiales: sustitución del IRAE por
IMEBA, exoneración del Impuesto al Patrimonio para personas físicas y productores
medianos. Insumos, bienes de capital y maquinaria agropecuaria que están exonerados
de IVA. Exoneraciones en contribución rural. Tienen regímenes promocionales
adicionales, incluyendo exoneraciones de impuestos a la importación de maquinaria,
deducciones por inversión y otros beneficios, en emergecias. La pobreza también es una
emergencia. Aporten. Algún día tendrá efectos, si ya no los tiene, en sus negocios.
Otros costos sociales
La Directora del INR Dra Mg Ana Juanche, dijo rotundamente ¨El costo de la reincidencia
penitenciaria asciende a 132 millones de dólares por año. Hace 40 años que no
resolvemos ni el tema de los reclusos, ni el de su reinserción. . Si ya gastamos un
presupuesto exorbitante para un resultado pésimo, necesitamos hacer cosas distintas”
¨Hay que aumentar y endurecer las penas¨ reclama una parte de la sociedad que recogen
varios políticos insensatos. No es nuevo. La Ley N° 16.707 de Seguridad
Ciudadana  de 1995 modificó el Código Penal y de Procedimiento Penal para endurecer
penas. Introdujo cambios en la asociación para delinquir, elevó penas para rapiña,
homicidio y violación. El Pais de España, en abril de 2023, publicaba: ¨Uruguay triplica su
cantidad de presos en 20 años y ya tiene la tasa más alta de Sudamérica. Cuatro de cada
1.000 uruguayos están en la cárcel.¨
El modelo bukele genera tentaciones. Sin analizar nada. Ir por el camino de luchar por
nuestra esclavitud como si lo hicieramos por nuestra emancipación.
En 1972 Juan María Bordaberry envió al Parlamento la Ley de Estado Interno. Recortó
garantías constitucionales y habilitó la Justicia Militar para civiles. Fue la antesala del
golpe. Años despues, Wilson Ferreira Aldunate y Carlos Julio Pereyra dijeron:No fue un
pecado votar esa Ley. Fue un grave error. Era doloroso pera para el uruguayo medio la
tranquilida se había transformado en algo mas importante que la libertad¨
Nadie se salva solo

Vivir, sufrir, no es solo un problema de existencia económica. Lo económico es básico.
Pero vivir, es sentir. Ver y compartir ideas y afectos. Ser y estar en sociedad. Se sufre por
la carencia de ello. El amor y los sentimientos. Nos afectan de manera intensa y ocupan
lugares relevantes. Los vínculos son esenciales. El problema con las drogas es también
un tema vincular. La construcción de subjetividad es un debe de la izquierda. Siempre lo
pensó con rigidez economicista. Nunca lo registramos en términos políticos. Es hora de
integrarlos.

1 Tomado de Portal Montevideo
2 ¨Adicción silenciosa a ansiolíticos: más de un millón de recetas¨ de Delfina Midler en Que Pasa El Pais.
Publicado en la pagina web de la Facultad de Psicologia https://psico.edu.uy/presencias-en-
medios/adiccion-silenciosa-ansioliticos-mas-de-un-millon-de-recetas-en-2021-mercado
3 El Dr. Esteban Acosta es un psiquiatra que se ha destacado por brindar atención enfocada en el perfil
social y la vulnerabilidad de las personas en situación de calle como el dice, arrodillado al lado del sufriente
https://ladiaria.com.uy/opinion/articulo/2023/4/el-amor-y-los-afectos-son-parte-del-programa/

domingo, 24 de mayo de 2026

EL RARÍSIMO SENTIDO COMÚN. Por Dr Leiza De Los Santos

 




Lei  una vez algo que decía así:
Dale a un hombre todo lo que desea y siempre será  infeliz por no haber pedido más.Solo una tortuga que dormita sobre una roca soleada conoce la felicidad y la plenitud.
No sé por qué  pienso que estoy durmiendo la siesta en la playa , en una hamaca paraguaya enganchada entre los pinos.
Y solo el ruido del mar. ...
Nada más...
O mirando a mi gato barcino estirado al sol .
Mi maestro de Yoga.
Adecuar los deseos a las  posibilidades.
Ese es el secreto de la vida tranquila.
Que de secreto no tiene nada.
Es solo una regla del sentido común.
Nada más.
No ir en contra de la Naturaleza de las cosas 
¿Qué es el orden natural de las cosas ?
No plantar el árbol con la raíz para arriba.
Y después pretender que te dé frutos.
No pretender que una vaca nos dé cuatro terneros al año.
Como decía Von Clausewitz , las cosas más importantes son las más sencillas.
Pero,  para el ser humano que siempre se está obligando a sí mismo  a ir contra la realidad  y a vivir  queriendo lograr   lo imposible , son las más difíciles de lograr.
Y paradójicamente, si un día se colman  sus deseos  y puede por fin vivir tranquilo, se aburre  con  la vida sencilla  y en la tranquilidad.
Sr volvió dependiente, y no puede vivir sin  las turbulencias , por no decir enviciado con y  por ellas. 

LA LUZ NO TIENE SOMBRAS. Por Dr Leiza De Los Santos

 



Cuando escribas sé parco y sintético para expresar  la idea.
Que sea una  joya sobre la hoja de loto .
Que resplandezca la idea !!!
No hagas un laberinto.
Un enredo.
Un entrevero.
Donde la idea quede oculta y se ahogue.
Ganarás en pureza y en calidad expresiva.
Si no, todo lo tuyo va a parecerse a una mujer bonita que queriendo lucirse,  se llenó de colgantes y joyas baratas y echó a perder toda su hermosura. 

ACTITUD. ESCUCHA A TUS ENEMIGOS. Por Dr Leiza De Los Santos




El aplauso es un veneno.
Pero la envidia es una  excelente consejera.
Si quieres halagos escucha a tus amigos .
Todos van a ser amablemente mentirosos.
Si quieres sinceridad escucha a tus enemigos.
Todos van a ser cruelmente sinceros.
Con unos crecerá tu EGO.
Con la ayuda involuntaria  de los otros obtendrás  una guía  cierta para superarte hasta en los más mínimos detalles. 

SÉ LIVIANO. Por Dr Leiza De Los Santos




Sé un árbol grande.
Con mucha raíz,  que te dé firmeza y sustancia.
Con un tronco fuerte, vencedor del viento.
Y mucho, mucho ramaje,  siempre verde, nutritivo.
Pero sé útil.
Solamente útil.
No hagas sombra sobre los demás. 
No seas una carga para la espalda, los ojos y los oídos de los demás. 
Esconde tu dolor.
Donde no se note.
Y sé un alero para  cobijar.
Para abrigar .
Para proteger.
Para consolar.
Del dolor ajeno.
Si no puedes...
Inténtalo. 
Aunque no puedas. 

CUMBRES y ABISMOS PLATEADOS. Por Dr Leiza De Los Santos

  



Si a veces miras hacia atrás , extrañando tu perdida juventud, pero intentas seguir adelante y envejecer con elegancia, a los ojos de los demás solo serás un veterano activo y un poco nostálgico.

Pero si corres desesperado tras una mujer joven que te domina y te manipula a su antojo, sin saberte dar tu lugar de señor con dignidad y aplomo , solo serás un viejo ridículo.

POBRES y RICOS. Por Dr Leiza De Los Santos

 




Decía muy bien Confucio: Antes de hablar debemos definir los términos,  para que las palabras signifiquen lo mismo para los dos  para así poder entendernos.
Se asocia el concepto de pobreza a la falta de dinero.
Pero se puede ser pobre de muchas maneras .
Y se puede ser rico de muchas maneras diferentes
Se puede ser un " pobre hombre rico"  que en su pobreza humana de virtudes y valores solamente ostenta su posesión de dinero .
Casi seguro que heredado de sus mayores. Mérito ajeno.
" Hijo de padre guapo nace cansado " decían con sorna antes.  
Si este haragán pierde su dinero,  su pobreza será absoluta. Su vida en adelante será una simulación.
Creerse que aún sigue siendo Don Fulano.
Pero será un ser imaginario.
Mental y físicamente. Porque no sabe hacer nada.  Será una persona desnuda. Desnuda de todo . Interior y exteriormente.
Gente que camina con la nariz respingada,  estirada artificialmente, como haciendo una " higiene de columna vertebral" para poder soportar el peso autoimpuesto de tanta pedantería.
Que compran un reloj de oro para ostentar.
Una moto ruidosa, un auto brillante y andan  a velocidad para intentar decir  Aquí estoy yo.
O tienen la suerte de heredar una fortuna o de sacar el 5 de oro.
El tiempo dirá a manos de quién fue a parar tanta riqueza.
Si a Ostentación y Presunción que va camino corto a la Dilapidación o a un ser auténtico, precavido y mantenedor.
El dinero no es todo.
He visto señores en alpargatas y bichicomes en autos poderosos y grandes mansiones.
Don viene de doño que significa 
" dueño, dueño de " .
Algunos saben cuánto tienen.
Otros no tiene idea de adentro de sí cuánta riqueza atesoran.
Mis grandes Maestros fueron todos gente que se imponía y se obligaba conciente y  voluntariamente a sí mismo a ser sencillo y que hacían de la Sobriedad una Manera de Ser.
Se puede ser dueño circunstancial  de dinero o dueño eterno  de  virtudes  y méritos que nos conviertan en un Señor. Cada uno elige. 

domingo, 17 de mayo de 2026

HIJO DE MÍ MISMO Por Dr Leiza De Los Santos

   



Vivo mi vida a mi manera .

Siendo yo.

Absoluto.

Auténtico.

Hijo de mí mismo.

De mis costumbres.

Elegidas libremente por mí.

Y de mis tradiciones

Heredadas y vividas por sangre y por crianza.

Venidas de la raíz de mi tierra.

Las costumbres milenarias de mi gente.

Gauchos mestizos de a caballo y de pata en el suelo.

Hacedores de su historia y de su tiempo .

Historia viva de mi gente.

De nuestra Historia.

Símbolos de Gloria .

Siempre.