Buscar este blog

jueves, 25 de julio de 2013

EN LECHERÍA Uruguay le tiene que “dar una mano” a Cuba

 
 El presidente José Mujica, propuso este jueves "dar una mano" a Cuba para que pueda aumentar su producción de leche, que es deficitaria, y destacó las posibilidades que tienen los dos países de cooperar en biotecnología.
 
 
 
La República
 
 
Visita de Mujica a Cuba


“Tenemos que dar una mano en la lechería” y “hacer todo lo posible, o producir un cuadro de leche con el respaldo de los gobiernos para que se transforme en leche en polvo, y ayudar a su vez a multiplicar la productividad acá”, dijo Mujica a los periodistas, tras colocar una ofrenda floral en el monumento al héroe uruguayo José Artigas en un parque de La Habana Vieja.
Consultado sobre las posibilidades de ampliar la cooperación bilateral, Mujica destacó que “seguramente” las hay, y mencionó a la “biotecnología”, aunque también dijo que Uruguay tiene que “dar una mano” a la isla.
“Cuba, a pesar de sus limitaciones, ha cargado nada más y nada menos” que con la formación de “400 médicos uruguayos”, añadió el mandatario, un exguerrillero de 78 años, que llegó el miércoles a Cuba para una visita oficial hasta el sábado.
Mujica, quien sostuvo sendos encuentros el miércoles con el presidente Raúl Castro y con su hermano Fidel Castro, se entrevistará el sábado con el presidente de la empresa BioCubaFarma, que produce y comercializa productos farmacéuticos y biotecnológicos, según su agenda.
Cuba, que importa anualmente 40.000 toneladas de leche en polvo que vende a precios subsidiados a las familias con niños hasta los seis años, inició en 2012 la construcción de una planta procesadora láctea.
Mujica explicó que con Fidel Castro sostuvo “una conversación demasiado arborescente”, pues “hablamos de todo” durante más de cuatro horas.
Fidel tiene “una preocupación central, impulsar la experimentación de vegetales del área tropical que sirva para sustituir en gran medida los granos en el pienso animal (…) para que quede más grano disponible para que la gente coma”, dijo Mujica, quien viajará este jueves a Santiago de Cuba, 900 km al sureste de La Habana, para asistir el viernes al acto por el 60 aniversario del asalto al Cuartel Moncada.
Uruguay vendió a Cuba en 2012 bienes por 42,4 millones de dólares, al tiempo que importó productos cubanos por 1,2 millones, según datos uruguayos.

Sindicatos piden más impuestos para cubrir aumentos en la Rendición

PARO PIT CNT

Tras el acto en el Palacio Legislativo, los integrantes de los sindicatos de la educación se tomaron de la mano y rodearon el Parlamento. 

El País

jue jul 25 2013 13:40

Tras la marcha desde la explanada de la Universidad hasta el Palacio Legislativo, los sindicatos realizaron un acto en el que reclamaron más impuestos para cubrir aumentos salariales en la Rendición de Cuentas.
El dirigente sindical, Marcelo Abdala, que fue el orador del acto junto al sindicalista de la educación José Olivera, mencionó a las zonas francas como uno de los sectores a los que se les puede aumentar la carga impositiva.
Aseguró además que son insuficientes las pautas del gobierno para la negociación colectiva y dijo que las “diferencias” dentro del Pit Cnt tienen que ver con la “táctica” empleada. Ante los rumores de que dirigentes quieren una nueva central, Abdala llamó a los legisladores “a ponerse las pilas” para incrementar el ingreso en salud, educación y vivienda.
El dirigente criticó a los medios de comunicación y rechazó la privatización de AFE.
Una vez que culminó el acto, los sindicalistas de la educación rodearon el Palacio Legislativo tomados de la mano y vistiendo túnicas.

Víctimas de abusos piden al Papa desde México que no canonice a Juan Pablo II

La ONU solicitó este mes al Vaticano “información detallada” sobre todos los casos de delitos sexuales en el seno la Iglesia

El País de España

México 24 JUL 2013 - 






                          Juan Pablo II, junto a Marcial Maciel en imagen de archivo. / AP
Organizaciones de víctimas de abusos sexuales de México han elevado la voz para exigir a Francisco que paralice el proceso de canonización de Juan Pablo II mientras se investigan los casos de abusos sexuales de la Iglesia. Tras la petición está la solicitud del Comité sobre los Derechos del Niño de la ONU, que este mes de julio ha requerido al Vaticano “información detallada” sobre todos los casos de abusos a menores.
Es la primera vez en la historia que un organismo internacional cuestiona a la Santa Sede. El Papa, de visita estos días en Brasil, tendrá que enfrentar un caso que mermó la credibilidad de su antecesor antes del 1 de noviembre, fecha impuesta por la ONU para presentar una respuesta a sus duras preguntas. “El Papa tiene una oportunidad histórica y única de entregar toda la documentación y de demostrar que no está dispuesto a que esto siga sucediendo”, dice al teléfono el exsacerdote mexicano Alberto Athié.
El padre Athié, como muchos le siguen llamando, abandonó el sacerdocio hace años después de que sus denuncias sobre los abusos del fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel, no fueran escuchadas ni en México ni en Roma. Una lucha que comparte con el director de la Red de Sobrevivientes de Abusos del Clero, Joaquín Aguilar, que cree el Papa tiene que “buscar la manera de sacar esos delitos del ámbito eclesiástico para que sean juzgados”.
“Juan Pablo II se enteró de los casos y nunca quiso hacer nada, prefirió no mover un dedo. Deberían de parar el proceso de canonización mientras la ONU no se pronuncie. Si lo hacen santo y algún día sale su nombre relacionado con algún caso de abuso le va a hacer mucho daño a la Iglesia”, advierte Aguilar.
A la espera de ver cómo se pronuncia el primer papa americano sobre el mayor escándalo al que ha tenido que hacer frente la Iglesia, Francisco ha conseguido arrancar elogios de aquellos que llevan años alejados de la Santa Sede. Los símbolos que muestra, como su intención de no dormir en los aposentos del Vaticano o sus críticas a los coches de lujo de los obispos, son interpretados en muchos sectores como una oportunidad de cambio en la hermética jerarquía eclesiástica.
No es habitual escuchar al padre Solalinde, que dedica su vida a ayudar a los emigrantes centroamericanos que atraviesan México en su camino a EE UU, hablar bien sobre lo que él llama “los palacios vaticanos”. Pero ahora parece convencido de que los tiempos están cambiando. “Ratzinger fue el último monarca de la Iglesia. El papa Francisco es un papa pastor, que quiere volver a la visión original de la Iglesia”, asegura.
“Como si me estuviera oyendo (el Papa) le diría es que la Iglesia es misionera, que tiene que salir a las calles, escuchar a los pobres, a los que sufren. Le diría que tiene que aprender de las mujeres porque son ellas quienes tienen que dirigir el rumbo nuevo de la Iglesia”, dice el llamado padre de los migrantes.
¿Y que piensa de la canonización del papa Juan Pablo II? “Pienso que me entristece que cuando hablan de santidad hablan de santidad masculina. El 90% de los santos reconocidos son hombres cuando son las mujeres las que tienen más santidad en la Iglesia”.


El Papa avala la lucha de los indignados



El Pontífice anima a los jóvenes a protestar contra la corrupción

El País de España

 
Niños se acercan a Francisco en un favela de Río. / yasuyoshi chiba (afp) ((afp))

El papa Francisco llegó por fin a la periferia. Después de repetir una y otra vez desde hace cuatro meses que la Iglesia debe abandonar el centro —los cómodos palacios del ensimismamiento— y buscar los arrabales del mundo, allá donde falta el pan y la justicia, Jorge Mario Bergoglio llegó a una favela de Río de Janeiro, se mezcló con su gente y lanzó un mensaje muy nítido: “Ningún esfuerzo de pacificación será duradero para una sociedad que ignora, margina y abandona en la periferia a una parte de sí misma. La medida de la grandeza de una sociedad está determinada por la forma en que trata a quien está más necesitado, a quien no tiene más que su pobreza”.
Después de recorrer Varginha, una barriada de unas 2.000 personas en el corazón de la favela de Manguinhos, el Papa dirigió un mensaje a los jóvenes, verdaderos protagonistas de las últimas protestas en Brasil, para pedirles que no se abandonen al desánimo: “Ustedes tienen una especial sensibilidad ante la injusticia, pero a menudo se sienten defraudados por los casos de corrupción, por las personas que, en lugar de buscar el bien común, persiguen su propio interés. A ustedes y a todos les repito: nunca se desanimen, no pierdan la confianza, no dejen que la esperanza se apague. La realidad puede cambiar, el hombre puede cambiar. No se habitúen al mal, sino a vencerlo”.
Desde que emprendió el viaje a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), las principales intervenciones de Bergoglio —las palabras a los periodistas en el vuelo papal, la homilía en el santuario de Aparecida, su mensaje ante los drogodependientes del hospital de San Francisco de Asís y su discurso en la favela— han estado caracterizadas por un marcado contenido social. Sus intervenciones no pretenden circunscribirse a la comunidad cristiana, sino ir mucho más allá. El Papa argentino utiliza con habilidad el altavoz de su popularidad para tratar de influir, de cambiar las cosas. Una y otra vez, Bergoglio presenta a la Iglesia como acompañante de los buenos propósitos, nunca como único y excluyente camino. Ante los muchachos golpeados por las drogas o los desheredados de las favelas, utiliza la misma fórmula: “La Iglesia no es ajena a sus fatigas, sino que los acompaña con afecto”.
El Papa de la sonrisa y el utilitario no presenta jamás a Jesús como el Todopoderoso que todo lo ve, dispuesto a condenar al infierno a quien se pase de la raya, sino como un Cristo que dudó y sufrió en la cruz, dispuesto siempre a echar una mano. Tal vez pertenezcan a la misma empresa y vendan el mismo producto, pero el cardenal español Rouco Varela —por poner solo un ejemplo— y el obispo argentino de Roma utilizan aromas muy distintos. De las bolas de alcanfor al agua fresca. De la resignación cristiana a la santa indignación.
En su discurso en la favela, Jorge Mario Bergoglio dijo: “Me gustaría hacer un llamamiento a quienes tienen más recursos, a los poderes públicos y a todos los hombres de buena voluntad comprometidos en la justicia social: que no se cansen de trabajar por un mundo más justo y más solidario. Nadie puede permanecer indiferente ante las desigualdades que aún existen en el mundo. Que cada uno, según sus posibilidades y responsabilidades, ofrezca su contribución para poner fin a tantas injusticias sociales. No es la cultura del egoísmo, del individualismo, que muchas veces regula nuestra sociedad, la que construye y lleva a un mundo más habitable, sino la cultura de la solidaridad; no ver en el otro un competidor, sino un hermano”.
Al llegar a la favela de Varginha, el papa Francisco tardó dos frases en meterse a la gente en el bolsillo. Dijo que, ya desde el principio, al programar el viaje a Brasil, su deseo era visitar los barrios: “Habría querido llamar a cada puerta, decir buenos días, pedir un vaso de agua fresca, tomar un cafezinho, ¡no un poco de cachaza [aguardiente de caña]!, hablar como amigo de casa, escuchar el corazón de cada uno, de los padres, los hijos, los abuelos. ¡Pero Brasil es tan grande! Así que elegí venir aquí…”. Al corazón de la pobreza y la violencia. Hasta hace siete meses, el control de la favela de Manguinhos lo ejercían los narcos locales, a tiro limpio contra la policía y los sicarios vecinos. Ahora existe una paz precaria, artificial, impuesta a culatazos.
De las 500 favelas de Río, solo unas 20 han sido pacificadas. Son la excepción. La realidad es más dura. El 6% de los brasileños —unos 11 millones de personas— sigue viviendo en favelas donde los servicios más básicos son artículos de lujo. La visita cordial del papa Francisco los sacó de la invisibilidad por unas horas. Amara Oliveira, de 82 años, incluso se hizo la manicura. Su casa fue una de las preseleccionadas para recibir al Papa. En los días anteriores a la visita contó que toda su vida trabajó de taquillera en un cine, pero que ni siquiera le alcanzó para ver una película. Es el destino de una estirpe que tiene prohibido hasta soñar.
Un grupo de niños se acercan a Francisco para tocarlo durante su visita ayer a la favela Varginha de Río de Janeiro. / yasuyoshi chiba (afp)

POBLADO TIATUCURA Fiscal acusa a madre de explotar sexualmente a tres hijas menores


Es el tercer caso que llega a la Justicia de Paysandú en menos de un año

El Observador



En enero de este año, una joven denunció que su madre y padrastro explotaban sexualmente a sus hermanas menores en un bar clandestino de Tiatucura, un pequeñísimo poblado de 20 casas del Este de Paysandú, sobre la frontera con Tacuarembó.

La Policía irrumpió en el pueblo y detuvo a la pareja y a varios clientes del bar clandestino, y los trasladó hasta la capital de Paysandú, donde declararon ante la jueza Karen Ramos y el fiscal Carlos Motta.

El fiscal solicitó el procesamiento con prisión de la mujer, el padrastro y de clientes, informaron fuentes del caso a El Observador, aunque no precisaron qué delitos se les imputa.

A su vez, Motta solicitó el procesamiento del policía encargado de custodiar el orden del poblado, por omisión de los deberes del cargo.

Las defensas de los imputados deben presentar sus alegato, para que la magistrada resuelva.

En Tiatucura viven un centenar de personas, pero la población fluctuante es 10 veces mayor, informaron fuentes del caso, porque el poblado está ubicado en medio de una zona forestal, en la que abundan trabajadores zafrales. Muchos de ellos, gastan parte del dinero de la quincena en el bar de Tiatucura.

El bar no estaba habilitado por DGI ni por la intendencia municipal y fue clausurado, informaron las fuentes.

Tercer caso en menos de un año
Éste es el tercer caso de explotación sexual de menores que sacude a Paysandú en menos de un año.

El 2010, la Fiscalía de Young denunció que en el prostíbulo Las Palmeras trabajaban menores de edad. La Policía siguió la pista y se encontró con una red que prostituía menores, realizaba trata de personas y blanqueo de dinero integrada por cinco hermanos que operaba y reclutaba a las víctimas en Paysandú, a 60 kilómetros de Young. El 22 de agosto de 2012 el juez de crimen organizado Néstor Valetti procesó a los cinco hermanos y a dos hombres más, uno de ellos padre de una de las víctimas.

El cabecilla de la banda, “El Zorro” Escobar, vivía con tres “esposas” en Paysandú. “Son tres víctimas, jóvenes que ejercen la prostitución y que eran explotadas económicamente”, explicó el juez luego de dictar la sentencia. Sin embargo, las tres mujeres defendieron en el juzgado la inocencia de Escobar.

La semana pasada, el tema volvió al tapete, luego de que el secretario general de la intendencia de Paysandú, Horacio de los Santos, participara de una “fiesta impúdica”, como la definió la jueza Ramos, en un local municipal, de la que también participaron cuatro menores y en la que hubo alcohol y cocaína a destajo.

La fiscal del caso, Estela Long, solicitó el procesamiento con prisión de De Los Santos por “promesa de retribución a menor de edad para que ejecute actos sexuales o eróticos”, un delito inexcarcelable, pero la jueza entendió que las diversas pruebas presentadas no eran suficientes para procesarlo por esta causa y, en cambio, le tipificó “abuso de funciones en casos no previstos por la ley”, un delito excarcelable.

La fiscal anunció en Océano FM que apelará el fallo. Long solicitó además el procesamiento de Sergio Carballo por “reiterados delitos de retribución a personas menores de edad para que ejecuten actos sexuales o eróticos de cualquier tipo, en reiteración real  con reiterados delitos de facilitación al consumo de estupefacientes”, a lo que la jueza dio lugar. Y, además, solicitó el procesamiento de la funcionaria municipal que cuidaba La Casita del Parque, donde se desarrolló la fiesta, por “contribución a la explotación sexual de menor de edad”, pero la jueza entendió que no había suficiente prueba, y la procesó con prisión por el mismo delito que a De los Santos.

Luis Purtscher, presidente del Comité Nacional para la Erradicación de la Explotación Sexual Comercial y No Comercial de la Niñez y la Adolescencia, dijo a El Observador que “Paysandú reúne características geográficas, sociales y económicas que generan un escenario vulnerable para la aparición de fenómenos vinculados a la explotación sexual de niños, niñas y adolescentes” .


Burocracia judicial demora al INAU

El Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay (INAU) de Paysandú no ha entablado contacto con las cuatro menores víctimas de explotación sexual que participaron de la fiesta en el local municipal La casita del parque, que llevó tras las rejas al secretario general de la Intendencia de Paysandú, Horacio de los Santos, a la funcionaria municipal encargada del local y al organizador del evento, Sergio Carballo. Lo mismo sucede con las menores de Tiatucura.
INAU puso sus técnicos a disposición de la Justicia, a través de la defensora de oficio que intervino en el caso de La Casita del Parque, pero no ha recibido ninguna respuesta ni solicitud de apoyo, informó a El Observador la directora de INAU Paysandú, Elizabeth Ipar.
Por su parte, la jueza Karen Ramos, que estuvo a cargo del caso, informó que derivó los testimonios de las menores al juzgado de Familia. El juez de Familia que está de turno, Fernando Islas, aún no ha recibido la notificación, según informó a El Observador.
INAU espera que la Justicia solicite su intervención en el caso, aclaró Luis Purtscher, presidente del Comité Nacional para la Erradicación de la Explotación Sexual Comercial y No Comercial de la Niñez y la Adolescencia. Mientras, prepara un equipo especializado para trasladarse hasta Paysandú para trabajar con las cuatro menores: dos de 17 años, una de 16 y otra de 14.
Equipo especializado
Este año se inauguró el “Programa de atención a víctimas de trata y o explotación sexual y comercial de niños, niñas y adolescentes”. El equipo está integrado por tres profesionales que cuentan con “los recursos mínimos e imprescindibles”, según Purtscher.
El programa está trabajando con ocho víctimas, siete de Montevideo y una de Colonia, y se está preparando para viajar hasta Paysandú.
El director del programa, el psicólogo Sergio Pereyra, explicó a El Observador que en dos meses se conformarán tres equipos de trabajo, uno para Montevideo y dos para el interior, integrados cada uno por cuatro educadores, un psicólogo, un asistente social y un abogado.
El programa no cuenta con un hogar ni con un centro de referencia, por lo que los funcionarios trabajan con las víctimas en sus domicilios. “Los resultados internacionales indican que es bajo el porcentaje de víctimas que logra escapar al fenómeno”, advirtió Pereyra. l