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jueves, 21 de septiembre de 2017

JUNTA DEPARTAMENTAL HOMENAJE A WALTER SOSA MEDEROS




El pasado martes 19 de setiembre, la Junta celebró el centenario de la Cumparsita, el himno de los tangos, homenajeando a un músico que ha interpretado esta melodía miles de veces en diferentes lugares de nuestro departamento y alrededores: Walter Sosa Mederos.
Walter nació el 06 de marzo de 1935, es el único hijo de Miguel Sosa Núñez, y Brenda Mederos, quienes vivían en la zona de Garzón y se dedicaban a las tareas rurales. Siendo niño, asistió a la Escuela nº 63 de Cuchilla de Garzón. Vivieron allí hasta el año 1959.Siendo joven, comenzó a aprender a tocar el acordeón a piano con la profesora Blanca García. A sus quince años, tocaba un acordeón de dos hileras.
En el año 1953, una joven de la ciudad, Bendita A. Fonseca, quiso tocar el acordeón a piano, y su padre, Erasmo Fonseca, le compró el instrumento. Pero la joven desechó tal interés en menos de quince días, por lo que el padre, dispuesto a recuperar el dinero que había invertido, le llevó el acordeón a Blanca García, profesora de Walter, para que lo pusiera a la venta. Este fue el primer instrumento de Walter, que entusiasmado y con el apoyo de su familia, lo compró en cuotas, contando para realizar el pago de la primera entrega con unas bolsas de girasol que su padre le diera para tal fin.
Para asisitir a sus clases, Walter transitaba 5 kilómetros por caminos vecinales, tomaba el ómnibus en el empalme de El Caracol, para así llegar a la ciudad de Rocha. Walter transitaba este trayecto con su acordeón a cuestas y con los zapatos en la mano, cuando llegaba al punto donde pasaba el ómnibus, se descalzaba sus alpargatas, las dejaba escondidas hasta su regreso, se calzaba los zapatos y partía hacia la ciudad.
A fines del año 1957, con 22 años de edad, Walter pasó a integrar el Dúo Derecho Viejo, que funcionaba desde 1952 con la integración de Domingo González y Nilo Pereyra.
En el año 1959 su familia se trasladó a la capital departamental, y sus padres pusieron una provisión. La década del 60 fue una buena década para el desarrollo del joven músico, el Dúo Derecho Viejo tenía un programa en Difusora Rochense que estuvo durante 24 años en el aire, y a raíz de esta participación, y del prestigio que año a año iba creciendo, eran convocados entre marzo y diciembre para infinidad de kermesses y bailes todo a lo largo del departamento y más allá de las fronteras de éste. Walter formó parte del Dúo Derecho Viejo durante casi 19 años, y la fama de este grupo hizo que no hubiera evento en nuestro departamento que no quisiera contar con su presencia. Durante parte del tiempo en que el programa estuvo en el aire, tuvo como conductor a Alfredo Núñez Silvera, reconocido periodista y locutor de nuestro medio.
Walter Sosa obtuvo segundo acordeón comprándoselo A Roberto Cortese, quien fuera Tenor del SODRE. En épocas en que el alumbrado público se hacía con faroles, en Garzón, había un único teléfono al cual podían llamar para comunicarse por los presupuestos para sus actuaciones, y las comunicaciones debían necesariamente hacerse de ese modo: se comunicaban a ese único teléfono que estaba en un comercio y la Sra. del comercio era quien intermediaba, recibía y comunicaba los presupuestos.
En Villa Velázquez fue durante varios años consecutivos a los bailes que anualmente organizaba el Dr. Edison Morales a beneficio de la policlínica de la localidad, y esto se repite en toda la zona, escuelas rurales, inauguraciones de Clubes, fiestas a lo largo y ancho de nuestro departamento y departamentos vecinos. Walter atesora una gran cantidad de notas, algunas solicitando la presencia del Conjunto en diferentes eventos o pidiendo presupuestos de su actuación, y otras tantas, agradeciendo su presencia y saludando a estos queridos artistas en ocasiones especiales o fiestas tradicionales. Esa documentación, proveniente de tantos rincones diferentes, da cuenta del recorrido de estos artistas y su música.
En cada una de estas ocasiones, el grupo realizaba varias participaciones, durante varias horas, y una y otra vez las notas de La Cumparsita salían de su acordeón, junto a todo el repertorio de tangos y milongas.
En 1986 Walter se muda a Castillos, y allí también mantiene un programa semanal en Emisora Atlántica, llamado “Walter y su acordeón”, en el que interpretaba su música, y contaba con la colaboración en la radio de Jaqueline Marquetti y Teresita Dominici.
Y al mismo tiempo, continuó formando parte de múltiples fiestas y eventos a los que se lo convocaba, como por ejemplo, los bailes del Club de Abuelos Servir hasta el final, que lo recuerdan con mucha alegría.
En el año 2004, se casa con Teresa Caballero y decide radicarse nuevamente en Rocha. Desde enero del año 2006, y hasta hace muy poquito, julio de 2017, Walter integró el conjunto “Los Carolinos”, bajo la Dirección de Alcides Pereyra y junto al guitarrista Danilo Rodríguez, entre otros músicos. También aquí continuó amenizando diferentes bailes, como por ejemplo, los del Club de Abuelos El Higuerón, donde tuvimos hace pocas semanas el privilegio de bailar con su música.
Walter ha sido desde su comienzo como músico, un fiel enamorado de su instrumento, su acordeón a piano, un instrumento musical armónico de viento, que lo cautivó desde joven y lo acompaña aún hoy.
Vale decir también que Walter es un exquisito bailarín, y sus tangos preferidos son Catamarca, Derecho viejo, y 9 de Julio, mientras que entre los cantantes, su predilecto es Enrique Campos, un uruguayo que gracias a sus condiciones naturales inscribió su nombre entre los más representativos cultores del tango en una época de grandes cantores.
Cuando propusimos este homenaje en el plenario de la Junta Departamental, dijimos que Walter debe ser actualmente el músico que más veces ha interpretado La Cumparsita en nuestro departamento, y nos respalda la evidencia empírica de sus 40 años en radio (18 en Difusora Rochense en el Dúo derecho Viejo, 2 que estuvo en radio San Carlos entre 1981 y 1982 con un programa llamado “El amanecer”, 10 años en Emisora Atlántica de Castillos con el programa “Walter y su acordeón” bajo la Dirección de Eduardo Vitabares, y 11 en Radio san Carlos en el programa “Los Carolinos”.
Además de estos programas estables, Walter realizó múltiples participaciones musicales en otras radios, en Chuy, Lascano, Treinta y Tres, y fue parte de una enorme variedad de eventos y beneficios, como los realizados para la policlínica de Villa Velázquez, o para la remodelación del Teatro 25 de Mayo. Estuvo incluso participando en eventos fuera del país. Por esa razón, es que elegimos festejar el centenario del Himno de los Tangos, reconociendo la trayectoria de Walter Sosa Mederos.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

“PITERA”: EL MENOR DE LOS SILVEIRA. Por Julio Dornel.







                             Julio Dornel


Nació en la Villa Histórica el 30 de enero de 1936, para ser el último vástago de una de las familias tradicionales del norte rochense: Víctor Silveira y Justa Plá. La condición de funcionario aduanero con los respetivos traslados, determinó que el pequeño Agustín (Pitera) cursara los años escolares en la escuela 28 de Chuy. Entre los compañeros de clase recuerda con facilidad a José Rivero, y los hermanos Vogler, mientras la presencia del maestro “Pancho Leiza ocupa un lugar especial por poner de manifiesto una personalidad inolvidable que trascendía el ámbito escolar”. Sobre sus comienzos en el futbol nos señala que “comenzamos a jugar en la cancha de Bermúdez, fuera de la planta urbana, hasta que un día apareció Paulino Gamón y nos “contrata” conjuntamente con “Lasito Chico” y el “Pato Balao”, para jugar en la primera de Nacional. Años más tarde pasamos a Peñarol donde ganamos varios campeonatos hasta que una persistente lesión nos hace colgar los zapatos. El Chuy de antes era muy familiar, con fisonomía aldeana pero servicial y generoso en el momento de extender la mano ante las dificultades de los vecinos. Por aquellos años se destacaba la presencia de SAMUEL (el padre de los pobres) considerado como el gran benefactor del norte rochense con gestos solidarios que fueron desapareciendo con el paso de los años. Era una sociedad pequeña pero muy distinta a la actual, donde se valoraba por encima de todo la amistad y el compañerismo. En una lista interminable de amigos no queremos olvidar a Wilson “Negro” Rodriguez, el “Pato” y el “Gallo” Casal, los Vogler, los hijos de Samuel, Isaías González el “Picazón y muchos otros que escapan a nuestra memoria”, dijo finalmente Agustín “Pitera” Silveira.

A 100 AÑOS DEL NACIMIENTO DEL CAPITÁN DE MARACANÁ Semblanza por Oscar Bruno Cedrés




Obdulio Jacinto Muiños Varela nació el 20 de setiembre del año 1917 en La Teja, hace 100 años, hijo natural, fue criado por su madre, conoció la pobreza desde niño, apenas unos años en la Escuela, y la necesidad de ayudar a mantener la casa lo llevaron a la lucha diaria por el sobre vivir.
El “Negro Jefe”, como se le conoció mundialmente después, fue canillita, peón de albañil, hasta que llegó el fútbol profesional, primero funcionario de Impuesto Internos, terminando como funcionario de los Casinos del Estado, fue su vida particular como su vida deportiva, todo lucha, pero siempre yendo de frente.
Además de jugador de fútbol, Obdulio tenía pasión por las bochas, siendo el Guayaquí su club, también anduvo por el boxeo amateur.
Estuvo como uno de los principales cabecillas de la famosa huelga de los jugadores del fútbol de 1948 y 1949, saliendo de la misma como el paladín de sus compañeros.
Su trayectoria, su extensa y ganadora carrera como jugador de fútbol se inició en equipos de barrios, el primero lo fue el Fortaleza del Barrio La Comercial, , luego Dublín y el Pascual Somma, partidos de los que se dice de “hacha y tiza” donde eran más una guerra que encuentros deportivos, y ahí se fue curtiendo el “Capitán de Maracaná”, pasa luego a defender en lo que era entonces la divisional Intermedia al Deportivo Juventud, equipo de casaca roja con un bolsillo verde.
En 1936 se formó una selección del Barrio Jacinto Vera para ir a Buenos Aires a jugar un partido, a Obdulio le prestan la ropa para poder concurrir, como decía él: “Mío solo las medias, los calzoncillos y la camiseta”.
En 1938 da el gran salto, pasa e defender al Montevideo Wanderers, al año siguiente lo convocan para defender por primera vez la inmortal casaca celeste, es en el Sudamericano de Lima de 1939, desde ahí hasta el Mundial de Zuiza no abandona nunca más la defensa de la casaca color cielo.
Con la selección Jacinto jugó 57 partidos, y convirtió 9 goles, entre ellos los recordados goles a España en el Mundial de Brasil de 1950 y a Inglaterra en el mundial de Zuiza, 1954.
Es campeón Sudamericano en el torneo de 1942, integrando el team Aníbal Paz, Romero y Muñoz, Gambetta, Obdulio Varela y Raúl Rodríguez, Luis Ernesto Castro, Severino Varela, Ciocca, Porta y Bibiano Zapiráin.
También gana 3 copas Barón de Río Branco frente a las representaciones de Brasil y un Copa Escobar-Gerona.
No podemos olvidar en este breve raconto el 16 de julio de 1950, el del partido de Maracaná, el del 2 a 1, frente a la selección brasileña, aquel que defendieran a Uruguay Mäspoli, Matías González y Tejera, Rodríguez Andrade, Obdulio Varela y Gambetta, Ghiggia, Julio Pérez, Miguez, Schiaffino y Morán
En su trayectoria en el fútbol local, en 1943, pasa a Peñarol, donde se desarrolla lo más recordado de su gran trayectoria, gana 6 torneos Competencia, 8 torneos Honor y 6 veces es campeón uruguayo, incluido el famoso del año 1949, en el que los aurinegros ganan todos los torneos en forma invicta y surge la gran delantera que sería la base de Maracaná.
De ese Peñarol decía el “Negro Jefe”: “Era un fútbol ganador, de fuerza y de potencia”, “Una avalancha, eso era Peñarol en 1949”.
Obdulio jugó su último partido, 45 minutos, en Río de Janeior, Brasil, frente al América, un amistoso, en junio de 1955.
Integró la gran Cruzada del Dr. Ricardo Caritat, en el año 1963, donde los jugadores campeones del Mundo de 1950, recorrieron todo la república jugando partidos en beneficio de la misma, que culminó con un encuentro en el Estadio Centenario enfrentando a los rivales de aquella recordada tarde del 16 de Julio, demostrando ahí nuevamente su gran corazón en beneficio y apoyo a todos los que tenían necesidad de ayuda, no olvidando su niñez y juventud, de lucha por subsistir.
Para el Capitán de Maracaná, el mejor dirigente que tuvo en su trayectoria fue Don César Batlle Pacheco, que era el Presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol cuando la huelga de jugadores del 48/49, también el del 50 cuando el Mundial de Brasil, el recordado Matucho Fígoli, el masajista, de los campeones como su gran amigo, el número 5, Lorenzo Fernández, jugador de Peñarol y las selecciones al jugador que más admiró, por su presencia, su prestancia en el medio de la cancha.
Sobre el húngaro Emérico Hirchs, el técnico del gran Peñarol del 49, decía Obdulio: ”El húngaro era un hombre despierto y vivo como una liebre, conocía mucho de preparación física, se preocupaba a fondo de conocer a los contrarios y no se puede decir que era un negado en lo que tiene que ver con los aspectos técnicos del fútbol, Pero muy lejos de ser el sabio que aparentaba. Ni por asomo las virtudes de mago que se le atribuían.”
Casado con Doña Cata, tuvieron dos hijos; Marta y Waldemar, vivió sus últimos años en la calle 20 de Febrero, falleciendo el 2 de agosto de 1997, un año después fue elegido “Deportista uruguayo del siglo” por el Comité Olímpico.
El Club Atlético Peñarol lo designó “Jugador Símbolo de la era Profesional” en 1991, la FIFA cuando la disputa del Mundial de 1994 le entregó la “Orden del Mérito”.
Al llegar al centenario del nacimiento del “Gran capitán de Maracaná”, del “Negro Jefe”, o simplemente de OBDULIO JACINTO VARELA, va esta semblanza en recuerdo-homenaje a éste gran jugador de nuestro fútbol símbolo de la mayor hazaña del fútbol mundial: la final del 16 de Julio de 1950, la de Maracaná.
20/9/17

miércoles, 13 de septiembre de 2017

LA JUNTA DEPARTAMENTAL LA HOMENAJEÓ BERTA CASTRO: UNA DE LAS PERSONAS MÁS QUERIDAS DE VILLA VELÁZQUEZ Rodolfo Benecio






El Este

La iniciativa fue impulsada por el edil José Luis Molina, quien la destacó como “una personificación de ejemplo y servicio a la comunidad, y a la comunicación humana”. “Creo que son las cosas lindas de esta Junta departamental, empezar a reconocer a esa gente que por diferentes cosas se ha ido caracterizando en sus actividades en diferentes lugares, continuó.
Berta Nelly Castro Velázquez, nación en Lascano el 8 de mayo de 1944. Vivió en Montevideo, en el entonces, Consejo del Niño. A los 20 años regresó a Lascano, su tierra natal, donde vivió casi 20 años más. Allá por 1974, se fue a Velázquez, donde por 32 años, trabajó en Antel. Durante todo ese tiempo, no hubo festival ni beneficio que no contara con su presencia, ya fuera amenizando, colaborando, apoyando los distintos emprendimientos, donde era capaz de actuar en una improvisada obra de teatro, hasta vender rifas o atender una cantina, destacándose siempre por su buen humor y simpatía. Berta es madre de 8 hijos, que le han dado 16 nietos, y 8 biznietos. “A pesar de su trabajo, de su dedicación a la familia, Berta siempre esta donde se la necesita, aunque no la llamen. Esta porque ella entiende que su misión en la vida es servir al prójimo, dar todo sin esperar nada a cambio. Esa es Berta”, prosiguió Molina.


Activa comunicadora, fue corresponsal de Radio Fortaleza, de Difusora Rochense, Radio Regional de Lascano, Radio Chuy, y escribió durante muchos años, para sus propias publicaciones “Amanecer de Velázquez” y “La Paloma de India Muerta”, y también para el “Diario Lascano” y para “El Diamante”. Actualmente realiza el reparto del correo en Velázquez.
Molina destacó también su incursión en el fútbol, deporte que practicó hasta pasados los sesenta años, todo un récord, y que alternaba con sus escrituras poéticas.
Finalizada la exposición del edil, se exhibió un video con fotos de Berta en su trabajo, con su equipo de fútbol, y en algunas otras situaciones, mientras de fondo sonaba el “Soy de Velázquez” de Fernando Abreu. También se pudo observar el testimonio de varios vecinos de la localidad, y posteriormente Molina leyó un poema de Berta, titulado “Volver a empezar”. La homenajeada se mostró muy emocionada, y recitó en ese momento otro poema de su autoría, dedicado a su madre.
La edil Rosana Piñeiro también se refirió a Berta, afirmando que “yo soy testigo, como velazquense, de todo eso de lo que habló José Luis, de Berta con la central telefónica, en el fútbol, colaborando con todas las instituciones, de Berta la poetisa”, acercando además el testimonio de varios vecinos de la villa, en otro emotivo video.


La velada se cerró con un obsequio entregado por el presidente de la Junta Departamental, y las palabras de la protagonista: “hace 41 años que llegué a Velázquez, allí hice de todo un poco, estoy muy emocionada, y les digo más, yo quiero mucho a Velázquez, y si un día me viene el sueño final, quiero descansar en Villa Velázquez. Ahora estoy haciendo teatro y también tengo un libro que quiero sacar de Velázquez, me gustaría antes de irme, que saliera ese libro. Les agradezco tanto, a José Luis Molina, al Presidente de la Junta, y al personal; a todos los presentes, a todos los que se acordaron de mí, un beso muy muy grande. Y ya les dije, si un día me voy, quiero descansar en Velázquez. Muchas gracias y muy amables por todo

MITOS Y LEYENDAS DE LA FRONTERA. Por Julio Dornel.





En las grandes ciudades o pequeños pueblos del interior es fácil encontrar personajes populares con alguna característica llamativa. Están en primer término los chismosos que suelen “sacarle el cuero” a todos los vecinos, inventando historias para desprestigiarlos ante la población. Estos pintorescos personajes son conocidos por toda la ciudadanía y logran quedarse definitivamente en la memoria de la gente que va trasmitiendo de generación en generación sus anécdotas.
También los carnavales de antes dejaron figuras inolvidables que se ganaron el aplauso popular en bailes y desfiles que se realizaban en la principal avenida. Es posible que las costumbres, el idioma y esa mezcla tan especial de español, portugués, árabe, japonés e italiano le haya otorgado a esta frontera una manera muy particular para distinguirla del resto del departamento y quizás del país.
También la manera de vivir, incluyendo la enseñanza y el trabajo con un “yeitiño” muy arraigado entre los habitantes haya creado siempre abundante material para quienes han dedicado muchos años a estudiar el “folklore” fronterizo. Debemos señalar además que en algunas oportunidades el hombre de esta región ha dejado de lado la razón para abrazarse a otras creencias, y mezclar elevadas cuotas de fantasía y superstición. Estas historias con sus relatos más o menos creíbles se fueron trasmitiendo a través de varias generaciones y con el paso de los años se fueron incorporando a la vida lugareña. Todo comenzó allá por 1900 cuándo se fueron afincando los primeros vecinos de la comarca (CHUY- CHUI ) que por ser muy pocos estaban vinculados por costumbres y parentescos formando de esa manera el núcleo poblado con sus primeros rancheríos.
Viejos pobladores recuerdan todavía historias y leyendas que les fueron trasmitidas por padres y abuelos sobre todo las que estaban relacionadas por las libras esterlinas que tanto fascinaban a las generaciones pasadas. Nada llamativo porque esta moneda (libra) circulaba en forma corriente por estos pagos.

La realidad de esta situación se ha demostrado en varias oportunidades al realizarse excavaciones que terminaron con hallazgos importantes. Los lugares preferidos para estos depósitos a “plazo fijo” variaban de acuerdo al sentido común del depositante y podían enterrase bajo el ombú, junto a un tacurú, en el jardín o simplemente bajo el colchón.
En otro orden, también se comentaba que el famoso Negrito del Pastoreo, realmente existió y por aquellos años, cuando se perdía algo bastaba que se arrojara al campo un pedazo de “tabaco en cuerda” y todo aparecía de inmediato. En aquellos años se tejían leyendas que todavía perduran y que por lo general tenían su origen en las ruedas de fogón tras largas madrugadas en los galpones de las estancias. De esta manera entre mate y churrasco los gauchos iban tejiendo todo tipo de fantasía que luego más o menos arreglada de acuerdo a la situación y al destinatario, circulaba por el pago con visos de realidad. Es posible que en estas reuniones fueran surgiendo las historias de los “lobisones de los viernes” por la noche. Lo que tampoco falta en aquellos años eran las casas y taperas asombradas o el ombú iluminado porque bajo su sombra se habrían enterrado algunas ollas con libras esterlinas. Venían luego los ruidos de cadenas que se arrastraban por los galpones, las luces “malas” y los cánticos lejanos cuya procedencia nunca se pudo establecer.
Nuestros antepasados nunca pudieron penetrar en el misterio de las apariciones que en forma reiterada acompañaban al gaucho solitario durante la noche. Existen testimonios y publicaciones que han recogido estas leyendas atestiguando haber conocido algunos protagonistas de estas apariciones. En territorio brasileño se multiplican estas historias y existen cavernas donde se pueden escuchar gritos y lamentos donde los creyentes suelen concurrir a prender velas y solicitar curas de algunas enfermedades y deseos de bienestar. Cuenta la historia que durante la guerra de los Farrapos allá por 1840 un caudillo de primera línea, el General Bentos Manuel Riveiro, era asiduo concurrente a una “salamanca” para que la suerte le favoreciera en los combates y salvara su vida. Cierto o no, es evidente que estas leyendas quedaron vivas en la memoria de nuestros abuelos, que recogidas por las nuevas generaciones continúan alimentando la imaginación popular. En la nora gráfica casa centenaria en las proximidades del arroto Chuy, donde sus propietarios esconderían libras esterlinas y monedas de oro.