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miércoles, 3 de julio de 2013

Cátulo Castillo y el misterio de "Mensaje"

El compositor Cátulo Castillo contó de este modo cómo llegó a escribir la música para un tango póstumo que, inconcluso y sin título, había dejado Enrique Santos Discépolo: “Puse los versos en mi bolsillo para revisarlos más tarde.

Luego anduve por mis cosas hasta muy alta la noche. Llegué a mi departamento y me metí en el ‘sobre’. A las tres o cuatro de la madrugada me desperté con un estado raro, taquicárdico, y con una sensación de una presencia muy próxima. Y sentí que un título vibraba en el aire: ‘Mensaje, Mensaje...’. Tomé un papel cualquiera y escribí sin parar, como si alguien me dictara al pasar cosas que yo sabía. Concluí garabateando, fui al piano y probé: ni un acento de más, ni una nota de menos; música y versos se complementaban a la perfección. Así nació ‘Mensaje’, la obra que, seguro, no es mía”.

Marcelino Freire: "Lo que está pasando en Brasil ya estaba en mi libro"

Marcelino Freire: "Lo que está pasando en Brasil ya estaba en mi libro"

Uno de los principales escritores brasileños del momento vino a Buenos Aires para presentar la traducción al español de su libro "Cuentos Negreros". Son textos que retratan los marginados de su país y que el autor, quien en su Twitter se define como “homosexual no practicante”, describe como improvisaciones y cantos.

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Allí estaba –el martes pasado a las ocho de la noche- Marcelino Freire, sentado de espaldas a la entrada del famoso bar de la calle Corrientes, La Giralda. Estaba junto a su traductora, Lucía Tennina, manteniendo una entrevista con el poeta porteño Rodolfo Edwards. Este reportero –el que escribe- se acercó para presentarse y esperar su turno para entrevistar a Freire, pero el grandullón y barbudo autor insistió para que me sentara directamente con ellos, y Edwards, amablemente, accedió a compartir la entrevista.
Freire (1967) es un autor central de la nueva ficción brasileña. Además de haber publicado seis libros fundó y organizó en 2006 la Balada Literaria, un importante festival cultural que se realiza en el barrio paulistano de Vila Madalena. Vino a Buenos Aires a presentar su libro de cuentos titulado, justamente, Cuentos Negreros. Este volumen ganó, en el 2005, el Premio Jabuti al mejor libro de cuentos del año en Brasil. Es su primer libro traducido al castellano.

Freire se hizo amigo del autor argentino Washington Cucurto en Balada Literaria, donde fue invitado. El prólogo de Cucurto para Cuentos Negreros es la mejor introducción al espíritu de los relatos de Freire:

Marcelino Freire es un asqueroso. Un alma blanca en tierra de negros. Un tipo capaz de mostrarle al mundo toda su asquerosidad de mierda. ¡La vida social y la eterna lucha de clases en las grandes ciudades! Río de Janeiro y sus playas y todo su exotismo no es más que mucha mierda junta.
Y sigue:

Marcelino Freire quiere ir a filmar como viven los ricos, ja! ¡Exige por aumento del salario, ja! ¡Insiste con que los turistas gringos no deberían fifarse tantas negras y negros pobres!, “Es verdad Johan no hay negras en Cochinchina”, hay muchas en Brasil. Un alma de negro en tierra de blancos.
Si uno hojea rápidamente este libro de Freire observa, a primera vista, dos cosas llamativas. Los cuentos son muy breves (entre una y cuatro páginas); y se titulan “Cantos.”

Nos explicó por qué. Encorvado sobre la mesa de mármol Freire hace una pantomima de alguien que tipea: “Cuando yo escribo siempre comienzo por una frase. Puede ser algo que escucho en la calle, o una frase que me gusta repetir.” Allí agarra su libro como si fuera un guión e ilustra lo que está contando con el Canto VI, titulado En la línea de tiro. El cuento es una serie de preguntas y respuestas que comienza así:

No Gracias. ¿Eh? Le dije que no quiero. ¿Qué cosa? Chocolate. ¿Chocolate? Está vendiéndome chocolate, ¿no? ¡¡¿Qué chocolate, señora, por Dios?!! Ah ¿Chicle? ¿Chicle? ¡No, mierda! ¿Usted es Hare-Krishna, entonces? ¿Eh?
Y sigue hacia un desenlace delirante.

La sonoridad de las palabras en si mismas, pero también sus ecos dentro del los cuentos/cantos es algo que le importa mucho a Freire. Por eso trabajó cercanamente con la traductora argentina Lucía Tennina. Ella escribe en la nota preliminar:

“Marcelino Freire identificó este proceso de traducción como “transcreación”, término del poeta concreto Haroldo de Campos que nos remite al trabajo del traductor como un creador. Siguiendo esta premisa, podemos decir que nuestra intención con Cuentos Negreros fue tratar de hacerlo de nuevo en castellano, bajo el oído y la mirada del mismo autor.”

Hay una combinación en Freire que no es común, o en todo caso, es muy dificil de llevar con autenticidad. Por un lado, escribe sobre personajes marginalizados por la sociedad, con lo cual es una literatura de denuncia. Pero a la vez tanto los cuentos como su autor suenan alegres e irreverentes. Por ejemplo, nos cuenta Freire sobre su método de composición: "Yo me siento a escribir. Pero si suena el telefono yo contesto. Y si es un amigo que me está invitando a tomar una cerveza, ¡yo me voy a tomar la cerveza! ¡El cuento lo escribo más tarde!"
Sobre sus personajes Freire contó: "Son inmigrantes. Pero no solo inmigrantes geográficos. También son personas que siempre están fuera de lugar y desarraigados. Eso está también en cómo escribo. Hay una cierta inestabilidad de la palabra. Pueden ir repitiéndose en un cuento y cambiando de significado."
En este sentido, aunque es narrador, piensa como un poeta. Y la brevedad de sus cuentos se presta a un juego de lenguaje parecido a la poesía o el canto.
Era inevitable preguntarle a Freire sobre las protestas sociales en su país. Concretamente, le preguntamos si fue una sorpresa para él. “¿¡Qué sorpresa!? ¡Está todo acá!” dice sonriendo y con una falsa pomposidad de auto-burla. Pero agarra el libro nuevamente y abre al primer Canto, Trabajadores de Brasil –un cuento de una página- y lee un párrafo:

Mientras que bailamos sobre el pico de la botellita Odé trabaja de seguridad atrapa ladrones que no respetan al que se gana el pan que el diablo amasó mientras que Obatalá trabaja para mucha gente que no se cansa de negrear ¿me escuchás?

"Todo esto venía desde antes. Este libro es de 2005. Y mira: el primer cuento, Trabajadores de Brasil, es sobre un colectivo que no funciona. Y hay mucha violencia en los cuentos también... En Brasil hay muchos subsidios para tener un auto particular. Hay garantias para que tu puedas comprarte un auto. Todo el mundo tiene auto. La industria automovilistica está ganando una fortuna. ¿Para qué? Para resolver el problema del transporte individual. Pero se han olvidado del problema del transporte colectivo", agrega. Y sigue: mira como empieza el cuento No me hagas caso:
Violencia es que un autazo frene a nuestros pies y cierre la ventanilla de vidrio polarizado y no nos deje la chance de ver la cara del payaso de corbata que para no llegar tarde mira el tiempo perdido en su rolex dorado.
Le preguntamos a Freire sobre su micro-biografía en Twitter: Homossexual não praticante. Y larga una enorme carcajada: “¿Por qué yo soy un homosexual no practicante? Porque yo tengo mucha fe. ¿Qué es un católico no practicante? Un católico que tiene tanta fe que no precisa ir a la iglesia. ¡Pero cree en Dios! ¡Entonces yo soy muy devoto a la homosexualidad! ¡Tanto así que no me hace falta practicar esa fe! Pero ahora algunos se me acercan y me dicen, ‘vamos a practicar un ratito’.”
En realidad Freire hablaba con nosotros en un hermoso portuñol, lo cual hacía sus respuestas más interesantes, más bellas. Era una noche bien fría y el café estaba repleto. Las voces retumbaban contra las paredes y el piso y el techo recreando un gran ruido. De todo eso solo nos dimos cuenta escuchando la grabación días después. En el bar mismo, sentado en la mesa con Freire, la sensación era de silencio. Te daba ganas de oírlo reír y contar sus cuentos. Y por más que no escucharon su voz está preservada en sus cuentos, o sus cantos.

Junto con Cucurto decimos, “¡Qué suerte que existe Marcelino Freire y estos personajes horrendos, ridículos, zopencos de los cuales uno se empieza a enamorar y se hace la siguiente pregunta: ¿seremos así? ¡Y peores!"

Blancos: Larrañaga lidera y Lacalle Pou gana terreno


Senador de Alianza tiene 45%; diputado de Todos llega a 33%

Blancos: Larrañaga lidera y Lacalle Pou gana terreno

El País

A un año de las internas, la carrera por la candidatura presidencial del Partido Nacional tiende a polarizarse entre el senador Jorge Larrañaga (Alianza Nacional) y el diputado Luis Lacalle Pou (Movimiento Todos).
En el trimestre abril-junio, entre los votantes del Partido Nacional, Larrañaga recibe el 45% de intención de voto y Lacalle Pou el 33%, muy despegados de los otros dos precandidatos: los senadores Sergio Abreu (7%) y Jorge Saravia (1%), según una encuesta de Equipos-Mori divulgada ayer por los comandos electores de Alianza Nacional y Movimiento Todos.
La encuesta también midió la preferencia espontánea por candidatos del Partido Nacional. Aquí el resultado fue Larrañaga 42%, Lacalle Pou 19%, Luis Alberto Lacalle 15%, Abreu y Luis Alberto Heber 3%, Francisco Gallinal y Carmelo Vidalín 1%. Con respecto al trimestre anterior, Larrañaga cae cuatro puntos y Lacalle Pou sube un punto. Cuando a los encuestados se les acota la respuesta a los cuatro precandidatos que están en carrera, Larrañaga recibe el 45%, Lacalle Pou 33%, Abreu 7% y Saravia 1%. En el trimestre febrero-abril Larrañaga tenía 47%, Lacalle Pou 29%, Abreu 7% y Saravia 2%.
Si la encuesta se acota solo entre el senador de Alianza Nacional y el diputado del Movimiento Todos, entre los votantes del Partido Nacional Larrañaga tiene una intención de voto del 49% y Lacalle Pou del 33%. En el trimestre febrero-abril, la relación era Larrañaga 52% y Lacalle Pou 34%.
En intención de voto por partidos, el Frente Amplio se mantiene primero con el 41%, seguido por el Partido Nacional con el 23%, el Partido Colorado con el 16% y el Partido Independiente con el 2%. Otros partidos registran 1% de intención de voto y en blanco o anulados suman 3%.
Con respecto al trimestre febrero-abril, la coalición de izquierda baja un punto, los blancos suban dos y los colorados se mantienen igual.

AYER VI A TABARÉ EN LA TELE... Turco Abdala

  •  AYER VI A TABARÉ EN LA TELE...

    Ayer vi a Tabaré en la tele, los ingenuos que piensan que no quiere...je, son eso, solo ingenuos. Ya está. Pepe será un episodio irrelevante en la vida de la izquierda política uruguaya. Un veterano romántico que quiso mucho y pudo poco. Pero que ligó. El fue feliz. Ahora viene el de verdad. Va a tener tres ejes: una nueva ley de educación o un pacto al respecto, un acuerdo nacional en materia de seguridad del que su hermano se especializó en este tiempo y alguna apertura del comercio exterior quizás más agresiva que en el pasado. Un TLC, o algo así con los gringos y mil países más.
    Tabaré es como Pacheco, habla poco, decide mucho y manda. Pepe ha sido como Batlle, habla mucho, decide lo que puede y manda con intermitencias.
    Tabaré tiene un estilo parecido al de Sanguinetti, sabe de poder, juega en serio en esa cancha y pone la pierna fuerte. Son Rusos Perez.
    Mientras tanto la oposición seguirá mirando, en un vínculo pobre entre ellos mismos que no los enaltece, comiéndose los piojos y viendo como el poder mantiene el poder. No creo que capten lo complejo de la hora que les tocó asumir. Una pena.
    El MPP ya está en otra cosa. Está en su revolución que se llama infiltrar cuadros en todo el Estado para seguir mandando desde las líneas intermedias. Ellos no quieren los oropeles, quieren cortar el bacalao de verdad y si miran la operación de colocar gente en todos lados que están procesando -repito, en todos lados- verán que no están muertos ni mucho menos. Pepe terminó pero hay una pleyade de tipos que vienen con el cuchillo en la boca pensando en seguir adelante con sus utopías.
    El escenario está clarito entonces.
    Ayer cuando veía a Tabaré en la tele no pude menos que rememorar a Sanguinetti cuando hablaba y uno sentía todo el peso de sus dichos y hasta sus más acérrimos opositores advertían que el tipo era el demonio en la tierra por el manejo comunicacional, por su porte y por su retórica. Si, aunque a muchos les duela Tabare y Sanguinetti se parecen mucho. Son carnívoros, no son herbívoros... (Y esto lo digo con respeto para con ambos. Nadie tome esta mirada como otra cosa. Es solo un análisis.)
    Esto es lo que hay. Si alguien advierte otra cosa, todo bien, yo no veo más que esto. Y la encuesta del sordo con 5 puntos de distancia lejísimo del acto electoral, que se yo, no parece indicar que nada vaya a cambiar mucho. Si quieren les miento, pero eso es lo que veo. Y no se enojen los que leen que critico a los PPTT, mejor hacerlo ahora que hay tiempo para que alguno se avive que no después que el féretro huele a pútrido.

Ricardo Alarcón, fuera de la cúpula del Partido Comunista cubano

Ricardo Alarcón, fuera de la cúpula del Partido Comunista cubano


Alarcón, uno de los hombres fuertes del castrismo, fue canciller y presidió el Parlamento de Cuba durante 20 años

Junto a él, fueron removidos del Comité Central del Partido Comunista José Miyar Barruecos y otros cercanos colaboradores de Fidel Castro

 

 

Ricardo Alarcón –excanciller y expresidente de la Asamblea Nacional de Cuba-- ya no será más un hombre fuerte del castrismo. El gesto definitivo de su lenta expulsión del poder, que comenzó en febrero de este año con su salida del Parlamento, ocurrió este lunes 1 de julio: cuando él y otros cuatro cercanos colaboradores del expresidente Fidel Castro fueron removidos la cúpula política del Partido Comunista de Cuba.
 Ricardo Alarcón de Quesada (La Habana, 1937) llegó a ser considerado el tercer hombre más fuerte de Cuba, después de los hermanos Fidel y Raúl Castro. Fue Ministro de Exteriores de Cuba entre 1992 y 1993. Durante los 20 años siguientes, fue elegido y reelegido como presidente de la Asamblea Nacional de Cuba. En diciembre pasado, los Castro no incluyeron su nombre en la lista de candidatos que competirían en las elecciones parlamentarias de este año y cuando se instaló la nueva legislatura, el 24 de febrero de 2013, Alarcón fue reemplazado en la presidencia de la cámara por Esteban Lazo Hernández, diputado desde 1981 y vicepresidente del Consejo de Estado desde 1992. Este lunes, también Alarcón fue excluido y del Comité Central del PCC y en consecuencia, también del Buró Político, el más alto órgano de dirección del partido, que ahora ha quedado integrado por 13 líderes del régimen.
La salida de Alarcón fue anunciada a través de los medios oficiales este martes por la noche. “Por esa puerta se entra y por esa puerta se sale, sin que constituya ningún demérito”, dijo el presidente Raúl Castro, en el fragmento de discurso recogido por la televisión cubano para dar la noticia. “El VII Pleno (del PCC) decidió realizar cambios en la composición del Comité Central, lo cual constituye un proceso natural”, anunció el diario Granma en su edición de este miércoles 3 de julio.
Junto a Alarcón, han sido excluidos del Comité Central otros cuatro altos dirigentes: el médico José Miyar Barruecos, quien fue secretario de Fidel Castro durante dos décadas y luego fue ministro de Ciencia y Tecnología entre 2009 y 2012; el antiguo guerrillero Orlando Lugo Fonte, miembro del Consejo de Estado desde 1986; Misael Enamorado Dáger, uno de los siete miembros del secretariado general del partido desde 1991; y Liudmila Alamo Dueñas, la más joven del grupo, primera secretaria de la Unión de Jóvenes Comunistas desde 2009. En su lugar, se incorporaron 11 nuevas figuras al Comité Central, que ahora estará constituido por 118 miembros en lugar de 115.
A Ricardo Alarcón se le recuerda por sus 14 años de discursos ante la Asamblea Nacional de Naciones Unidas, como embajador representante de Cuba, en los que abogaba por el levantamiento del bloqueo económico que desde los años 60 del siglo XX mantiene Estados Unidos contra la isla. Pero también por la torpeza de los argumentos que, en enero de 2008, dio a un joven estudiante cubano de informática, Eliécer Ávila, para explicar durante un acto público por qué los cubanos tenían prohibido viajar fuera de la isla, por qué no tenían pleno acceso a Internet y por qué las promesas de prosperidad de la revolución no terminaban de cumplirse. “Si todos los cubanos pudieran viajar, el cielo se llenaría de aviones”, fue una de respuestas aquel día. Para algunos, de allí data el comienzo de su fin.