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domingo, 22 de septiembre de 2013

Pedro Bordaberry "Sería un mal hijo si hablara de mi padre.Si me juega en contra,que me juegue.Yo siento que no"








El senador Pedro Bordaberry dijo que no construirá una carrera política hablando de su padre."Si me juega en contra que me juegue.Siento que me juega a favor,es bueno que un hijo respete la memoria de su padre".
Entrevista exclusiva de Juan José Pereyra

El Gran Dictador - Discurso Final - Charles Chaplin (Subtitulado en español)





Esta película en la que Chaplin ridiculizó a Hitler terminó provocando su exilio hacia Gran Bretaña.
El FBI lo tildó de "discurso comunista" y comenzaron a cerrársele las puertas al antes inocente Carlitos.
Esto es de 1940,hace 73 años, para mi está aún vigente en casi todo.

La guía para saber lo que esconden cuando se tocan la boca

 Es de una página que ofrece un curso. Me parece interesante como información

lenguajecorporal.org

 

Uno de los gestos manipuladores que más comúnmente hacemos es el acercarnos la mano a la boca, el mentón o la barbilla. En varios libros he visto que la interpretación del mismo se limita a afirmar que la persona está mintiendo o que no cree lo que le dicen; es lamentable quedarnos satisfechos con esta respuesta tan escueta como inútil, pues es infantil pensar que la riqueza de la comunicación no verbal, que se ha desarrollado durante millones de años de manera ininterrumpida, derive en una respuesta del tipo“blanco o negro”.
significado de tocarse la bocaEl significado de tocarse la boca varía dependiendo de la combinación de 12 factores:
1) – Rol de la persona (oyente/hablante): éste es quizá el factor más importante y el punto de partida de nuestro análisis; de hecho, la respuesta fácil de (mentir/creer que se miente) se origina de esta observación general.
Acercarse la mano a la boca es ante todo un bloqueo y como tal, se cataloga como un gesto defensivo; por lo tanto, si el oyente es quien lo hace es porque tiene una opinión distinta a la que está escuchando.
Lo particular del comportamiento humano es que si en verdad pensamos que nos están mintiendo, ni siquiera vamos a acercarnos la mano a la boca; procuraremos esconder ese sentimiento (y por lo tanto reduciremos drásticamente nuestra expresión manual y facial). En ese instante, en nuestro cerebro ocurre un acalorado debate entre controlar el impulso de desenmascarar al mentiroso (Lo cual le encantaría al reptil que tenemos dentro) y mantener una diplomática compostura impuesta por el neocórtex. ¡Vaya lío!

 n el caso de la persona que habla, cualquier bloqueo bucal sigue siendo defensivo y se relaciona con diversos niveles de inseguridad. ¿Alguna vez has visto a un líder, seguro de sí mismo, tocarse el rostro o la boca al hablar? Definitivamente no. Dicha inseguridad puede originarse de: 1) no creer en lo que se está diciendo (“De seguro que el viernes le termino el informe, jefe… cuente con eso.”) o 2) una improvisación (“Si firma ahora le puedo dar… uhm… un 10% de descuento adicional.”) ya vemos que ambas no son mentiras per se, aunque produzcan similares reacciones de ansiedad en quien las dice.
Al igual que en el oyente, las mentiras provocan un fuerte bloqueo de la expresividad en quien las dice. Los ojos se mantienen fijos y las manos buscan esconderse de los ojos del oyente o apuntalarse en cualquier objeto sólido.
2) – Mano usada (izquierda, derecha, ambas) recordando que el emocional e impulsivo hemisferio derecho controla el lado izquierdo del cuerpo y el racional y diplomático hemisferio izquierdo controla al derecho, entonces si la mano que toca la boca o sus alrededores es la derecha, es un gesto analítico como sopesando la situación. Si en cambio es la izquierda, el sentimiento es frustración y en ocasiones, impotencia.
oyente_hablante_tocar_rostro
La combinación de ambas es un gesto muy dramático que generalmente se hace con las manos juntas arrastrando las palmas de arriba hacia abajo sobre la boca que se abre en una mueca de angustia. La persona ha llegado a un obstáculo importante y está tratando de superar su frustración en la búsqueda de una solución; ambos hemisferios están tratando de trabajar al unísono.
dedo tocando la boca
Un sólo dedo tocando la boca es señal de una personalidad introvertida.
3) – Contacto digital o palmar: En la medida que es más intenso el contacto con el rostro (un dedo – varios dedos – la palma de la mano), la persona nos revela un carácter de su personalidad: introversión o extroversión. En realidad el gesto sigue siendo el mismo, pero el disimularlo usando sólo la punta de los dedos es un fuerte indicador de una personalidad introvertida. Los extrovertidos son más propensos a realizar gestos defensivos usando toda la palma de su mano, pues no les importa demostrar el ademán (y a veces suelen exagerarlo casi a propósito).
4) – Rotación de la mano con respecto al interlocutor (presentando la palma, el canto o el dorso): Es muy, muy raro, que alguien se toque el rostro exhibiendo la palma de la mano hacia afuera (como quien pasa los nudillos sobre las mejillas). ¡Es realmente incómodo! Si llegas a ver este gesto, quien lo hace siente verdadera repulsión por lo que está presenciando; quiere “apartarlo“ y por ello presenta la palma hacia afuera. El dorso hacia afuera es mucho más común, pues estamos acostumbrados a “guardarnos“ nuestras opiniones y por tanto, mantenemos la palma de la mano oculta. Mostrar el canto es un equilibrio entre ambas actitudes.
5) Desplazamiento (horizontal de izquierda a derecha o viceversa), (vertical de arriba hacia abajo o viceversa): Los movimientos descendientes son pacificadores o tranquilizantes; la persona está tratando de calmarse. Por el contrario, un toque ascendente es agresividad contenida, así que debemos proceder con cuidado. En cuanto a la horizontal, ¿La mano se dirige hacia su lado emotivo, o hacia su lado racional? Ésta es una señal clave en persuasión; Si por ejemplo, estamos tratando de convencer a alguien con argumentos técnicos y la persona hace un gesto hacia su lado derecho (emotivo), nos está pidiendo inconscientemente que la involucremos a través de los sentimientos; ¡De seguro está harta de tantos datos!
tocarse la boca con la palma hacia afuera
Tocarse la boca con la palma hacia afuera: un gesto muy raro que significa repulsión
6) Tiempo del contacto (micro – menos de 1/4 de segundo) (corto – menos de un segundo) permanente (más de un segundo) Éste es uno de mis puntos favoritos, pues es el que revela totalmente la confianza o incomodidad de la persona en ese preciso momento. Si el contacto fue corto e interrumpido bruscamente, quiere decir que el hemisferio derecho se encargó de “silenciar“ el gesto para evitar revelar más de lo necesario. Un contacto más largo (más de un segundo, incluso permanente) se relaciona con el análisis y ponderación de escenarios. Por supuesto, no será lo mismo una persona que esté “dormida“ sobre su mano con ojos semicerrados, a aquella que te mira con atención apenas apoyando su índice cerca de su boca.
7) Acción (micropicor, microcaricia). Mientras más intensa es la actividad de nuestro cerebro (algo que generalmente ocurre cuando estamos mintiendo o estamos siendo poco sinceros), más catecolaminas liberamos, responsables de la picazón de la nariz y áreas circundantes. Cuando no estamos nerviosos, jamás lo hacemos; pero en el momento en el que nuestra credibilidad se ve comprometida o creemos que van a atraparnos diciendo algo que no debemos, nos picará la cara muchísimo. Al rascarnos la cara brevemente manifestando micropicores, nos arrepentimos (así sea ligeramente) de lo que estamos diciendo.
qué significa tocarse la boca
¿Realmente está bloqueando la boca? ¿Y qué nos dice que muestre el dorso de la mano?
8) Bloqueo bucal (despejado, bloqueo digital, bloqueo palmar) ¿Realmente la persona se está tapando la boca, o sólo llega a rozar los labios con la punta de dos dedos? La intensidad del bloqueo, en este caso, la relacionamos con el grado de sorpresa que se está sintiendo. Mientras la boca esté más oculta, la sorpresa será mayor. En el caso de bloquearla sólo con el dedo índice (como en posición de “silencio“), es un gesto de introspección y análisis.
9) Contacto visual (evasivo, mantenido). El contacto visual debemos medirlo no de manera global, sino al instante que se produce el gesto. Funciona a manera de “catalizador“: mantener los ojos fijos en el interlocutor refuerza la timidez/agresividad/ansiedad (o cualquiera que sea la interpretación agregada de los otros 11 factores). Evadir la mirada suaviza el sentimiento (le resta intensidad, sea negativo o positivo).
morderse un dedo
Dinámicas como la de morder un dedo tienen significados más complejos que pueden ir desde el coqueteo hasta la frustración.
10) Rotación e inclinación de la cabeza (hacia el interlocutor o lejos de él): Esta interpretación es la más sencilla de todas, pues se relaciona con la búsqueda de apoyo (cabeza oscila acercándose), o repulsión y contrariedad (la cabeza se aleja un poco).
11) Despeje del codo con respecto al torso (totalmente pegado al cuerpo / paralelo a la horizontal) Las personalidades alfa separarán el codo del cuerpo en la misma medida que lo dicte su ímpetu dominante. Los más tímidos mantendrán el brazo pegado al cuerpo.
12) Cadena verbal (¿Qué está diciendo en ese momento?): Y llegamos a la parte más importante de todas: ¿Qué estaba diciendo al momento de establecer el contacto con su rostro? ¿Estaba respondiendo a una pregunta comprometedora? ¿Estaba defendiéndose dando una excusa? ¿Estaría implicándose emocionalmente con su respuesta?

Puede parecer agotador tratar de hacer un análisis exhaustivo “en caliente“ de un simple movimiento como tocarse la boca, pero ¡Con suficiente práctica te garantizo que lo lograrás!

TOP 10: las ciudades con las mujeres más hermosas del mundo

¿Y URUGUAY? VAMOS A PROMOVER UNA PETICIÓN POR INTERNET PARA PROTESTAR!!!



La belleza femenina como motivo de viaje. Conoce en esta lista las 10 ciudades con las mujeres más hermosas del mundo.

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La belleza se encuentra distribuida por todo el mundo, a veces en los rincones menos esperados. Pero no menos cierto es que, en el caso particular de la belleza femenina, existen ciertos puntos donde esta parece más concentrada, donde los cánones de lo que estamos habituados a considerar estéticamente complacientes o atractivos se cumplen con particular frecuencia.
A continuación una lista con las 10 ciudades con las mujeres más bellas —una selección que, como casi cualquiera, es injusta e incompleta por definición.
10. Montreal, Canadá
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La ciudad canadiense es el hogar de un gran número de universidades donde miles de chicas hermosas se dan una vibrante vida nocturna. La belleza de sus mujeres es sólo una ventaja añadida para los vacacionistas.

9. Seúl, Korea del Sur
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Seúl cuenta con los mejores sitios para pasear por la noche en el continente asiático, además de crear tendencias tanto en la moda, música y cultura. Algunos ejemplos de la belleza de sus mujeres puedes verlo en videos de You Tube como Bo Peep Bo Peep del grupo “T-ara” siete chicas realmente hermosas.

8. Ámsterdam, Holanda
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Las mujeres holandesas tienen una belleza simplemente fantástica, liberal y de mente abierta solo basta echar un vistazo a la ciudad de Amsterdam o dar un paseo a orillas del canal romántico tomado de la mano de una de estas mujeres y verás que la ciudad es mucho más que sólo su barrio rojo.

7. Tel Aviv, Israel
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Tel Aviv es el punto focal de la cultura juvenil de Israel y la vida nocturna, así que tiene sentido que las chicas más bellas en el país se encuentra descansando en las playas del Mediterráneo.
La belleza más destaca de este país es por supuesto la top model Bar Refaeli, o ¿alguien lo cuestiona?

6. Moscú, Rusia
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Tal vez pienses que las mujeres rusas son toscas y poco atractivas pero ha de ser porque no conocieron a Miss Rusia 2010, Irina Antonenko, esta mujer de unos ojos claros sin precedentes ganó el certamen de belleza ruso a las 18 años de edad.

5. Varna, Bulgaria
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La ciudad de Varna en Bulgaria es hermosa en la costa del Mar Negro y en el verano esta repleta de mujeres bellezas para tomar el sol. Al igual que las rusas y ucranianas, las búlgaras son altas de ojos claros y de pequeñas cinturas.

4. Buenos Aires, Argentina
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Tengo que tomar una postura firme y declarar que Buenos Aires tiene las mujeres más bellas de América del Sur. Así es, más que Brasil, Venezuela o Colombia. Hay algo sobre la atmósfera culta de Buenos Aires que hace que todo lo relacionado con el lugar parece tan romántico. Hágase un favor y visitar esta extraordinaria ciudad y tal vez pedir a la mujer más bella que hayas visto en tu vida, que le enseñe el tango.

3. Nueva York, Estados Unidos
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La ciudad de Nueva York tiene algunas de las mujeres más diversas y hermosas en el mundo. Los clubes nocturnos están llenos de ellas, podrás ver chicas a la moda, elegantes y con pantalones de cintura baja. La manera de ser de las neoyorquinas es lo que las hace realmente especiales.

2. Estocolmo, Suecia
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Las calles de Estocolmo están llenas de estas hermosas mujeres y la amabilidad que caracteriza a los escandinavos es mundialmente reconocida, es así que si vas en plan de ligue con tus amigos puede que tengas buenas posibilidades.


1. Kiev, Ucrania
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Ir de visita a la ciudad de Kiev es todo un acontecimiento, sin duda es el hogar de las mujeres más bellas del mundo, podrías pensar que haz muerto y llegado al cielo rodeada de ángeles, pero no son reales y están para que las conozcas, son educadas y siempre dispuestos a hablar de literatura o filosofía. Recomendamos visitar la ciudad en verano cuando la isla de Hydropark se convierte en un punto caliente para tomar el sol a lado de estas bellezas ucranianas.

Ida Holz, uruguaya en el Salón de la Fama de Internet:Vinimos en 1985.Uruguay estaba horrible


 


MONTEVIDEO (Uypress / Daniel Feldman) — Ida Holz, uruguaya, de 78 años “pero no los parezco; de espíritu no los parezco” es la primera latinoamericana en ingresar al salón de la fama de Internet, junto a otras destacadísimas personalidades a nivel mundial. Medio cansada ya de las entrevistas, aceptó conversar con Uypress sobre peripecias personales, su vida junto al artista plástico Anhelo Hernández y los desafíos que aún hoy se sigue planteando.

Formada en la "escuela pública, liceo público, universidad pública... todo público", la ingeniera Holz, una de las pioneras en la computación en nuestro país, debió marchar luego del golpe de Estado al exilio. Luego de pasar varios meses asilada en la Embajada mexicana en nuestro país, con un hijo pequeño, llegó a México embarazada de su hija.
Allí realizó una carrera espectacular, ocupando cargos de relevancia a nivel estatal en temas de Estadística, y, ya en democracia, retornó a nuestro país para, concurso mediante, ocupar la jefatura del Centro de Cómputos de la Universidad de la República, rechazando una oferta de 8.000 dólares mensuales para seguir en México y viniendo a Uruguay a ganar 1.900 dólares.
La conversación, amena, fue y vino por diferentes tópicos, pero, a pesar de las apariencias, tiene el hilo conductor de su firme determinación de hacer cosas para el avance de la informática en el país.
Comienza hablando Ida, diciendo que no se siente un ser especial a causa de los reconocimientos...
Pero lograste un lugar importante.
Yo creo que lo único que he tenido es coherencia con mis ideas. No soy nada especial; simplemente soy un bicho más político que otros, con una historia mucho más política que otra gente. También, soy muchísimo más vieja que todos los demás que andan en la vuelta, y siempre he sido consecuente con el trabajo y lo que quería hacer.
Sin embargo, para tu época fuiste muy avanzada. Días atrás relatabas en una charla como, medio por casualidad, llegaste a la informática...
Sí, fue por casualidad. Por un profesor que me incentivó. No sé qué vio ese profesor en mí; eso es lo que no entiendo.
Pero, por lo visto no estaba equivocado.
Era una clase de lógica matemática y él me insistió que fuera a la parte de computación. Debe haber visto algo en mi pensamiento que lo llevó a decirse: "esta mujer es para esto". Después que le hice caso, fui, hice las pruebas, me fue muy bien, etc., y tuve una persona que me impulsó mucho, que fue el doctor Manuel Sadosky, de Argentina, que estaba acá y había sido decano de la Facultad de Ciencias Exactas en Argentina. Vino de asesor en la época de Maggiolo y empezó a decirme: "Ida, tenés que ir, tenés que ir". En las pruebas de admisión me había ido muy bien. Cuando me inscribí era la número 349 y posteriormente me dijeron que en la calificación había sido la segunda o la tercera. Después empecé a hacer los cursos, y en todos ellos tenía buenas calificaciones.
Te entusiasmaste.
Es que me gustó mucho. Cada tanto nos entrevistaban, y en un momento hicieron una selección de 30 personas.
¿De qué año estamos hablando?
1968. Te decía entonces, que hicieron una selección para los cursos que iban a dar, y estos duraron como seis o siete meses. Eran como cinco o seis cursos; un curso, un examen; un  curso, un examen y así sucesivamente. En el camino iban quedando los que perdían los exámenes. Al final de esos cursos, quedamos seis o siete y nos realizaron una entrevista. Estaba el Dr. Laguardia, que era el director del Instituto de Matemáticas; Luis Osín, que iba a ser el director del Centro de Cómputos de la Universidad...
El de los textos de Matemáticas.
Exactamente. Está en Israel. Y también estaba Sadosky, que fue una especie de mentor mío. ¡No me voy a olvidar más! Me ofrecieron 19.000 pesos de sueldo. Yo trabajaba como administrativa en Asignaciones Familiares y ganaba 31.000 pesos. Llego a casa y le comento el asunto a Anhelo... a él le importaba un pito el dinero; nunca le interesó, nunca tuvo noción del dinero. Cuando lo conocí, trabajaba en la UTU, y cobraba, le prestaba a todo el mundo y se quedaba sin un peso. En ese tema era un desastre, pero bueno, seguía sus principios. Entonces me dijo: "pero Ida, no vas a comparar un cargo administrativo con trabajar en la Universidad: ándate a la Universidad". Yo le dije: "pero es muy poco dinero, ¿cómo hacemos?". "Ya vamos a arreglarnos" me respondió. Y sí; era mucho más atractivo trabajar en la Universidad que como administrativa en Asignaciones Familiares. Me pasaron muchas cosas raras en la vida.
Estuviste en México.
Sí; en México me fue fantástico. Fui ascendiendo -allí no había concursos- y en un momento, cambió el ministro y mi director y me dije: ahora me echan. Entraban y salían en grupos. Aunque fuera el mismo partido el que estaba en el gobierno -en ese momento era el PRI-, cada vez que cambiaba el presidente, cambiaba el ministro y todos los grupos. Pensé que me iban a echar, y todo lo contrario; llegó otro y me ascendieron. Y después llegó como director general nada menos que Salinas de Gortari. Yo había renunciado, porque ahí trabajaba con economistas, y, si bien había hecho algún curso, no era lo mío, y me fui a otro sector. Cuando Salinas de Gortari asume como ministro, pensé: ahora sí me echan, porque había renunciado. Y no, me volvieron a ascender; me pusieron al frente de una dirección con 250 técnicos.
México tuvo un papel muy importante en la solidaridad con los uruguayos durante la dictadura.
Fue un país maravilloso. Yo, además, tengo una hija nacida allá. Llegué allá embarazada. Fue impresionante el papel del embajador de esa época, que fue un ser absolutamente excepcional. Fuimos a la Junta Departamental a pedir que se le pusiera su nombre a una plaza, y no ha salido.
Demoran esas cosas.
Pero ya hace cinco años que lo planteamos. Yo salí llorando; me emociona hablar de Vicente (Muñiz Arroyo) y todo lo que hizo por nosotros. Hay una placa en la Plaza Virgilio, pero no se le ha hecho el reconocimiento que merece.
Sin embargo, a pesar de que te iba muy bien, tanto económica como profesionalmente, decidís volver a Uruguay.
Eso es todo un lío. Empezamos a discutir si volvíamos o no. Vinimos en 1985 a ver cómo estaba el panorama. ¡Era horrible! Uruguay estaba horrible. Claro, se estaba saliendo de la dictadura, pero todo estaba estancado. Me acuerdo que José Pedro Díaz había ido a México y contó que en Ciencias Sociales no dejaban entrar libros de Marx ni de ninguno de los filósofos que la dictadura consideraba peligrosos o que no servían, y así era todo el panorama del país. Estuvimos acá en Turismo, y con Anhelo nos decíamos que no sabíamos si íbamos a volver. Después empezó la ola del regreso, y la gente se iba de México y volvía a Uruguay; volvimos a discutir si volver o no, y bueno... no se podía vivir toda la vida en esa duda. En 1986 me escribieron mis ex compañeros del Centro de Cómputos y me informaban que había un concurso para director del Centro. Nuestro lema era que no volvíamos sin trabajo. Vine a concursar y gané el cargo. Y ahí la cosa se deslizó hacia el regreso.
Más allá de que cuando se toman esas decisiones se asumen con sus consecuencias, mirándolo con el diario del lunes, ¿hicieron bien en volver?
No sé cuál hubiera sido el futuro si no volvía. Tenía varias ideas claras: era una funcionaria del Estado y tenía una edad, que para los mexicanos ya era bastante avanzada. Tenía 50 años en ese momento. Me decía que eso no podía durar muchos años porque para ellos yo era una veterana. Aunque cuando nos estábamos por ir, me llama Rogelio Montemayor, que era el presidente del Instituto de Estadística y había sido mi jefe, y me dice que había un convenio con el CONICYT para hacer un sistema nacional de información. Y Salinas de Gortari quería que yo lo coordinara. Le planteé que yo era extranjera, que no podía coordinar eso, pero me respondió que Salinas confiaba en mí y quería que yo lo coordinara. Era un sueldo de 8.000 dólares; un sueldón.
Es plata en cualquier lado.
Con todas las connotaciones que ello tenía: coche oficial, chofer, que ya los tenía pero después del sismo había renunciado a ellos y lo había donado para la recuperación. Era un cargo altísimo. Salí de ahí y me sentí espantosa. Era una perspectiva impresionante desde el punto de vista económico, y además un trabajo que yo siempre había promovido que debía hacerse. También lo promuevo acá. Es una de mis obsesiones; un sistema nacional de información coherente. Pero le dije a Montemayor que ya habíamos decidido volver y que no estaba en condiciones de cambiar una circunstancia por una decisión de vida. Y salí llorando... soy muy llorona. Luego me llamaron para que fuera a hablar con Carlos Salinas, y le dije lo mismo; que estábamos preparando el regreso. Le dije también que nosotros no habíamos elegido vivir en México, que había sido algo circunstancial. Creo que es un país fantástico y me parece bien la gente que decidió quedarse. Pero nos regresamos. Anhelo estaba en el apogeo de su carrera: era el primer latinoamericano vivo que exponía en el Museo de Bellas Artes. Para él fue mucho más doloroso el regreso; México es un país de artistas.
Tengo el recuerdo de las tapas de los libros de la editorial Siglo XXI, que él ilustraba.
Sí; México era excepcional. Pero también pesaba el tema de la edad; Anhelo era 13 años mayor que yo y estaba el tema de los niños. O volvíamos en ese momento, en que Arauco tenía que empezar el liceo, o no volvíamos más. Era el momento preciso para regresar, porque después los jóvenes se instalan y ya no los sacás más. Y volvimos. No digo que me arrepiento; no. Creo que para los jóvenes fue bueno vivir en este medio. México es mucho más difícil, más consumista. Acá no nos fue mal, aunque claro, pasé de la oferta de 8.000 dólares a ganar 1.900, pero no nos fue mal. Y a mis hijos no les fue mal. Claro, en el camino, mi hija ya no está acá en Uruguay.
Está haciendo su camino.
Por supuesto.
Llegaste acá y estaba todo en pañales en la Universidad, ¿no?
No eran pañales; era estancamiento. Es peor que estar en pañales. En 14 años, desde que me habían destituido a mí y a un grupo de gente, y otros que se fueron antes de que los echaran, el Centro de Cómputos se había estancado de una manera impresionante. En definitiva, eso es retroceso, no estancamiento. La tecnología seguía fluyendo y desarrollándose de una manera impresionante. Cuando llegué a México me di cuenta que teníamos un atraso enorme en el área de informática con respecto a los organismos de aquel país. Allá avanzaba y acá estaba parado.
¿Cómo encaraste ese proceso de renovación cuando volviste?
Yo venía con ese espíritu mexicano de innovación. Agarré y empecé a cambiar cosas.
No es fácil cambiar en la Universidad de la República.
No pedía permiso. Primero estaba de rector Lichtensztejn, que me conocía de México, conocía mi carrera y estaba muy orgulloso de que hubiera regresado; decía que de México lo regañaban por haberme traído de vuelta. Le decía: mirá, voy a hacer tal cosa, y él aceptaba. Lo sucedió Brovetto, que siguió apoyándome y luego vino Guarga, que era mi vecino en México. Pero ya te digo, para muchas cosas no pedía permiso; yo caminaba. En el Centro de Cómputos a veces me miraban un poco extrañamente, porque quería cambiar muchas cosas.
No solo había estancamiento sino que también se instaló una mentalidad estancada. No era solo una cuestión de "cosas".
Sí. La gente se había acostumbrado a tener miedo, a no protestar, a acatar ciegamente al superior... todavía hay algo de eso. Entre el clásico conservadurismo uruguayo y lo que se generó en la dictadura, queda bastante de eso. Los jóvenes que van sustituyendo son diferentes, pero son los jóvenes, los que se educaron en estos últimos 25 años.
¿Cómo te llevás con los jóvenes, esta generación que son, como se dice ahora, nativos digitales?
Me llevo bien. Estaban muy sorprendidos de todo esto que me pasó. Me había jubilado y sigo ahí, en mi oficina, con las cosas de la red, y me miraban extrañamente. Con esto del reconocimiento de la Internet Society, me hicieron una gran fiesta; fue algo muy cálido, muy lindo. Les hablé y dije lo que sentía, que me importaba más eso que todos los reconocimientos que me hicieran en la vida. Me importa más su reconocimiento que los internacionales, porque me importa que eso avance.
Tampoco era fácil, allá por la década de 1980, pensar en ese cambio, en todo el tema de las redes.
No, no; eso no existía. Me acuerdo que en 1986, que estábamos con algunos temas del Censo de población en México, luego del sismo, empezamos a usar fax. Para mí, podernos comunicar con los 32 Estados que estaban haciendo cosas de estadística, era una cosa maravillosa; algo sorprendente. Hoy, odio el fax. Pero ahí empezaba el tema de las comunicaciones. Cuando llegamos acá eso no existía; era muy, muy incipiente. Recuerdo que mi hijo Arauco tenía un compañero en el liceo que su padre instaló el primer fax, y le fue bárbaro, porque ingresó en un campo nuevo. No sabíamos nada, aunque en Estados Unidos ya existía el correo electrónico.
Era algo a nivel académico.
Sí, hasta 1994 fue así. Pero nosotros no sabíamos ni lo soñábamos; en México no supimos nada de eso. No sé si existía en la UNAM, pero yo estaba en el Instituto Nacional de Estadística y no teníamos acceso a esos avances.
La UdelaR desarrolló el tema y aún hoy las otras universidades siguen usando el contacto.
Sí, además salen al mundo  a través nuestro.
¿Cómo está Uruguay en el contexto internacional?
Preferiría no hablar de ciertas cosas.
¿Tan así?
En el campo de las redes académicas estamos muy mal. Creo que por una falta de sensibilidad sobre la importancia que tiene la investigación y la necesidad de apoyarla. También estamos tan aislados que muchas veces la gente o los organismos no se dan cuenta que hoy en día, el mundo avanza en forma colaborativa. No hay investigadores aislados, todo es muy colaborativo. Y las redes, en ese campo, ayudan muchísimo para trabajar en conjunto. En eso estamos atrasados. Y me refiero a Latinoamérica, no al resto del mundo. Estamos atrasados, salvo frente a Paraguay, Bolivia y algún otro país.
Frente a Brasil, ¿por ejemplo?
Brasil es una potencia; Chile, Brasil, Argentina, Colombia, Ecuador, México; todos ellos están mucho más avanzados que nosotros. El año pasado estuve en Ecuador, que no lo conocía, y es un país sumamente pujante; Colombia avanza de una manera impresionante. Estuve hace poco en una reunión que financió el BID, sobre acceso abierto a las publicaciones científicas, y nosotros no estábamos. El del BID me decía: "¿Qué pasa con Uruguay?". Uruguay tiene fama de país avanzado, y en cierto sentido lo es; en la proporción de gente que accede a Internet y otras cosas, que tienen mucho que ver con el Plan Ceibal. Eso fue un empuje enorme. El Plan Ceibal en sí es un fenómeno único.
Posiblemente los frutos se vean de aquí a algún tiempo, no creo que sean inmediatos.
Creo que sí, que los frutos, en los jóvenes, se van a ver en unos años. Va a haber una generación distinta.
Sin embargo hay gente que lo criticó y sigue criticándolo mucho.
Y bueno... en este país el que no critica...
Se decía que no tenía contenidos.
Hoy en día está lleno de contenidos. Cuando se empieza, nada es perfecto. En Uruguay siempre hay un "después". ¿Por qué no ponemos primero contenidos y después damos las máquinas, o por qué no esto y después lo otro? Eso no es correcto; si no se tiene el incentivo no se hacen cosas. Para mí el Plan Ceibal fue fantástico, y se lo tenemos que agradecer a Tabaré Vázquez y a Miguel Brechner, que tiene un empuje maravilloso. Se avanzó como se pudo, y hoy en día funciona. Hay cientos de miles de máquinas repartidas. Es cierto, no se utiliza en todos lados, porque hay docentes a los que no le entró en la cabeza, pero la cosa va a ir cambiando. Los niños las utilizan, y sus padres ven las máquinas y saben lo que es. Se trata de un proyecto de equidad. La señora que viene a hacer la limpieza acá, antes, las únicas computadoras que veía eran las de mi casa; ahora, se sienta con su nieta y usa la ceibalita.
¿Cómo congeniaba tu cabeza lógica y formal con la de Anhelo Hernández, artista plástico, de los que siempre se tiene una imagen de volados y bohemios?
Ni tan volado ni tan formal. Anhelo podría haber sido indiferente al dinero, pero era un tipo que pensaba, leía, estudiaba; lo que hacía lo realizaba en forma estructurada, era un muy buen docente, con un acercamiento fantástico con los jóvenes. Me acuerdo que pocos días antes de morir -estaba con un cáncer que volaba- un viernes llego a casa y lo veo, rodeado por 8 ó 10 estudiantes de Bellas Artes, a los que les estaba explicando, en la computadora, cómo había estructurado un cuadro suyo. Y a mí me gustaba verlo trabajar, ver la creación.
¿Qué desafíos te planteás ahora? No te veo con perfil de retirarte.
Por ahora sigo, hasta que me echen. Ahora estoy con la Red Académica; estoy pidiendo entrevistas para tratar de concientizar un poco sobre lo que creo que hay que hacer. Estoy también en la Comisión Directiva de la AGESIC, que es un tema que me gusta mucho. Me parece un lugar donde se están haciendo cosas muy bien y sin mucho barullo, sin burocracia y con un equipo de gente muy motivada. Sin embargo creo que tendría que tener un poco más de barullo, porque a veces los parlamentarios me parece que no saben ni lo que votan en esos temas. Se sabe poco de lo que hace AGESIC; y de lo que se hace en general. Se sabe poco, se estudia poco. Quiero seguir, mientras pueda, con el Plan Ceibal. Y ya veré... y tengo otras cosas que hacer, que es ver qué hago con la obra de mi marido; eso es todo un reto.
¿Cómo recibiste la designación de la Internet Society? ¿La esperabas?
Noooo; para nada. Ni se me ocurrió. En un momento determinado, alguien me pidió un curriculum; cuando pregunté para qué, me respondieron que era para mandar a un lugar, alguien que te está proponiendo. No sabía ni de qué se trataba ni pregunté más. Nadie puede dejar de decir que no está bueno que una vez le reconozcan algo ¿no? Pero nunca se me ocurrió ni hice las cosas para que me reconocieran algo. Hago las cosas de las cuales estoy convencida que tengo que hacerlas. En cierto sentido soy impulsiva y me entusiasmo con las cosas que creo que tengo que hacer.
Hace poco hacías referencia a que querés que se hagan ciertas cosas en la salud, a raíz de una peripecia personal.
Quiero ir a hablar con el director del Maciel, que me parece interesantísimo lo que está haciendo. Pero no es a raíz de la peripecia personal; estoy convencida que hay que hacer telemedicina. Tengo un amigo en Brasil, que dirige un proyecto, tanto a nivel académico como hospitalario, donde tienen más de 230 hospitales conectados. Me parece muy necesario. Mirá todos los líos que hay últimamente con gente que no es atendida. Lo que a mí me pasó fue algo espantoso, y lo sigo pagando. ¡Nadie debería tener un infarto en La Pedrera! Llegué a Montevideo y me empezaron a atender 10 horas y 40 minutos después.