El origen del mal.
Cuando un individuo frustrado quiere cambiar el mundo y trata mentalmente que la Realidad se adapte a él y a su mundo imaginario, en vez de tratar de cambiar y mejorar él para adaptarse a esa Realidad que niega y rechaza y ve que no puede, se desespera y se convierte, en su delirio y en su frustración, en un individuo totalmente negativo y capaz de cualquier cosa. En un peligro para sí y para toda la Sociedad.
El Descontrol como actitud.
La gente descontrolada, desequilibrada, se va de un extremo al otro de las tablas.
Y de la vida.
Huye y dispara hacia adelante, enceguecida, de una punta a la otra.
Enceguecida, sin Visión.
Por qué?
Porque no puede mantener el necesario equilibrio.
Por inexperiencia.
O por descontrol mental.
Propio o provocado por otros.
No tiene brújula ni balance .
El medio es Médium.
Pero para ser Médium se necesita Criterio.
Ponderación de las circunstancias.
Meter mucho Pienso, como dicen ahora.
Y ahí quizás se pueda encontrar el rumbo.
El rumbo más conveniente.
El rumbo cierto.
Y no andar a manotazos con las sombras.
Con la niebla. fisica y mental.
Porque ahí seguro nos vamos a lastimar.
A nosotros .
Y a los otros.
Saber abstenerse de actuar ante la duda es de sabios.
Y si no se ve el camino, ni un sendero, ni una huella, ni siquiera un rastro, desensillar hasta que aclare, para no meternos a ciegas en la inmensidad de las sombras, como decimos nosotros.
Todo buen Constructor sabe, por experiencia, que hay que buscar siempre el equilibrio.
Tanto vertical, para mantener el plomo como horizontal para mantener el nivel.
MANTENER EL NIVEL.
Qué expresión.
Un libro inmenso en dos palabras.
Altura y profundidad.
Un mantra inagotable !!!
Cuidado con perder el equilibrio.
Pararse en un extremo de la tabla en un andamio es perder el equilibrio.
Y caerse seguro.
Todo actividad llevada al extremo, al exceso, por el tremendo esfuerzo fisico y mental que necesita, si se mantiene en el tiempo como actitud, se convierte en un maniatismo.
En un TOC.
Trastorno obsesivo compulsivo.
Y todo exceso termina siempre, siempre, necesariamente, en una represión, para intentar, a los golpes y con todos los necesarios trastornos que conlleva, una necesaria vuelta al equilibrio.
A la moderación.
Por eso el dicho, dolorosamente cierto, que nos dejan las experiencias que hemos vivido :
" Es más peligroso un desesperado que un loco "

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