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sábado, 25 de abril de 2026

PREGUNTAS Y RESPUESTAS *Columna de CARLOS CASTILLOS, Abril de 2026

  


El portugués José Saramago subraya en su libro “Historia del cerco de Lisboa” que el corrector de una editorial introdujo en el texto que estaba revisando un error voluntario, una partícula pequeñísima, un “no”. Y anotó: los cruzados ‘no’ ayudaron a los portugueses a conquistar Lisboa. Ese “no” subvierte la historia (). Un acto de insubordinación del corrector que significó la rebelión contra lo que se define como verdad absoluta y no censurable. () Y lo que está cercado, entonces, es la propia Historia.

Ese libro de Saramago se publicó en 1999. Diez años antes había caído el llamado campo socialista con el derrumbe del Muro de Berlín y las profundas transformaciones en la entonces Unión Soviética (URSS). Se producían otros “remezones” en el panorama mundial.

Recuerdo que por aquellos años, en una pared de Montevideo apareció una “pintada” que decía: “Cuando teníamos algunas respuestas nos cambiaron la preguntas”. Claro que debieron ser respuestas disfrazadas o deformadas en su momento, pero junto con aquellas “caídas” de muros y de sistemas, se fueron derribando también las respuestas engañosas.

Actualmente sigue habiendo muchas preguntas, tal vez las mismas de siempre, con la diferencia que no hay respuestas o seguimos recibiendo las mismas, como si la experiencia de tantos años no tuviera ninguna incidencia, ninguna significación.

Para tomar algún ejemplo “doméstico”, bien cerca de nosotros, los uruguayos. Los jóvenes y la gente en situación de calle. Por estos días del otoño uruguayo del 2026 existe un estado de alarma pública por la aparición de leyendas en centros de enseñanza de varias ciudades del país que advierten sobre posibles “tiroteos” que generarían una matanza de estudiantes y docentes.

Las respuestas apuntan al ambiente de “inseguridad” y a la sucesión de comunicados de organismos de la enseñanza y el Ministerio del Interior advirtiendo los riesgos a los que se exponen los responsables de los mensajes que se han escrito en las paredes de los centros educativos.

Se realizó una denuncia penal y se flexibilizó la asistencia de los alumnos a clase, se suspendieron algunos exámenes y hasta se ha dicho que podría tratarse de “bromas de mal gusto”.

Las “pintadas” también han aparecido en partes de Argentina. Y las respuestas han sido parecidas, con matices claro.

De hecho, algún estudiante uruguayo que confesó ser responsable de alguna de esas “pintadas” ha declarado que no quería ir a clases.

Entonces, ¿a nadie se le ha ocurrido pensar que podría tratarse de un hartazgo de estudiantes a quienes el sistema educativo ya no les ofrece nada de atractivo para sus vidas?.

Las reacciones que está teniendo el sistema no encaran el tema en uno de sus ejes. Se van por las ramas. Igual que en el caso de la gente en situación de calle. Las respuestas apuntan a “tapar agujeros”. Resolver un refugio para cuando lleguen los fríos, cuando el tema está en tratar de reducir y, en lo posible, eliminar los índices de pobreza e indigencia.

De paso recuerdo que los últimos datos oficiales del Instituto de Estadística de Uruguay indican que la pobreza llegó al 17,7 por ciento en el 2025. Son muchos hombres y mujeres que no tienen sus necesidades básicas satisfechas.

En fin…las respuestas nos tientan a actuar como aquel corrector de una editorial portuguesa y ponerle un “no” en alguna parte, como una rebelión a esa sucesión de respuestas evasivas, que enmascaran la realidad y no resuelven los problemas de fondo. En el país y en el mundo.













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