El presidente considera que el gobierno no puede seguir "empantanado" en disputas políticas y pide más celeridad para gobernar
+ Gonzalo Ferreira @gonza_ferreira - 30.07.2013, 05:00 hs
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La lógica del gobierno en disputa se acabó. El
presidente José Mujica necesita cosas concretas que mostrar. Seguir
estirando discusiones no contribuye a ello y por eso frenó el debate
sobre más cambios impositivos y el famoso “giro a la izquierda” que
pregonaban los mujiquistas.
En pocos meses el Frente Amplio
ingresará en campaña electoral para procurar un tercer período y el
mandatario decidió que desde ahora prime la unidad y se terminen esas
pujas permanentes.
En los últimos meses puso freno a algunas
acciones del “equipo paralelo”, que funcionaba sobre todo en el área
económica pero que también tenía injerencias en otros planos de la
gestión, como el desarrollo del ferrocarril.
Fue allí donde se
dio una de las principales señales de que se terminará la disputa. El
martes 23, durante el consejo de ministros, Mujica dijo que un plan
estratégico del gobierno como ese no podía seguir empantanado por
“disputas políticas” internas. Por eso decidió sacar el asunto de manos
del asesor presidencial y exviceministro de Economía, Pedro Buonomo, y
del viceministro de Transporte, Pablo Genta.
Otro elemento que
contribuyó al final de las disputas es el resquebrajamiento del frente
mujiquista y eso también se observó en las propuestas de reconstruir el
ferrocarril.
Pero esta no es la única área en la que se advierte
la decisión de cambio del presidente. Para la rendición de cuentas, los
mujiquistas de la Oficina de Planteamiento y Presupuesto (OPP)
preparaban algunos cambios impositivos que también fueron frenados.
Mujica
comparte la idea genérica de avanzar más hacia la izquierda, pero no
está de acuerdo que ahora sea el tiempo político para eso. La prioridad
para el presidente es gestionar los asuntos de su administración que ya
están abiertos.
La génesis
El de Mujica fue
un gobierno en disputa desde el día cero. Dividió a los ministerios al
darle dos cabezas. En las secretarías de Estado que había un mujiquista
como ministro, de dos había un astorista. Y viceversa. Eso en lo previo
garantizaba el control, pero a la larga frenó la gestión. Hay ejemplos.
En Vivienda, el subsecretario Jorge Patrone (Asamblea Uruguay) renunció
tras extensas peleas con la ministra Graciela Muslera (MPP). En
Economía, Buonomo (mujiquista) hizo lo mismo luego de disputas con el
ministro Fernando Lorenzo (Nuevo Espacio).
Si bien en la campaña
electoral Mujica advirtió que la conducción económica estaría en manos
del vicepresidente Danilo Astori y su equipo, de a poco fue metiendo
cuña allí. El primer paso fue instalar a Buonomo de viceministro. Luego
de su renuncia, quedó de asesor en la Torre Ejecutiva y eso fomentó la
creación del denominado “equipo económico paralelo”, integrado también
por el director de la OPP, Gabriel Frugoni y el subdirector, Jerónimo
Roca, entre otros.
En ese escenario hubo dos disputas fuertes y
otras menores (ver recuadro). En el balance, los mujiquistas ganaron más
batallas. Pero además, rompieron con una dinámica que ya venía del
período de gobierno pasado y que implicaba una hegemonía absoluta del
astorismo en materia económica.
Por eso, durante todo ese
proceso los dirigidos por el vicepresidente –y en especial el ministro
Lorenzo– fueron acumulando malestar y resquemor. Todo ello explotó en
febrero de este año, durante un consejo de ministros. El disparador
fueron unas declaraciones de Astori que respondió a todas las propuestas
que en ese momento planteaban los mujiquistas sobre cambios
tributarios. Se paró en los pedales luego del fallo de la Suprema Corte
de Justicia que tiró abajo el Impuesto a la Concentración de Inmuebles
Rurales y recordó que él había planteado sus dudas jurídicas sobre ese
tributo. Los astoristas ya venían golpeados por el efecto Pluna y la
sensibilidad estaba a tope.
Mujica se enojó, llamó a un consejo
de ministros “urgente” y allí se dio la catarsis en la que Lorenzo
amenazó con renunciar y pidió definiciones. En esa oportunidad Mujica
hizo explícitas las dos visiones sobre la economía y dijo que tenían que
convivir. Pero al poco tiempo todo empezó a cambiar.
Los cambios impositivos
Envalentonados
con ese mensaje del presidente, sobre la “convivencia” de los dos
equipos, los mujiquistas no se quedaron quietos y a principio de este
año tiraron varias ideas de cambios tributarios. El que tomó más forma
fue la modificación del Impuesto a las Rentas de las Actividades
Empresariales (IRAE). La iniciativa era aumentarlo –hoy es parejo para
todos en 25% y se mencionó elevarlo a 30%– o hacerlo progresivo, tal
como sucede con el IRPF. El primero en plantearlo fue Frugoni en
entrevista con Brecha. Buonomo se sumó días después.
También en
esas primeras semanas del año los mujiquistas propusieron gravar los
bienes suntuarios. En esos días los jerarcas de Economía polemizaron con
los de Torre Ejecutiva sobre el dilema inflación-tipo de cambio.
Mientras que Lorenzo pretendía prestarle atención a la suba de precios,
Frugoni insistía en atender la competitividad.
Según supo El
Observador, por esos días hubo articulaciones políticas con algunos
sectores en busca de apoyo a estos cambios. Los mujiquistas querían
tener aliados en el Parlamento para defender el viraje hacia la
izquierda en busca de una mejor “redistribución de la riqueza”. Pero
quien se adelantó a esa estrategia fue el ministro de Desarrollo Social,
Daniel Olesker (Partido Socialista). En varias entrevistas el
secretario de Estado planteó la necesidad de ese cambio de rumbo. Eso
cortó todos los diálogos políticos y el avance quedó en cero.
El
objetivo era meter todos los cambios en la rendición de cuentas. Es la
última oportunidad no solo para aumentar el gasto sino también para
incluir modificaciones tributarias. Pero Mujica mandó a parar. La
rendición de cuentas la terminaron acordando el equipo de Presidencia
(el secretario Homero Guerrero y el prosecretario Diego Cánepa)
directamente con Lorenzo, quienes en el último tiempo mejoraron la
relación y el diálogo.
AFE y el quiebre mujiquista
Otro
fenómeno que se dio en paralelo al fin de la disputa fue el quiebre del
eje mujiquista de la Torre Ejecutiva. Y eso se evidenció con la reforma
del ferrocarril. Hay dos propuestas concretas desde China para hacer a
nuevo el sistema ferroviario. Una propuesta era manejada por Buonomo y
Genta. La otra por el presidente de AFE, Jorge Setelich, integrante del
grupo de Raúl Sendic y medio hermano del presidente de ANCAP, quien está
muy cercano a Cánepa.
En la gira presidencial por China hubo un
quiebre y los dos proyectos quedaron en stand by. Allí fue que Mujica
tomó la decisión de frenar las disputas y conformar una comisión entre
el ministro de Transporte Enrique Pintado, el canciller Luis Almagro y
Cánepa.
Ahora esa comisión establecerá un proceso competitivo
entre los dos proyectos que será como un Proyecto de Participación
Público Privado pero por una vía rápida (fast track).