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domingo, 25 de agosto de 2013

Mujica: con los conflictos "perdieron los trabajadores"


El Espectador

El presidente José Mujica se refirió en el marco del acto por el nuevo aniversario de la Declaratoria de Independencia a los conflictos sindicales, en particular a los de la educación y la salud.
 
Mujica: con los conflictos "perdieron los trabajadores"

Mujica señaló que con estos conflictos “perdieron los trabajadores, fundamentalmente perdieron los niños y los jóvenes, perdió el Gobierno, pero espero que tengamos la madurez como para darnos la mano y tratar de reponer las heridas como corresponde".

“Es natural, en la sociedad que vivimos, que todos quieran un poco más y yo comprendo que tienen razón, pero a veces no se puede porque no nos da. Entonces, reconozco el derecho, pero me parece que ante la coyuntura hay que luchar por sostener y que permanezca lo que hemos logrado, fundamentalmente el trabajo”, agregó el mandatario, según informa Presidencia.

“Yo pido un poco de memoria hacia atrás, de dónde venimos y nos vamos a dar cuenta que no estamos tocando el cielo con la mano, pero no estamos en el infierno tampoco”, concluyó.

Evo Morales a Europa: "Ustedes son gracias a lo que nos saquearon"

Extracto del discurso del presidente boliviano ante la reunión de
jefes de Estado de la Unión Europea  

185.000 kilos de oro y 16 millones de kilos de plata, primer préstamo de América a Europa.

El que hubieran impedido a Evo Morales volar sobre países europeos echó una cortina de humo sobre el discurso que pronunció al asistir a la reunión de jefes de Estado, que fue el objeto de su viaje.
Para perplejidad de sus anfitriones, el documento sitúa en sus verdaderos términos las relaciones entre Europa e Indoamérica. Exposición del presidente boliviano ante la reunión de jefes de Estado de la Comunidad Europea (30-VI-13). Con lenguaje simple, que era trasmitido en traducción simultánea a más de un centenar de jefes de Estado y dignatarios, el presidente Evo Morales logró inquietar a su audiencia cuando dijo:
“Aquí pues yo, Evo Morales, he venido a encontrar a los que celebran el encuentro.



 

“Aquí pues yo, descendiente de los que poblaron la América hace 40 mil años, he venido a encontrar a los que la encontraron hace sólo 500 años.

“Aquí pues, nos encontramos todos. Sabemos lo que somos, y es bastante. “Nunca tendremos otra cosa.

“El hermano aduanero europeo me pide papel escrito con visa para poder descubrir a los que me descubrieron. El hermano usurero europeo me pide pago de una deuda contraída por Judas, a quien nunca autoricé a venderme.

“El hermano leguleyo europeo me explica que toda deuda se paga con intereses aunque sea vendiendo seres humanos y países enteros sin pedirles consentimiento.

“Yo los voy descubriendo.

También yo puedo reclamar pagos y también puedo reclamar intereses.
Consta en el Archivo de Indias, papel sobre papel, recibo sobre recibo y firma sobre firma, que solamente entre el año 1503 y 1660 llegaron a San Lucas de Barrameda 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata provenientes de América.

“¿Saqueo? ¡No lo creyera yo! Porque sería pensar que los hermanos cristianos faltaron a su séptimo mandamiento. ¿Expoliación? ¡Guárdeme Tanatzin de figurarme que los europeos, como Caín, matan y niegan la sangre de su hermano! 


“¿Genocidio? Eso sería dar crédito a los calumniadores, como Bartolomé de las Casas, que califican al encuentro como de destrucción de las Indias, o a ultrosos como Arturo Uslar Pietri, que afirma que el arranque del capitalismo y la actual civilización europea se deben a
la inundación de metales preciosos. 


“¡No! Esos 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata deben ser considerados como el primero de muchos otros préstamos amigables de América, destinados al desarrollo de Europa.

Lo contrario sería presumir la existencia de crímenes de guerra, lo que daría derecho no sólo a exigir la devolución inmediata, sino la indemnización por daños y perjuicios. 

“Yo, Evo Morales, prefiero pensar en la menos ofensiva de estas hipótesis. 


“Tan fabulosa exportación de capitales no fueron más que el inicio de un plan Marshalltesuma, para garantizar la reconstrucción de la bárbara Europa, arruinada por sus deplorables guerras contra los cultos musulmanes, creadores del álgebra, la poligamia, el baño cotidiano y otros logros superiores de la civilización. 


“Por eso, al celebrar el Quinto Centenario del Empréstito, podremos preguntarnos: ¿Han hecho los hermanos europeos un uso racional, responsable o por lo menos productivo de los fondos tan generosamente adelantados por el Fondo Indoamericano Internacional? Deploramos decir que no.

“En lo estratégico, lo dilapidaron en las batallas de Lepanto, en armadas invencibles, en terceros reichs y otras formas de exterminio mutuo, sin otro destino que terminar ocupados por las tropas gringas de la OTAN, como en Panamá, pero sin canal. 

“En lo financiero, han sido incapaces, después de una moratoria de 500 años, tanto de cancelar el capital y sus intereses, cuanto de independizarse de las rentas líquidas, las materias primas y la energía barata que les exporta y provee todo el tercer mundo. 


“Este deplorable cuadro corrobora la afirmación de Milton Friedman según la cual una economía subsidiada jamás puede funcionar y nos obliga a reclamarles, para su propio bien, el pago del capital y los intereses que, tan generosamente hemos demorado todos estos siglos en
cobrar. 


“Al decir esto, aclaramos que no nos rebajaremos a cobrarles a nuestros hermanos europeos las viles y sanguinarias tasas del 20 y hasta el 30 por ciento de interés, que los hermanos europeos le cobran a los pueblos del tercer mundo. Nos limitaremos a exigir la devolución de los metales preciosos adelantados, más el módico interés fijo del 10 por ciento, acumulado sólo durante los últimos 300 años, con 200 años de gracia. 


“Sobre esta base, y aplicando la fórmula europea del interés compuesto, informamos a los descubridores que nos deben, como primer pago de su deuda, una masa de 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata, ambas cifras elevadas a la potencia de 300.

“Es decir, un número para cuya expresión total, serían necesarias más de 300 cifras, y que supera ampliamente el peso total del planeta Tierra.

“Muy pesadas son esas moles de oro y plata. ¿Cuánto pesarían, calculadas en sangre? 
“Aducir que Europa, en medio milenio, no ha podido generar riquezas suficientes para cancelar ese módico interés, sería tanto como admitir su absoluto fracaso financiero y/o la demencial irracionalidad de los supuestos del capitalismo.

“Tales cuestiones metafísicas, desde luego, no nos inquietan a los indoamericanos.

“Pero sí exigimos la firma de una Carta de Intención que discipline a los pueblos deudores del Viejo Continente, y que los obligue a cumplir su compromiso mediante una pronta privatización o reconversión de Europa, que les permita entregárnosla entera, como primer pago de vuestra deuda histórica.

UN CUENTO PARA EL DARNO Hugo Giovanetti Viola



                                              Eduardo Darnachauns


                                            Escritor Hugo Giovanetti Viola





(Este texto fue escrito en el 87 y formó parte, en su primera edición, del cuentario Que se rinda tu madre, incluido en la reciente summa de relatos y nouvelles que titulé 130 BISONTES BRILLANDO EN LA PARED DE LA CAVERNA. Un día le conté al Darno que había inventado una historia inspirada en uno de los conciertos clandestinos disfrazados de fiestas caseras que se le organizaron cuando la dictadura le permitía grabar pero no actuar en público y le cayó bien la idea, aunque nunca llegué a saber si lo leyó. A 8 años del arranque de elMontevideano Laboratorio de Artes, lo reeditamos como una especial salutación al Movimiento Eduardo Darnauchans surgido en la Facultad de Humanidades en los últimos meses, y a su heroica revista Tertulia Lunática, que ya alcanzó su tercer número y amenaza con revolver en serio el avispero endémicamente paralítico de los intelectualoides tontovideanos que siguen considerando que el filum invencible de nuestra Purificación fundacional es apenas un referente utópico.)


FIEBRE DE SÁBADO A LA NOCHE

in memoriam Eduardo Darnauchans

LEONARDO REGUSCI llegó a la casa del Prado donde debía cantar una hora más tarde, y la encontró demasiado cerrada y volvió hasta 19 de abril. Ahora tenía la sensación de que nadie vendría a escucharlo. Esperó recortado contra un farol fantasmal, viendo los plátanos otoñales sumergidos en la niebla. Fumar entre la niebla hubiese sido como soplar en el viento. Y él no debía fumar, además. Empezó a escuchar campanadas, llegando desde las Carmelitas. Era el último sábado de vacaciones de julio. Una muchacha vestida con una gabardina blanca emergió de un caserón y cruzó la calle corriendo. Leonardo no la vio muy bien, pero se quedó recordando un rostro que lo había hecho enamorarse de la vida bastante tiempo atrás. Después caminó hacia las Carmelitas con la guitarra bajo el brazo y el cuello levantado. Tenía veintisiete años, y hacía veinte que no entraba a una iglesia. Hacía demasiado frío. Entró. Se sacó la gorra y se sentó delante de unas muchachas que rezaban. Una de las muchachas usaba gabardina blanca. Ni le prestó atención, a pesar de la guitarra.

-Me muero por el loco -murmuró una de las voces. -Parece Travolta.

-Pero él se copa con tu prima -murmuró otra voz.

-Mi prima se recopa con Robin Gibb: nada que ver. Me muero por el loco. Me recopa, te juro.

De golpe hubo apagón. Las muchachas chillaron suavemente. Leonardo aprovechó para vicharlas, al amparo de las velas lejanas. La que llevaba gabardina blanca andaría cerca de los veinte años y tenía un perfil griego algo tosco, aunque merecía un lugar en cualquier hornacina. Todavía. Eso pensó Leonardo, bajando la cabeza.

-Que haya baile, Dios mío -la escuchó suplicar.

No quiso volver a mirarla.


LLEGÓ UN poco tarde. La casa estaba llena de muchachos y muchachas sentados por todos lados: el apagón colaboraba con la intimidad. Cuando le festejaron la primera canción encendiendo yesqueros, Leonardo se sintió un Serrat subterráneo. La vanidad no le hizo mal, a excepción de obligarlo a prender un cigarrillo. El cigarrillo le hizo mal. Le costó horrores concentrarse, y tuvo que recurrir a chistes machacones sobre la fiebre del sábado a la noche que asolaba a los clubes y las discotecas: estaba a punto de contar el episodio de las Carmelitas cuando vio a la muchacha. No lo pudo creer. El perfil griego se recortaba sobre la cumbre de la escalera, y Leonardo tuvo la certeza de que aquel rostro era el único que lo sondeaba en su real desamparo. Entonces empezó a cantar de veras. Se jugó a una balada humosamente erótica, y los ojos de la muchacha terminaron resplandeciendo como astros afiebrados.


CANTÓ MUCHO más de lo previsto. Una miríada de yesqueros estrelló el comedor durante los últimos tres temas. Los estudiantes organizadores le propusieron hacer otro en poco tiempo: un mes y medio, como máximo. Se vendía vino y empanadas, y la muchacha de perfil griego apareció con un vaso para él.

-Yo no tomo -sonrió, sentándosele al lado.

Leonardo agradeció, tratando de que no se le viera demasiado la dentadura. La muchacha era campaneantemente flaca y usaba una pañoleta con filos dorados.

-¿Vos sos algo del guitarrista uruguayo que es famoso en Europa? -le preguntó de golpe.

-Soy el hermano -le contestó Leonardo.

-Ah. Yo lo escuché tocar en Saint-Tropez, el año pasado. Me recopó. Es un genio.

-Parece que sí.

-Me gustaron tus letras. No las entendí mucho, pero me gustaron. Yo prefiero las canciones en inglés. ¿Vos sos de los del canto popular?

-Sí.

-¿Por qué no grabás discos? Me recopás, te juro.

-Tengo tres discos grabados. No se conocen mucho, todavía.

-¿Y por qué actuás en casas? Yo iba a ir a un baile, pero este apagón pudrió todo.

-Hace tres años que estoy prohibido por la dictadura. Puedo grabar, pero no puedo actuar. La muchacha se crispó. El hervor de la mirada empezó a desvanecerse.

-Qué lástima -murmuró. -La política me pudre. Pudre todo, la política. Por eso no me gusta el canto popular.

Se sondearon fijamente. Después ella bajó un perfil más humillado y tosco que el del cantor.

-Chau -le dijo.

Lo besó. Fue a buscar su gabardina blanca y desapareció.

Uno de los organizadores se sentó al lado de Leonardo.

-Sonamos -comentó sacudiendo la cabeza. -Todavía no sabemos a quién se le ocurrió venderle una entrada a esta enferma. Llegó sobre la hora y no hubo más remedio que dejarla pasar. Te estábamos haciendo señas para que la borraras, pero no nos miraste. El padre es coronel en actividad: uno de los fachos-fachos.


LA LUZ volvió a las tres de la mañana, justo cuando Leonardo abandonaba la casa con muchas copas encima. Los faroles se aneblinaron como cabezas de damas antiguas. El muchacho los saludó haciendo una reverencia.

-Buenas noches, chiquilinas -empezó a monologar, mansa y húmedamente. -El cantor de los dientes oscuros cruza este viejo Prado y sabe que está solo. Pero ahora menefrego. Acabo de cantar en público después de muchos meses y tengo algo de guita. Estoy tan contento como ustedes. ¿No se me nota en el reverdecer de la sonrisa, medusas mías? De golpe recordó el empapelado de la pensión donde tenía que volver a dormir y se frenó un momento.

-El problema es aceptar que uno está enamorado de la vida -jadeó, sentándose en el cordón de la vereda. -El problema no es tu horror ni mi horror, hermano.

Estaba sentado frente al caserón de donde había emergido la gabardina blanca. Se veía una luz tenue, en el piso de arriba. No se veía la garita donde el milico de guardia cabeceaba sobre un walkie-talkie. Leonardo se puso a tararear su tema erótico.


LA MUCHACHA no recordó ni escuchó nada: ni siquiera el ronroneo de la camioneta del ejército que se llevó al cantor. Permaneció desnuda, y fue la primera vez -después de tanta fiebre de sábado a la noche- que su perfil goteó radiantemente mientras se acariciaba.

LA NOSTALGIA DEL “CIRCO LOPEZ”. Por Julio Dornel



                                    Escritor y periodista Julio Dornel



Se detuvieron nuevamente los “pasadiscos” decretando el descanso anual de los románticos discos de “vinilo” que giraron como nunca para evocar con nostalgia los años de la juventud, cuando se bailaba con Camilo Sesto, Ángela Carrasco, Mocedades, Manuel Otero, Roberto Carlos, Leonardo Fabio, Salvatore Adamo, Heleno, Luis Aguilé y muchos otros que integraban la farándula romántica de aquellos años. Miles de uruguayos aprovecharon la noche de la nostalgia como espejo retrovisor para evocar a la distancia pedazos de vida que afloraron con nitidez por algunas horas. Cada uno y a su manera revivió épocas y situaciones irrepetibles que por no tener duplicado se perdieron para siempre o permanecer aletargadas en algún rincón de la memoria. Por nuestra parte la evocación nos lleva directamente a los viejos circos que a lo largo de varias décadas del siglo pasado llegaban a la frontera con sus espectáculos artísticos llenos de magia y colorido.Por allí pasaban los ilusionistas, equilibristas, trapecistas y fundamentalmente los payasos con su alegría contagiante. Por ese motivo y porque han ido desapareciendo lentamente las antiguas carpas de lona levantadas en pocas horas en los baldíos suburbanos de los pueblos del interior queremos detenernos en el Circo López Hermanos como mojón nostálgico de nuestra juventud. Por aquellos años la presencia del circo movilizaba a la población urbana y también de zonas rurales que llegaban a caballo o en carros para maravillarse con el variado espectáculo que ofrecían los payasos, trapecistas, fieras amaestradas, monos bailarines y los fabulosos magos con sus galeras misteriosas. Para cerrar el espectáculo las representaciones teatrales que hacían “temblar” el escenario con los duelos de Juan Moreira o Martín Aquino contra los representantes de la ley. El mundo fantástico del circo con su estilo único de vida donde los personajes también trabajaban fuera del escenario o del picadero instalando los equipos, remendando las lonas, alimentando los animales o simplemente conversando con los parroquianos. Eran espectáculos inolvidables con los monos bailarines, los juegos entre perros y gatos, el valor de los trapecistas y el drama sublime de Dionisio Días el Niño Heroico del arroyo del Oro. Sin embargo en las últimas décadas el circo ha tenido que enfrentarse a poderosos rivales como lo son el teatro, el cine, la televisión y el video. Aunque parezca extraño, el atractivo que ejerce la carpa ha marcado su sobrevivencia y pensamos que nunca morirá porque está metido en nuestra cultura y también en el cine con películas como La Cabalgata del Circo en la que actuaban Libertad Lamarque, Hugo del Carril y Orestes Caviglia. En esta crónica de la nostalgia queremos evocar a la gente de todos los circos, desde el López Hermanos hasta el Vostok de Rusia por la alegría que reparten en todos los pueblos del mundo. Para los hermanos López y sobre todo para Alcides, la “Coquito” y Pupé que supieron facilitar nuestro ingreso a las funciones de matinée nuestro eterno agradecimiento por haber alimentado de alguna manera nuestros sueños infantiles.







“Aratirí no va a dejar un solo peso al Estado uruguayo”

Con el economista chileno Julián Alcayaga, sobre minería de gran porte


Desde que con la naciente democracia la ley minera chilena fue modificada, las grandes trasnacionales del sector no pagaron un solo peso al Estado en impuesto a la renta por una explotación que les permitió embolsar decenas de miles de millones de dólares. Esa aparente paradoja, dice este experto a Brecha, bien podría repetirse en Uruguay.

Economista, nacido hace 68 años en el pueblo de Illapel, en el sur minero de Chile, hijo de un “pirquinero”, un minero artesanal, y pirquinero él mismo durante un tiempo, vinculado de joven al gobierno de Salvador Allende, militante socialista crítico, preso y exiliado en Francia durante la dictadura, Julián Alcayaga Olivares es actualmente presidente del Comité de Defensa y Recuperación del Cobre. “Es increíble lo que sucede con el cobre en Chile”, dice a Brecha a su paso por Montevideo.* “Tenemos las reservas más importantes del mundo, casi la mitad de las que existen en el planeta, lo que es muchísimo, porque representan volúmenes gigantescos de dinero, pero lo que cobra el Estado chileno por ese recurso es una ínfima parte de lo que podría cobrar. Las empresas extranjeras que lo explotan no pagan un centavo por impuesto a la renta”.
—¿Cómo es eso?
—Lo descubrimos casi por casualidad, y cuando lo contamos no nos pueden creer. Todo fue producto de una ley paradójicamente aprobada después de caída la dictadura, con el primer gobierno de la Concertación, en 1990. En silencio, sin que nadie se enterara, con unos sutiles cambios a la ley de minería, las empresas extranjeras pasaron a tributar no por la renta presunta, es decir por sus ventas, como tributaban antes, sino por la renta efectiva, es decir por lo que ellas mismas declaran como utilidades. Pese a toda su prédica neoliberal, que aplicaron en casi todos los dominios, los militares mantuvieron la ley de 1971 por la que Allende nacionalizó la gran minería del cobre. Y la mantuvieron también en la reforma constitucional de 1980. Hubo que esperar a 1983 para que se promulgara una reglamentación que habilitaba a una empresa extranjera a ser propietaria de una mina en Chile. Y hubo que esperar al 90, con la llegada al gobierno del demócrata cristiano Patricio Aylwin, para que se adoptara esa reglamentación casi en secreto que hizo que la inversión extranjera fluyera masivamente porque encontró las condiciones casi que ideales para hacerse con masas gigantescas de dinero.
¿Cómo sucedió esto? Pues muy simplemente: las empresas trasnacionales del cobre comenzaron a hacer lo que hacen las trasnacionales de todos los otros sectores para evadir el pago de impuestos: triangular, utilizar subsidiarias domiciliadas en paraísos fiscales. Pagan asesorías de marketing y análisis de mercado en el extranjero a empresas que pertenecen al mismo grupo, importan maquinaria que compran a empresas que también están ligadas a la empresa madre, adquieren insumos afuera, a compañías que, por supuesto, tienen vínculos con ellas, la exportación del mineral la hacen igualmente con créditos que contraen con firmas radicadas en los paraísos fiscales. Y todo lo que pagan lo hacen a precios muy superiores a los que se pagan habitualmente en el mercado, porque quienes se los cobran son firmas ligadas a la casa madre de las mineras a través de una trama intrincada de capitales. A eso hay que sumar las pérdidas que declaran las mineras en sus operaciones en ese invento maravilloso del capitalismo financiero que son los llamados “mercados de futuro”, un mecanismo tan gravoso y expoliador que hasta el fmi (¡el fmi!) aconsejó a los países subdesarrollados que legislen para que las pérdidas en esos mercados sean declaradas como gastos no necesarios para producir la renta. Cómo será el robo.
Por medio de todos estos artilugios, entonces, que serían evitables si hubiera voluntad política de evitarlos, no declararon utilidades, y como en Chile se les calcula el impuesto a la renta sobre las utilidades... Hasta 2003, es decir durante 13 años, una sola minera pagó impuesto a la renta en Chile, y fue absolutamente irrisorio. Durante ese período, sin embargo, se llevaron unos 30 millones de toneladas de cobre del país, equivalentes a unos 240 mil millones de dólares calculando el valor del mineral al precio de hoy.
Algunas otras cifras para evaluar la magnitud global del fenómeno: cuando la dictadura concluyó, en 1989, la empresa estatal Codelco controlaba casi el 85 por ciento de la producción de cobre, y aportaba unos 2.300 millones de dólares anuales al presupuesto nacional, una cuarta parte del total. Una década después, las empresas extranjeras producían más que Codelco, y tanto producían que hicieron que el precio del cobre cayera estrepitosamente. Los aportes de Codelco al fisco se redujeron a menos de 300 millones de dólares hacia 1999.
—La ley minera uruguaya dice inspirarse en la ley chilena.
—Es un poquito, muy poquito mejor, porque por lo menos prevé que las mineras paguen un canon. Pero me resulta insólito que se inspiren en la ley chilena, que es un verdadero expolio. Es muy probable que aquí en Uruguay Aratirí y otras mineras terminen pagando al Estado por concepto de irae lo mismo que en Chile, es decir nada, porque encontrarán medios para evadir similares a los que recurren en Chile. Lo tienen servido en bandeja.
La legislación minera chilena no debería inspirar a ningún gobierno progresista. Debería ser tomada más bien como un contraejemplo, o como un ejemplo paradigmático de lo que no hay que hacer. Junto a Perú y en cierta manera a Argentina, Chile es uno de los países más dóciles ante la inversión extranjera en este sector.
Pero además hay otra cosa: Uruguay no tiene necesidad de dedicarse a la minería de gran porte. Tiene un territorio aprovechable para la agricultura, para la ganadería, para producir alimentos, un territorio que podría verse grandemente afectado por una actividad depredadora como lo es la gran minería, sobre todo si se la practica como al parecer se lo piensa hacer: de manera ultra intensiva. Es muy probable que en quince o veinte años los recursos se hayan agotado, las áreas en las que la actividad se desarrolle queden destrozadas y a las mineras no les vean nunca más las caras. ¿Por qué no esperar un poco más, por ejemplo a que aparezcan tecnologías menos contaminantes, y explotar este recurso de manera más sustentable?
Chile, en cambio, no tiene opción. Casi una tercera parte del territorio del país es desértico, y otra tercera parte está formada de montañas y de cordillera. Allí no se puede plantar nada, y el único recurso que se tiene es la minería. Hay como un destino minero en Chile, algo que en Uruguay no se da. Pero pongamos que Uruguay decida dedicarse de todas maneras a la minería, explotar ese recurso por consideraciones equis: pues bien, que lo haga de forma tal que el dinero que produce quede en su mayor parte en el país, que no siga malos ejemplos como el chileno. Habría que obligar a las empresas a que fundan y refinen aquí lo extraído, si la producción es de cobre, de plata, de oro, para generar valor agregado. Si no las mineras se van a robar los metales que contengan esos minerales, ya que es muy probable que no los declaren al exportarlos. Los exportarán como concentrado o precipitado y harán el proceso de refinación afuera, y además descontarán de lo que deben pagar por irae los costos de los fletes, de los seguros, y hasta del proceso de refinación. Y si hubiera aquí, como al parecer hay, hierro, no se debería permitir que lo exportaran. Habría que exigir su procesamiento local para ir generando una industria siderúrgica