En la Sicología Deportiva hay quienes hablan de “la magia del objeto redondo”. Es algo así como la seducción, el encantamiento que genera un objeto esférico. En el caso del deporte, una pelota. No tiene lados filosos, no tiene puntas y tiene la particularidad que, cuando uno lo lanza contra una superficie cualquiera, suele volver a quien lo lanza o tomar distintas direcciones según sea la superficie impactada. Ese movimiento libre genera esa fascinación. Y una pelota no encanta solamente a los niños; también a los adultos y no distingue sexos. Puede ser hombre o mujer.
En el caso del fútbol la pelota es un símbolo que, como tal, lo han ido vaciando de contenidos lúdicos. Ya no es solamente un juguete atractivo. A la pelota se le agrega un himno y pasa a significar “la patria” y si a eso se le agrega una etiqueta entonces es una mercadería, advirtió alguien. Y ahí entra la confusión entre patriotismo y nacionalismo porque ¿qué tiene que hacer un himno nacional en un partido de fútbol?
Al fútbol y a la pelota le fueron agregando cosas para que el fenómeno sea cada vez más simple y entonces, cada vez más universal.
Por eso multitudes se quedan horas petrificadas ante una pantalla de televisión acumulando emociones que mezclan expectativa, ansiedad, ilusión y hace creer que somos una familia, identificada por los colores del equipo que nos representa.
Durante semanas por todos los medios posibles, especialmente los de difusión como la televisión y las redes sociales, la gente es bombardeada con esos dardos que van directo al corazón, sin pasar por el cerebro. Y se produce una explosión de euforia, pocas veces vista.
Y hasta te hacen creer que eres capaz de modificar algo de lo que estás viendo, pero en realidad no tienes ninguna incidencia. Ni en el juego ni en todo lo que lo rodea.
Pero no es un fenómeno nuevo. En torno al fútbol ocurre desde hace mucho tiempo. Se ha ido perfeccionando con los años hasta convertirse en un fenómeno hipnotizador de multitudes, un sistema “manipulador de emociones”. Porque el fútbol ya dejó de ser un deporte. Ni siquiera un espectáculo atractivo. Es una puesta en escena, una vidriera adornada por grandes empresas para exhibir su mercadería. Jugadores, vestimenta, calzados, pelotas, bebidas, productos electrónicos, todo lo que usted puede ver en la publicidad estática alrededor de los campos de juego y, últimamente, los juegos de azar. Fíjese bien cuando mire un partido. Todas esas empresas que llevan en sus marcas la palabra “bet” (y que abundan en cada trasmisión) son empresas que lucran con las apuestas deportivas. Desde quien hace el primer gol, a qué minuto, quien recibirá la primera tarjeta y, por supuesto, el resultado final. Ese esquema publicitario, superdesarrollado actualmente, se presta para todo tipo de suspicacias. Y ya ha habido denuncias de arreglos de partidos para favorecer a algunos apostadores. Si a todo eso le agregan los miles de millones de dólares en juego, en partidos, torneos y mundiales de fútbol, es sensato afirmar que eso ya dejó de ser un juego, un espectáculo deportivo para disfrutar.
Todo ese cóctel emocional es una bomba que, evidentemente, repercute en el ánimo de la gente. Sin embargo, alcanza con que el equipo pierda un partido o pierda una clasificación, en la que estaban depositadas todas las esperanzas, y aquel éxtasis colectivo se desinfla, se esfuma, se derrite.
Automáticamente la gente cambia. Pasa del regocijo a la frustración, del entusiasmo a la decepción, de la alegría a la impotencia, al enojo. Y eso también es colectivo. Aquellos que compartían una causa común, que comentaban alegres las posibilidades del equipo ahora discuten, critican, cuestionan, insultan y viven un tiempo irritados, furiosos, molestos. Entonces arremeten contra todo, sin medias tintas.
Quienes hace no mucho tiempo eran mirados con respeto y admiración, pasan a ser inútiles, traidores, vende-patria y todos los insultos que pueden verse repasando medios y redes del mundo. La furia se descarga con los jugadores, el entrenador, los dirigentes y hasta alguien que no tenga nada que ver con ese fenómeno deportivo y comercial.
Es tal la enfermedad colectiva que sobreviene a un fracaso deportivo que habría que estudiar científicamente los detalles. Así cómo existe una Sicología Social que “estudia los pensamientos, sentimientos y comportamientos de las personas” sería saludable que se pusiera más énfasis en la “Psiquiatría Social” que también existe como “una rama fundamental de la salud mental” y que se enfoca puramente en lo biológico o clínico. “Esta disciplina estudia cómo el entorno, la cultura y las dinámicas sociales influyen en el origen, desarrollo y tratamiento de los trastornos mentales”.
No se le presta mucha atención a esta rama de la Siquiatría pero no es descabellado impulsar un análisis clínico de este fenómeno colectivo que afecta a poblaciones enteras, de muchísimos países.
Es cierto que las víctimas de este fenómeno de hipnosis colectiva deberían tener la libertad de eludir los efectos nocivos. La tienen a esa libertad pero es tal el poder de manipulación emocional, que aún viendo y sabiendo cómo se maneja todo, igualmente se cae en esa red perniciosa que impacta directamente en la salud y el bienestar de la persona.
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martes, 30 de junio de 2026
MANIPULACIÓN EMOCIONAL *Columna de CARLOS CASTILLOS, Julio de 2026
domingo, 28 de junio de 2026
NOCHE Y NIEBLA Por Dr Leiza De Los Santos.
El origen del mal.
Cuando un individuo frustrado quiere cambiar el mundo y trata mentalmente que la Realidad se adapte a él y a su mundo imaginario, en vez de tratar de cambiar y mejorar él para adaptarse a esa Realidad que niega y rechaza y ve que no puede, se desespera y se convierte, en su delirio y en su frustración, en un individuo totalmente negativo y capaz de cualquier cosa. En un peligro para sí y para toda la Sociedad.
El Descontrol como actitud.
La gente descontrolada, desequilibrada, se va de un extremo al otro de las tablas.
Y de la vida.
Huye y dispara hacia adelante, enceguecida, de una punta a la otra.
Enceguecida, sin Visión.
Por qué?
Porque no puede mantener el necesario equilibrio.
Por inexperiencia.
O por descontrol mental.
Propio o provocado por otros.
No tiene brújula ni balance .
El medio es Médium.
Pero para ser Médium se necesita Criterio.
Ponderación de las circunstancias.
Meter mucho Pienso, como dicen ahora.
Y ahí quizás se pueda encontrar el rumbo.
El rumbo más conveniente.
El rumbo cierto.
Y no andar a manotazos con las sombras.
Con la niebla. fisica y mental.
Porque ahí seguro nos vamos a lastimar.
A nosotros .
Y a los otros.
Saber abstenerse de actuar ante la duda es de sabios.
Y si no se ve el camino, ni un sendero, ni una huella, ni siquiera un rastro, desensillar hasta que aclare, para no meternos a ciegas en la inmensidad de las sombras, como decimos nosotros.
Todo buen Constructor sabe, por experiencia, que hay que buscar siempre el equilibrio.
Tanto vertical, para mantener el plomo como horizontal para mantener el nivel.
MANTENER EL NIVEL.
Qué expresión.
Un libro inmenso en dos palabras.
Altura y profundidad.
Un mantra inagotable !!!
Cuidado con perder el equilibrio.
Pararse en un extremo de la tabla en un andamio es perder el equilibrio.
Y caerse seguro.
Todo actividad llevada al extremo, al exceso, por el tremendo esfuerzo fisico y mental que necesita, si se mantiene en el tiempo como actitud, se convierte en un maniatismo.
En un TOC.
Trastorno obsesivo compulsivo.
Y todo exceso termina siempre, siempre, necesariamente, en una represión, para intentar, a los golpes y con todos los necesarios trastornos que conlleva, una necesaria vuelta al equilibrio.
A la moderación.
Por eso el dicho, dolorosamente cierto, que nos dejan las experiencias que hemos vivido :
" Es más peligroso un desesperado que un loco "
LA PIRÁMIDE. Por Dr Leiza De Los Santos.
¿Cuánto dinero tengo que disponer para adquirir un bien, y de cuánto dinero debo disponer después, cada mes, para mantenimiento del bien y para los gastos originados por su uso?
Con seguridad.
Con toda seguridad.
Constante, continuamente .
A largo plazo.
Siempre.
Cálculo de posibilidades.
Puedo, no puedo.
¿Se justifica ?
Todos somos distintos.
Profunda. Absolutamente.
Como Especies distintas.
Uno, duda, piensa, medita serenamente, sin apuro.
Se dice interiormente:
¿Este gasto tendrá sentido ?
¿No será comprar un elefante blanco ?
Que su costo y mantenimiento sean muy superiores a su necesidad de uso, a su rendimiento.
Otro, impulsivo, deslumbrado, entusiasmado, se dice a sí mismo ante el deseo y la tentación :
" Yo me lo merezco ".
Y ahí cae.
Y se atrapa en una trampa .
Económica.
De vida cada vez más complicada.
De Angustia.
Y desesperación.
Cada vez más honda.
De la que ya no podrá salir.
Hay gastos básicos. Fijos. Obligatorios . Ineludibles.
Pero hay otros opcionales.
Cada actitud, ante el gasto por placer, sin retorno y ante la inversión, debe ser de análisis y reflexión.
Unos nos comerán las reservas y el futuro.
Otros nos darán de comer en el futuro.
Con esto que vamos a hacer, estamos comprando deuda a futuro o bienestar futuro ?
La plata que recibimos es hija y fruto del trabajo o de la inversión.
Presente o pasada.
El dinero que tenemos es trabajo condensado.
Convertido en bienes o dinero que también suda, en inversión.
Es sudor condensado.
Durante años.
Debemos cuidarlo y mirarlo con respeto.
Es nuestra vida.
Nuestra lucha constante.
Imposible pensar ilusamente, como un niño soñador, en cosechar rápidamente frutos si antes no plantamos las semillas y pacientemente no regamos y cuidamos con tiempo, dedicación, esfuerzo y SACRIFICIO.
MANTENIMIENTO y CONSTANCIA.
Al igual que una pirámide, con su gigantesca base para sostener su pequeña cúpula, cada peso que recibimos como pago por nuestro trabajo o como fruto del rendimiento de una buena inversión, requirió antes un gigantesco esfuerzo para dar ese fruto.
Como un tremendo árbol, con su inmensidad de raíces, necesarias para sostener ese cuerpo y esa copa para al final cosechar unos pocos frutos.
Si habrá que cuidarlos !!!!
lunes, 15 de junio de 2026
ORDEN O DESORDEN. Por Dr Leiza De Los Santos.
El productor sueña, anhela y espera que aparezcan medicamentos mágicos que no provoquen resistencia.
Parasitaria ni microbiana.
Que aunque estén mal usados, no provoquen resistencia .
Usándolo al más o menos, sin control estricto de la dosis y de los días entre tratamiento, con sol o con tormenta o lluvia, nos dé igual un buen resultado .
Que sustituya a los buenos alambres, a los medio piques, a los bajadores, a los buenos zarzos.
A no pasar sin limpiar ni refregar las manos y las patas de cada caballo al pasar de un campo sucio o de la calle, al entrar en un campo limpio de garrapatas.
A ir a buscar en los campos sucios y en los montes a los animales chúcaros que no vinieron en la juntada , para traerlos al corral.
Para no dejar ninguno sin dosificar.
Al orden, al método, a la planificación .
Al planillado estricto. Al control del número de identificación de cada animal.
A llevar una ficha por cada animal donde se tenga registrado todo su desempeño productivo y su historia clínica.
Orden o desorden.
No ya solo del establecimiento sino de toda la zona .
Porque con linderos en desorden es muy difícil a la larga mantenernos libres de infecciones y de infestaciones.
Yo sigo viendo en todos los caminos vecinales, más allá o más acá, animales sueltos en los caminos.
" La primer medida sanitaria es el aislamiento del predio".
Lo más posible.
Y para terminar digamos que el medicamento por sí solo no es mágico.
Es muy importante sí.
Pero no es todo.
Es solo un eslabón de todas las acciones de la cadena sanitaria.
Y como decimos nosotros
"El tiento se corta por lo más fino".
Y si tenemos y dejamos en nuestras acciones varios " eslabones jodidos" difícil que la "cadena sanitaria" no se corte y la garrapata no termine haciendo pata ancha y adueñándose de las vacas y del campo...
EL AHORRO EN TERAPÉUTICA COMO CAUSA DE LA RESISTENCIA. Reflexión. Por Dr Leiza De Los Santos.
Estuve 32 años tratando animales y aplicando medicamentos en el campo.
Hace 16 años que me retiré.
Pero veo que el problema de cómo se genera la resistencia es siempre el mismo.
Decían los antiguos romanos :
" AD IMPOSIBILIA NEMO TENETUR "
A nadie se le puede pedir y exigir que haga lo que no puede. Lo que no está al alcance de sus posibilidades. Lo que para él es un imposible.
Que el productor pueda sustituir al Médico Veterinario.
Un disparate mayúsculo.
Veamos las hechos y las consecuencias :
El parásito, al igual que cualquier organismo vivo, grande o pequeño, microbio o elefante, aplica una máxima fundamental en Biología:
" Lo que no me mata me fortalece ".
Cuando usamos un producto nuevo, un antiparasitario, un antibiótico, lo que sea, y vemos que funciona, que mata, no debemos reducir la dosis.
Por ahorrar unos pesos no debemos ahorrar producto.
Al contrario, debemos usarlo bien recargado.
Si por ahorrar unos pesos, le damos una dosis baja menor a la indicada, y creemos que igual lo debilitamos y lo matamos al parásito o al microbio nos equivocamos.
Profundamente.
Y aquí entran a jugar cosas que el productor no conoce y por lo tanto no maneja.
El mecanismo de adaptación y la mutación.
Todo ser vivo rápidamente se adapta.
Se hace resistente.
Y echamos a perder el producto.
Que hay pocos.
Que cuesta mucho crear.
Que aparece uno nuevo cada tanto.
Y así, por usar dosis bajas creyendo que ahorramos, vamos eliminando productos .
Y al final nos quedamos sin balas.
No perdimos una batalla solamente.
Perdimos la guerra.
El ahorro nos salió caro.
Qué conclusión sacamos?
Que el productor no está capacitado para hacer tratamientos farmacológicos .
No puede evaluar ni ponderar para tener una Estrategia de Sanidad adaptada a su establecimiento.
Y por lo tanto si no puede, tampoco debe entonces usar medicamentos.
No tiene criterio clínico.
Cada establecimiento debe tener un Médico Veterinario a cargo de la Sanidad.
Sí.
Sanidad con mayúscula.
Porque si no hay un Médico Veterinario responsable que se ocupe de la Salud y de la prevención y el tratamiento de las enfermedades, la Sanidad de los animales se convierte en un problema mayúsculo.
Como ahora.




