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martes, 26 de noviembre de 2013
Maduro: "Los capitalistas roban como nosotros"
Espectador.com
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, tuvo
un lapsus lingüístico y conceptual al decir durante un discurso que
"los capitalistas especulan y roban como nosotros".
“Quiero decirles aquí, atención comerciantes
de este país, pequeños y medianos, esos comerciantes que ustedes
conocen son tan víctimas del capital, de los capitalistas que especulan y
roban como nosotros (...) porque a ellos los exprimen los llamados
proveedores y mayoristas, los exprimen en los centros comerciales, son
exprimidos doblemente”, dijo el mandatario en un discurso basado en la
"guerra económica".
Maduro ya ha cometido varios furcios. En un acto de campaña en el que hizo alusión a un pasaje de la Biblia, Maduro dijo: "Buscaremos escuela por escuela, niño por niño, liceo por liceo, comunidad por comunidad meternos allí, multiplicarnos, así como Cristo multiplicó los penes", dijo. "Perdón, los peces y los panes, me perdonan la expresión", se corrigió.
También, semanas atrás, habló de “libros y libras” durante el anuncio de la entrega gratuita de 35 millones de textos en escuelas públicas. Luego sostuvo que se había tratado de una “trampita” para que los medios informaran.
Maduro ya ha cometido varios furcios. En un acto de campaña en el que hizo alusión a un pasaje de la Biblia, Maduro dijo: "Buscaremos escuela por escuela, niño por niño, liceo por liceo, comunidad por comunidad meternos allí, multiplicarnos, así como Cristo multiplicó los penes", dijo. "Perdón, los peces y los panes, me perdonan la expresión", se corrigió.
También, semanas atrás, habló de “libros y libras” durante el anuncio de la entrega gratuita de 35 millones de textos en escuelas públicas. Luego sostuvo que se había tratado de una “trampita” para que los medios informaran.
Cuatro signos inconfundibles de que amás demasiado a la tecnología
La revista “Time” elaboró un cuadro de los adictos a internet y a los gadgets. Averigua si tú figuras en este grupo
El País
El Comercio/GDAmar nov 26 2013 16:29
“Hay una línea delgada entre el amor a la tecnología y amar demasiado a la tecnología”, afirma este martes la revista “Time”
al presentar un informe sobre los signos que delatan a las personas que
sufren de una excesiva vinculación a los aparatos tecnológicos, sobre
todos a los que se conectan a Internet. Preste atención a estas señales y
cuente si se identifica con alguna:
Revisás tu teléfono en la cama: Te pasaste
todo el día revisando tu mail, comentando las fotografías de tus
contactos en redes sociales, enviando y recibiendo mensajes, haciendo
todo tipo de búsquedas, etc., y llegada la noche, en lugar de descansar,
también revisas tu teléfono, un hábito dañino pues las pantallas
brillantes están vinculadas con el trastorno del sueño. Por si fuera
poco, por las mañanas volvés a consultar tu dispositivo móvil antes de
levantarte, lavarte los dientes o desayunar.
Enviás SMS a personas que están en la misma habitación: Aunque
es una manera rápida y económica de comunicarse con una persona, los
mensajes de texto mal utilizados pueden perjudicar tus relaciones
sociales, según un estudio de la Universidad Brigham Young (pdf en
inglés), citado por “Time”. Un ejemplo de mal empleo es establecer una
comunicación vía SMS con personas que se encuentran en la misma
habitación, como lo hacen las personas que aman demasiado la tecnología.
No podés estar alejado de tu teléfono. Este es
un fenómeno denominado nomofobia, y sobre el cual ya hemos escrito. Es
el miedo que padecen las personas que no pueden estar apartados de su
teléfono porque eso significa desconectarse de sus contactos y de su
actividad en línea. Esta “patología tecnológica” fue detectada el año
2011 cuando se informó que el 53% de los usuarios de teléfonos celulares
la padece.
Cementerio de Tecnología. Los cajones de tu
dormitorio están llenos de celulares antiguos, teléfonos móviles que te
sirvieron por mucho tiempo pero no has podido desprenderte de ellos pese
a que las nuevas tecnologías los han hecho, de alguna manera,
obsoletos. Estos dispositivos tienen un alto valor para muchas personas,
los amantes de la tecnología.
EL MONTE NATIVO NO SE TOCA
Santa Lucía, 18 de noviembre de 2013
Integrantes del Movimiento por un Uruguay Sustentable, de la Asamblea Por el Agua y de Colectivo Espika, fueron recibidos por la Junta Departamental para informarse y plantear su posición sobre la venta de 700 hectáreas de monte nativo que pretende hacer la Intendencia de Canelones.
La Comuna mantiene una gran deuda con ANCAP, y para saldarla, el Intendente Marcos Carámbula y el Secretario General Yamandú Orsi, solicitaron a la Junta Departamental desafectar del uso público y autorizar la venta de los padrones 2366 de Santa Lucía y 3232 de Ciudad de la Costa .
El padrón 2366, que se extiende desde Santa Lucía hasta Aguas Corrientes, es en su mayoría monte ribereño y humedales, que tiene una función vital para el ecosistema y el mantenimiento de la calidad del agua. Este monte es esencial para amortiguar los efectos del modelo productivo que se viene promoviendo en el país.
Las organizaciones realizaron una presentación explicando aspectos técnicos y jurídicos, y plantearon que el padrón debe quedar en manos de la Intendencia para uso de las comunidades, y para la recuperación del monte ribereño.
Algo que llama la atención es que el predio es monte nativo, con tierras inundables y que está en la zona A, declarada prioritaria para la conservación de la cuenca, por el Ministerio de Medio Ambiente en las medidas presentadas para solucionar el problema de contaminación del río. La venta de un predio con estas características, en el que prácticamente no se podrían desarrollar actividades productivas, parece esconder algo, es dudosa. ¿A quién le puede interesar? ¿Para qué?
A los ediles se les solicitó esta información, entre otras: ¿Qué uso está previsto darle al predio una vez vendido? Acceder al documento por el que la Intendencia adquirió el predio Acceder a los informes jurídicos y notariales de la Intendencia sobre el asunto en cuestión Conocer el detalle de la millonaria deuda con ANCAP Conocer la posición de los Concejos Municipales involucrados en el tema
Además se realizaron diez solicitudes amparados en la ley de acceso a la información pública a la Intendencia, por lo que se espera acceder a información sustancial para el asunto a la brevedad.
La organizaciones esperan que los ediles y el Intendente brinden toda la información solicitada a la brevedad y que no se tome ninguna decisión a espaldas del pueblo.
¡La venta de estas tierras significarían un error histórico! ¡Exigimos que las deudas con ANCAP se paguen con otros medios, y no con lo poco que queda de monte ribereño!
Mesa de Trabajo de la Asamblea Por El Agua del Río Santa Lucía porelagua@sejuntalagentge.org
“UN AMOR DE LAVALLEJA” Por Julio Dornel.
Escritor y periodista Julio Dornel
El
historiador y escritor brasileño, Rubens de Ávila Carrasco,
radicado en Santa Vitoria do Palmar, ha publicado diversos trabajos
sobre la trayectoria de los principales protagonistas de nuestra
historia patria. En esta oportunidad recoge una publicación de la
revista Pan (1939) donde su autor, Atilio Piano, relata en sus
mínimos detalles la existencia de un amor secreto de Juan Antonio
Lavalleja, en circunstancias que preparaba en Buenos Aires la
histórica Cruzada Libertadora.. Por su extensión, recogemos
detalles fundamentales del artículo, donde su autor nos introduce en
la relación sentimental de Lavalleja y su deseo de llevar adelante
la “conspiración”.
“La
solitaria Calle Larga de Buenos Aires vio pasar uno tras otro treinta
y tres hombres envueltos en amplias capas, con sus cuellos levantados
hasta la nariz. Todos entraron en un viejo caserón con sus ventanas
cerradas, mientras que la pesada puerta de madera dura se abrió
treinta y tres veces. Juan Antonio Lavalleja preside la reunión.
Allí se estaba formando la expedición libertadora, que el 19 de
abril desembarcaría en Arenal grande, después de atravesar el río
en frágiles lanchones de pescadores. Terminada la reunión Lavalleja
abandona el viejo caserón de la Calle Larga, ocultándose de la
mirada de los delatores. Entra a su casa, suspira profundamente
mientras siente una voz que le pregunta: ¿Eres tú Juan Antonio?.
Dos brazos desnudos envuelven su cuello, mientras le dice: Estaba con
miedo. ¿Por qué? Porque esta conspiración que organizas puede
traerte desgracias…y quizás la muerte. También él había pensado
en la muerte, no por la vida que estaba dispuesto a sacrificar a cada
instante, sino por la soledad y el abandono en que dejaría a la
mujer que amaba. Ahora estaban juntos, sentados ante una mesa sobre
la cual se extendía un mapa repleto de líneas y nombres que se
cruzaban. “Mañana saldremos de Buenos Aires-dijo Lavalleja- y
llegaremos a este punto de la provincia de Entre Ríos. Con la
extremidad de un corta papel de metal, fino como un estilete, va
apuntando sobre el mapa, el camino que pretende recorrer con los
treinta y dos compañeros conjurados para la aventura. Atravesaremos
el río Uruguay en los lanchones y desembarcaremos tal vez aquí, o
más allá pero dentro de esta zona. En ese momento se toman de las
manos, se miran a los ojos en silencio y sus cerebros se llenan de
visiones. Ella lo rompe para decirle: “Te quiero mucho, pero no te
retengo. Ve a la lucha, tu patria te necesita, pero no me olvides. Es
poco mi sufrimiento comparado con el dolor de las madres uruguayas.
El apoya sus labios sobre su frente fría y pálida. “Eres
intrépido y vencerás, comandando un puñado de héroes sin armas y
sin dinero, contando solamente con el ardiente patriotismo que les
llenaba el corazón. Ve y enciende la llama que el destino te
ayudará, pero no te olvides de mi Juan Antonio”. Lavalleja no
encuentra palabras para responderle. Crepita la llama de la lámpara
y las sombras de los muebles danzan sobre las paredes. Cansada,
callaron sus palabras generando sueños agradables en el cerebro de
Juan Antonio, haciendo sonreír y apretar las manos de la mujer que
todavía retiene entre las suyas. Las primeras horas del día
invaden el aposento. Es el día de la separación los ojos de la
mujer están secos, las manos de Lavalleja están temblando, y los
últimos minutos parecen eternos.
“No
me olvides, Juan Antonio…
“NUNCA!
“Llévame
en tu corazón…
“SIEMPRE”
“Quiéreme
bien..
“SIEMPRE”.
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