Parte I EL PROCESO
En todo tipo de Empresas, de emprendimientos importantes, vemos una tendencia a lo largo del tiempo.
Una curva, un proceso que se mantiene .
Si hacemos un estudio de las Traslaciones de Dominio de las Propiedades Familiares .
Es decir, de los cambios de dueño de los bienes.
De la creación y multiplicación de las familias propietarias de campo y de ciudad , vemos con claridad una línea inexorable.
Trágica.
Muchas Empresas, de Campo y de ciudad, fundidas, desaparecidas.
En muy poco tiempo.
Me detengo un poco más como ejemplo en el campo, pero es igual en la ciudad.
Qué he visto a lo largo de toda mi vida de campo y ciudad ?
Vemos un individuo CREADOR.
Un luchador, un visionario, un ser excepcional.
En la siguiente generación, hija ya en todos los aspectos de la anterior vemos, a veces, un individuo MANTENEDOR.
Pero en la generación siguiente, nieta ya del CREADOR, no vemos ya un continuador, un MANTENEDOR, un heredero sostenedor de la Empresa .
Vemos, en la mayoría de las veces, un DESTRUCTOR.
Un individuo que heredó, pero que en el transcurso de su vida, funde todo.
Hace desaparecer la Empresa.
No con un enfoque mercantilista u oportunista de buscar un mayor beneficio del capital enorme recibido por padre y abuelo, invirtiéndolo en otro rubro, en otra cosa, sino como destrucción total del bien heredado.
En el transcurso de dos, de tres generaciones, escasamente de cuatro, vemos este proceso de creación, mantenimiento por poco tiempo, y destrucción final.
" Mi abuelo tenía, mi bisabuelo tenía, mi familia tenía...."
Triste letanía, triste canto de muerte, la recordación llorosa de un pasado brillante.
Del cual se escuchan historias, porque sucedieron hace poco en la medida del tiempo .
Cien años, sesenta años.
A veces menos.
Porque se recuerda, cuando se era aún un pequeo niño, en el campo familiar , el día del Remate....
Qué tristeza !!!
Solo unos pocos se mantienen de generación en generación en el tiempo.
Por qué serán solo unos pocos los que duran ?
Las causas, motivos, razones, etc, serán externas o internas ?
Trato de mirar, pensar, reflexionar los por qué.
Con dolor medito.
Qué será?
Falta de voluntad de trabajo, molicie, futilidad de un Ego que hace creer que haga lo que haga y gaste lo que gaste es indestructible tanto capital.
Exceso de hijos que irremediablemente van a llegar a partir y a repartir los bienes heredados.
Hasta que por su pequeñez, ya no sean económicamente rentables esos pequeños pedazos para vivir en ellos y de ellos.
Para sostener una familia numerosa.
Qué hacemos mal ?
Cuál será el POR QUÉ?
En todo nuestro país, nuestro Uruguay , se da el mismo proceso.
Con las oscilaciones propias de cada familia, se tiende siempre a lo mismo, a la destrucción
No me pidan un trabajo literario.
De Escritorio.
No puedo.
Este es un trabajo escrito mirando el Campo.
Y las Empresas .
Mirando el dolor .
De nuestra gente.
En la parte II analizo la familia oriental.
En la parte IIl, intento dar mi opinión.
Del por qué de tanta destrucción.
MEDITACIONES
Parte ll . LA FAMILIA ORIENTAL.
Por qué la gente de antes tenía tantos hijos?
Por qué se buscaba tener muchos hijos varones ?
Porque morían muchos.
Pocos llegaban a la edad adulta.
Las guerras. Las levas del gobierno.
Las enfermedades.
A los 40 o 50 años ya se era una persona casi vieja. Gastada, de tanta lucha, de tanto trabajo brazal y de tanto sacrificio .
Heredaba el campo el que quedaba vivo.
Hay un tema, muy real y muy trágico.
La Loca del Bequeló.
Todos los hijos muertos en las guerras y la pobre madre enloquecida, destruída con tanto dolor.
Refleja con exactitud el mundo sufriente de La Tierra Purpúrea.
Tremendo libro !!!!
Es comprensible entonces que las familias tuvieran tantos hijos.
En cambio hoy , sin guerras fratricidas ni filicidas, sin enfermedades que maten o inutilicen a los hijos, no tiene sentido crear tantos hijos.
No hay motivo.
Las personas hoy viven el doble que hace cien años.
Una persona a los 50 años está en la medianía de edad. En su punto máximo.
Tiene muchos años por delante para vivir en plenitud.
Al igual que todos sus hermanos.
Herederos todos de todo derecho, de los bienes familiares.
Con todo derecho.
Porque el Artículo 9° de la Constitución de la República lo deja bien claro:
" Se prohíbe la fundación de mayorazgos"
La única manera práctica entonces de hacer un mayorazgo de hecho, si se quiere que un hijo herede todo, es tener un solo hijo.
MEDITACIONES
Parte IIl PATERNIDAD RESPONSABLE
El olvidado ejercicio de Pensar antes de actuar.
Qué debería estudiar un hijo ? Administración de Empresas.
Para administrar el capital q le dejan sus padres.
Y trabajar, como aprendizaje, en las Empresas de sus padres para aprender a dirigir a los empleados.
O, en caso de necesidad, de dificultad económica, trabajar él mismo en la Empresa familiar hasta q esta se recupere.
Es decir, el concepto básico que debe primar en un padre al Pensar en tener un hijo es que ese hijo, además de que sea hijo, sea un heredero.
Que pueda viva bien, cómodamente, como propietario, como dueño.
De las Empresas.
Y de sí mismo .
No como obrero en lo ajeno, desesperado por conseguir a sangre, sudor y lágrimas el pan para poder comer cada día.
Paternidad Responsable implica el acto de Pensar .
Pensar mucho.
Y tener criterio y voluntad para someter el deseo y la pasión a nuestras posibilidades reales presentes y futuras.
Fundamentalmente futuras.
Reflexionar detenidamente una y mil veces antes de traer, Voluntariamente, un hijo al mundo .
No dejarse llevar por el placer del momento, y contraer una deuda a futuro con ese hijo cuando no se tienen condiciones para poder pagarla.
Las hormonas no pueden primar más que la mente como la causa de tener un hijo.
De este acto IRRESPONSABLE, derivan todos los males del mundo.
La miseria del mundo.
No se trae un hijo a sufrir.
Se trae, SI SE PUEDE, a disfrutar.
A esperarlo con la mesa llena, servida.
No vacía.
Su miseria arranca en nuestra cama.
Nadie es culpable de la miseria ajena.
Nadie se mete en nuestra cama.
En nuestro apasionado, y a la larga, doloroso y trágico descontrol sexual.
En el Uruguay, país ganadero por excelencia, todos sabemos cuántas vacas se pueden tener en un campo para q vivan bien, pero nadie sabe, parece, cuántos hijos se pueden tener para que " coman bien en nuestra mesa ".
Nuestra trágica paradoja :
Habitamos el Paraíso, pero somos pobres.
Sabemos cuidar vacas .
Pero no sabemos cuidar el campo.
Y menos a nuestra familia.
Al final terminamos todos siendo "puebleros pobres " por no haber sabido tener criterios mínimos para cuidar la familia .
Para ser nosotros, nuestros padres y nuestros abuelos estancieros ricos.
Dios nos da un Paraíso y nos da Escrituras, pero si no nos da Criterio, al final destruimos todo.
Epílogo.
Trataré, a modo de conclusión final, de hacer una síntesis.
Un compendio de todo nuestro análisis.
Corto , claro , contundente.
Resumir todo en una frase.
Pero una frase dolorosa.
Muy triste .
" Cuantos más hijos tenga una familia más rápido se funde "
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miércoles, 4 de marzo de 2026
MEDITACIONES. Por Dr Leiza De Los Santos ANÁLISIS DEL PROCESO DE DESTRUCCIÓN DE LAS HEREDADES PATRIMONIALES FAMILIARES .
PARA ENTENDER QUÉ PASA *Columna de CARLOS CASTILLOS, Marzo de 2026
Alejandro Magno nació en el año 356 antes de esta Era y murió en el 323, con 33 años de edad. Fue rey de Macedonia desde los 20 años de edad y siendo tan joven se lanzó a una extensa campaña militar por varios países de Asia y Egipto donde fundó la famosa ciudad de Alejandría, con una de las bibliotecas más voluminosas del mundo. Porque los libros eran otra de sus obsesiones. El imperio que creó en pocos años alcanzó desde Grecia hasta la India, más Egipto, en el norte de África. Existen algunos libros que cuentan sus aventuras y particularmente la forma cómo sometía a los pueblos que conquistaba. Usted cree que Alejandro Magno llegaba a un lugar y se presentaba amablemente: -Buenas tardes…o buenos días. Soy Alejandro Magno, rey de Macedonia, y vengo a apoderarme de este territorio…”. No, no fue así. Arrasaba a las poblaciones dejando el tendal de asesinados, sin contemplaciones. Y solamente por el hecho de alcanzar a dominar lo que él consideraba el mundo. Pregonaba algo así como que todo lo que veía, hasta el horizonte, debía ser de su reino. Y así se comportaba, en audaces campañas militares. Fue un emperador, un conquistador implacable, pero también un homicida en serie, cruel, que mataba sin pudor ni cargo de conciencia. Se dice que nunca perdió una batalla aunque, al final, el imperio que creó se fue derrumbando, poco a poco por diversas razones. Al extremo que hoy Macedonia existe, porque hay un pedazo de tierra en los mapas que identifica a ese territorio. Pero nada más. Y algo parecido pasó con otros imperios, como el romano, el inglés, el portugués, el imperio español, el árabe. Entonces, no debería asombrarnos cuando vemos a “emperadores” modernos, avanzando sobre poblaciones indefensas, matando sin piedad y argumentando que los otros no merecen vivir de la forma que viven. Aunque en definitiva el objetivo de los “imperios” modernos, claramente identificables, como los de antes, es apoderarse de ciertas riquezas. Y también pretender que países con otras culturas, otras religiones, otras costumbres, otras organizaciones institucionales, adopten el sistema de ellos. Un sistema que no promete nada novedoso ni alentador, ni esperanzador. Porque si se observa esta realidad, los imperios modernos que predominan gracias a su poderío militar -como única herramienta de dominación- no han solucionado las cosas básicas de millones de seres humanos. Entonces no tienen nada para ofrecer más que lo que se ve: terror, muerte y destrucción. Es saludable entonces revisar la historia, porque esta realidad no es nueva. El poeta español León Felipe (1884-1968) lo advirtió hace también unos cuántos años cuando escribió el poema “Qué pena”: Quien lee diez siglos en la historia y no la cierra. Al ver las mismas cosas siempre, con distinta fecha. Versos que musicalizaron y popularizaron después Los Olimareños. Queda la duda entonces si el ser humano es, realmente, el animal superior de la escala zoológica.
sábado, 28 de febrero de 2026
PALENQUE Por Dr Leiza De Los Santos
Nuestro palenque....
Rústico
Labrado a hacha
Madera elegida
Dura
Eterna
Para que aguante
En la mitad de la manga....
Una columna
Orgullosa
Como una lanza heroica
Sola
Para qué más
Si no necesita a nadie
Recta
Derecha
Impasible
Al sol abrasador
A la lluvia que azota
Al frío
Al viento
La oscuridad inmensa
La soledad !!!
Un verdadero Pilar
Que nos simboliza
Nos representa
Nos dignifica
Con el cual, en silencio respetuoso, a cada momento, por cercanía visual y por imagen, por admiración, nos identificamos
Interior y exteriormente
Como un Padre
Que guía
Que enseña
Demostrándonos calladamente, estoicamente, continuamente, porfiadamente
Cómo es
Cómo debemos ser
Que también nos interroga , con su ejemplo, con su actitud, a ver si ya estamos a su altura....
Como un maestro paisano
Símbolo gaucho
de Sacrificio
de Dignidad
y de Silencio !!!
viernes, 27 de febrero de 2026
EL LACONISMO COMO SÍMBOLO Por Dr Leiza De Los Santos
El Estoicismo es parco en sus definiciones
En la contracción de sus conceptos.
En sus expresiones. En sus consejos de conducta. De orientación. De guía . De modelo de vida. De ejemplos a seguir. De elevación constante .
Es Lacónico en todo su pensamiento y expresión.
Con frases cortas. Profundas. Cargadas de simbolismo.
El Estoicismo como concepto proviene de Esparta.
Está todo dicho.
Y Lacónico proviene de Laconia.
La zona que rodea a Esparta.
Está todo dicho.
De ahí pasa como ejemplo a toda Grecia y a Roma .
A las Escuelas de vida de los Grandes Maestros que todos conocemos.
Nada que ver con el lenguaje vulgar y su cháchara repetitiva y grandielocuente. Mezcla decadente de la expresión de un pueblo que ha perdido su deseo de superación.
Ejemplo del pensamiento y de conducta de esos seres que eligen voluntariamente no crecer. No desarrollar su potencial.
No elevarse continua y constantemente.
Para hacer, como un escultor de vida, todos los días una versión mejor de sí mismos.
AUNQUE AHUME Por Dr Leiza De Los Santos
Tengo una deformación profesional.
De la cual, paradójicamente me siento, en mi interior, muy orgulloso.
Propia de la Enseñanza y el Ejemplo de mis Grandes Maestros.
Trato de ser útil.
Donde quiera que sea.
Sea como sea.
Siempre.
Sin hacer ostentación.
Sin presunción.
Como el Candil .
Nuestra lámpara paisana.
" jieda y ahume, pero alumbre" dice la Cifra.
Nuestro canto .
Bien Oriental.
Trato y me obligo a ser sencillo.
Y a tener y mantener un perfil bajo.
No vivo para la exaltación de mi persona sino de los Valores que rigen mi vida.
Desde Ellos y a ellos les dedico lo que puedo.
Lo poco de mí.
Tratando siempre de hacer fuego.
Con mi poca leña.
Aunque ahume .
domingo, 22 de febrero de 2026
El ser como parte del SER. Por Dr Leiza De Los Santos
No es lo mismo Contemplar que Meditar.
Se contempla con los ojos.
Se posa la mirada.
Se ve el objeto o el paisaje.
Pero es una acción solo visual.
Es solo un disfrute que no exije más que atención visual .
Miramos el panorama pero solo como espectador . No somos parte de él.
La Meditación en cambio es una comunicación.
Se realiza con todos los sentidos.
Y con la mente.
Con la conciencia despierta al máximo.
De dos maneras clásicas básicas.
Hay otras más elevadas....
La primera.
Para empezar...
Poniendo toda nuestra atención en un punto.
Concentrándonos, enfocando nuestra atención concientemente en él.
Tratando de no pestañar.
Regulando nuestra respiración.
Con nuestro cuerpo quieto. Estático.
O con nuestro cuerpo en movimiento si estamos en una etapa avanzada de Meditación.
O la segunda manera.
Para entrar en el Camino....
Haciendo un paneo, un enfoque holÍstico, de visión completa, de percepción total del entorno.
Utilizando todos los sentidos para la percepción.
Los ojos, como neurona diferenciada, especializada en luz y movimiento , en captación, pero neurona al fin conectada al cerebro.
Con oídos atentos.
Con la piel.
Con el olfato.
Con todos .
De forma suave, sutil, solo una lenta e imperceptible respiración diafragmática.
Y atentos al máximo.
Sintiendo que somos parte del ambiente.
Y que intercambiamos energía con él.
Que nos comunicamos con él .
Que somos Uno con él.
EL AYUNO Por Dr Leiza De Los Santos
Hace ayuno de lengua y hace meditación y tu cabeza se arreglará sola.
Hace ayuno de comida y tus tripas se arreglarán solas.
Hace ayuno de excesos y tu vida se arreglará sola.
Porque el ayuno es Paz, Salud, Plenitud.
Porque el ayuno es Camino, para encontrarte con el ser verdadero que habita en tí.
En tu interior profundo.
Es Purificación, para volver etéreo tu espíritu.
Y es Luz , para volver resplandeciente tu mirada, espejo de tu alma.
ACTITUDES LA DEBILIDAD COMO FORTALEZA Por Dr Leiza De Los Santos
Ante el enemigo no muestres tu fuerza.
Escóndela.
Así se engaña.
Ante tus amigos tampoco muestres tu fuerza .
Escóndela.
Así se sienten cómodos.
lunes, 16 de febrero de 2026
MEDITACIONES EL MÉRITO NO SE SUSTITUYE Por Dr Leiza De Los Santos
El Hombre, el ser humano, en cuanto ser de acción y en acción , continua y constante, es fruto y proyección de sus acciones pasadas.
No solo de las del día de ayer.
De toda su vida !!
De las buenas y de las malas .
Triunfos y errores.
De todas ellas depende su estado actual.
En todo sentido.
Y de ellas dependerá su futuro y su destino.
El Hombre y su mundo , y su circunstancia , a la larga es una resultancia
El Hombre no es hijo de la casualidad, de la suerte, del volar de los pájaros, de los astros , de la suerte de los dados ni de las piedras rúnicas.
Esa son ilusiones, espejismos externos que busca el incapaz y el fracasado para justificar sus fracasos.
Para consolarse.
Para engañarse a si mismo .
Para no aceptar su responsabilidad como creador o destructor de su Destino.
Acciones desesperadas , manotazos de ahogado para querer lograr por un azar del destino, por un hecho fortuito, volverse lo que no es , lograr todo lo que no logro conquistar.
Anular de un plumazo todas las acciones que solo son resultantes del Mérito y suplirlas por un pase mágico, por un instante en una mesa, en un tallar de cartas .
" Para ser lo que no soy "
"Volverme rico".
" Ser importante " .
Pobre iluso que vives en una nube de ....
Que en vez de haberte fijado metas te dedicaste a soñar.
A vagar. Física y mentalmente.
Que te dedicaste a delirar mientras pasó tu vida.
Mientras se te fue la vida.
Al principio, como un cordón umbilical externo, el ser humano es hijo y consecuencia de sus padres y de la situación de ellos .
Pero después, ya crecido, ya flecha en el aire , es y va a ser entonces y para siempre, hijo de sí mismo y de sus acciones.
Por acción o por omisión.
" Recogerás tu siembra" dice el dicho clásico.
Y de ella comerás tú y comerán tus hijos.
O pasarán hambre.
De luz , si tú no alumbras.
Y de comida .
EL ELOGIO COMO BURLA Por Dr Leiza De Los Santos
Cuidado con los elogios excesivos, grandilocuentes y fuera de lugar.
No es una broma inocente.
Causan mucho daño.
El que los recibe se engañará , los tomará como referencia de su valer por siempre y así lo contará ufano en toda oportunidad.
Si se pone a una gallina sobre una cumbre muy elevada, tan solo un día, perderá por el resto de su vida su sentido de ubicación y su noción de especie inferior y se creerá para siempre un águila .
Será un ser perdido....
Caminará, con su nariz tan respingada, que irá haciéndole sombra sobre su espalda.
Vivirá , de ahí en adelante para insuflar su pedestal imaginario y sentirse sobre él en una esquizofrenia rampante, en su trono etéreo, habitando en su castillo de nubes , flotando sobre el mundo.
*Columna de CARLOS CASTILLOS, Febrero de 2026
Este comentario circuló por redes sociales. No tiene firma pero es evidente, que según lo que aquí se señala, fue redactado por un o una docente, que conoce el tema directamente. No es un analista, ni un teórico de la educación que, muchas veces, escribe desde un escritorio, desconociendo la realidad. Y lo que es aún predicando y pregonando realidades “dibujadas”. Quien está por dentro de la realidad educativa, especialmente de Primaria, sabe que esto es así. Y las consecuencias están a la vista. Este texto lo explica mejor que yo.
LA INCLUSIÓN
La inclusión escolar se ha convertido en el discurso favorito de los sistemas educativos… y en la soledad cotidiana del docente. Se repite en documentos oficiales, en discursos institucionales y en campañas públicas como si fuera una conquista ya lograda. Pero basta entrar a cualquier aula para que la narrativa se caiga por su propio peso. La teoría dice “ajustes razonables”, “atención a la diversidad”, “apoyo psicopedagógico”, “trabajo multidisciplinario”. La realidad dice otra cosa: un solo docente frente a 40 alumnos, con tres estudiantes con TEA (Trastorno del Espectro Autista), dos con TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad)) , uno con discapacidad y ningún acompañamiento estable. No hay equipo, no hay tiempo, no hay formación situada. Solo hay exigencias. La inclusión, tal como hoy se implementa, es una estrategia discursiva. Suena bien, se ve bien en los informes, pero descarga toda la responsabilidad en quien menos poder tiene para transformar las condiciones: el docente de aula. Aquí aparece la figura que el sistema necesita: el docente héroe. Ese que “se las ingenia”, que “pone de su parte”, que “se capacita por su cuenta”, que “no pone pretextos”. Un profesional al que se le exige resolver, en soledad, problemáticas pedagógicas, clínicas, emocionales y sociales sin recursos, sin apoyo técnico y sin reducción de grupo. Cuando algo falla, el diagnóstico es rápido: falta de vocación, resistencia al cambio, poca empatía. Pero no, el problema no es el docente. El problema es un sistema que confunde inclusión con buena voluntad y equidad con sacrificio individual. Los ajustes razonables no se improvisan entre planeaciones, evaluaciones y guardias. Requieren tiempo, asesoría especializada, seguimiento y condiciones materiales. El apoyo psicopedagógico no puede ser una visita ocasional o un documento archivado. El trabajo multidisciplinario no existe cuando el maestro es, al mismo tiempo, orientador, terapeuta, trabajador social y mediador emocional. Esta forma de inclusión no solo precariza el trabajo docente; también afecta directamente a los estudiantes. Porque sin apoyos reales, la atención se fragmenta, el aula se tensiona y el aprendizaje se vuelve desigual. Quienes requieren apoyos específicos no los reciben de manera adecuada, y quienes no los requieren también ven limitado su proceso. La promesa de equidad termina produciendo nuevas brechas. Además, hay una contradicción que rara vez se nombra: se exige inclusión, pero se mantienen grupos saturados; se habla de diversidad, pero se evalúa con criterios homogéneos; se invoca la justicia educativa, pero se recortan apoyos especializados. Esa incoherencia no es accidental, es funcional. Permite al sistema decir “ya hicimos lo que nos correspondía” mientras traslada el costo humano y profesional al aula. Cuando la inclusión falla, no se revisan las políticas, ni el presupuesto, ni el diseño institucional. Se señala al docente. Y ese señalamiento constante desgasta, desmoviliza y normaliza la idea de que enseñar es resistir, no ejercer una profesión con derechos. La inclusión sin recursos no es inclusión. Es abandono institucional con lenguaje amable. Y mientras no se reconozca esto, seguiremos aplaudiendo discursos y dejando solos a quienes sostienen la escuela todos los días. Defender al magisterio no es negar la diversidad del aula. Es exigir que la inclusión deje de ser un lema y se convierta en una política con condiciones reales. Porque ninguna transformación educativa se construye sobre la culpa del docente.
domingo, 8 de febrero de 2026
MI SILENCIO ANTE LAS CRITICAS, Por Dr Leiza De Los Santos
Toda unanimidad forzada es mala.
Soy un defensor acérrimo del Derecho de expresión.
Admiro y agradezco la sinceridad.
Siempre es buena la crítica.
Más allá de que tengan o no razón.
Para eso usamos los acordes disonantes en música.
Para hacer contrastes .
Qué es tener Visión?
Es tener la capacidad de mirar las cosas desde distintos puntos diferentes.
Para poder evaluar y ponderar antes de actuar.
Como dice el dicho prusiano : " Ehe du handelst , solltest du genau uberliegen "
(Antes de actuar deberías reflexionar detenidamente )
Antes de hablar también.
LA MÚSICA EN EL LENGUAJE Por Dr Leiza De Los Santos
Nuestro canto, nuestro lenguaje expresivo por demás, nos permite acompañar cada sílaba con una nota .
Y ¿qué es , qué será, cómo será, musicalmente hablando, una buena escritura ?
¿Hecha con fluidez, con cadencia , con ritmo , con armonía ?
Será una forma de tocar la guitarra con palabras en vez de con notas.
Y hecha así, y solo así, se convertirá entonces en un néctar embriagador para el lector oyente .
Del que ya no se podrá soltar.
Atrapante, envolvente, sutil y a la vez vibrante.
Violento y conmovedor después, cuando ya cautivo de ese lenguaje musical secreto, sin darse cuenta cabal y por un efecto mágico ajeno a su voluntad, se sienta que ha ido cayendo lentamente bajo un embrujo etéreo , removedor de todas las fibras de su alma y de su espíritu....
LA SERENIDAD DEL CARCA Por Dr Leiza De Los Santos
El carca. Así te decimos en el campo.
Los que somos...
Una foto vale más que mil palabras.
Cuántas fotos hay de tu placidez y serenidad.
En el campo.
En las rocas de la playa .
En los jardines.
Adentro de las casas.
Curioso confianzudo.
Entrometido sin miedo alguno.
Donde sea. Demostrando su aplomo.
Lleno de dignidad y paciencia.
Un caballero del campo.
En una sociedad de opinadores sin fundamento.
Sin ningun conocimiento.
En que cualquiera opina de lo que sea.
En que además de la libertad para hablar debería haber también un poco de autocontrol y sentido de ubicacion para mantener cerrada la boca.
Qué falta hace tomar como ejemplo al carpincho.
De austeridad. De sencillez.
De autocontrol !!!
Qué dominio del espíritu demuestra ante el barrullo y la locura de la vida humana.
Y qué dominio del carácter ante la intrusión del humano en su mundo.
Tierno, cariñoso, hasta pesado en efusividad y requerimiento de atención cuando está acostumbrado ya al contacto humano.
Y no es miedo ni debilidad lo suyo.
Es fuerte y seguro.
Sin hacer ostentación de fuerza .
Salvo que esté en el agua , su umbral de dominio territorial, y que uno entre en ese su Espacio Vital.
A darnos un baño y pretender jugar con él como en tierra.
Mejor que no.
Ahí el mimoso se puede transformar!!!
Hay que dejarlo tranquilo y esperar que salga.
Y vuelva a ser ese pachorriento amo y señor de nuestros arroyos y lagunas.
Que gusta de la gente cuando la gente es como él .
Callado, cariñoso y fuerte.
Un padre infinitamente paciente y protector.
Un ejemplo de vida .
Un maestro Estoico al alcance de la mano.
En nuestro tan cercano mundo del campo.
lunes, 2 de febrero de 2026
MEDITACIONES ESTOICOS Y CHANTAS Por Dr Leiza De Los Santos
Qué
es el Estoicismo?
Es un método de autocontrol.
De
dominio del Ego.
De control de las emociones.
De
crecimiento espiritual .
En Ética.
En Moral,
como extracto particular de los Valores de la Ética
universal que se da cada Sociedad según su Idiosincracia.
Es
un método de desarrollo interno.
De autosuperación.
No
es un método externo. De exhibición.
De Propaganda
personal. De autobombo.
De popularidad en las redes
sociales.
El primer paso en la senda estoica es aprender
a mantener cerrada la boca.
Si descubriste el
camino del Estoicismo , entonces lee y practica.
Pero no se lo
digas a nadie.
Es un viaje interno.
No lo cacarees
como una gallina que puso un huevo.
Sé como la lechuza,
símbolo de la Sabiduría.
Hace mucho escribí :
UNA
REFLEXION DESDE EL CAMPO
La ciudad está llena de lugares para
aprender a hablar.
Y no hay ni un solo lugar, ni uno solo
!!!
que enseñe a callarse la boca.
¿
Qué eran las viejas
Escuelas. ?
Un camino de autosuperación.
Donde te
enseñaban a acallar el Ego.
Y a esculpir un Hombre.
Callado
y fuerte.
Silencio y templanza.
El Ego es un parásito que
te come lo mejor de ti mismo, te gasta toda tu energía.
No te deja crecer internamente.
He visto gente con un
potencial enorme consumidos por el Ego.
Si no lo puedes matar
por lo menos domínalo.
No le des de comer !!!
Ay viejos
Maestros .
Ay Zenon. Ay Tales de Mileto. Ay Marco Aurelio.
Ay
Pitágoras.
Cuantos años los dejarías , Maestro inmenso,
afuera de tu puerta como castigo hasta que aprendieran a
escuchar.
A callarse la boca.
A hacer del silencio una
virtud.
Pobre Maestro si vivieras hoy en este Uruguay
oscurecido y vulgarizado hasta el infinito.
Los porteños son
nuestros parientes.
Familia rioplatense.
A veces son
insoportables.
Pero a veces tienen cada genialidad que hacen
que uno los perdone.
Haber inventado el término " Chanta
" es lo máximo.
Resume todo.
Define todo.
No
es posible agregarle nada.
No es necesario.
Es un mantra.
Es un término que engloba un concepto absoluto.
De qué?
De CHANTA.
Así defino y englobo , con un término
prestado de los porteños , a estos seres mediáticos que se
ufanan por llamar la atención en las redes y se llenan la boca
autodefiniéndose " ESTOICOS " , cuando son incapaces
de estar un día, solo un día, tan siquiera un día,
que no es nada, en silencio y meditación, buscando autocontrol
, haciendo " ayuno de lengua ", en silencio total,
para encontrarse y conocerse a sí mismos.
Estoicismo sin
silencio no existe.
Pero no pueden!!!!
El Ego no se lo
permite.
Su afán de figuración no se lo permite.
Para el
final una aclaración.
El Estoicismo no es solo cosa de
hombres.
Por más que sean los hombres los que salgan a las
redes y hagan alarde de Estoicismo.
Estoica es una
mujer.
Un ejemplo de estoicismo!!!
Una mujer con
marido e hijos .
Que además trabaja afuera.
Que cuando
llega a su casa cansada, después de trabajar todo el día ,
muchas veces enferma, tiene que atender todo, casa , hijos , marido.
Que no le queda tiempo para sí misma.
Que aguanta
en silencio y haciéndose la sorda ,haciéndose la boba , a un marido
estúpido, a un papanatas que se cree el mejor del mundo en todo.
Que
tiene que bloquear su mente y sus oídos para soportar los discursos
de alabanzas sobre sí mismo del campeón del mundo.
Todos los
días de la vida .
Que aprendió concentración, autodominio,
templanza.
Cómo?
A la fuerza .
Eso sí es
Estoicismo.
sábado, 31 de enero de 2026
EL FILO DE LAS ESPUELAS Cuento de Darío Amaral
1-La arena
El caserío se tendía como un reguero de huesos blanqueados bajo el encendido
sol del paraje; un manojo de ranchos precarios y desteñidos que parecían resistir
el aire ardido con el mismo resignado cansancio con que los perros callejeros
aguardaban las sobras de algún improbable turista extraviado. El polvo no era
solo un manto de tierra molida por el paso de carretas viejas, sino una entidad
autónoma que respiraba y se colaba en la boca como una hostia amarga, que
además untaba los ojos con una niebla seca. Todo allí albergaba la persistencia
de lo marchito: la madera astillada de las cercas, los techos de chapa lacerados
por el óxido, las ropas colgadas como banderas rendidas en sogas que crujían al
pampero.
El pueblo, si acaso merecía llamarse así, había nacido de a poco a la vera de una
ruta casi olvidada; un ramal secundario por donde, con recelo, circulaban
camiones desviados cargados de troncos de eucaliptus o ganado raquítico,
apenas en pie. Allí, el tiempo no corría, más bien se estancaba como agua
cenagosa y larval. Y el ruido más vívido que podía aflorar circunstancialmente
no refería al cántico de los pájaros, al mugido distante de una lechera o al
alboroto de una contienda perruna; sino a los gritos desfondados de jornaleros
ebrios en la única cantina, o el estrépito de las monedas chocando en apuestas
desbocadas. Porque el verdadero corazón viscoso y palpitante de aquel arrabal
sin nombre residía, en efecto, en los granos de arena sucia y clandestina trillada
por los gallos de riña de la gallera anexa; una suerte de corral bajo de tablas
desvencijadas que, cada sábado al anochecer, convocaba infaltable a hombres
de mirada adusta, a mujeres con labios pintados de desazón y fatiga, y a
chiquillos descalzos cuyo aprendizaje los encaminaba antes a distinguir un
espolón afilado que una letra de imprenta minúscula en su vano cuaderno
escolar.
El aire emanado de aquella gallera era una mezcolanza
brutal a humo de tabaco barato, a olor acre de aguardiente derramado con sudor
colectivo y el tufillo inconfundible de la sangre seca de los gallináceos, filtrado
y acumulado entre las rendijas del suelo en una especie de argamasa ocre. El
pregonero, un desdentado octogenario con voz cascada como trompeta oxidada,
llamaba a la contienda, y los gallos —mitad arcángeles rotos, mitad demonios
emplumados— eran lanzados al centro de la arena como ofrendas de un
sacrificio pagano. La concurrencia se desgañitaba, reía, maldecía y, sobre todo,
apostaba con monedas desgastadas y billetes arrugados, incluso con lo que no se
tenía: una bicicleta, un radio, la misma dignidad empeñada decenas de veces.
En ese mundo, dos niños solían extraviar sus almas con la fascinación dolida de
quien se demora en la barbarie, como si fuese una ceremonia sagrada. Nadie se
sorprendía ni amedrentaba de descubrirlos allí sentados, o parados; hacía rato
que ya eran parte del decorado, al igual que los perros famélicos recubiertos de
sarna que rondaban buscando entrañas caídas junto a las mujeres que, a su
tiempo, despejaban el minicoliseo, recogiendo las plumas con sangre
desparramadas al final de cada combate. Se llamaban Tobías y Leandro, aunque
a menudo se los requería con apodos que ellos mismos no recordaban haber
elegido: El Flaco y El Chueco. Ambos no eran más que sombras ligeras
merodeando entre los adultos; dos pares de ojos oscuros brillando con la
intensidad de un fuego aún no domesticado.
2-Las criaturas
Tobías tenía la piel tostada por los mormazos estivales y una delgadez casi
transparente, como si estuviera hecho de ramas y ventiscas. Sus ojos negros,
enormes, parecían dos óvalos sin fondo, y en su mirada cabía tanto la inocencia
de un escuincle de diez años como la gravedad de un anciano que ya lo había
presenciado todo. No recordaba ni siquiera el nombre de su padre, y de su
madre apenas retenía la imagen de una mujer alta y desgarbada que se fue
deshaciendo de a poco, bajo el ropaje de la cama entre fiebres, hasta desaparecer
como un humo tenue cuando él apenas contaba cinco años. Desde entonces,
vivía al vaivén de tías lejanas y vecinos condescendientes, siempre a medio
camino entre el abandono y la caridad.
Leandro, en cambio, cargaba con un defecto innato en la pierna izquierda que lo
obligaba a caminar con una leve cojera. Esa torcedura, que le valió el apodo de
Chueco, nunca le impidió correr detrás de un gallo fugado, ni trepar la cerca
para contemplar desde lo alto alguna pelea. Tenía una risa franca, dentadura
mellada por algún golpe prematuro, y una astucia despierta que compensaba con
creces su fragilidad física. Su madre, una mujer paciente y bondadosa, vendía
frituras en la feria del pueblo; su padre era apenas un fantasma que se
rumoreaba había caído preso, desde hacía mucho, en otra ciudad por robar
ganado ovino.
Entre ambos muchachos se tejía un lazo de hermandad no declarado, más que
tácitamente. Compartían los silencios y las hambres, los juegos improvisados
con pelotas hechas de trapo sucio, los sueños borrosos de fugarse algún día
hacia un lugar donde la tierra no oliera más a excremento y a pura sangre
reseca. Pero mientras tanto, se sabían criaturas del arrabal, y la arena de gallos
no venía siendo más que su principal escuela y su templo hereje.
El primer gallo que vieron sucumbir quedó grabado como una herida perpetua
en sus dilatadas pupilas. Fue un animal de plumaje rojo, con cresta erguida
como corona de fuego. El dueño lo lanzó con apostado orgullo, pero a los pocos
minutos quedó tendido, con el cuello abierto por el tajo de una espina acerada
de su rival. Tobías lo miró agonizar, los ojos vidriosos del ave reflejando la
lámpara que colgaba balanceándose del techo hasta, literalmente, tras un
espasmo, estirar el par de patas ensangrentadas. En ese instante, algo se quebró
y al unísono pareció renacer en su interior: la sobrentendida comprensión de
que, así como la belleza podía sangrar sin mayor pericia, la violencia podía
conformar además un espectáculo perturbadoramente “luminoso”.
A partir de esa noche, los niños comenzaron a coleccionar plumas caídas. Era su
tesoro secreto; las guardaban en una lata oxidada bajo la cama de Leandro,
convencidos de que cada pluma retenía una porción del espíritu guerrero del
gallo que la había perdido. Y mientras otros tantos niños del pueblo jugaban a
ser futbolistas, pilotos de aeronaves o policías y ladrones, ellos se inventaban
combates imaginarios con esas plumas, dándoles nombres y linajes, como si en
efecto fueran estandartes de héroes olvidados en batallas legendarias.
Una tarde, después de una tormenta que dejó el caserío sembrado de charcos
turbios, Tobías y Leandro encontraron un gallo maltrecho detrás de la cantina,
entre unas hojas de acacias secas. El ave tenía las plumas empapadas, la cresta
partida y una pata herida. Alguien lo había descartado como se descarta un
naipe perdedor. Pero para ellos, aquel desplumado despojo constituía un
verdadero milagro. Asegurándose de que nadie los viera, lo recogieron con
cuidado, lo envolvieron en un saco de pana viejo y lo llevaron a la casa de
Leandro. Allí, con torpeza de aprendices, comenzaron a curarlo con paños
húmedos en yodo, maíz robado y arrumacos y palabras susurradas como rezos.
Con el tiempo el gallo se convirtió en su preciado secreto y su mayor esperanza
clandestina. Lo llamaron Relámpago, porque a pesar de su estado lastimado, sus
ojos seguían brillando con un fulgor de gladiador indomable.
3-El rito
El sábado caía con la lentitud y sosiego de una herida que no acaba nunca de
cicatrizar. El sol, harto de brillar sobre tan promisoria pobreza, se hundía detrás
de los cerros ralos, tiñendo el horizonte de un rojo que parecía anticipar la
sangre por brotar y derramarse. El pueblo despertaba, no a la rutina, sino a su
verdadero rostro; uno que no sabía más que emerger entre la penumbra de la
arena de gallos, presta a ser trillada y revuelta entre el plumaje, la caca y el flujo
de hemoglobina humeante.
Los combates acostumbraban a ser breves, fieros y carentes de toda
misericordia. Las plumas arrancadas levitaban como copos de nieve oscura, los
picos se hundían en la afiebrada carne como afiladas dagas y las espuelas
rasgaban el aire y la piel con un chasquido seco. El público rugía con vituperios,
alaridos y apuestas renovadas. En medio del tumulto, los niños veían, asimismo,
otra cosa. Donde los hombres veían dinero, ellos veían símbolos: el coraje, la
obstinación, la lucha ante la certeza de la derrota.
Esa noche, tras varios combates, uno de los gallos cayó muerto, sin ojos, cerca
del borde de la arena. Su propietario lo recogió como quien levanta un costal
vacío y lo arrojó sin ceremonia junto a los desperdicios estibados en un rincón
oscuro, abarrotado de moscas . El ave yacía con las alas abiertas, como un
crucificado plumífero, mientras la sangre aún manaba de su pico quebrado en un
hilo rojo. Tobías y Leandro se acercaron al rincón en silencio. Nadie los vio
cuando arrancaron una pluma del ala ensangrentada y la guardaron en un
bolsillo al igual que un relicario.
Al salir del recinto, el aire fresco les golpeó de lleno el rostro enrojecido. Pero,
para entonces, dentro de ellos ya ardía el portento de un fuego incontenible: el
deseo de no ser más meros espectadores. Algún día, entrarían en la gallera no
como anodinas sombras infantiles, carentes de un rostro y un nombre propio,
sino como dueños de un gallo que llevaría su destino entre el indómito batir de
las alas y el embiste de su agudo pico.
4-El pacto
Una noche, mientras el caserío dormía bajo la música lejana de una guitarra y
los ladridos de los perros, los dos niños sellaron su promesa en la celebración de
una atípica ceremonia. Encendieron una vela negra robada de la capilla y se
sentaron frente a Relámpago. Tobías sacó la lata donde guardaban las plumas de
gallos muertos, la abrió y, solemnemente, colocó una sobre el lomo del ave que
apenas cacareaba.
—Este es nuestro juramento —dijo—. Relámpago va a entrar en la arena y va a
pelear por nosotros.
Leandro se hizo un corte en el dedo con un vidrio y dejó caer una gota de sangre
sobre la tierra.
—Que sea con sangre —susurró.
En tales circunstancias, el pacto se sellaba con el gallo rescatado, el par de
chicuelos expectantes y un destino echado y escrito entre la penumbra de la
invertebrada noche.
Unos dias más tarde, la noticia corrió como fuego sobre la pradera seca: dos
gurises, salidos de la nada, habían criado un gallo para apadrinar en la misma
arena de riñas. Las carcajadas iniciales, que no se hicieron esperar, se mezclaron
hasta dar paso a una estrambótica curiosidad. Y la curiosidad, desde la
fundación de aquel caserío, de una u otra forma, siempre acababa decantándose
y materializandose, indefectiblemente, en solemne apuesta.
Arribado el sábado, ante un centenar de ojos, el octogenario pregonero revelaba
el peculiar anuncio:
—¡ Señores, hoy tenemos novedad! ¡Aqui, los botijas del caserío traen con ellos
a su gallo Relámpago a batirse contra el reciente campeón de Don Anselmo: el
Negro Sable!
El apático mutismo inicial mutó, tras la visualización de los gallos alzados por
sus dueños, en una vocinglería acompañada de un desorbitante ir y venir de
billetes y monedas, semejante al más impensable maelstrom austral.
Ya dispuestos sobre la arena, el choque de los gallináceos fue inmediato. Negro
Sable arremetió primero con subita brutalidad, pero Relámpago esquivó,
contraatacó y consiguió virar con una habilidad que arrancó murmullos de
contenida facinación. El aire se impregnó del olor a hierro de la sangre. Los
niños gritaban con fervor de oración.
Un salto, un giro y un tajo preciso, hasta que la espuela de Relámpago encontró
de pronto carne blanda. Negro Sable cayó fulminado sobre la tierra, boqueando
y desangrándose lentamente. La multitud rugió como un monstruo insaciable.
Contra todo pronóstico, el anónimo Relámpago había conseguido hacerse de la
más inapelable victoria.
Mortificado, Don Anselmo, tomó de un ala a Negro Sable y lo aventó con
fuerza hacia el rincón de la ignominia. Abriéndose paso entre la multitud, antes
de desaparecer su sombría figura, se le alcanzó a escuchar:
—Esto no se queda así, jueputas.
5-Ceniza y silencio
Una noche sin luna, alguien irrumpió en el recién construido corral de los
muchachos. A la mañana siguiente, Relámpago se había desvanecido junto con
la niebla. Ni una pluma, ni un rastro. Solo la huella de un arrastre sobre la tierra
húmeda.
El dolor fue mudo. Tobías cayó de rodillas, clavando las manos en la tierra del
gallinero vacío. Leandro, con la cojera más marcada que nunca, permaneció
absorto, mirando al horizonte con un rictus amargo. Sabían quién había sido,
aunque no lo dijeran, ni valiera de nada decirlo.
Desde aquel día, ambos dejaron de ir a la arena de riñas. El rumor de su victoria
se apagó como una fogata en cenizas. Por un tiempo, Relámpago se convirtió en
escueta leyenda, en susurros que los lugareños repetían medio ebrios y, al final,
en otra pluma guardada en una lata oxidada que, con el devenir de los años,
acabó perdiéndose entre cachivaches y trastos corroídos por la humedad de
algún oscuro rincón.
Darío Amaral
RUMBO Y DISTANCIA Por Dr Leiza De Los Santos
Mi
función, la que quiero hacer y la que creo hacer,
es aportar ideas y conocimientos desde mi experiencia práctica.
No es discutir .
Tampoco es prestarme a discusiones
ajenas .
Ajenas a mi modo de ser .
Y a mi
persona.
Tampoco servir de caja de resonancia, o de estribo para
alguno . Y menos aún de pedestal de alguien que por
medio de la discusión, de la confrontación, busca llamar la
atención.
En concreto y resumiendo :
No sirvo para
discutir.
No me presto para discusiones.
No me permito
discutir.
Otra cosa:
Tampoco critico personas.
Puedo
hacer un análisis crítico de ideas o conceptos.
Pero siempre
hablando en general.
Nunca de alguna persona en particular.
A
lo sumo , y a lo más que llego , es a decir , en privado, que
una persona no me agrada .
Nada más.
En público nada.
Ni una palabra.
La ignoro.
Mi actitud es
silencio y respeto por la vida ajena.
Hago mi camino sin
desviarme y sin mirar para los costados.
Sin enredarme en el
ramaje de la orilla.
Tengo mucho que hacer .
Mucho para
hacer.
Por mi y por mi gente.
Para mi gente.
martes, 20 de enero de 2026
OJO DE AGUA *Columna de CARLOS CASTILLOS,
"Ojo de Agua" es un proyecto educativo innovador en España, un espacio de aprendizaje autónomo para niños y familias que promueve el desarrollo humano a través del respeto, la iniciativa individual y la convivencia, basado en el aprendizaje por intereses y la educación integral, funcionando como una alternativa a la escuela tradicional, aunque con desafíos legales por su naturaleza. Está ubicado a un kilómetro de distancia del casco urbano del pueblo de Orba, en el centro de la comarca de La Marina Alta, en el norte de la provincia de Alicante. Allí se ofrece a los niños vivir inmersos en un entorno natural y así lograr que crezcan bien enraizados con la madre tierra. Es un espacio que nació en diciembre de 1999 cuando dos familias primerizas decidieron atreverse a probar, experimentar e investigar con los propios hijos el desarrollo de nuevas formas de relación con los niños. A partir de ahí se vieron envueltos en una vorágine de información que se ampliaba y ampliaba sobre formas respetuosas de relación con los hijos. En ese proceso, visitaron varios proyectos alternativos en diversas partes del mundo. Con todo ese caudal de información finalmente. Marien y Javier, sus responsables, se decidieron a crear su peculiar proyecto. Un día entablamos contactos vía mail, seguramente por alguna casualidad y hasta hoy intercambiamos mensajes. Pero son más los aportes que me llegan que los que yo les envío. Un día les pedí autorización para compartir esas reflexiones y esas experiencias que cuentan en sus columnas. Por eso, aquí va una con el correspondiente crédito de sus autores.
ELELEFANTE ENCADENADO
Nada más nacer, el pequeño elefante fue atado a una cadena. Así pasó, día tras día, toda su vida. Un día, ya mayor, quien le ofrecía la comida y el agua diaria, abrió el grillete que sujetaba su pata y lo liberó de la cadena. El elefante no se inmutó. Continuó comportándose como el resto de sus días anteriores, como si continuara atado a la cadena. Ya lo había integrado como parte de su vida. La educación es un derecho. La escolarización es una imposición. Esta confusión entre educación y escolarización es una más de las ingeniosas argucias semánticas entre las que vivimos rodeados. La escolarización solo es una forma en la que se puede cumplir el derecho a la educación. Pero no es la única. Ni necesariamente la mejor. Sin embargo, es obligatoria. Y omnipresente. La única manera de satisfacer el derecho a la educación, aparentemente. La escolarización institucionaliza relaciones y burocratiza procesos de desarrollo humano. Quizá sea por eso que la mayoría de los niños no quiere ir a la escuela, que el primer día del inicio del curso escolar se denomine “el día de las lágrimas” o que las consultas psicológicas se incrementen significativamente. Quizá deberíamos dar un paso atrás y observar todo esto detenidamente. La obligatoriedad de la escolarización lamina el impulso y el gusto por aprender. Cuando preguntamos a jóvenes que -tras una experiencia no escolarizada- acuden a la secundaria e, incluso, al bachillerato, nos lo dicen: la gente no tiene ganas de aprender. Solo buscan pasar la evaluación; el examen, en la mayoría de los casos. Si pasas el examen, has aprendido. Es la lógica del sistema. Y lo registra en una pantalla. En tu expediente. Y eso pretende definir quién eres socialmente. ¿Dice algo ese expediente de tu educación como persona? Poco o nada. La institucionalización y la burocratización destruyen las relaciones auténticas y genuinas entre las personas. Las relaciones de poder formales e informales que se establecen, fruto del diseño estructural de las instituciones escolares, minoran la humanidad de las relaciones que surgen en tal contexto social. Relaciones de poder formal de maestros y profesores sobre alumnos y estudiantes. Relaciones de poder informal entre alumnos. Relaciones cuyas consecuencias se somatizan y convierten a la profesión docente en una de las que alcanza mayores enfermedades profesionales y bajas laborales por salud mental. Significativo. Relaciones en las que los alumnos han de abandonar su autenticidad personal para amoldarse a las exigencias del grupo y a las expectativas de la institución. O todo lo contrario. Nada de eso “tiene que” ser así. Hay otras maneras de cumplir con el derecho a la educación. Atendiendo a todas las dimensiones del ser humano de manera más equilibrada. Impulsando el desarrollo humano -incluyendo el cognitivo- sin obligatoriedades ni imposiciones. Pocos lo saben y, cuando lo saben, menos aún lo creen posible. La escolarización obligatoria institucionalizada es una de las cadenas a las que vivimos atados y no somos capaces de ver la posibilidad de vivir sin ella, tan acostumbrados estamos a su presencia en nuestras vidas. Pero esas otras posibilidades existen. Y son valiosas. Lo hemos comprobado en vida propia.
domingo, 18 de enero de 2026
AL ROJO VIVO Por Dr Leiza De Los Santos
Con piedras del India Muerta
hice un fogón escondido
en donde solo yo escucho
la fuerza de sus latidos.
Pa mantenerlo encendido
al fuego ,como un amigo
el viento sopla la llama
adentro del pecho mío.
DE DÓNDE VENGO Por Dr Leiza De Los Santos
A veces me preguntan de dónde vengo.
De qué gente ,de qué familia ,de qué pago soy criollo.
Les voy a enseñar lo que para mi es un tesoro.
Que guardo en el corazón.
Que me nutre, que me fortifica, que me da ánimo cuando siento ganas de aflojar.
Solo una décima nomás ....
Una muestra de lo que cantaba mi abuelo con su guitarra , Jerónimo Cornelio De los Santos Fernández ,allá por 1900, de un tema compuesto para recibir el año 1900. El cambio de Siglo.
" Pero lo que no vendrá
si por desgracia se fuere
es un hombre que supere
a ese gran Gaucho Oriental.
A esa especie de chajá
en el campo centinela
a ese Centauro que vuela
sobre el corcel incansable
y gana a golpes de sable
las libertades que anhela " .
Qué mérito puedo tener yo con lo que hago, con mis cosas, si vengo de semejante ejemplo en mi sangre .
Qué fácil se me hace todo ,ante la duda , si solo necesito mirar hacia atrás y hacia adentro para ver con claridad el rumbo cierto.
Y qué difícil, y cuanta responsabilidad implica caminar sintiendo que semejantes Gigantes de mi familia me están observando.
Desde adentro de mi sangre para ayudarme y desde arriba para vigilarme que no tuerza el camino.
Cuando tomo mate solo, no tomo nunca solo ,los siento conmigo.
Cuando vuelvo a los pagos viejos siento su espíritu rondando cerca mío, flotando como un aura protectora.
Ojalá los sienta siempre conmigo.
Para ellos y desde ellos
TIERRA MIA
Salgo a dar testimonio de ti
y a defenderte
y vuelvo a ti
y bebo en ti
y recobro mi fuerza .
NUESTRA MANERA DE SER COMO FORMA DE VIDA Por Dr Leiza De Los Santos.
El Folklore como expresión, la Tradición tomada y elegida como una forma de vida , el ser un Gaucho , es una actitud , una manera de ser, una manera de vivir . Lo otro es solo una pose teatral fingida, un engaño ,una simulación, una mentira .
Veamos dos ejemplos de nuestra ropa que hablan en silencio mudo cuando se usan bien , con elegancia y sobriedad, pero que mal usados nos gritan de cómo es su dueño.
El pañuelo, prenda criolla bien nuestra , usado al cuello como golilla o suelto después de haber sido usado como pañuelo serenero o para protegernos del sol, es en sí un elemento de suma importancia. Es una prenda de lujo , de buen vestir , de Etiqueta Gaucha , de seda y con hermosos dibujos, pero es también un abrigo para protegernos del frío, y andando a campo , con uno sencillo de tela de algodón, cosidos sus bordes por alguna china, es también un vendaje para ligar una herida o entablillar una fractura .
O taparle los ojos a un caballo, si tenemos que ensillar uno medio arisco .
Rebajado a esa tirita que se usa ahora , no hace función ninguna, mas que hablar en forma muda pero elocuente de la ridiculez y la ignorancia y de la falta de vida de campo de su dueño.
O el sombrero.
A lo Gaucho.
O a lo pueblero.
Con el ala rígida .
Como sombrero nuevo. Sin uso .
Falto de vida.
Con el barbijo siempre hacia atrás, de retranca.
Para qué lo va usar adelante, si no hay viento !!!
Cuando lo usamos en el campo, el viento y la lluvia le retuercen las alas , porfiadamente hacia arriba, hasta convertirlo rápidamente en sombrero Gaucho, altanero y desafiante cuando andamos al galope.
O se la bajamos bien hacia abajo para protegernos en verano del sol en los ojos.
Sombrero de hombre verdadero.
Nos habla de caballos.
De campo .
De intemperie.
Usado así ,como gauchito de pueblo , que solo lo usa bajo techo, rígido por falta de uso , es sombrero a lo español.
No es sombrero criollo.
También nos habla .
Pobre !!
De encierro .
Le falta campo y camino .
Sol y viento.
Vida gaucha.
Como a su dueño.





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