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jueves, 3 de septiembre de 2015

ALCOHOLICOS ANÓNIMOS. ALCOHOL: “LA MADRE DE TODAS LAS DROGAS”. Por Julio Dornel.


                              Escritor y periodista Julio Dornel

Importantes actividades viene desarrollando el grupo de Alcohólicos Anónimos de balneario La Barra, cumpliendo campañas informativas en escuelas y liceos mediante charlas abiertas con participación  de todos los sectores de la sociedad. Para Ruben Corbalán, integrante del grupo el alcohol se ha transformado en una grave enfermedad que genera lamentables consecuencias en la sociedad. “Hace más de 20 años que  A.A. viene trabajando en el norte rochense, con muchas variables y teniendo en cuenta que el consumo se ha incentivado en el nuevo siglo. Se trata de una comunidad de hombres y mujeres que comparten sus experiencias, fortalezas y esperanzas para resolver un problema personal, ayudando a otros alcoholistas, para que logren dominar una  enfermedad que es lenta y progresiva. Si bien en la zona todavía no tiene características de gravedad extrema, es evidente que el consumo viene aumentando anualmente. Nuestro grupo (La Barra) no es muy numeroso, queremos destacar el trabajo silencioso que estamos realizando en la zona con resultados sorprendentes en algunos casos. Sin embargo estamos notando la presencia de adolescentes de 11 y 12 años que están ingresando, sin tener en cuenta que se trata de una droga que pasa luego a otras adicciones. La conducta social está cambiando permanentemente y para comprobarlo basta observar las reuniones familiares donde tradicionalmente lo primero era la torta y ahora es el alcohol, lo que demuestra un contexto social distinto y novedoso, pero que suele generar lamentables consecuencias con daños irreparables entre los jóvenes. Las famosas previas, que antes se aguantaban con juegos de mesa o algún truco, en la actualidad se destinan al consumo de alcohol y cuando llega la hora del baile, ya se encuentran en malas condiciones. Es evidente que también está faltando información, pese a que las autoridades están haciendo lo posible para controlar y bajar el consumo mediante leyes y ordenanzas, haciendo un seguimiento muy profundo del consumo. Se trata de un tema lento y progresivo, con tres etapas distintas y bien diferenciadas en relación a la edad de los menores. En primer término la etapa del mono, cuando se toma una copa, se alegra, se divierte y baila sin mayores consecuencias. Después viene una etapa más complicada que es la del tigre cuando los problemas comienzan a surgir con mucha fuerza, donde las personas se ponen violentas. Y llega finalmente la tercera que es la etapa del chancho, cuando llega la denigración total de la persona, mediante un avance progresivo del deterioro mental por tratarse de una enfermedad que se aloja en la psiquis de las personas, despertando una alergia al tomar contacto con el alcohol, hasta generar el estado etílico. También queremos señalar-dijo Corbalán - que “existe mucha reincidencia al no cumplirse con la base fundamental de las  herramientas: No levantar la primera copa durante 24 horas y concurrir asiduamente a las reuniones del grupo y hacer terapia para poder trasmitir sus experiencias”.

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