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miércoles, 15 de junio de 2016

CHUY- CHUI. NO BASTAN LAS BUENAS INTENCIONES. Por Julio Dornel.




Muchos artículos se han escrito sobre el pequeño arroyo que sirve de límite a nuestro país con el “continente” norteño, desde el momento que sus aguas cristalinas trazaron la línea divisoria. Todo lo sucedido desde entonces sobre sus márgenes está grabado en la memoria de viejos vecinos dignos de credibilidad al evocar situaciones, documentos y leyendas pintorescas que integran hoy un rico anecdotario. Desprolijo, impetuoso o lento en algunas oportunidades, ha sido siempre el modelo preferido de poetas y pintores que llevaron al papel o a la tela su curso zigzagueante trasladando sueños y esperanzas. Bautizado por el indio, fue el hombre blanco que llegó más tarde sin poder interpretar su verdadero origen. Demasiado pequeño,  no pudo concretar sus deseos de río para que lo surcaran las naves del conquistador que pasaban raudas por su desembocadura en el atlántico. Sin embargo un día llegó el hombre tendiendo puentes para la integración, mientras iba contaminando sus aguas. La historia es conocida. La instalación de comisiones especiales en algunas zonas limítrofes con Brasil, han tenido siempre como finalidad primordial, flexibilizar a nivel local las dificultades y el relacionamiento de las comunidades fronterizas. Otras como Eco Chuy y la Comisión Binacional apuntaron desde el primer momento a los problemas ambientales que tanto preocupan a los habitantes de ambos municipios. Le correspondió en su momento a las autoridades consulares de ambos países presidir el Comité de Frontera, organismo que estaba integrado además por autoridades locales y representantes de diversos organismos oficiales, teniendo como cometido fundamental, atender los problemas relacionados con la circulación de bienes, mercaderías y personas, agilizando las dificultades burocráticas que surjan en su momento. También tendrían como cometido secundario apoyar toda programación conjunta que se planifique en el campo deportivo, cultural y social, convocando en todo momento a las autoridades que corresponda. Se debe tener en cuenta que las fronteras centralizan una zona sensible al relacionamiento de los países, por lo cual se deben adoptar las medidas que correspondan para transformarlos en un factor dinámico que facilite la integración. Por ese motivo y al margen de resolver problemas, deberá promover mayor aproximación entre los habitantes de ambas ciudades, apuntando a varias iniciativas en el área de  la economía, el comercio, la cultural, el turismo y el deporte. De esta manera se pretende promover el uso racional y eficiente de los servicios públicos y proyectos de cooperación técnica y financiera. Cabe señalar que en los últimos años se han firmado diversos protocolos que han pretendido crear una verdadera integración entre ambos países, dando continuidad a las “buenas intenciones” de las autoridades participantes.

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